bol!

Ayer me compraron chuches de fresa, y me fue inevitable no escribir esto <3

Drabble: “Strawberry candy.”

El pequeño caramelo con aquel característico sabor dulce se derretía en la boca de un peculiar pelinegro, quien observaba la televisión desganado recostado en la cama que compartían su novio y él, luego de pensar un par de minutos que hacer para quitar su aburrimiento tomó como último requisito para matar aquel hastío; Comenzar a jugar con el caramelo que tanto le encantaba. No sabía la razón de su amor hacia las fresas, absolutamente todo lo que contenía aunque sea un pequeño toque de esa fruta tan… Indescriptible, le fascinaba.

Quizá su amor hacía ella nació y floreció por su abuela, a la cual siempre visitaba junto a sus padres y hermana entre febrero hasta finales de mayo, aquella mujer a la que tanto amaba, a menudo tenía aquella pequeña y roja frutita que le encantaba y siempre que la visitaba le daba un bol gigante de fresas cortaditas, preparaba dulces que conlleva como elemento principal la exquisita fresa, tartas con pequeñas fresas encima, etcétera. El punto es que, siempre le daba fresas y Guillermo no se quejaba, pero sus padres y hermana si, los pobres estaban hasta la coronilla de tantas fresas… Pero eso es un tema aparte.

Ahora que cruzaba por su cabeza el tema de aquella fruta…

Quería fresas… Pero no fruta, sino un chuche que poder morder, chupar y sentir cómo se deshacía en su boca, tampoco refiriéndose a la golosina que vagaba en su boca…

“Willy, he terminado de grabar ¿Te apetece cenar?” La voz de Samuel, lo hizo despabilar. Lo observó, Samuel estaba sentado en los pies de la cama -¿En qué momento entró a mi habitación?- Se cuestionó. Finalmente Guillermo se alzó en la cama, tomando asiento, aún jugueteando con el caramelo en su boca.

“No quiero cenar, quiero fresas.” Guillermo habló como un niño pequeño, gateando hacia Samuel, quien abrió sus ojos castaños más de lo normal para posteriormente soltar una risa, divertido ante la situación.

“Tú tío, eres tonto.” Le sonrió Samuel, pero Guillermo no soltó ninguna risa, mostraba su ceño fruncido. “Willy, no estamos a temporadas de fresas y dudo mucho que hayan.” Murmuró el castaño, quien miró desconcertado a su pareja cuando esta enfocó su vista en su boca de una manera para nada disimulada. Guillermo acercó peligrosamente su rostro al de Samuel, rozó su nariz con la del mayor en un beso esquimal. El mayor mentiría si dijera que no sentía aquellas molestas mariposas en su estómago, y es que el pelinegro lo hacía tocar el cielo con solo sentir sus respiraciones chocar y entrelazarse en una danza, hasta acabar desvaneciéndose en el aire.

“Tus labios son como fresas… Solo que necesitan color, sabor y tamaño… Yo me encargare de que tus labios sean rojos, sepan a fresa y estén hinchados…” Susurró Guillermo, soltando una pequeña risa y sonrisa traviesa. El olor a caramelo de fresa inundó uno de los sentidos de Samuel, dejándolo un tanto atontado. Observó como el menor cerraba sus ojos y finalmente sintió aquel roce de labios que tan ansiado lo tenía, pero antes de por fin ambos chicos se besaran, una pequeña frase salió de los labios de Guillermo.“Te quiero… ”

Y se besaron, ambos cayendo en el mismo abismo de emociones, sintiendo aquel cosquilleo mutuo que con un par de rozes y mimos se instalaba en sus estómagos, sin importar cuantas veces se hayan besado, el calor y los sentimientos no empezaban a desaparecer, algo que claramente, demostraba que aún se amaban, como el primer día y se podría llegar a decir que mucho más. Guillermo de manera atrevida sacó la punta de su lengua y remarcó parte de el labio inferior de su pareja, para posteriormente ahuecar sus manos y tomar el rostro de Samuel entre ellas, el menor llevaba el control de la situación porque en menos de un par de minutos ya le estaba devorando la boca al mayor, en un beso desesperado… El caramelo pasó a la boca de Samuel, quien sintió aquel sabor a fresas instalarse en su boca. Ambos empezaron a jugar con el caramelo, lo derretian con sus tibias salivas juntas, y una que otra vez Guillermo mordía o dejaba lamidas en los labios del castaño.

La espalda de Samuel cayó en la cama igual que todo su cuerpo, sus bocas se separaron unos cuantos segundos en los cuales el menor gateó hasta su novio, para finalmente volver a besarlo. Amaba aquella sensación de sentir tu mundo patas arriba, como tu respiración se acelera de manera casi instantánea cada vez que esa persona roza la yema de sus dedos contra tu piel, el como te lleva a tocar el cielo siempre que te besa, esas mariposas tan molestas que invaden tu estómago cada vez que sientes el tacto directo de él…

Amaba todo de Samuel, ese hombre eran tan dulce… Como el caramelo. Amaba las fresa, además estas se parecían a los labios de su novio cada vez que terminaba de hacer el amor y para Guillermo… Sentir ambos sabores juntos era lo máximo, era el clímax de su cerebro, era absolutamente una sensación tan inolvidable que pocas veces había llegado a experimentar.

Samuel era un caramelo de fresa.



“Sabahlan ayağında çorabının teki, bir elli boyu ile Lo idi, sadece Lo. Ayağında bol gündelik pantolonu ile Lola. Okulda Dolly. Kayıtlardaki noktalı çizgilerde Dolores. Ama benim kollarımda hep Lolita idi.”

Ne güzel her günü bol şehitli, bombalı, tecavüzlü mis gibi ülkemiz varken, adalet tıkır tıkır işlerken ve tecavüzcüler, hırsızlar, katiller beraat ederken niye darbeyi savunalım dimi? Hazır yine pedofiliyi meşrulaştırmış olan yasa çıkmışken ve şeriat denen pislik adım adım gelirken niye isteyelim dimi darbeyi? Çıkalım sokağa galaksi lideri ve peygamberimiz tayyip için geberelim arkadaşlar.