caja de galletas

¿Qué es el amor? Parte 33//fanfic wigetta

Samuel y Guillermo cumplían tres meses:
El tiempo se les había pasado volando, ahora que los padres de Samuel sabían sobre su relación podían pasar más tiempo juntos en la casa de alguno de los jóvenes o simplemente tenían más permisos para salir.
En este punto Guillermo continuaba asistiendo al gimnasio, no sólo fue una sorpresa para Samuel sino para sí mismo pues él nunca había ido a hacer ejercicio tanto tiempo, cuando la apuesta de concreto y Samuel lo pago una cena, él continuó asistiendo al gimnasio con Samuel y cada vez se sentía mejor consigo mismo, su cuerpo no se parecía nada al del mayor pues él seguía siendo más fuerte y sus músculos se marcaban mucho más que los de Guillermo pero él menor comenzaba a notar un ligero cambio en él y eso le gustaba.

Samuel y Guillermo cumplían cuatro meses.
A los amigos de la pareja les sorprendía demasiado la noticia, ¿por qué? Porque todos conocían a Samuel y a pesar de que había cambiado ellos dudaban que él logrará mantener una relación; incluso Borja siendo su mejor amigo lo dudaba, para grata sorpresa lo lograron, y su relación se hacía cada vez más fuerte, ambos creían que tú pareja también tenía que ser tu mejor amigo, ¿que mejor que salir con tu mejor amigo? Se contaban todo, se acompañaban a todos lados, aunque en ocasiones Samuel salía solo con Borja y Guillermo salía solo con Alejandro, Rubén, Miguel Ángel, y Frank, eran una relación para admirar, se daban su espacio pero cuando estaban juntos disfrutaban cada momento juntos.

Samuel y Guillermo cumplieron cinco meses.
Estaban a punto de cumplir medio año juntos, ¡era la mejor noticia! Samuel estaba nervioso, él estaba comenzando a prepararle una sorpresa a Guillermo, algo que estaba seguro que le encantaría.
Pero el menor no se quedaba atrás pues con Alonso el siempre fue bueno dando regalos, sorpresas, pues a pesar de hacerlo con menor frecuencia él siempre se esmeraba dando detalles.
Los exámenes semestrales les arruinaron un poco el mes a la pareja pues ambos estudiaban bastante y eso les quitaba tiempo juntos. Samuel llamo una noche a Guillermo, tenían examen de lengua y Samuel comenzaba a agobiarse.

-¿que tal?-susurró Guillermo al contestar la llamada.

-me duele la cabeza, nunca entendí la sintaxis y sigo sin entenderla.

-¿quieres que te ayude?

-quizá por llamada sea algo complicado.

-te llamo en cinco minutos.

Guillermo colgó la llamada, dejando a Samuel confundido, ¿había dicho algo malo? El mayor no entendía hasta que alguien tocó a la puerta de su casa, se topó con la imagen de Guillermo con sus libros y una caja de las galletas favoritas de Samuel.

-¿que haces aquí?-pregunto Samuel con una gran sonrisa.

-ayudar a mi chico con la sintaxis, anda vamos a estudiar.

La pareja subió a la habitación y cerraron la puerta para no despertar a los padres del mayor, la mesa de Samuel estaba llena de hojas con apuntes.

-vaya, creo que lengua no es lo tuyo.

-realmente no, ¿por qué tenemos que estudiar esto? Ya hablo español no tienen que mostrarme como hablarlo o escribirlo.

-al parecer el instituto quiere eso y no podemos hacer nada el respecto, anda deja de ser tan quejica y estudiemos.

-vale.

Se sentaron el suelo, Guillermo comenzó a explicarle a Samuel y este con mucha fuerza de voluntad estuvo escuchando y prestando atención, durante media hora estuvieron repasando temas que vendrían en el examen.

-¿has entendido todo?-Samuel asintió-si tienes alguna pregunta no dudes en decírmelo, vine para ayudarte en todo.

-estoy seguro de que he entendido todo, gracias cariño.

-no es nada Samu.

Se quedaron en silencio durante unos segundos, ambos estaban agotados pues habían estado estudiando para los exámenes que tenían cada día.

-te extrañe-susurró Guillermo.

-pero si nos vemos todos los días.

-lo sé, pero últimamente no he podido hacer esto.

Y el menor tomo la mandíbula de Samuel y junto sus labios, Guillermo tenía razón, no se habían besado desde hace cinco días y había sido una tortura para ambos, el beso encendió una chispa en ambos, Samuel posó sus manos en las caderas de Guillermo mientras que él posó sus manos en los hombros del mayor, se aferraron el uno al otro.

-extrañaba besarte, extrañaba abrazarte, extrañaba estar tan cerca de ti Samuel.

No necesitaban aire, sus labios de se separaban.
Hubo un punto en el que Guillermo apoyo su espalda en la pared de la habitación mientras que Samuel apoyaba su cuerpo encima del de Guillermo.

-¿te he dicho lo mucho que te quiero?

-muchas veces.

-pues no me cansaré de recordártelo jamás Guille, eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

-iluminaste mi vida cuando todo era gris, gracias Samuel.

El beso continuo, las manos de Samuel se posaron de bajo de la camiseta de Guillermo, acariciando su espalda lentamente, termino de despojándolo de su camiseta, el menor se ruborizó ante la acción pero intento no pensar en ello y continuar el beso, se le ponía la piel de gallina al tener contacto de las manos de Samuel con su piel.

-se te empieza a notar el gimnasio guille.

-¿tú crees?

-claro que si, estás más sexy de lo que ya estabas de por sí.

El rostro del menor ardía y no sólo por la situación, también por las palabras que su novio le decía.
La desventaja de cuando duraban días sin besarse, o tener algún contacto físico es que cuando volvían a tenerlo llegaban a extremos como estos.
Samuel continuo con el beso, sus labios se movían despacio, al compás de los de Guillermo, él comenzó a colar sus manos por debajo de la camiseta del mayor, tardó bastante en despojarlo de esta pero finalmente lo hizo, ambos estaban sin camiseta. La mirada del menor se posó en el abdomen de Samuel, lo miraba embobado, no le parecía ni medio normal la apariencia que tenían sus músculos.

-¿te gusta lo que ves?-pregunto Samuel en un tono ¿erótico?

Guillermo asintió tímidamente, el mayor tomo la mano de este y la poso en su abdomen haciendo que este se sonrojase, Guillermo decidió cerrar sus ojos y continuar con el beso, ¿cuánto tiempo llevaban así? ¿Diez minutos? ¿Veinte? No lo sabían y no les importaba, necesitaban compensar esos días en los que apenas y se vieron.
Samuel volvió a posar sus manos en las caderas de Guillermo pero decidió no bajarlas de ahí, no quería que volviera a ocurrir lo que sucedió la vez anterior, pero Guillermo no paro esta vez, él seguía besándolo y sus manos ascendían y descendían en el pecho de Samuel.

-¿guille, estás seguro?

La pregunta le salió con un hilo de voz, él no quería parar sin embargo no se atrevía a continuar.
Aquellas palabras frenaron al menor que se separó un poco de Samuel, lo miró a los ojos y negó con la cabeza, se recostó en su hombro y sollozo.

-lo lamento.

-eh cariño, que no pasa nada, que extrañaba tus labios y ya pero no haría nada más que tú no quieras, ¿vale?

-gracias.

Guillermo no dijo más, se quedó ahí abrazando a Samuel, a él le apenaba frenar las cosas siempre pero algo que ocurrió hace tiempo le frenaba, era su secreto, nunca se lo dijo a nadie y seguía sin decirlo, a veces se sentía mal por ocultarlo pero ¿como le contaba a la gente? Era complicado.

-¿quieres quedarte a dormir? Creo que ya es muy tarde para que vuelvas solo a casa.

-si no es molestia.

-claro que no lo es mi niño, iré a darme una ducha.

Guillermo se puso de pie y se sentó en la cama de Samuel, este salió de la habitación.

-soy un tonto.

Guillermo soltó un suspiro, decidió mandarle un mensaje a su madre avisándole que se quedaría en casa de Samuel.

Samuel tomo una ducha de agua fría, tarareaba una canción mientras lo hacía, cuando salió, se vistió con sus pijamas y salió del baño.

-¿que haces despierto tan tarde Samuel?-pregunto su madre tallándose los ojos.

-Guille vino a ayudarme a estudiar y olvide ducharme por la tarde.

-¿lo dejaste volver a su casa? A estas horas de la noche.

-no mamá, está en mi habitación.

-oh, está bien, salúdalo de mi parte.

Samuel volvió a su habitación, se encontró con Guillermo dormido en su cama, abrazando a la almohada.

-descansa mi niño.

Samuel decidió dormir en el sofá de su habitación para no mover al menor, lo observó con una sonrisa y cayó rendido.
Ambos aprobaron el examen con una buena calificación, se miraron mutuamente con una gran sonrisa.

-creo que deberíamos estudiar juntos más seguido.

-estarka

Guillermo y Samuel cumplían seis meses.
Para ventaja de ambos chicos el día de su “aniversario” cayó en sábado por lo que pudieron pasar casi todo el día juntos, desde la mañana; en la que Guillermo visitó a Samuel con un desayuno casero, a partir de ahí estuvieron viendo películas e intercambiando un par de besos en la sala de estar de la casa de Samuel, por la tarde asistieron al restaurante favorito de Guillermo, el mismo Samuel se encargó de que todo estuviera perfecto, incluso a la mesa que estaban comiendo llego un bello ramo de rosas y peonias.

-¿son para mí?-pregunto Guillermo emocionado.

-no, seguramente las compre para el mesero que está allí parado.

Guillermo lo miro serio y Samuel río.

-pero claro que son para ti cariño, feliz aniversario.

-ya dijiste eso al menos ocho veces en las últimas dos horas.

-lo sé, pero es lindo recordarlo.

-te quiero y mucho.

-yo te quiero más cariño.

Al haber terminado de comer salieron a dar un paseo, sus manos estaban entrelazadas y sus respiraciones sincronizadas, ¿que es mejor que pasar un momento así con alguien que quieres?
Volvieron a casa de Guillermo con la excusa de que Karol lo había llamado, pero en realidad era hora de que el menor le diera el regalo a Samuel.

-¿quieres pasar? No tardó.

Samuel asintió, como siempre Karol lo recibió con un abrazo.

-Guille me dijo que era un día especial pero no quiso decir por qué.

-lo que pasa es que justo hoy se cumplen seis meses que comenzamos nuestra relación.

-¿y os vais a dar regalos y besos?

-algo así-respondió entre risas-cuando tengas un novio lo entenderás.

Cuando Guillermo bajo las escaleras, Samuel se quedó sin palabras.

-tu, no tenías que, muchas gracias.

Apenas y podía hablar, estaba impresionado.
Guillermo tenía en sus manos el mejor regalo que Samuel había recibido:
Una especie de collage con fotos de ambos y en el centro una frase escrita a mano por el propio Guillermo “eres la luz que ilumina mi camino”, también llevaba una caja decorada con tonos morados; el color favorito de Samuel, y dentro de ella habían una camisa, y un colgante con el dije de una estrella; días antes Samuel le comentó sobre aquel colgante y Guillermo no dudó en conseguirlo.

-eres el mejor novio del mundo.

Exclamó Samuel cuando estaban en el auto, no había parado de abrazar al menor y de repartir besos por su rostro, estaba emocionado.

-no tenías porque gastar en un regalo.

-lo hice de corazón, quería darte algo que te gustara y que cada vez que lo vieras sonrieras porque te recordaba a mi.

Pasaron la tarde en una especie de parque de atracciones que se ubicaba en el sur de la cuidad, intentaron hacer el día muy especial y lo estaban logrando con la cantidad de actividades que hacían.
La noche llegaba, Samuel vendo los ojos de Guillermo.

-¿por qué no puedo ver a donde vamos?

-porque es una sorpresa y si lo vieras dejaría de serlo.

No tardaron tanto en llegar, Samuel aparcó un poco alejado del lugar.

-aún no te quites la venda.

El mayor le abrió la puerta a Guillermo, lo ayudó a bajarse de el auto y lo guió por el camino.

-cuidado con no tropezar.

Finalmente llegaron, Samuel le quitó la venda a Guillermo. El menor estaba maravillado, no tenía palabras para describir lo que sentía.
Estaban en el lugar en el que Samuel le pidió a Guillermo que fuera su novio, esta vez estaba adornado con luces en los árboles para iluminar el lugar, había una manta en el césped y encima de esta una canasta con cada alimento que Samuel sabía que su novio amaba, ¿era un momento de película? Era incluso mejor.
No sólo se dedicaron a comer, a charlar y a darse besos, hubieron momentos en los que simplemente se recostaban juntos a mirar las estrellas.

-si pudiera estar en cualquier parte del mundo yo seguiría escogiendo el estar aquí a tu lado, me has dado el mejor regalo del planeta Samuel.

El reloj marcaba 3:25 a.m. cuando la pareja volvía a casa, se quedarían a dormir en casa de Guillermo ya que los padres de Samuel no estaban.
No hicieron nada malo, intercambiaron un par de besos, un par de caricias pero nada más, dejaron que el momento fluyera y fuera especial, delicado, y sin duda alguna con amor.

Samuel y Guillermo cumplían siete meses juntos.
Fue un mes lleno de emociones para ambos, no sólo por las veces buenas en las que sonreían todo el día, también malas pues tuvieron su segunda discusión como pareja y ambos sentían que se les caía el mundo encima.
Esto se provocó a que una ex pareja de Samuel se presentó en casa de Guillermo, le gritó, y lo agredió tanto verbal como físicamente, este no pudo hacer nada al respecto pues todo fue repentino para el.

-¿pero quien fue guille?-pregunto Samuel con preocupación cuando vio el rostro del menor.

-no se su nombre.

-¿como era físicamente?

-no lo sé-sollozo Guillermo-llevaba gafas oscuras y gorra no pude ver cómo era.

-joder, si averiguo quién ha sido le daré su merecido.

-no quiero que te metas en problemas samu.

-¡se lo merece! Tú no le hiciste nada, si quería darle una paliza lo mejor es que hubiera sido a mi.

-tú tampoco mereces que te golpee, tranquilízate.

-¡no puedo estar tranquilo sabiendo que un hijo de la gran puta sabe dónde vives! Te grito palabras tan grotescas y ve como te dejo el labio mi niño, que se merece que lo deje peor.

-tú no vas a golpear a nadie Samuel, tienes que calmarte y hablaremos de eso más tarde.

-¿los golpes te dejaron tonto? Que no puedo permitir esto.

-a mí no me estés hablando así Samuel.

-¡yo puedo hablar como quiera a quien sea!-Samuel estaba gritando-y si golpeó o no a alguien es mi puto problema.

-yo no te hice nada para que te comportes así conmigo-respondió Guillermo con lágrimas en los ojos-y sabes, tienes razón, es tu problema lo que hagas y de igual manera es mi problema lo que haga así que sal de mi maldita casa y no me llames.

-¿qué?

-como escuchaste Samuel.

-no no, cariño, yo no quería.

-¡no querías y ya lo has hecho! Sal de una vez Samuel.

El mayor negaba con la cabeza, ¿por qué había reaccionado así?
Guillermo ya estando molesto decidió empujar a Samuel y aunque este apenas y se inmutaba fue suficiente para que saliera de la casa del menor.
Samuel no había querido hablarle así pero estaba tan enfado con sus ex parejas y las reacciones que tenían hacía él que su ego y rabia eran las que hablaban no él, no quería gritarle a Guillermo pero no pudo contener el enfado con él mismo.
Estuvieron un día entero sin verse ni hablarse ya que Guillermo se incomunicó. No dejó de llorar en todo el día, no quiso responderle así a Samuel pero el hecho de que le hablara así lo saco de sus casillas.
Después de un día de dolor para ambos, Samuel decidió colarse en la habitación de Guillermo mientras este no estaba, cuando llegó se llevó una buena sorpresa pues en el fondo esperaba que Samuel hiciera algo así, le explicó todo, y lo perdono al fin y al cabo fue un error humano ¿no?

-solo te pido que no vuelva a pasar, ¿vale?

-te lo juro.

Pero bien dicen que después de la tormenta viene el arco iris pues los siguientes días los pasaron como niños.

Guillermo y Samuel cumplían ocho meses juntos, este momento es el actual.
Las vacaciones de Semana Santa se acercaban, era el momento más esperado para ambos, no sólo por el hecho de que querían descansar sino que también pasar tiempo juntos.

-¿te gustaría hacer algo en particular cuando sean vacaciones?

-quizá nadar, hace mucho que no voy a una piscina y me apetece usar bañador y esas cosas.

-vale, a nadar iremos.

-creo que con solo estar contigo me basta.

Guillermo sonrío.

-¿te he dicho lo cursi que eres?

-a veces, me sale solo la verdad.

Samuel siempre fue el típico conquistador, y con Guillermo no era la excepción pues siempre que podía le mostraba sus dulces frases que lo enamoraban más y más.
Por primera vez en mucho tiempo comenzaron a besarse de nuevo, esta vez Guillermo estaba siendo más intenso, se movía mucho y sus labios eran rápidos y apasionados.

-eh eh, cariño para-susurró Samuel.

-¿ por qué?

-no haremos nada más pero tienes que disminuir esa pasión que tienes.

Guillermo se apartó de Samuel y se sentó en el sofá de la habitación.

-eh Guille, no quería que te alejaras solo que paráramos un poco, estabas provocándome mucho.

Guillermo sollozo, era hora de contarle a alguien lo sucedido en su pueblo.

-nadie sabe de esto pero ya no puedo ocultarlo más-dijo Guillermo con la voz quebrada-una noche se hizo una fiesta en casa de Roberto un amigo de Alonso, la verdad es que casi todos bebimos exceptuando Alonso, Carlos y José, era de la primera vez que tomaba alcohol pues Alonso decía que no era para mí pero quería mostrarle que si, la verdad es que apenas y podía sostenerme por lo que Alonso decidió subir a la habitación de Roberto para que descansara, no sé qué me sucedió la verdad pero tenía las hormonas demasiado alborotadas, lo bese con mucha intensidad y le rogué que me hiciera suyo, él no lo hizo pues no quería aprovecharse de mi situación y además habíamos prometido que nuestra primera vez sería especial no en una borrachera en la que no estaba consciente, agradezco tanto que me hiciera eso pero en ese momento me moleste pues le sentí despreciado, como si no valiera la pena, creía que no me quería así que salí de la habitación enfadado y fui con otro chico que era gay, él estaba menos borracho que yo por lo que estaba consciente de lo que yo hacía, comencé a restregarme contra él solo para molestar a Alonso, se puso celoso y se enfadó pero no conmigo sino con el alcohol, le dio un solo golpe al chico y resistió las ganas de gritarme por lo que me saco de la fiesta con fuerza y me llevó a su casa pues no quería que mi madre me viera en ese estado, me dio una pastilla para el dolor de cabeza y me acompañó a su habitación, me quede dormido y a la mañana siguiente me desperté con una resaca espantosa y un dolor horrible, vomite durante horas y tome medicina, él y yo hablamos del tema y desde entonces el hecho de tener mi primera vez con alguien me aterra, me avergüenza.

Guillermo estaba llorando, Samuel no resistió las ganas de abrazarlo y consolarlo.

-cariño yo no tenía ni idea, tranquilo no tienes qué avergonzarte, no sabías lo que hacías y créeme que esperaré todo el tiempo del mundo solo por ti.

-¿no crees que soy un imbecil?

-¿qué? Para nada guille, eres valiente al haberme contado.

Ahora todo quedaba claro, Guillermo se había quitado un peso de encima pues le contó a la persona que más confianza le tenía.
Esa noticia fue un cambio, un avance en la relación de esos chicos, una etapa comenzaría.

Me gustarias dales las gracias por siempre estar apoyando me

@argentinaball.:gracias por escuchar me hermanito💙🌞

@painted-of-angel:gracias por escuchar y hacer que me sienta mucho mejor dando me esos consejos 🐱💙

@brian-kun:gracias por aguantar a esta plantita rara y por apoyarme 🌷 💜

Bueño a dafe tambien gracias jeje que siempre me tienes mucha paciencia cuando hago tonterias x3

@azulthebunny. pa la próxima te traigo dos cajas de galletas

Hilos.

Me volví una especie de huérfano hace dos semanas. Mi última abuela dejó de existir. A sus 94 años y con la fuerza de alguien 10 veces más joven superó una operación de fractura que tenía 95% de fracaso. Meses de lucha rindieron frutos. Conseguí a los especialistas más capaces que pude y mi abuela lo logró. Por un momento pequeño, pensé que todo sería normal, que solo era una silla de ruedas. 

Ella era la más feliz del mundo, reía de todo y veía la vida con la honestidad e inocencia que ya jamás se ve. La recuperación fue la que se la llevó. La mente quería vivir mucho más que el cuerpo. Pero al final el cuerpo es quién decide. Ojalá hubiera podido dar prestada la mitad de mi vida y dársela a ella. 

Cada uno de mis abuelos me enseñó algo distinto. 

Los varones, seres atormentados toda su vida, me enseñaron que un momento de lucidez o un rayo de cariño les era suficiente para marcar una vida, para darle rumbo a una idea, para hacer feliz a alguien. 

Las mujeres me enseñaron la paciencia y la constancia. La paciencia para siempre entender hasta al más idiota de los seres humanos. Y constancia para seguir hasta el extremo de la necedad. 

Una abuela fue tan necia que cuándo murió, solo murió de amor; un mes después que mi abuelo. 

Otra abuela fue tan necia que cuando murió, fue solo porque su cuerpo lo quiso. 

Mi última abuela era el último rincón de felicidad de mi infancia. El último lugar seguro, después de descubrir que estar debajo de la cama es inservible. El último lugar al que podría huir cuándo ya nadie creyera en mi. 

Mi abuela veía en mi todas las virtudes que alguna vez tuve. Me recordaba la mejor persona que he sido. Hoy ya no me puedo reconocer en ese espejo. Hoy ya no sé a dónde mirar sin sentirme perdido. Todo es obscuridad cuándo el faro de una vida se apaga y te deja en la obscuridad de la tormenta. 

No ha sido un año fácil, gente se fue, gente vino, lastimé y me lastimaron, quise gente, gente me quiso. Pero en medio de toda la tormenta sabía que podía manejar una hora en línea recta a tu casa y olvidarme de todo. Llegar y verte sentada, sonriendo y con una energía inhumana para tu edad. Un lugar en el que siempre había comida caliente. Un lugar en el que siempre había un abrazo. Un lugar dónde sí había galletas en lugar de hilos. 

Ahora que no estás no he tenido luto, no he dejado de trabajar, no he dejado de seguir y he dejado de dormir. No quiero detenerme porque sé que me voy a dar cuenta de que te perdí. Y no sabía si me iba a levantar. 

Hoy después de mucho postergarlo, me paré a pensar en ti. Solo cosas bonitas recordé. La memoría y la nostalgía como rayo que ilumina la noche del campo me dejaron verte. Y después tinieblas. Y así me siento. 

Ahora que no estás, pienso más seguido que no sé el camino, que no sé quien soy, que éste espejo ya no me reconoce. 

Ahora solo se siente, que abro la caja de galletas y solo hay hilos. 


G de Golosinas (Wigetta).

¡HOLA!
Bueno, ya volvimos a casa, así que el reto regresa. 
Como algunos sabrán, yo entro mañana a la U, así que la actualización será cada día intermedio, por cuestiones de comodidad y para no prometer cosas que no puedo cumplir. 
En fin…
Que lo disfruten <3. 
Hoy narra Samuel. 


Fue la primera que me encontré. Click para música no tan Kul. 

No era muy fanático de los dulces. Usualmente se debía a que estos podían alterar mi maravilloso cuerpo y hacerme subir unos cuántos kilos de más. 

Sin embargo, todos los días iba a una de las tiendas de golosinas más grandes de todo Madrid. 

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La visita de su hermano había sido un alivio en su momento, mas ahora era una tortura. No se había dado cuenta de cuanto extrañaba su hogar hasta que el menor se despidió y le deseo la mejor de las suertes. La caja con galletas de su padre ahora estaba casi vacía y éstas estaban casi tan duras como una piedra. Pero no comerlas era inevitable, especialmente cuando se sentía más deprimida que la primer noche fuera de su hogar. El primer mordisco pudo haberle quitado los dientes sin problema y por esa misma razón terminó revoleándola por los aires, logrando que la inofensiva galleta termine estrellándose contra la pared que estaba frente a ella –Espero que el seguro médico esté incluido– susurró para sí misma, creyendo que se encontraba sola. 

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EXTRATERRENAL por Drattyl

– No, no haré nada de eso, no me importa lo que tengas que decir y definitivamente no compraré esas asquerosas galletas que saben a cartón –le habló a la pequeña niña que le estaba ofreciendo una caja de galletas para ganar una medalla como niña explorado–. Sólo vete a vender estúpidas galletas como a… esta persona –tomó a la persona que estaba a su lado–. Tú le comprarás galletas a la niña.