bruxelles 2

Rêves à Bruxelles

Chapitre 2: Révélations

Creo que muchas cosas han cambiado desde la semana pasada, pues pasaba el día estresado, buscando departamentos o cuartos. El lugar donde duermo cambió y ahora mi cama es más chica pero acogedora. No recuerdo haber podido dormir mucho la noche del domingo, pero sí lo suficiente. Se llegó el lunes 6 de febrero y sabía que tenía que hacer muchas cosas por lo que me levanté como por eso de las 7h30 para alcanzar a desayunar, ir a la comuna de Saint Gilles a registrarme (o al menos intentarlo) y llegar a la universidad en el centro de Bruselas a las 9h30. En realidad ese plan no funcionó pues me quedé en cama como hasta las 8h y de allí todo fue un poco más a la carrera. Al llegar a la comuna tristemente no pude registrarme porque es necesario un contrato que indique la dirección de residencia temporal, pero al menos me paseé por el bello distrito de Saint Gilles que queda como a 3 km del centro. Claro que no iba a alcanzar a llegar a las 9h30 si me iba caminando, así que corrí lo más rápido que pude a la estación de metro de Porte de Hal para tomar el metro, bajarme en Annessens y caminar como 6 minutos a donde se ubica IHECS (Institut des Hautes Études des Communications Sociales).

He de decir que me confundí un poco en el metro, pues anterior a ese día solo lo había usado un par de veces y llegué a toparme con un niño que necesitaba ayuda y no pude ayudarlo puesto a que mi francés no es el mejor pero me motivó a tomar clases de francés. No obstante, gracias a las indicaciones que Nico me había dado para llegar al colegio pude llegar justo 1 minuto después de la hora acordada (en estas casi dos semanas que llevo aquí me he dado cuenta que los belgas no son tan estrictos con los horarios y la puntualidad como esperaba, sí son más cuidadosos que los mexicanos pero aún así llegan un poco tarde) dentro del edificio estaba inundado de gente, mis nuevos compañeros de Erasmus, que si bien no pertenezco a este programa, no nos separa por estudiante de intercambio y estudiante de Erasmus así que también soy un estudiante de Erasmus. Me sentí un poco incómodo por el hecho de ser tantas personas, me sentí sin aire, pero al conocer finalmente a Stéphanie, la encargada de mis procesos de la escuela en Bélgica, pude registrarme en la escuela y empezó el recorrido.

Del edificio principal en Rue l’Étuve nos fuimos al edificio de Grands Carmes, justo frente a la estatua de Manneken Pis. En el traslado tuve la oportunidad de hablar con Óscar, el otro chico de mi misma universidad y conocí a Fernanda, una chica chilena-alemana que tampoco tenía un lugar donde vivir (y claro, más personas maravillosas como Line y Emilie de Dinamarca; Bia y Gustavo de Brasil; Camilla de Ecuador, y demás personas que poco a poco fui conociendo más durante los siguientes días). Llegamos a una especie de auditorio en donde el miembro directivo se presentó, junto con el comité de Erasmus, curiosamente todos los miembros eran mujeres por lo que me llegué a preguntar que si el matriarcado era algo común en Bélgica o si era solo una coincidencia. Lo que siguió después fue la experiencia, que extrañamente disfrute aun cuando normalmente detesto hacer, de presentarnos cada uno de nosotros. Fue un largo rato pero comprendí que somos alrededor de 50 alumnos de México, Chile, Estados Unidos, Brasil, Dinamarca, Francia, España, Rumania, Ecuador, Alemania, Turquía, China, Hong Kong, Corea del Sur, Países Bajos, Uruguay, Canadá y Rusia.

Posteriormente nos separaron entre alumnos en el programa de inglés y francés, durante el recorrido por los distintos edificios localizados en varias calles del centro tuve la oportunidad de comenzar pláticas con varias nacionalidades, y todos muy lindamente se ofrecieron a ayudarnos a Fernanda y a mí a encontrar un sitio donde quedarnos. Fue un proceso muy divertido y algo agotador con tanta gente caminando por calles empedradas hasta los poros. Regresamos al auditorio de antes y nos dieron nuestros horarios con diferentes ‹opciones› para tomar aunque en el programa de inglés solo hay como diez clases, hubo una sesión para dudas. Al finalizar, fuimos al Grand Place a disfrutar de unas papas belgas en Le Roi d’Espagne. Aquí fue donde compartí un momento para platicar más con Fernanda, Line y Emilie; y conocer a algunos de los maestros.

Todo era de color rosa cuando nos dimos cuenta que teníamos clase en 30 minutos así que terminamos nuestras papas y Fernanda y yo nos fuimos primero para poder buscar en la carpeta de departamentos libres que tiene IHECS. Después de unos 15 minutos sin éxito, nos dirigimos al Bord-de-Verre para nuestra clase de Relaciones Públicas, camino a la clase conocimos a Yasmin, una chica de Amsterdam y nos perdimos en un laberinto de escaleras y cristal buscando el salón de la clase.

Desearía haber podido llegar a tiempo y más haber podido prestar más atención al maestro De Villers pero era más importante conseguir un lugar donde vivir ya que el martes era mi octavo día y para quienes no están familiarizados con los procesos legales belgas, cuando se viene fuera de Europa se tiene 8 días desde el momento de llegar al territorio belga para poder registrarse, de lo contrario… no sé (bueno sí pero no te voy a decir) mas no quería averiguarlo. Durante esas dos horas de comunicación intercultural presentado ejemplos de un diálogo de negociación entre empresarios barceloneses y alemanes me escabullí para hablar con mi Padre acerca de las posibles opciones. Llegamos a un acuerdo y en cuestión de minutos la transacción quedó terminada y POR FIN tenía un lugar donde residir por 5 meses (en serio pude respirar mejor). Esa tarde hice algunos mandados y firmé el contrato para registrarme al día siguiente y como para eso de las 22h ya había mudado mis maletas.

El martes llegó y ese día fue exactamente perfecto para lo que necesitaba hacer, fue una peculiaridad el que mi registro quedara listo en menos de media hora y justo para asistir a mi cita en el banco para abrir la cuenta y ya no tener que preocuparme por los fajos de euros que se quedaban en mi cuarto. Wannes, el directivo que abrió mi cuenta me preguntó sobre Trump y sus implicaciones sobre los mexicanos y me regaló una batería portátil por parte del banco. Para el medio día ya había terminado mis pendientes y finalmente podía comenzar a disfrutar más mi intercambio.

Ese martes recuerdo que Justine, una chica del comité organizador, necesitaba ayuda en un proyecto para su clase de televisión. Aproveché que le ayudaba e inicié una amistad con ella y su equipo de televisión (realmente los belgas son muy buenos y divertidos). Esa noche el mismo comité nos había organizado una reunión en un café bar en Saint Gilles, al principio dudaba en ir pero estoy muy feliz de haber asistido; tuve la oportunidad de platicar más con Emilie. Conocí a Julien, un chico franco-sudafricano que sintió curiosidad por el enorme grupo de personas y nos hizo platica) y Cecilie, otra chica danesa con quien discutí sobre el periodismo en nuestros respectivos países. Esa noche comprendí lo que hasta entonces me había contado, de que hay una fuerza que hace que las razas, o culturas similares se junten. En otras palabras es un lazo que nos une los latinos e hispanohablantes por sentirnos más como en casa pues, compartimos el idioma y algunas tradiciones similares.

El miércoles me sentí muy cansado, supongo que por desvelarme en el bar. Aun así, las clases fueron interesantes, especialmente por la de Periodismo de Investigación, ¡Qué grandioso es que tu maestra pertenezca al Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación! (para los que desconocen esta organización, fueron los responsables de los Panama Papers) ¡Y sorpresa! Otra noche, otro bar. Esta vez tuve la oportunidad de hablar con personas de Países Bajos, Rumania, Francia y Alemania. Se siente muy bien ver como es que el gran grupo de desconocidos poco a poco iba a formando esta hermandad y unión entre chicos de intercambio. Tuve la oportunidad de hablar con una chica que se quedó el completo año escolar y felizmente me dijo que este semestre la atmósfera que se sentía era más amigable y linda para todos.

Los días siguientes me la pasé descubriendo pequeños lugares y memorizando los caminos del centro de Bruselas. Cada vez me enamoro más de este lugar y el domingo fue otro día que disfruté mucho con mis nuevos amigos yendo a desayunar al Place Flagey en Ixelles, entrar a un bar a pasar un rato para discutir sobre tatuajes, nombres, intereses, películas y demás. Después de como dos o tres horas allí nos fuimos en camión a la casa que compartían varias de las personas de intercambio a ver películas y comer mugrero como cualquier persona jóven (vimos Whiplash, y ESTOY FASCINADO con esa película, no había tenido la oportunidad de verla).
Cada vez me doy cuenta de más diferencias y de más similitudes entre la cultura belga y la mexicana, y la de los demás países de donde vienen las demás personas que conozco. Hablando con Camilla hoy, tuvimos la oportunidad de tener una charla de latino a latino y me hizo darme cuenta de algo que hasta este día ignoraba, o tal vez no ignoraba pero percibía de otra forma: en ocasiones los europeos tienen este pensamiento de ser más ricos en cuanto a lo económico que nosotros los latinos y por ende, hacerlos sentir superiores a lo que ella me dijo «nosotros somos más ricos de cierta forma, piénsalo… el hecho de ser de latinoamérica y venir a Europa a vivir no es una oportunidad que todos pueden gozar. No es como en Europa que todos hacen un Erasmus, el gobierno les ayuda con sus gastos de transporte, de hospedaje, de comida y de estudios; nosotros por el contrario todo se lo debemos a nuestros padres. Los gobiernos latinoamericanos no nos ofrencen la misma ayuda que a ellos y creo que por eso nuestras culturas son más cálidas y el valor de la familia es tan importante. Aquí el gobierno protege y brinda, en Latinoamérica lo tenemos todo porque nuestros padres nos lo dan y nos protegen del gobierno». Quede atónito ante esta revelación, ¿no es lógica? Como cuando hablaba con Nicolás, mi buddy (que por cierto, descubrí que mi buddy es el mejor puesto que algunos de mis amigos no conocen a sus buddies y ni les ofrecieron ayuda con el mío), acerca del proceso de visa y como le pedía me deseara suerte para que me la concedieran; «¿para qué necesitas suerte? ¿o acaso puedes elegir?». Son pequeños pedacitos de conocimiento que merecen ser transmitidos aún y cuando ya lo sabemos pero en ocasiones ignoramos.