bebidos

Dancing was super divertido.

Oh my god, I’ve never had so much fun. We drank at one place, found it boring, went to another, got hooka and drinks, then we danced. Amanda and I were told to dance on the bar, so we did, and then men danced with us.
Holy crap, so much fun. It’s definitely going to happen again while we’re here.

Última Noche en Ibiza ( wigetta )

( tenía muchas ganas de escribir esto porque… no sé xD se me dio la gana )


Preparé mi maleta para ya volver a mi hogar la mañana siguiente, este sería mi último día en Ibiza con mis amigos, aunque quisiera llevarme mejores recuerdos de este lugar de los que ya tengo. 


La noche anterior, durante la fiesta, recuerdo como el alcohol recorría mi cuerpo. No había bebido mucho, pero al ser una persona que no suele beber bebidas alcohólicas muchas veces, puedo sentir el calor y la energía que provoca esta desde el primer trago hasta el último. 

Estaba junto con Willy y Frank. Willy solo saltaba a mi lado y Frank se encontraba con Claudia que tiempo después se fueron con Abel.

Solo quedamos Willy y yo, una vez más solos entre tanta multitud.


No sé exactamente cómo ocurrió, pero terminé bailando con una chica rubia y muy guapa. Le había preguntado su nombre y luego de tal vez repetirlo cinco veces pude oírlo. Su nombre era Silvia.

Estuvimos un par de horas juntos, bailando y bebiendo hasta que ocurrió…


La muchacha cada vez se acercaba más, no me molestaba, podría sucederle a cualquiera si hay mucha gente empujando y saltando. Pero de un instante a otro, me encontraba enganchado a Silvia por un beso que no voy a negar que no correspondí.

Me gustaba y mucho, pero no había notado la presencia de mi compañero justo a lado, el cual me miraba algo desconcertado cuando me separe de ella, y antes de que pudiera decirle algo ya no estaba ahí.

Miraba para ambos lados y no lo encontraba. Tuve que dejar a Silvia, quien se disculpó por el beso pero antes de poder oír sus disculpas me encontraba camino a la habitación. 

Cuando había llegado, Willy no estaba ahí. 

Llamé a Frank quien me dijo que estaría con él esa noche a lo cual yo solo afirmé. 


Desde anoche no se nada de Willy. Pasé la mañana con Abel, desayunamos y estuvimos hablando un poco en la tarde sobre lo de anoche, me dijo que debía hablar con Willy.


Cuando acabé con las maletas, salí a caminar solo, con la esperanza de encontrar a mi compañero por el camino. Aunque de todos modos nos veríamos cuando volviésemos a casa, quería hablar con él ahora. ¿ Qué le ocurría ? ¿ A caso le molestó algo que hice ? .

Al doblar la esquina de los pasillos ahí estaba él, estaba solo con su móvil en las manos, apoyado junto a una ventana que daba hacia el mar. No notó mi presencia, así que me acerqué a él lo más normal y calmado posible.


— Hey, macho aquí estas  —  recriminé, era normal ya que no lo veía en casi todo el día 

—  Frank de avisó que me quedaría con él  —  pronunció en un tono de voz muy frío y careciente de ánimo. Estaba enojado. 

Durante todos estos años viviendo con él, se distinguir cuando se enoja, cuando está feliz o triste. Conozco casi todo de él.


—  Venga, que pasó ahora?  —  Me acerqué un poco más a lo que el respondió dando un paso atrás. Estaba empezando a cansarme un poco su actitud.


—  Nada, quiero preparar mis cosas  —  caminó a mi lado aunque un tanto distanciado. 

No permitiría que esto se quedara así.


—  Vamos Willy te conozco, y se que algo te ha cabreado  —  Me ignoró y pasó de mi.

Tomé su muñeca un tanto molesto. A veces su actitud no me gustaba.


—  No me toques, suéltame vegetta!  —  Forcejeaba para que lo soltara pero no tenía pensado hacerlo. 


—  No, no hasta que me digas que es lo que te sucede.  —  tomé ambas muñecas con fuerza, la suficiente para que no se suelte y la vez para no lastimarlo.


—  No te importa! Yo no te importo! ya déjame solo!  — Sus ojos empezaban a cristalizarse y sus mejillas se coloraban.  — Si de verdad te importara.. al menos un poco… — 

¿ Que no me importaba ? No podía entender nada de lo que decía.


— De que hablas willy? Vamos hombre dime que tienes  —  aflojé un poco el agarre cuando noté que estaba más calmado.


—  Vegetta… Samuel  —  Sus ojos dejaron escapar un par de lágrimas, que recorrieron sus mejillas rojizas hasta su barbilla y finalmente caer de su rostro y terminar en el suelo. — …Me gustas Samuel, me gustas mucho.. — ese fué el momento donde tanto mi corazón como mi cerebro se detuvo. 

No podía pensar, no pasaba nada por mi mente mas que esas palabras.

Solté sus manos, y al hacerlo, cubrió su rostro de vergüenza.


—  Cuando te vi con ella mi corazón se partió, la pequeña esperanza de que tu sintieras algo por mí se desvaneció de mis oportunidades y yo no sabía cómo actuar… —   


No sabía que responder, que decir. Tenía que decir algo pero mi mente estaba en blanco. Si no contestaba a su declaración reaccionaría de la peor manera. 

Guillermo me gustaba? No lo sabía.

La noche anterior estaba besando a una chica y ahora estaba junto a mi amigo, el cual tenía segundos sentimientos por mí. 

Mi relación a lo largo de estos años con Willy siempre fue especial. Estuvimos uno para el otro siempre que lo necesitáramos. Nos reímos juntos, nos divertimos juntos. 

El me conoce tanto como yo a él. El me quiere, y yo a el. 


—  Chiqui.. —  me acerqué a él y lo abracé.  — ¿ Por qué no hablaste de eso antes conmigo ?   — busqué su mirada y al encontrarla sonreí.  


 — Tu tambien me gustas Guillermo  y perdona por no haberme dado cuenta antes de tus sentimientos por mi  — 

Nos miramos por un instante y luego ambos sonreímos. 


Volvimos a la habitación, donde ayudé a Willy a empacar mientras me hablaba sobre cómo la pasó con frank. Reímos un rato y decidimos no salir esta noche. 

Nos quedamos viendo la fiesta desde la ventana, hablando un un poco sobre nuestra relación y decidimos que sería un secreto por el momento pero si llegaran a preguntar algo sobre ambos, no lo negaremos solo trataremos de evitar responder a ello.


Después de todo no me iría con solo malos recuerdos, tendría uno en especial, uno compartido con mi Willy

Un final

No he podido sacarme las bragas de la cabeza.
He bebido demasiado, que ya no sé si es domingo, o es viernes por la noche.

Me he muerto tantas veces debajo de tu ombligo, que me da pereza quitar mis dedos de tu espalda.


Que me he enamorado de los kilómetros que hay entre tu, yo, y un posible “nosotros.


Te juro, que no quería que fueses mi canción favorita, o el cigarrillo de media tarde. Pero, hemos sido incendio en tu cama.


Que ya no me quedan poemas para regalarte.
Y he tenido que contarte los centímetros que hay entre tu boca, y la mía.


Me he visto sin ti, y no me he gustado. Y lo peor, de no saber si es domingo, o quizá, viernes por la noche, es que te busco. Y no te encuentro.


U
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f
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a
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—  Álex Hernández. “UN FINAL”… Pueden encontrarme en la siguiente dirección: http://la-ciencia-celeste.tumblr.com/

instagram

•|MIA instagram | • 24/8/2016

El otro día pase por el Shibuya Public Hall el cual había sido demolido
😿
El día de ese live antes de tomar las fotografías había bebido champán , fue inevitable 、、、😽
#MEJIBRAY2014渋谷公会堂oneman
#RAVEN

☓ | a l m o s t  d r u n k .

▮ ▒ ✚ ▒ ▮

                             Como o esperado, havia bebido demais; Sharrkan em quase todos os festivais de Sindria acabava tonto e fedendo à álcool. Não podia julgar o seu rei, afinal, não eram muito diferentes nisso. Pobre fanalis; a pedido do rei e de Jafar, teria que cuidar do mais velho até este decidir finalmente cair no sono.

                            O de cabelos brancos agora era carregado nos ombros firmes do mais novo, sendo levado para o quarto, apesar do esperneio do outro, por querer beber mais e falar sobre seus problemas. — Ei, Masrur! — chamou com a voz embargada, deitando a cabeça no ombro do mais alto. — Vamos beber mais! Há meninas bonitas …!de fato, se soubesse que era tão chato assim quando bebe, não o faria de jeito nenhum.

five bucks [Joshua & Ethan]

Una nueva cerveza era abierta, la botella haciendo ese característico sonido al haberse deshecho de la tapa que le impedía tomar un trago. Joshua había perdido la cuenta de cuantas había bebido pero notó que si quería seguir haciéndolo era mejor ir en busca de algunas mas, las que habían estado en su refrigerador eran cervezas extintas “¿Quién mierda se tomó mis cervezas?” Preguntó de manera estruendosa, en evidente malhumor, como si realmente alguien pudiese responderle o si realmente hubiese alguien que viviera con él en aquel departamento que estaba hecho un desastre. 

Había dos opciones, ir al bar que estaba al doblar en la esquina o ir a la cama de una buena vez. Cualquiera habría tomado la segunda opción, pero el australiano ya se encontraba tomando las llaves de su auto y departamento para abandonar el lugar dejando la televisión encendida en aquel partido que había estado mirando. Fue cuestión de minutos para estar dentro del auto, encendiendo de este y alejándose al acelerar mas de lo debido, si un policía se atravesara en su camino podría ir a la cárcel por esa noche, o al menos ganarse una multa, pero no era algo que pasara por la mente del cazador quien se acercó al bar que parecía estar cerrando. 

Maldecía para sus adentros para cuando una idea cruzó su mente, esta solía trabajar lo suficientemente rápido cuando se trataba de su propio beneficio y quizá no había tomado siquiera una decisión o arrepintiéndose de ella para cuando ya estaba tomando el camino a aquel club. Habían aún un par de moretones imposibles de ocultar en su rostro desde la última vez que había visto al otro y ni siquiera eso logró que Joshua frenara a mitad de camino. 

Estacionar donde no debía, tambalearse apenas en lo que tomaba el camino a la puerta de entrada y observar a su alrededor “¿Dónde está ese idiota?” Podría haber sonado enfadado por el recuerdo del bosque, pero al contrario, una sonrisa burlesca se extendió en su rostro cuando tomó a uno de los empleados empuñando la tela de su camisa ¿quizá era un mesero o algo así? “Busca al estúpido pelirrojo y si me traes una cerveza te daré cinco dolares, te pondré el billete en los pantalones como les gusta a todos por aquí” Escupió antes de empujar al desconocido. 

@ethandoyle

Segunda imagen: Kassim

Te encantaban las noches así, en las que simplemente te sentabas con Kassim a desahogar las penas con alcohol y algún que otro aperitivo. Siempre tomabais esa oportunidad para sinceraros el uno con el otro, aunque tu nunca lo habías hecho del todo. 

Ya eran altas horas de la madrugada, habías bebido un par de copas pero el chico se había terminado ya cuatro botellas y se había quedado frito. Llevabas rato pensando que deberías irte a dormir, pero eras incapaz de sacar los ojos de encima de él. Verlo dormir tan plácidamente era algo extraño pero reconfortante, y te agradaba saber que por muy duro que aparentara ser también tenía un lado suave como ese que solo te mostraba a ti. Inconscientemente acercaste la cara a la suya y en el momento en que pudiste notar su respiración tragaste fuerte, te armaste de valor y lo hiciste. Besaste sus labios, sabían a cerveza barata y a puro, pero eran suaves y cálidos. Te separaste de él de golpe y notaste como tus mejillas se empezaban a calentar, algo que esa noche el alcohol no había conseguido. 

Miraste a tus dos lados por si acaso, aunque sabías que nadie más aparte de vosotros se encontraba en la habitación. Te levantaste de golpe y decidiste que ya era momento de irse a tu habitación. Saliste de entre la silla y la mesa intentando no hacer ruido pero en el momento en que pasaste por el lado de Kassim algo te agarró del vestido. Bajaste la mirada y viste una mano. Seguiste con los ojos el brazo hasta llegar al rostro del chico. 

-¿Vas a irte así sin más después de lo que acabas de hacer? -Habló abriendo solo un ojo y con una sonrisa torcida. Mierda, te había pillado- Si vas a besarme la próxima vez hazlo de verdad. 

Fuiste incapaz de responderle, aunque tampoco sabías como, pero no fue necesario. No tardó en soltarte y volver a pasar su mano por debajo de la otra para usarla como cojín y seguir durmiendo. 

pacifico

A noite já havia caído sobre a cidade, trazendo consigo não só as estrelas, mas o ambiente festeiro e também o cenário perfeito para flertes que poderiam levar a outra coisa, trazendo também a brisa fria e aproximações improváveis, tão improváveis como John e Naomi andando juntos pelas ruas da Marina, pela primeira vez sem trocar provocaçoes, ouvindo o barulho das ondas da baia se quebrando que quase não conseguiam ser maiores que a risada de Welling que ainda ria das reclamações da ruiva, mesmo sem saber se elas eram sérias, mas com todas as cervejas e shots que havia bebido nada mais parecia sério.

Era inacreditável ate para o negro como eles estavam conseguindo conversar tranquilos enquanto voltavam para casa, quer dizer, se estavam voltando para a casa estavam pegando o caminho mais longo, já que continuavam a andar pelo bairro infestado de bares e de gente bem vestida, ao contrário de John que mais simples não poderia estar e se sentia completamente bem, na verdade achava que os bem vestidos eram os otários “Tudo bem, Naomi, eu já entendi que a música era uma merda, mas você viu o preço da cerveja? Era absurdo! Como aquele lugar opde estar tão cheio?” Falou, rindo e gesticulando tentando parecer indignado mesmo que usasse um sorriso no rosto “Pelo menos, eu achei caro né? Vai que eu só to muito pobre?!”

Pasando una mano sobre la camiseta de Suicidal Tendencies, Evan se lleva a los labios la botella de cerveza. Pensando al respecto (un brusco trago de por medio para finalmente vaciar de contenido la que tiene entre las manos), cae en la cuenta de que no tiene la menor idea de cuánto ha bebido en las últimas horas. Para resumir, sin embargo, podría arriesgarse a decir que ha sido mucho (y tomando en cuenta la facilidad con que la risa se le escapa y el modo en que el calor del ambiente se vuelve más y más asfixiante con cada nuevo giro de la música, considera que tal vez sea demasiado). La gente pasa, conocidos y amigos que saludan y siguen camino y Evan recorre el bar con la mirada en busca de… ¿de qué? De algo que lo divierta, supone, de algún cuerpo con el que entretenerse por un rato. Más que nada debido a la leve intoxicación, su estado va y viene: de a ratos se siente en exceso despierto y, en otros, demasiado bajo, como si fuese a desaparecer en cualquier momento. En la conversación de quienes lo rodean participa de a ratos, demasiado distraído como para poder seguir con fidelidad el hilo de la charla. Le pide a Víctor una cerveza y, luego de recibirla ya abierta y algo tibia, baja la mirada para hacerse con un cigarrillo, encendiéndolo con dificultad después de un par de intentos de hacer funcionar el mechero. Levantando la vista desde la lumbre del Marlboro con suma lentitud, lo nota ahí parado. No está lejos -piensa, todavía sin comprender muy bien el sentido de sus propias cavilaciones- pero tampoco suficientemente cerca… la idea le molesta. Alzando la cabeza un tanto para echar el humo de cigarrillo hacia arriba, lo mira un momento más. Surgen un par de imágenes que al presentarse lo hacen querer retroceder, mirar para otro lado. Niega con la cabeza. No puede ser tan imbécil, ¿o no? Y basta con recordarse el gesto y las palabras de esa única mañana para que el calor de la posibilidad se esfume por sí sólo, convirtiéndose en enfado, un tanto de malicia y pésimas intenciones. 

A Crean, que molesto lo insulta incluso antes de preguntarle qué mierda le pasa, le propina un codazo para llamar su atención. Al final el rubio se vuelve en pos de él, el ceño fruncido junto al gesto de curiosidad— ¿Te acuerdas de lo que te había contado hace unas semanas? —pregunta y el otro, casi tan sobrepasado por la bebida como él mismo, permanece mirándolo durante una sucesión de instantes que resulta eterna—. Matt… —vuelve a decirle, frente a lo que el otro parece regresar en sí de súbito, una fuerte carcajada para funcionar como excusa. ‘Sí…’ empieza, lento. ‘No, en realidad no me acuerdo’—. Que fui a la casa de este tipo la otra vez y estuvimos hablando, lo de que… —‘Ah, ¡sí, claro!’ suelta, de nuevo riéndose sin tapujo alguno, y sacude la cabeza de forma profusa. ‘El putito del maquillaje, ese que no tengo la más jodida idea de dónde lo sacaste’ sentencia, la más absoluta naturalidad, y Evan es incapaz de contener, a continuación, la explosión de la risa—. Eres un desastre —‘Gracias, bebé, ¿ya me puedo ir?’ le pregunta, la sonrisa de costado que es toda simpatía. A la frase que continúa, ese sugerente ‘ay, Evan…’ que deja escapar cuando el aludido le pasa un brazo sobre los hombros para atraerlo hacia sí, Dupont trata de ignorarla lo mejor que puede—. No todavía —le dice y, apuntando en su dirección con el brazo extendido, se lo señala—. Míralo, ahí —‘¿Cuál es?’ pregunta el otro, entornando los ojos. Evan, la paciencia que ha decrecido de forma considerable con cada nueva bebida, especifica su posición con detalle. Luego de un momento, Matt parece reconocerlo. ‘Baja… baja la mano’ ordena, empujándolo. Antes de que pronuncie lo siguiente, Evan le hace caso. ‘Baja la mano inútil… creo que estaba mirando’—. ¿Y qué pasa? —pregunta Evan, después, sonriendo y ante la falta de respuesta de Crean, lo empuja. El otro se ríe, siguiéndole la corriente— ¿Se va a ofender? ¿Me va a pegar? —indaga, el tono de voz alto sobremanera. Al pronunciar lo siguiente, sumamente entretenido con la idea, vuelve a mirar en dirección al menor— ¿Qué te puedo decir? Que venga si quiere. 

Muerte
  • Especialistas en medicina:Si alguien bebe más de cien mililitros de esto puedo quedar intoxicado, deberá ir a emergencias inmediatamente...
  • Yo:Ya he bebido casi cieto ochenta mililitros y sigo aquí...