buzo rojo

Capitulo 3

20 de enero de 2025

“Hola papi:

Papá me dijo que dejara de llamarte papi, que no soy un bebé como para seguirte llamando así, pero yo quiero seguirte llamando así.
Como sea, ¿Recuerdas que te conté sobre mi “cita”? ¿Qué después de la escuela todos los días de esa semana salimos juntos y la lleve a su casa?
Pues hoy le pedí que fuera mi novia. Si, tal ves pienses lo mismo que papá, que es pronto por que no tenemos mucho tiempo sin conocernos, pero me gusta, y mucho.

Oh, la cena esta lista, hablamos luego.

Te quiero.

-Zeus”


Decir que Zeus estaba nervioso era poco, había estado llevando a Ángela a su casa todos los días de esa semana, la iba conociendo cada día más y con ello sentía un nuevo sentimiento en su ser. Amor.

Le pediría que fuera su novia, lo haría saliendo de la escuela, le había comprado una pequeña rosa con su dinero, la cual estaba escondida en su mochila y rogaba por que no estuviera marchita o sin pétalos.

Faltaban 45 minutos para salir, los cuales se le hacían eternos, Zeus era muy impaciente, al igual que Guillermo. El tenía mucho parecido con su padre, y eso dolía.


Ángela estaba en su silla de siempre prestando atención, era una chica linda, pero también lista. Eso le gustaba a Zeus.

5 minutos y podían salir. Zeus sentía todo su cuerpo temblar, las manos le sudaban y sentía ganas de vomitar. Sólo deseaba no hacerlo cuando se lo propusiera a Ángela.

La campana sonó. Todos se levantaron de sus lugares con sus mochilas decididos a irse.

Zeus se apresuró a alcanzar a Ángela que, como siempre, iba discutiendo con Manuel.

-¡Ángela!

Ambos hermanos pararon ante aquel grito, Ángela se giró y sonrió al ver que era Zeus de quién se trataba.

-Hola Zeus.

-¿Podemos hablar..-miro a Manuel- solos?

-No-respondió Manuel- Debemos irnos ya, vamos Ángela, mamá nos espera.

-Lo siento Zeus.

La chica estaba por girarse cuando Zeus la detuvo.


-Mañana, ¿puedes mañana? Es muy importante

-Si, claro. ¿Importante? Entonces dimelo ahora

-No, mañana. Iré a tu casa. -miro como por primera vez en muchos años, Samuel había llegado temprano por el.- Nos vemos.

Ángela y Manuel se fueron a su casa, y Zeus subió al auto de su padre desilusionado.

Samuel comenzó a conducir sin decir nada.

-¿A dónde quieres ir hoy a comer?

Pregunta Samuel, ya que hoy lo llevaría a comer fuera.

-Quiero ir con papi, le compre algo.

-Zeus, ya estas mayor como para seguirlo llamando “papi” ¿No crees?

-A mi me gusta llamarlo así, llévame por favor.

-¿Qué le compraste a tu papá?

Zeus saco la rosa que había comprado para Ángela, a la cual ya se le caían unos pétalos.

-¿Una rosa? A Guillermo no le gustan las flores Zeus.

-¿¡ES TAN DIFÍCIL QUE ME LLEVES A DARLE UNA ROSA JODER!?

Samuel abrió la boca para hablar, mientras veía de reojo a su hijo, le acababa de gritar.

Samuel no dijo nada, hasta que pararon en una luz roja. Se giró para mirar a su hijo y regañarlo, cuando lo vio con lágrimas resbalando por sus regordetas mejillas.

-¿Zeus?

-Estoy bien.

-No lo estas.

-No, no lo estoy. Quiero ver a papá, por favor.

Samuel asintió y comenzó a conducir hacia el cementerio, quería abrazarlo, quería decirle que cualquier problema que tuviera pronto se arreglaría, que no estaba sólo. Esas y más cosas quería decirle Samuel a Zeus pero simplemente no podía. Algo se lo impedía.

Finalmente llegaron al cementerio, Samuel no bajó del auto, Zeus pidió estar sólo, y el lo dejo. De nuevo le tocaba llorar en el auto. La misma mierda de siempre.

[…]

El sábado por la mañana, Zeus se encontraba dormido plácidamente en la cama, no había escuela, no había deberes, sólo descansar. Hasta qué recordó la cita con Ángela para confesarse.

Se levanto de la cama perezoso, y tras soltar un bostezo, se levanto y camino hacia el baño a darse una ducha.

Cuando salió, fue al armario a buscar algo que ponerse, compartía armario con su padre, la ropa de ambos estaba mezclada en el. Movía las prendas de una en una buscando la correcta hasta que encontró una que jamás había visto. Un buzo rojo. Hacia algo de frío, y el buzo estaba lindo. Así que se lo puso junto con el resto de su ropa.

Samuel preparaba el desayuno, los sábados iban a visitar a los padres de Samuel después de desayunar.

Samuel sostenía la sartén mientras servía un poco de huevos en los platos. Zeus apareció por la puerta cuando Samuel tomaba los platos y se giraba.

El sonido de la cerámica rompiendose se escucho en toda la cocina, Samuel permanecía con los ojos abiertos y su respiración se había vuelto irregular.

-¿Papá?

-¿De dónde sacaste ese buzo?

-Yo… -Zeus inconscientemente paso sus manos por dicha prenda

-¡NO LO TOQUES!

Zeus alzo los brazos asustado. No comprendía que estaba pasando. Busco con la mirada algún lugar para huir de ahí, cuando la vio, una foto de Samuel y Guillermo en la cocina, la foto no sabia de donde había salido, ni quien la había tomado, solo estaba ahí colgada. Guillermo traía ese buzo, el buzo era de el.

-Papi, no sabía.

Se excusó Zeus con las lágrimas en los ojos.

-Luces como el.

-No. No papá, no digas eso.

-Por favor, ve a tu habitación, limpiare esto.

Samuel se pasó el dorso del brazo por la mano y limpió las lágrimas que resbalaban por sus ojos. Zeus no sabía que Guillermo había usado ese buzo el día que murió.

Zeus no sabía que hacer, si irse a quitar el buzo, o abrazar a su padre que lloraba en silencio mientras recogía los pedazos de plato que yacían en el piso.

Samuel sintió esa fragancia que amaba, junto con unos brazos que lo envolvían fuerte, alzo la vista y se encontró con su pequeño abrazándolo fuerte.

-Lo siento, de verdad no sabía que era de el, sólo lo vi ahí, por un momento olvidé que también su ropa permanece ahí. Perdóname, no llores.

Samuel no sabía que decir, se sentía mareado por el olor que desprendía la prenda, aunque hubieran pasado años, el olor seguía ahí.
Samuel respondió el abrazo mientras hundía su cabeza en el pecho de su hijo, aspirando el aroma. Las lágrimas seguían saliendo, ahora con más fuerza.

-No debes disculparte, no es tu culpa. -susurro Samuel, sin despegarse de su hijo. -Sólo que… Lo extraño demasiado.

Zeus asintió, acariciando el cabello de su padre, era la primera vez después de muchos años, que lo escuchaba decir eso.

Samuel siempre había actuado como el fuerte, no quería que su hijo lo viera derrumbarse. Y aunque no lo quisiera, Zeus lo notaba y le dolía.

Minutos de silencio después, Samuel se separo y miro a su hijo.

-¡Tu cita!

-Papá, no te voy a dejar así.

-No, no te preocupes -Samuel se levanto y sonrió- Estoy bien, vamos, te llevare a casa de Ángela.

-No..

-Si, anda. Sube al auto, desayunaremos fuera.

-Pero… -Zeus señalo la prenda que aún tenía puesta.

-Te queda bien, vámonos.

[…]


Samuel había dejado a su hijo fuera de la casa de Ángela, se despidió de el y se fue de nuevo a casa, Zeus estaba nervioso, le sudaban las manos y las piernas le temblaban.

Zeus tomó aire y toco el timbre. Unos minutos pasaron hasta que la puerta se abrió, mostrando a un niño pelirrojo de ojos obscuros frente a el.

-Zeus. -sonrió- ¿Vienes por Ángela? -río mientras Zeus asentía.- No creo que podrás llevártela, llegaste a la hora de la comida, mamá es muy estricta con eso.

-¡Manuel! -se escucho la femenina voz de Ángela- ¡Vete!

Manuel se fue sin antes dedicarle una última mirada a Ángela.

-Hola Zeus, espero Manuel no te haya molestado mucho, pasa.

-No, este… Yo… Venía a hablar contigo.

-¿Puedes decírmelo luego? Mamá preparo pizza casera, no me dejara ir hasta que no termine. -Zeus asintió, sin saber por que.- ¿Pasas?

-Claro.

Ambos chicos pasaron a la casa, Ángela tomó el la mano de Zeus y los dirigió a lo que suponía ser la cocina y estaría la mamá de Ángela.

-Mami, este es Zeus.

La señora de cabello castaño se giró, Zeus se sorprendió cuando la vio. Era una señora de piel negra, con cabello castaño obscuro y ojos negros.

Zeus tenía un gran gesto de sorpresa en su rostro, la señora lo miro y le dedicó una sonrisa.

-¿Así que tu eres el famosos Zeus? Ángela no deja de hablar de ti. Me llamo Carla, un gusto Zeus.

La mujer besos sus mejillas. Zeus continuaba en shock.

-Ven, siéntate, es hora de comer.

Zeus parecía actuar en automático, se sentó en la mesa y aguardo en silencio.

-Estas muy callado.- Dijo Ángela, Zeus era un chico muy parlanchín.

-Lo siento.

La señora puso un plato frente a Zeus y otro frente a Ángela. Manuel apareció y se sentó, también le dieron su plato.

-Dime Zeus, ¿Conozco a tus padres? -Zeus negó.

-No creo, papá no va mucho a la escuela, tiene mucho trabajo.

-¿Y tú madre?

-No tengo.

Zeus bajo la mirada a su plato.

-Oh, lo siento, no debí preguntar. -Suspiro la señora- ¿Hace cuanto murió?

-No sé, no recuerdo conocerla, soy adoptado.

-Oh, al igual que Ángela y Manuel. -sonrió la señora. Zeus no respondió. La señora prefirió ya no preguntar.

Una vez que terminaron de comer y Zeus ayudo a limpiar la mesa, salieron de casa rumbo a un parque.

-No sabía que eres adoptado Zeus.

-Ni yo sabía que tú lo eras.

-Nunca preguntaste -Ángela se encogió de hombros.

-Nunca se me ocurrió, uno no puede ir por la vida diciendo: “Hey, yo soy adoptado, ¿tu igual?”- Ángela río. -Sería tonto.

-¿Entones no tienes mamá?

La repentina pregunta tomó a Zeus por sorpresa.

-No, bueno, si. -rasco su nuca- Es complicado de explicar.

-Quiero saberlo. Si no es molestia.

Llegaron al parque y se sentaron en una banca.

-Mi papá tenía una hermana, y ella es mi mamá, ella murió y el me adopto.

-Oh, el y su novia, supongo. -Zeus negó.- ¿Esposa? -volvió a negar.

-Esposo. Mis papás son hombres.

-¿Ambos? -Zeus asintió- ¿Y por qué sólo hemos visto a uno?

-El murió hace diez años.

Ángela se quedo de piedra al escuchar aquello. Zeus tenía dos papás, y uno de ellos estaba muerto.

-Lo siento…

-No, no lo sientas, así es la vida. Supongo que esta mejor.

Ángela no pudo evitarlo y abrazo a Zeus muy fuerte. Zeus respondió su abrazo y susurro.

-Quiero preguntarte algo.

-Si, acepto. -contesto la chica.

-¿Qué? -Zeus se separo de Ángela y la miro.

-Acepto ser tu novia.

Zeus no comprendía, siquiera le había dicho.

-Eres muy obvio Zeus. -la chica río y beso su mejilla.

-Entonces…- Zeus reacciono de su mini shock y sonrió- ¿Puedo besarte?

Ángela asintió, Zeus se acerco a ella lento y juntaron sus labios en un tonto pico. Con la marcha ya aprendería a besar mejor.



El viernes con awesome-mary-is-here :D

Wigetta//Quiero volver a intentarlo-Parte 2

Parte 1

Este oneshot forma parte de la saga wigetta

Narra Samuel

Sacudí las llaves en mis manos, dudaba en abrir o no la puerta, me alejaba un poco con ganas de irme de ese lugar pero no podía. Apoye mi frente en la puerta, la gente que salía de sus departamentos me miraban extrañados, simplemente suspiraba y pensaba si era lo correcto el haber venido hasta aquí.

-¿Qué sucede?-La voz de la pequeña que estaba a mi lado me saco de mis pensamientos.

La mire y le conteste.-Nada.-Volvi  mi vista a la puerta.

Hace más de 5 minutos que estábamos parados en ese pequeño corredor.

-Samuel.-Una voz que era muy familiar hizo que desviara mi atención y ladear la cara para encontrarme con él. Tenía su típico buzo de color rojo , unos jeans oscuros y unas zapatillas de color negro , seguía teniendo esos pequeños ojos que me volvían loco pero parecía mas pálido que de costumbre además de que su cara estaba más delgada , entonces era verdad lo que me conto Frank.

-! Papi ¡-Grito Shamanta corriendo hacia él para abrazarlo.

El soltó las bolsas de compras que traía, para agacharse quedado de rodillas sobre la alfombra y correspondiendo el abrazo de la pequeña.

-¿Shamanta eres tú?-Le pregunto mientras las lagrimas corrían por su rostro.

Ella se alejo un poco y lo miro a la cara, asintiendo -Si lo soy. Te extrañado mucho.- volvió abrazarlo, las lagrimas no tardaron en salir de sus ojos y mojar su pequeña carita.

-Yo  también te extrañe mucho.-Dijo él, entre sollozos.

Se quedaron unos minutos abrazados, hasta que decidí ir a donde estaban ellos y tomar las bolsas que estaban en el suelo, las demás personas que vivían en el edificio querían pasar y ellos no se lo permitían, lo mejor era que pasáramos al departamento. Toque el hombro de Willy para que me mirara y hice una pequeña señal con los ojos para que se levantara así pasáramos dentro, él entendió.

Una vez dentro deje las bolsas de compras en la cocina mientras que Guillermo y Shamanta se sentaban en el sofá, ella tenía muchas cosas que contarle. Puse las cosas sobre la encimera, di unos cuantos pasos para atrás topándome con la mesada, me quede apoyada sobre ella, necesitaba calmarme, todo mi cuerpo temblaba hace mucho tiempo que no lo veía y me había prometido a mismo que me olvidaría de él para empezar de nuevo, pero esas ganas de hacerlo mío no se habían ido. Estuve un buen rato en la cocina hasta que me decidí a salir, ellos estaban en el sofá riendo, hace mucho no veía esa gran sonrisa y esos ojos llenos de brillo en Shamanta.

Me acerque a sofá sentándome al otra lado de donde se encontraba la pequeña, estuve largo rato escuchando como los conversaban enérgicamente, no quería hablar simplemente me bastaba escuchar sus voces alegres, era como retroceder en el tiempo antes de que Willy y yo nos separáramos.

-Iré a buscar algo para tomen-Escuche decir a Guillermo mientras se levantaba pero al llegar a la entrada del corredor, vi como se tambaleo, baje rápido para llegar a él y lo sostuve antes que cayera al piso, al instante se incorporo para alejarse de mí. Supongo que fueron demasiadas emociones.

-¡Papi! ¿Estás bien?-Le pregunto Shamanta mientras que bajaba de un tirón del sofá, acercándose a nosotros.

-Si estoy bien.-Se agacho a la altura de la niña para acariciar su mejilla.-No es nada-Ella sonrió y pensó unos instantes.

-Tal vez tienes hambre, ¿No quieres que yo y papá hagamos algo para que te sientas mejor?-Shamanta me miro llena de ilusión.

-Supongo que podemos-Solté torpemente.Shamanta tomo la mano de Guillermo para arrastrarlo a la cocina, asiendo una seña para que los siguiera. Ella sentó a Guille en una de las sillas que estaban junto a la encimera, yo revolví las bolsas que el trajo para ver que había comprado.

-¿Que cocinamos?-Me pregunto Shamanta arrastrando otra de las sillas que estaban en la cocina, para poder alcanzar la encimera.

-Pues, que tal arroz con huevo duro.-No había más comida que esas en las bolsas, lo demás eran cosas de limpieza.

Iniciamos a hacer los huevos colocando agua en un pequeño tarro, para luego poner una olla más grande arroz suficiente para los tres, pasaron unos minutos hasta que los huevos estuvieron listos, Guillermo se canso de estar sentado y se unió a nosotros apoyándose en la encimera a un lado de la pequeña, los tomo y los apoyo en lavabo para ponerlos bajo el agua fría. Levantó las mangas de su buzo y en ese momento los vi, los cortes en su brazo, las palabras de Frank vinieron a mi cabeza.

“Tú crees que eres el único que ah estado sufriendo pero no es así. A él le estas asiendo mucho daño y algún día podría ser irreversible” 

Trague grueso , se creó una especie de nudo en mi pecho, no sabía qué hacer, si ir a donde estaba Guillermo y pedirle explicaciones o no hacer nada, pero mi cuerpo no respondía.

-¿Papá?-La vos de Shamanta me saco de mis pensamientos.- ¿Qué sucede te quedaste estático?-Desvié mi vista de Guillermo y la puse en ella.

-Nada-Mentí.

Una vez que el arroz estuvo a punto, lo sacamos de la olla para ponerlo en un fuente para mezclarlo con los huevos, que estaban ya cortados en pequeños cubos, busque la jarra en el refrigerador, este estaba casi vacío, por suerte tenía un sobre de jugo así que lo prepare. Le alcance los platos a Guillermo y Shamanta para que pusieran la mesa, una vez lista, lleve la fuente con el arroz a la sala-comedor, poniéndolo en el medio de los tres platos.

Comimos hasta que quedamos satisfechos, decidí levantar los platos, Guillermo intento ayudarme pero lo detuve, una vez con todos los platos en lavabo comencé a fregarlos, en ese momento la imagen de los cortes de Willy volvió a mi cabeza, pensaba en lo que le había echo luego de que nos separamos , el alejarlo de Shamanta fue demasiado nunca pensé el daño que le estaba causando , presione fuertemente mis ojos con las palmas de mis manos , quería regresar el tiempo atrás eh impedirme dañar tanto a Guillermo.

.

.

.

Entre a la sala y me quede embobado mirando aquella escena.Shamanta dormida en las rodillas de Guillermo mientras que este acariciaba lentamente su cabello.

-Guillermo-Dije como un susurro.

Ladeo su cara para poder verme, y se levanto del sofá, dejando acomodada a Shamanta en el asiento.

-Dime-Con una voz suave.

-Creo….-No podía continuar hablando tenerlo delante de mi me estaba matando, continúe.-Creo que es mejor que ya nos vayamos se hace tarde y…..-

No puede seguir me interrumpió-¡No! -Grito casi hace que Shamanta se despierte, se puso nervioso, se abrazo a sí mismo y continuo hablando-¡No es tan tarde o si no pueden quedarse a dormir aquí!-Creo que supuso que si nos íbamos no nos volvería ver.

>>https://www.youtube.com/watch?v=EkQM4okGbq8<<

Camine unos paso y lo abrase –Calma Guille-Acariciaba su espalda lentamente, temblaba bajo mis brazos y su respiración era acelerada.-Esta bien.-Bese su cabeza , cuando lo hice pude sentir el olor del shampoo que usaba , me quede atontado con su aroma , así que deje enterrada mi nariz en sus cabellos.

Nos quedamos unos minutos de esa manera.

-Samuel.-Escuche debajo de mí.

-¿Sí?- Sentía como si fuera todo un maravilloso sueño.

Puso sus manos en mi pecho para empujarme – ¿Que significa esto?- Me miro a la cara

-¿A qué te refieres?-Lo mire confundido

-A todo esto. ¿Por qué viniste hasta aquí?-se aparto varios pasos de mí, haciendo que mis manos lo soltaran.

-Yo…..-No me salían las palabras ¿Por qué había venido aquí? Sabía perfectamente la razón–Yo quería saber cómo estabas-Mentí esa no era la verdadera razón, yo sabía bien que había venido porque lo necesita, quería que todo volviera a ser como antes.

-¿De pronto de la nada te importa saber como estoy?-Hiso una sonrisa cínica –Después de 6 meses desde que nos separamos, desapareciste de mi vida de un día para el otro sin dejarme que te explicara cómo fueron las cosas, te suplique un millón de veces que me dejaras tener contacto con la niña ¿Y me dices que quieres saber como estoy?-Dijo. Sus ojos estaban cristalinos, esa mirada me atravesaban como cuchillo el corazón al igual que sus palabras, sabía que le había hecho daño, pero yo simplemente quería sufriera lo mismo que sufrí yo al enterarme del engaño con Frank, ahora me había dado cuenta del error que cometí.

 -Lo siento-Fue lo único que pude decir.

-¿Lo sientes?-Me pregunto riendo-Todo este tiempo que estuvimos separados, son como cuchillos en mi corazón. Dios sabe cuánto eh buscado una pastilla que me ayude a olvidarte, pero no la encontré-Ya no reprimía su llanto- Pero estuve muriendo por ti-Paso desesperadamente sus manos por su cabello- Dios lo intente. Intente no amarte, pero no fue suficiente. Pero tratar de no necesitarte me destroza.- Comenzó a caminar por la habitación-Solo seguí intentando, pero sin saber porque-Para seco para mirarme a la cara-Por que tratar de no amarte. Solo me hace amarte más-Dejo salir sus lagrimas mientras que las limpia con su puño. Me acerque a él con paso lento y lo tome de los hombros, e hice lo que estado queriendo hacer desde que llegue aquí. Lo bese al principio se resistió pero pasado unos segundo término correspondiendo, hasta paso sus brazos por mis hombros para intensificar la profundidad del beso, no podíamos separarnos, simplemente nos movíamos un poco para tomar aire pero al segundo volvíamos a unir nuestros labios. Puse mis manos en su glúteos apretándolos, atendió lo quise decir y de un salto enredo sus piernas en mis caderas, camine con él encima hasta el final del corredor donde estaba nuestra habitación.

Chocamos con la cama, cayendo en ella,  yo encima de él, a lo que empecé a acariciarle los costados, intensificando el beso, nos separamos cuando nos falto el aire. Lo mire a los ojos, el coloco sus manos en cada lado de mi cara, nos quedamos unos de esa manera hasta que decidí acercarme  a un lado de su cara y susurrar en su oído.

-Esta noche me muero por decirte-Comencé, mientras que sentía como se estremecía debajo de mi.- Que tratar de no amarte, no fue suficiente. Y tratar de no necesitarte, me está desgarrando.-En ese momento sentí como las lagrimas de Guillermo mojaban mi mejilla, quise detenerme para mirarlo pero decidí continuar.- Ahora veo la luz, por lo que estamos peleando. Y si seguimos tratando, podríamos ser mucho más. Porque tratando de no amarte-Trague saliva en cualquier momento seria yo el que lloraría, pero reprimí esas ganas.- Porque tratando de no amarte. Solo me hace amarte más-Termine de decir para atacar su cuello.

-Samuel agh-Escuche salir de los labios de Guillermo cuando comencé a morder su clavícula. Deslice mis manos de su cadera hacia dentro de su buzo, podía sentir los huesos de sus costillas. Supuse que fue a eso lo que se refería Frank, seguí acariciando sus costados mientras que el paseaba sus manos por detrás de mi espalda y suspira por cada acción que realizaba en su cuello con mis labios.

En un momento sentí como las manos de Guillermo empujaban mi pecho,  para que me detuviera y lo viera a los ojos. Puso sus labios sobre mis mejillas para pasar su lengua, limpiando las lágrimas que caían de mis ojos, no me di cuenta cuando la emoción del momento me gano y comencé a sollozar. Nos sentamos lentamente en la cama, para que se nos hiciera más fácil quitarnos la ropa, deslice por su brazos el buzo y el desabotono delicadamente mi camisa, una vez hecho paso sus manos por mi pecho acariciando y beso mi cuello, mientras que jugaba con mis pezones.

-Guillermo mmmhh -Extrañaba esa hermosa sensación de su tacto sobre mi piel, era simplemente sublime, su mano empujo mi nuca para que lo besara mientras que él enredaba sus manos en mi cabello, yo sujetaba su cintura para afirmar nuestro beso y volví a empujarlo para quedar sobre él.

Puso sus piernas nuevamente a cada costado de mis muslos, hice un movimiento con mis caderas para que nuestros miembros se rozaran, hecho su cabeza para atrás y gimió, se veía simplemente hermoso, quería volver a verlo así que repetí es acción varias veces más hasta que hablo y me detuve.

-Por favor Samuel…-Intento calma su respiración antes de continuar-Quiero más-Me sonreí y asentí para bajar de la cama para quitarme los pantalones, y la camisa que todavía desabotonada traía puesta, además de las zapatillas de las que me deshice rápidamente sin ni siquiera desatarme los cordones. Guillermo bajo justo a mi lado para quitarse su ropa, pero lo detuve poniendo mis manos en su brazo, cuando estuvo a punto de quitarse la remera, me miro confundido pero antes que pudiera decir algo, lo bese, nos dejamos llevar por ese suave beso. Pasé mis manos por su torso, hasta llegar al extremo de su remera y la tire hacia arriba para quitársela, en ese momento pude ver su delgado cuerpo por la tenue luz de la calle que entraba por el ventanal, sentí esas ganas de volver a llorar pero me contuve, puse mis labios sobre su cuello para dejar huella sobre ellos nuevamente, mientras que con mis manos desabrochaba su jean y dejaba que deslizara solo hasta caer a nuestros pies, el quito rápidamente sus zapatillas.

Nos separamos unos pasos, y me senté en el borde la cama, le hice señas a Guillermo para que se sentara sobre mi entre pierna. Lo hiso y me lance sobre sus labios , que ya estaban rojos e hinchados al igual que su cuello, que tenía varias marcas hechas por mi dientes, puso sus brazos estirados sobre mis hombros , coloque mis manos en su espalda y lo empuje para quedara sobre mí para recostarnos nuevamente en la cama.

-Samuel-Dijo mientras que se separaba un poco, se sentó sobre mí, pude sentir su trasero sobre mi erección, y sus manos en mi pecho, frotaba lentamente su trasero sobre mi miembro. No podía evitar gemir mientras que él lanzaba pequeños suspiros, se paro en la cama para bajar su bóxer, yo sostuve sus tobillos para evitar que se cayera, volvió a ponerse sobre mí para que su erección libre rozara con la mía, que seguí cubierta por los bóxers –Te amo-Dijo para luego besarme tiernamente, sin detener nuestro beso gire sobre la cama.

Quede sobre él, me quite los bóxers, subí sus piernas hasta mis hombros, apoye mi cabeza en su pecho-Te amo-Dije para entrar en el de una sola estocada.

-Ah ah-Grito mientras tiraba su cabeza hacia atrás y arqueaba su espalda, sentía como sus uñas se clavaban en la mía, extrañaba esa sensación que abrazaba mi miembro, estaba tan caliente en su interior y su estreches me producía tanto placer. Gemí, me quede unos segundos así para subir y poder mirar el rostro de Guillermo, que estaba sumido en placer, acerque mis labios a los suyos acariciando con mi lengua para que la dejara pasar , nos reunimos en un beso desesperado lleno de pasión , nuestras lenguas luchaban para ver quien llevaba el control.

Después de unos minutos, Guillermo separo su boca terminando con aquel beso-Samuel muévete, por favor-Jadeo, yo le sonreí y comencé un vaivén lento con mi caderas, fueron estocadas suaves y lentas, mientras que paseaba mis manos por tu su torso hasta sus muslo, sentía su delgadez en mis manos lo que hacía que moviera despacio para no lastimarlo, pero no era algo que me molestara ya extrañaba estar dentro de él y quería que este momento durara por siempre.

-Samuel puedes moverte más rápido-Dijo demandándome, lo mire a los ojos, creo que pudo notar mi preocupación ya que después de darme un fugaz beso, intento tranquilizarme–Estaré bien-Dijo con una mirada tierna, yo asentí para darle estocaba cada vez más rápidas y violentas. Nuestros gemidos inundaron la habitación.

De pronto, sentí un fuerte cosquilleo en la parte baje de mi estomago, mi vista se nublo y al parecer Guillermo estaba en mi mismo estado. Sentí como el orgasmo golpeo mí cuerpo, haciendo que terminara dentro de él, mientras que Guillermo lo hacía entre nuestros abdómenes. Caí exhausto, escuchaba su respiración acelerada, pero unos minutos después recuperamos el aliento, entre besos y caricias nos acomodamos bien en la cama, nos tape con mi manta, acurrucándolo contra mi pecho para que duerma.

Narra Guillermo

Sentí el frio en mi cuerpo, abrí lentamente los ojos, vi que solo tenía los bóxers puestos y recordé lo que había pasado anteriormente, di vuelta mi cuerpo buscando a Samuel pero no estaba. En ese momento un pensamiento pasó por mi mente, ¿Y si había sido todo un sueño como muchas otra veces?.

-Maldición-Dije en voz alta, me arrodille en la cama y comencé a golpear repetidamente la pared donde estaba el respaldo de la cama, sentía dolor pero ya no me importaba, las lagrimas ya resbalaban por mi cara.

-¿Guillermo?-Escuche a Samuel en mi espalda, entrando con la niña en brazos.

-¿Dónde estabas?-Le pregunte con la voz entre cortada, girándome bruscamente.

El puso cara seria y se acerco a donde yo estaba, colocando a la niña en la cama junto a mí, estaba profundamente dormida. Subió a la cama y se arrodillo también.

Tomo la mano con la cual estaba golpeando la pared, la acaricio lentamente con su pulgar y luego la beso -Estoy aquí.-Dijo para luego soltarla y tomar mi cara con sus dos manos, limpiando mis lagrimas. Apoyé mi cara en una de ellas.

-Pensé que había sido todo un sueño pero estas aquí.-Susurre.

El asintió y me hiso una seña para que me recostara de nuevo, pude sentir nuevamente el tacto de Shamanta sobre mi piel, la envolví con mis brazos. Samuel nos arropo con las mantas y nos abrazos a ambos.

Acaricie los cabellos de la niña y la vi dormir, extrañaba verla de esta manera a mi lado. En  ese momento escuche a Samuel.

-Guille.-Dijo con voz dulce.

-Mmhh.-Hice un pequeño sonido con mis labios, para que siguiera hablando.

-Quiero…-Tomo aire –Quiero volver a intentarlo.- Dijo, las lagrimas amenazaban con salir de nuevo pero esta vez eran de felicidad, me sonreí.

-¿Es en serio?-Le pregunte.

Nos apretó más contra él.-Lo digo en serio.- Cerré mis ojos para dejar que las lagrimas se deslizaran por mi cara. Besó mi cabeza.

-¿No te cansas de llorar?-Me pregunto lanzando una risa baja.

-Es que es tonto.-Le respondí riendo también.

Caí en los brazos de Morfeo lentamente, sabiendo que mañana cuando despertara ellos estarían conmigo y estaba vez no dejaría que nadie ni nada nos volviera a separar.

Fin :3

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Hola aqui esta la segunda parte del final de Quisiera no necesitarte espero que les haya gsutado :D Quiero enviale un gran agradecimiento a todos los que siguieron la historia, gracias por las notas y comentarios en cada capitulo de one-fic.Sobre todo un especial agradecimiento a ilovewigettaforever que es una gran seguidora de la saga.En fin solo flatan los extras que en cuanto termine de publicar este capitulo los empezare a escribir , bien tengo la idea para un par de extras pero si alguien se le ocurre algo y quiere aportar , bienvenido sea!!! :D Nos leemos pronto