blanca rosa

La habitación fría huele a rosas blancas de ese olor cuando es mediodía de verano, fuerte. Igual tu amor, cuelga en el aire. Las ventanas llenas de polvo, extrañando tu querer. Sin respuestas sigo pensando en nuestros momentos íntimos, esas cartas de amor debajo de la almohada podrán responder. Todo de ti lo quiero de regreso, no sólo la nostalgia de tu sombra. Quiero tenerte conmigo, para siempre. Ya no quiero distancia, quiero vivirte.
—  Sad Eyes
y
                 cuando
lo
                   creía
todo
                perdido
todo
                sombra
todo
                   frío
llegaste
                    tú
a
        mi
                  vida
como
                  rosa
blanca
              radiante
del
              Paraíso
a
           embellecer
para
             siempre
un
               jardín
solitario
        y
           malherido.
—  Jesús Guillermo, Versos muy sueltos para mi Raquel

I wanted to honor selenas anniversary and birthday with a drawing of her with her trademark white roses. Selena was and still is a huge insportation to many Mexicanos and will always be remembered as one.

Feliz cumpleaños querida Selena, descansa en paz.

En el funeral de la abuela alguien vino a dejar rosas negras. Todos los asistentes lo miraron desconcertados. El sujeto, que tenía el pelo cano y caminaba como si el aire pesara, se retiró en silencio después de dejar las rosas. Le seguí. En la puerta le pregunté que por qué las rosas negras. Él dijo que cuando joven, conoció a mi abuela y que habían compartido buena parte de su vida como novios. Un día le regaló una rosa blanca y, mirándola a los ojos, le prometió que sí algún día se separaban, le entregaría una rosa negra para sellar el despido, y que esperaba que eso no ocurriera nunca. Yo dudé un instante pero finalmente le pregunté por qué vino a dársela ahora si dejaron de ser novios hace mucho. “Yo nunca me separé de ella”, dijo. Antes de que se marchara le pregunté dónde vivía. Me dijo que no importaba y, cuando me dio la espalda, le oí murmurar: “Ya no importa nada”. Le observé perderse entre las calles y un segundo después volví al funeral. Me acerqué a ver la rosa y advertí una pequeña nota pegada su tallo. La tomé entre mis manos, y leí: “Aquí el adiós que nunca quise darte”. Era la primera rosa que veía en mi vida que no tenía espinas. La dejó ir sin rencores, pensé, pero ahora le duele más que nunca.
—  Abstracta tangibilidad | Heber Snc Nur