café noir

Voy a un café todos los lunes después de mi clase de frances particular, el mismo café alrededor de la misma hora. Y pido lo mismo cada vez que me alcanza lo que cargo de dinero en el bolso. Un alfajor y un café negro.

Pero solo los tres primeros lunes estuvo él. Y nos miramos esos lunes. Nos cantamos esos lunes sin cantarnos en voz alta realmente.

Sé que me arreglo todos los lunes para ir a mi clase de francés. Un peu du poudre, un peu du rouge à lèvre, et voilà. Lo más dispuesta que estoy a arreglarme para alguien más.

Pero ya no está. Ya no sé si seguir insistiendo. Eso fue hace seis lunes.

Mas un lunes fui y pedí lo usual. Y uno de los mesoneros, quien me atendio, me miró y reconoció. Dijo que risa y sin burla: “¡Es la chica de los alfajores y el café! Ya nos preguntábamos si no ibas a volver”