borrones

Going Nuts!

@magdaxsouza

El aroma de los aperitivos que dejaban las personas a los animales de Nueva York siempre le causaban una extraña emoción que no sentía en forma humana. Su nariz siempre le guiaba el camino, sus garras nunca fallaban en obtener el tesoro… ésta vez, era un surtidor de bellotas. Una bellota para una ardilla era como un pastel de Nutella para un humano, y Alvin lo sabía… sólo sin la destrucción de las selvas y la muerte de orangutanes.

Saltó del árbol. Al aferrarse a la fuente de bellotas, el objeto comenzó a girar y girar.

—¡Woah!  —gritó en voz alta — ¡No otra vez!

En los borrones que veían sus ojos, detectó a una chica acercándose a él. Temiendo que lo fuera a capturar y a hacerlo su mascota, abrió sus patas y salió volando hasta unos arbustos. Su cabeza daba vueltas. Parecía que el suelo y el mundo querían impedir que corriera.