boda

Me lo contaron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hace un mes
y me quedé tan tranquilo.

Otro cualquiera en mi caso
se hubiera echado a llorar,
yo cruzándome de brazos
dije que me daba igual.

Nada de pegarme un tiro
ni de enredarme a maldiciones
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus balcones.

Qué te has casado, buena suerte
vive cien años contenta
y a la hora de la muerte,
Dios no te lo tenga en cuenta.

Y si al pie de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi madre
que no te guardo rencor.

Porque sin ser tu marido,
ni tu novio, ni tu amante
yo soy quien más te ha querido
y con eso tengo bastante.

—  Rafael de León
Nunca tuvimos el perro con el que soné, mis hijas no llevaban ni su sangre ni su apellido, nunca me levante para preparar el desayuno y despedirle con un beso. No envejecimos juntos en una cabaña leyendo nuestros libros favoritos ni bebiendo el té de las 5 de la tarde. Nunca hicimos ese viaje sin rumbo por la carretera ni cantamos toda la noche hasta quedarnos sin voz, nunca pude dormir a su lado y ver como su pecho iba y venía con lenta respiración. No me casé con el amor de mi vida pero si algo he hecho estos años, es amarle tanto como el primer día….
—  Conversaciones con la abuela