au:bittersweet

"GELSENKIRCHEN ROCK IM REVIER, there were 70,000 people. 
Simultaneously, at the time they were watching METALLICA who was on the main stage in the warm indoors... 
We, who were on the second stage outdoors, struggled with everything reverberating in the midst of the rain and cold. 
Even if we were laughed at, and even if we were disgracing ourselves, there were people who waited for us. 
(Those) within the rain and the cold, I truly thank you.“



-Toshiya (from his cameran)
Bittersweet | one shot | Wigetta

[ Parte I ]

Era finales de primavera cuando me enteré de que una de las familias más ricas de Madrid estaba buscando un guardaespaldas para uno de sus hijos. Habían pasado 3 años ya desde lo de la pequeña Camila y aún no me sentía del todo convencido de que pudiera volver a trabajar para alguien de eso mismo.

-Anda, Samuel, yo sé que tienes ganas de volver a trabajar.

-Si, pero no de lo mismo.

-Pero es un puesto muy bueno, y a parte te pagarían muy bien.

-Borja… no estoy del todo seguro.

-Es mas, si quieres te acompaño a la entrevista.

-No lo sé…

Borja era de mis mejores amigos; nos habíamos conocido en el instituto y siempre me apoyaba así como yo a él. No se qué tenía este chaval pero siempre terminaba por convencerme de hacer las cosas. Era cierto que si tenía muchas ganas de volver a trabajar como guardaespaldas, pero lo que había pasado con la familia de Camila no salía de mi cabeza.

Al día siguiente junté algunos papeles y me alisté para ir a la entrevista con la familia Díaz. Su casa estaba en uno de los sectores más codiciados de la ciudad, pero era tanto el costo de vivir ahí que solo unas pocas familias se podían dar ese lujo.

Me detuve un poco inseguro ante el gran portón de la casa, pensando si estaba haciendo lo correcto, pero había olvidado que Borja venía conmigo y fue él el que tocó el botón del timbre.

-¿Si?- me quedé sin decir nada.

-¡Habla!- me susurró Borja.

-Ehh… Buenos días. Soy Samuel de Luque, el señor Díaz me espera para una entrevista.

-Samuel de Luque… si, aquí está. En unos momentos un portero lo pasará.

-Gracias.

-Bueno, creo que yo me tengo que ir.

-¿No dijiste que me acompañarías?

-Pues si, pero no puedo entrar hasta allá contigo.

-¿Te veo luego en tu casa?

-Saldré con Lana, solo esperaba desocuparme contigo para ir por ella.

-Bueno, te veo luego entonces. Gracias por acompañarme.

-Cuando quieras- dijo mientras hacía una seña con la mano.

Justo cuando se fue Borja el gran portón se abrió y un hombre muy bien vestido me recibió. Me dijo que se llamaba Alberto y que me llevaría hasta el despacho del señor Díaz.

Cruzamos el gran patio y entramos a la pequeña enorme casa. Mientras subíamos un par de largas escaleras veía hacia todos lados. Era una casa bastante amplia y con habitaciones con muebles totalmente diferentes entre sí; algunos modernos, otros bastante antiguos y cuadros con pinturas de la familia y algunos otros con paisajes. Finalmente nos detuvimos en una  puerta doble en la cual Alberto llamó.

-Pase- Alberto abrió una de las dos puertas y me hizo una seña de que pasara.

-Gracias- el señor Díaz estaba detrás de su escritorio tecleando unas cosas en su ordenador cuando levantó la mirada hacia mi, su semblante era serio.

-Tú debes ser…- buscó entre sus papeles

-Samuel de Luque, señor.

-Ah, si. Samuel… vienes por el puesto de guardaespaldas, ¿cierto?- me hizo una seña para que me sentara en uno de los dos sillones enfrente de su escritorio.

-Así es- dije mientras le pasaba mis papeles que comenzó a hojear.

-Artes marciales, entrenador personal… esto me dice que tienes una gran fuerza.

-No se si pueda decir “gran” fuerza, pero puedo asegurarle que cuando se trata de proteger a alguien, doy todo de mi.

-Esta carta de recomendación, ¿de quién es?

-Es de la señora Morales- inmediatamente levantó la vista hacia mí.

-¿Trabajaste para los Morales?

-Así es

-No sabía que habías sido tú el chaval, te ves muy joven para haber sido tú.

-Tenía 23 años en ese entonces, fue mi primer trabajo como guardaespaldas- dejó los papeles a un lado.

-Entonces ahora debes tener…

-26, tengo 26 años

-Está bien- suspiró y se levantó de su asiento –eso es suficiente para mi. Quedas contratado, solo te voy a pedir que vayas a hacerte unos estudios médicos y vengas con los resultados lo más pronto posible para que empieces a trabajar.

-¿Eso es todo? Ni siquiera sé a quién voy a cuidar.

-A mi hijo mayor, solo tengo dos: Carol y Guillermo. Mi hija ya cuenta con su guardaespaldas, te presentaré con él luego.

-¿Y a su hijo?

-En cuanto sea tu primer día. Mientras lo único que te puedo decir es que se llama Guillermo, tiene 22 años y actualmente está en la universidad.

-No es por meterme en sus asuntos, pero si voy a trabajar para ustedes, tengo una pregunta- sonó su celular y contestó, me señaló con la mano que esperara.

-Pregunta rápido que tengo una junta importante- se encaminó a la puerta.

-¿Por qué de pronto tanta urgencia en contratar guarda espaldas para sus hijos?- suspiró y abrió la puerta.

-Acompáñame a la salida, te cuento en el camino- salimos por las puertas y bajamos las escaleras –Verás, hace poco menos de un mes mi familia y yo asistimos a una fiesta de un socio mío; todo estaba bien, pero noté que alguien seguía a mi hijo. No quise comentarle a mi esposa porque sabía que se pondría histérica, así que le informé a un guardia de seguridad que en seguida se puso en alerta. Poco rato después, cuando Guille se alejó de las personas para ir a no se donde, vi que el tío que lo estaba siguiendo lo tomó por detrás mientras le tapaba la boca. Por fortuna, los guardias también habían visto, así que frustraron el plan del tío y se lo llevaron arrestado.

-No supe nada de eso

-Le pedí a los medios que no publicaran nada. ¿Eso es todo?- dijo mientras se subía a una camioneta.

-Si, señor

-Bueno, te espero lo más pronto posible con esos resultados. El día que los traigas ven listo para empezar a trabajar.

-Gracias, señor Díaz.

Alberto nos había seguido desde que salimos del despacho del señor Díaz y ahora me acompañaría al portón por donde entré.

Eso había sido más fácil de lo que pensé. Cuando pedí el trabajo con la familia Morales me habían pedido un montón de pruebas y me hicieron bastantes preguntas de todo tipo, luego de unas horas de entrevista finalmente me dijeron que estaba contratado.

Al día siguiente fui al hospital a hacerme los estudios que me había pedido. Había hecho mi servicio de enfermería ahí mismo, así que unos conocidos me dieron rápido los resultados: todo normal.

No fue hasta el próximo día que fui de nuevo a la casa Díaz a entregar todo. El señor me había dicho que fuera preparado para empezar a trabajar, así que iba lo mejor vestido posible, pero sin llamar tanto la atención.

-¡Perfecto! Entonces te doy la bienvenida al personal de mi familia. En unos minutos nos reuniremos todos a comer, ahí te presentaré con mi esposa e hijos.

Mientras tanto me presentaba con el personal. Marisa era una señora muy maja que se encargaba de la cocina, Edson el jardinero y Alicia una de las encargadas del aseo, eran a los que vería más seguido.

Alberto me dio un recorrido de la casa, pero había unas habitaciones a las que no podía entrar, ve tú a saber porqué; el recorrido terminó en el comedor secundario donde solo comía la familia Díaz en días no importantes. Ya estaban sentados 3 de los integrantes.

-Ahí estas, Samuel. Ven que te presento a la familia- el señor se encontraba a la cabeza del comedor para 6 personas –Ella es mi amada esposa y por acá está Carol, mi hija, mis dos princesas. En cuanto a Guille…- volteó a ver el lugar vacío a lado de Carol donde solo se encontraba un plato servido. Justo alguien entraba por la puerta.

-Lo siento, ya sé que es tarde, pero me tuve que quedar a hacer tarea extra- dejó la mochila a un lado de la puerta, se desabotonó el cuello de la camisa y se remangó, pasó a mi lado ignorándome por completo y se sentó donde estaba el plato servido.

Era alto, se podría decir que de mi altura, de piel clara y cabello castaño, ojos pequeños y mofletes abultados aunque él era muy delgado; tenía aspecto del típico “niño de papi”.

-Y él es Guillermo, ahora estás a cargo de él- Guillermo casi se ahoga con lo que sea que estaba bebiendo, me volteó a ver a mi y luego a su padre.

-¿Qué? Te dije que ya estaba mayor como para tener un niñero.

-No voy a discutir contigo en la mesa, hablamos de esto más tarde. Samuel, Alberto te mostrará tu habitación.

Cuando salimos del comedor alcancé a escuchar unos reclamos por parte de Guillermo, pero no supe qué reclamaba. Mi recámara estaba a lado de la de Guillermo y en frente de la del guardaespaldas de Carol.

-A la hora de las comidas nosotros tenemos nuestro descanso, por así decirlo, a menos que la familia coma fuera de casa.

-Tengo una pregunta

-Me llamo Julián

-Esa no era, pero mucho gusto, soy Samuel

-Entonces, ¿cuál era tu pregunta?

-¿Carol y Guillermo están de acuerdo en que los cuidemos?

-Por Carol no hay problema, ella le obedece a sus padres, pero Guillermo… en la semana que llevo aquí ya vi que el chaval hace todo lo posible por estar en contra de su padre. En cuanto le dijo que tendría un guardaespaldas empezó a renegar que él no necesitaba un niñero… así que te deseo la mejor de las suertes, la necesitarás junto con paciencia.

No tenía la obligación de dormir en la casa de los Díaz, pero decidí quedarme la primera noche. Quería presentarme bien con Guillermo, empezar bien las cosas, aunque según Julián iba a ser muy difícil.

A la mañana siguiente me explicaron que no desayunaban juntos por la diferencia de horarios de cada uno, pero para mi era empezar el día a la misma hora de Guillermo. Su alarma se escuchaba hasta mi habitación, así que me desperté a la hora en que sonó: 5:40 am.

Me duché rápido y me preparé. Cuando bajé al comedor ya estaba ahí sentado con el móvil en la mano.

-Buenos días, Guillermo- levantó la vista solo para volverla a su móvil –Mira, sé que ayer no fue el mejor momento para que te dijeran que sería tu guardaespaldas, ¿así que porqué no comenzamos de nuevo?

-Mira, que yo no estuve en ningún momento de acuerdo con esto, mi padre nunca me escucha, solo hace lo que él quiere sin importarle lo que yo opine. Así que mejor hay que ahorrarnos todas esas cosas de las presentaciones.

-Guillermo, esa no es manera de hablarle a las personas- el señor Díaz entró al comedor -¿Qué dijimos ayer? ¿Quieres que te deje de pagar tus cosas y tu escuela y que te ponga a trabajar para que tú solo lo hagas?

-¿Y qué dije ayer? Que no necesitaba un niñero.

-No es un niñero, Guillermo. Entiende que lo hago por tu propio bien, quiero que estés a salvo. Desde lo que pasó tu madre no deja de preocuparse cada que sales de casa. Hazlo por ella, por favor- Guille suavizó la mirada, había encontrado su punto débil: su madre.

-Lo haré por ella, no quiero que creas que lo hago porque tú o él me lo piden- Alicia nos sirvió el desayuno a Guillermo y a mi.

-¿Usted también va a desayunar ahora, señor?

-No, Alicia, solo bajé a hablar con mi hijo. Gracias, Guille, tu madre se sentirá más aliviada ahora- se paró y se fue. Nosotros comenzamos a desayunar en silencio.

-¿Cómo dices que te llamas?

-Samuel

-¿Cuántos años tienes?

-Tengo 26- resopló.

-Sólo unos pocos años mayor que yo.

-¿Tu cuántos tienes?

-22

-¿Y qué estudias?

-Estoy estudiando economía.

-¿Y qué te gusta hacer?

-¿Hacer de qué?

-No sé, tus pasatiempos, a dónde de gusta salir… esas cosas.

-Voy muy seguido a fiestas, pero no pienso ir acompañado de ti a ninguna. Estoy en el equipo de natación. No irás conmigo a todas partes, ¿verdad?

-De eso se trata mi trabajo, Guille. Ahora yo te llevaré a todos lados.

-Lo que me faltaba… y no me digas Guille, soy Guillermo para ti- Terminamos de desayunar y lo llevé a la universidad.

Los primeros días fueron algo difíciles. Me tenía que acoplar a su ritmo de hacer las cosas y aprenderme los horarios y caminos de él. Por más cabezón que fuera había algo que me hacía soportarlo, si fuera cualquier otra persona le había soltado un guantazo desde el primer día, pero con él era diferente.

-Samuel, de aquí me iré a casa de un chaval, no tienes que acompañarme, tomate el resto del día libre.

-Guillermo, sabes que no puedo hacer eso.

-Pues no quiero que me acompañes. No eres mi maldito niñero.

-Pues lo siento mucho, Guillermo, pero sabes que te tengo que acompañar.

-¿Puedes venir un momento?- se separó de su grupo de amigos y nos alejamos unos cuantos pasos –Samuel, por favor, no me hagas esto delante de ellos

-Si son tus amigos deberían estar preocupados por ti y deberían entender que te tengo que acompañar- me miró con cara de súplica

-Samuel, por favor…

-¡Eh! ¡Guille! ¿Vienes o que?

-¡Voy! ¿Quieres que te despida?

-Sabes bien que tú no puedes hacer eso- pensé un momento –Mira, lo que podemos hacer es que te vayas con ellos, pero yo iré en el coche detrás de ustedes. No me bajaré tampoco a la casa, pero estaré esperando afuera, ¿qué dices?- si quería llevarme bien con él tenía que ganarme su confianza

-Está bien, pero por ningún motivo te bajes del maldito coche

-Toma, mi número, quiero que me marques cuando vayas a salir- le pasé mi tarjeta

-Vale… y gracias

No me subí al coche hasta que Guille y solo uno de sus amigos se subieron al otro, por alguna razón creí que iban a ir más personas. Como prometí, guardé mi distancia entre los coches y al llegar me estacioné enfrente de la casa del chaval, Guille me volteó a ver para luego seguir a su amigo.

Después de 5 minutos ya me había aburrido como ostra, así que decidí llamar a Borja para ponernos al día, después de todo no había hablado con él desde mi primer día de trabajo.

-¿Aló?

-Hombre, Borja, ¿qué tal?

-Bueno, hasta que al sr. Samuel se acuerda de sus amigos

-Es que es tonto, chaval

-¿Qué tal te va? ¿Todo bien en tu trabajo?

-Si, todo va bien

-Me imagino, para que te hayas olvidado de mi… que no, es broma. ¿Que tal te va con el chaval ese? ¿Te trata bien?

-Que si me trata bien… Es bastante comprensivo, almenos. Al principio si hubo un poco de odio de su parte, pero creo que va mejorando.

-¿No le haz soltado una hostia? Yo lo habría hecho

-Y yo, pero no puedo… no quiero que me despidan.

-Uy… ¿acaso habrá algo ahí?

-Ni de chiste, aunque…- escuché un portazo, era Guille que había salido de casa del chaval, parecía agobiado –tengo que regresar al trabajo, hablamos luego.

-Chao- colgué y me puse el cinturón de seguridad, Guille subió a la parte de atrás de la camioneta.

-¡Vámonos!- prácticamente gritó.

-¿Todo bien?- lo miré por el retrovisor

-¡Que si! Todo está bien, solo… arranca

Obedecí. Durante el camino de regreso a su casa miraba hacia todos lados, parecía nervioso. Le llegaron algunas cuantas llamadas que ignoró, yo solo lo miraba por el retrovisor.

-Guillermo, ¿de verdad esta todo bien?- me miró con ojos asustados, como si hubiera olvidado que yo estaba allí.

-Si… si, está todo bien.

Por fin habíamos llegado a casa. A penas aparqué el coche se bajó con prisa, olvidando ahí su mochila. Decidí llevársela a su habitación. Tenía la puerta entreabierta y al parecer hablaba con alguien.

-No se vuelve a repetir, ¿me entiendes?- abrí un poco más la puerta –¿Quién está ahí?- abrió de golpe la puerta y me miró perplejo –¿Escuchaste algo?

-No… solo vine a traerte tu mochila- me la arrebató de las manos

-Mas te vale que enserio no hayas escuchado nada- cerró la puerta.

Las siguientes semanas estuvieron algo tranquilas, y es que después de lo que quien sabe qué paso en casa del chaval, Guille se había tranquilizado en su forma de ser… eso o eran los exámenes de mitad del curso.

Una noche llegué algo tarde a casa de los Díaz, me habían dado un par de días libres, mismos que usé para organizar cosas para traerme. Justo cuando iba aparcando la camioneta me topé a Guille saliendo por la ventana de su habitación, no quise detenerlo hasta que pisara el piso. Observé como bajaba con facilidad por una red de plantas, como si no fuera la primera vez que lo hacía.

-Y tu, ¿a dónde se supone que vas?

-Me cago en…

-En nada, ¡te vas para adentro! Entiende que no puedes salir sin cuidado.

-¡Pues entonces vamos!- dijo muy animado, me sorprendió que me invitara a donde sea que se dirigía.

-¿Ir? ¿A dónde?

-Me invitaron a una fiesta, pero mi padre no me dejó ir si no estabas tu, pero ya haz llegado, así que vamos.

-¿Estás seguro?

-Que si, pero…- me miró de pies a cabeza – no vas a ir vestido así, pareces mesero, desarreglate.

-Ehh…- yo flipaba con todo lo que me decía, ¿Guille invitándome a salir? Bueno, no a salir, a una fiesta… pero, ¿invitándome sin poner peros?

-¡Pero ya estás aquí! Que se hace tarde.- No perdía nada con acompañarlo, a parte de que era mi trabajo, así que subí rápido a mi habitación y me puse lo más informalmente formal que encontré.

Subimos al coche y me dio la dirección del lugar a donde íbamos. Cuando llegamos la casa se veía como una de esas típicas casas americanas de “no hay nadie en casa, así que haré fiesta”. Yo no me despegaba de Guille, porque a parte de ser mi trabajo no conocía a nadie; parecía como si él estuviera buscando a alguien.

-¡Hey!- lo escuché decir mientras se acercaba al tío de la vez pasada, pero eso no me sorprendió en absoluto, lo que me sorprendió fue ver como le plantaba un beso en los labios a manera de saludo para luego tomarlo de la mano –Te estaba buscando-

-Pues ya me encontraste- yo seguía flipando, Guille me volteó a ver.

-Emm… estaremos en alguna de las habitaciones, no creo que quieras venir.

-Pero…

-Anda, déjalo un rato que yo lo cuido- lo tomó de la cintura y sentí una punzada en el estómago, se dieron la vuelta y caminaron escaleras arriba no sin que antes me volteara a ver, como si le preocupara yo. Yo me quedé ahí parado como todo un pringao.

Pues nada, fui a buscar alguna bebida sin éxito y un lugar para sentarme. Había un sillón en medio de la sala donde no había nadie sentado… perfecto. Me dispuse a pensar en si Guille había dado alguna señal sobre si le gustaban los chicos o no. Esque no me esperaba que él fuera gay… no es que tuviera algo en contra de eso, solo que no me lo esperaba. Mientras vagaba en mis pensamientos alguien me puso una botella de cerveza en frente, seguí la mano que la sostenía hasta toparme con una chica de muy buena pechonalidad, castaña y de bonitos ojos. Tomé la cerveza.

-Gracias- le hice un ademan de brindis que siguió para después beber al mismo tiempo.

-Vi que estabas buscando una hace un rato- se sentó a mi lado –Soy Natalia- me acomodé en mi lugar para no darle la espalda y tenerla de frente

-Mucho gusto, yo Samuel.

-¿Y qué haces tan aburrido en esta fiesta?- se acercó un poco más a mi

-Puees…- dudé un poco si seguirle el juego y es que tampoco me sacaba de la cabeza esa punzada en el estómago al ver al pringao tomar de la cintura a Guille.

-¿Y bien?- me dio un ligero golpe con su hombro, su escote se abrió más, me cago en…

Pasamos cerca de dos horas platicando y la chica ya estaba sentada en mis piernas, ella llevaba unas cuantas botellas de cerveza, yo no me podía pasar de copas porque tenía que manejar. Cada que hablaba era un acercamiento más a sus labios. La verdad era que no me interesaba mucho, pero tenía que pasar el rato con algo mientras Guille hacía no se que cosas con el tio.

-¡Samuel!- escuché a mi espalda, la chica subió la mirada y yo giré la cabeza para ver quien me hablaba –¡Nos vamos!

-Pero… estoy hablando con esta chiquilla, ¿no te estabas divirtiendo con tu amigo?- igual y si tenía alguna copa de más. Me miró con cara de pocos amigos.

-¡Nos vamos!- no quería hacerlo enojar tanto, así que accedí no sin antes robarle un beso a la chica y me diera su número, era seguro que no la iba a llamar, pero por alguna razón intenté poner celoso a Guille.

No me di cuenta de que Guillermo se tambaleaba hasta que salimos de la casa, se apoyó en la camioneta para evitar caerse. Solo esperaba que no se hubiera metido nada que no fuera alcohol.

-Hey, ¿estas bien?- lo tomé del brazo. Antes de que pudiera contestar se soltó de un jalón de mi agarre y se inclinó para luego volver el estómago.

-Estoy bien- arrastró las palabras e hizo un ademan para que me apartara.

-Claro, chaval, y a mi me interesó la tia esa- lo volví a tomar del brazo y lo conduje al asiento del copiloto, si volvía a vomitar no quería que lo hiciera en mi espalda. Lo senté y le puse el cinturón de seguridad. Cerré la puerta y me dirigí al lugar del piloto. Arranqué el choche.

-Oye…- Guille, que podía haber jurado que se había quedado dormido, me habló con tono entre adormilado entre borracho.

-¿Si?

-¿Porqué?- se acomodó en su lugar para voltearme a ver

-¿Porqué qué?- lo miré unos cuantos segundos antes de devolver la vista al camino.

-¿Porqué me haces caso?

-Hombre, ¿quieres que te ignore?

-No me refiero a eso…- parecía que se iba a quedar dormido –¿porqué haces todo lo que te pido?

-Pues… es mi trabajo, ¿no?

-Pero si no te trato nada bien…

La verdad es que lo aguantaba porque me parecía interesante. No podía decir que me gustaba o que lo quería, pero de alguna u otra manera me atraía. Esto no era raro para mi, en algún punto de mi adolescencia salí con uno o dos chicos, pero me fijaba más en las mujeres.

-Pues verás, yo…

-¡Me gustas, Samuel!- frené la camioneta y Guille casi se pega en la cabeza con el tablero, gracias a Dios que le había puesto el cinturón, el tío que iba detrás nuestro pitó, así que me puse en marcha de nuevo.

-Guille…- la chispa de esperanza que había saltado se apagó –Si no fuera porque estás ebrio te creería- no contestó –A parte, tienes a este tio… Ethan, ¿no?

-Ethan- se rio sarcásticamente –Soy el juguete de ese tio, ¿qué voy a estar yo con él?- finalmente se quedó dormido, justo cuando llegamos a su casa.

Casi tuve que cargarlo a su habitación. Al recostarlo en su cama me di cuenta de que llevaba el pantalón desabotonado, le faltaba una zapatilla y tenía un chupetón en el cuello –Ese hijo de puta…

A pesar de que eran las 3 de la mañana decidí tomar una ducha, y es que necesitaba aclarar mis pensamientos después de esa plática extraña que tuve con Guille. ¿Acaso le gustaba? El tío estaba borracho, así que era poco fiable lo que me decía. Aunque tenía que decir que si hubiera una mínima posibilidad de que saliéramos juntos la tomaría… si no trabajara para su familia.

A la mañana siguiente me desperté cuando escuché la puerta de Guillermo abrirse, miré el reloj, 11:42 am. Me levanté rápido y me vestí, si mal no recordaba la familia tendría hoy una comida fuera. Al salir de mi habitación me topé con Carol.

-Buenos días

-Buenas tardes, diría yo- me sonrió, ella era una chiquilla muy maja – ¿Te dio mucha lata mi hermano anoche?

-¿Nos viste llegar?

-Vi cuando se fueron, Memo hace mucho ruido cuando escapa- hizo una mueca, caminamos juntos hacia el recibidor –No es la primera vez que lo hace, solo que las otras veces que se iba pasaba la noche preocupada hasta que llegaba. El tío con el que se iba no me daba buena pinta- hizo una pausa –Pero tu eres diferente, te ves confiable

-Pues gracias- me sonrió de nuevo. Que mona era, la veía como mi propia hermanita.

Finalmente se reunió toda la familia y nos dispusimos a irnos. Los cuatro iban en el coche del sr. Díaz mientras que Julian y yo los seguíamos en la camioneta. La familia había organizado un pequeño picnic en un parque a las afueras de la ciudad, era en verdad bonito, yo nunca había ido a ese lugar (y como iba a ir si era privado?).

Después de que acomodaran las cosas y la sra Díaz tomara algunas cosas nos invitaron a comer a Julian y a mi. Era la primera vez que nos ofrecían sentarnos con ellos.

-Se han ganado nuestra confianza- dijo la sra mientras alzaba un refresco a modo de brindis.

Después de comer lo que había preparado Alicia cada quien se fue por su rumbo: Carol y la sra platicaban sentadas en el césped, el sr. Díaz se había acomodado muy bien debajo de un árbol para tomar una siesta y vi a Guille caminar hacia un pequeño lago que se encontraba en el lugar. Decidí ir con él.

-¿Se puede?- pregunté antes de sentarme a su lado, levantó la mirada y asintió, me senté a unos bastantes centímetros de distancia.

-Samuel… ¿qué pasó anoche?- ni siquiera me dirigía la mirada –recuerdo que subí con… Ethan a una habitación y estuvimos tomando y… haciendo otras cosas, pero después de eso no recuerdo nada.

-Pues…- ¿le diría la verdad? Seamos sinceros, si yo no me creo que me haya dijo lo que me dijo, ¿porqué él me creería a mi? –Estaba sentado con una chica y llegaste y dijiste que ya querías irte, así que nos fuimos no sin antes casi vomitarme encima y… quedarte dormido en la camioneta. Chaval, tuve que cargar contigo hasta tu habitación, te ves ligerito pero nada, eh- nos reímos nerviosos.

-Bien… lo siento por eso, no medí lo que tomé- ¿Guillermo disculpándose conmigo? Eso si era un chiste. Hubo un silencio incómodo antes de que volviera a decir algo –Y… ¿es la primera vez que eres guardaespaldas de alguien?

-No, eres la segunda persona a la que cuido.

-¿Quién fue la primera?- Guille estaba tratando de entablar una conversación conmigo, a pesar de que no me gustaba hablar de lo que había pasado no iba a desaprovechar la oportunidad.

-Era una pequeña de 6 años, su nombre era Camila

-¿Era?- dudó un poco antes de preguntar

-Perdón, es, pero como no la he visto en un tiempo…

-¿Y porqué ya no trabajas para su familia?

-No sé si recuerdas un caso sobre un tio que secuestró a su propia hija hace unos 2 ó 3 años- se quedó pensando

-Si, creo que algo escuché sobre eso

-Era la familia de ella. No sé qué problemas tenía ese hijo de… su madre para haber secuestrado a su propia hija- hice una pequeña pausa y es que seguía enfadándome por ese cabrón, Guille esperó paciente –Yo no dejé de buscarla, iba de allá para acá con las personas que tenían algo que ver con eso… hasta que di con la última persona: su padre. Le di un maldito sermón cuando me enteré. Estábamos en el lugar donde tenía a Camila; me amenazaba con darle un tiro en la cabeza a la niña si no salía de ahí o si me acercaba a ellos. Por suerte había sido prudente y había llamado antes a la policía, llegaron justo a tiempo para ver cómo el tio se daba un tiro antes de que fuera arrestado. Por suerte Camila salió ilesa de todo eso. Verla ahí atrapada me dio tanto miedo… miedo que no dejé ver en ningún momento; yo me había encariñado mucho con ella, era como mi pequeña. Su madre me dio la opción de seguir trabajando para ellas pero esta vez fuera del país o quedarme. Aunque la quería mucho opté por quedarme. Tenía miedo de no volver a cuidarla bien y que fuera a pasar de nuevo, sentía que eso había pasado por mi culpa…

-No fue tu culpa, Samuel, el tio era un maldito psicópata- me interrumpió mientras ponía su mano en mi hombro a modo de apoyo, al parecer me veía agobiado. Le dediqué una sonrisa.

-Después de eso tenía miedo de trabajar de lo mismo, así que busqué otro trabajo pero no lo encontré, hasta que uno de mis mejores amigos me dijo que tu familia estaba buscando a alguien… me alegro de que me dieran el puesto- ¿enserio dije eso?

-Pues… lo siento por todo lo que pasó… y por ser contigo así- lo miré sorprendido.

-¿Porqué te disculpas?

-No sé, creo que no he sido buena gente contigo.

Si eso había estado raro los siguientes días fueron igual de extraños. Guille me pedía que lo llevara al cine porque iría con sus amigos, pero éstos siempre cancelaban al final; no me quedaba de otra más que pasar la tarde con él. “Esque ya tengo los boletos” “No hay que desperdiciar la vuelta” siempre sacaba una de esas excusas. No solo era al cine, también a restaurantes y a simples paseos por el centro comercial.

Yo la verdad había tratado de enfocarme solo a mi trabajo de cuidarlo, no quería encariñarme con él, si ya de por sí me atraía no quería empezar a quererlo, a parte, no quería que si pasaba algo como lo de Camila sufriera igual. Por su parte era más amable, más considerado e incluso había tardes que se las pasaba enteras en mi habitación. Durante todo ese tiempo no supe nada de Ethan, hasta unas semanas después.

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asdfghjklñ holi c:

Yo y mis malos nombres de fanfics :c pues… tengo escribiendo este one shot desde principios de año xD pero no tenía mucho tiempo para estarlo continuando, por eso he tardado tanto xD al principio iba a ser un mini fanfic, pero me di cuenta de que estaría más corto que el de “Un ángel impuro” (spam :P) y pues… como que no, así que mejor lo he dejado en one shot de dos partes c: Ya tenía muchas ganas de subirlo :D

La verdad es que no se si alguien ya ha escrito algo así, les digo, no tengo mucho tiempo para leer fanfics u one shots; si es así le pediría a esa persona que me mande un ask para hacermelo saber y pues si. 

La segunda parte la tendrán dentro de unos pocos días c:

Ya lo saben: preguntas, comentarios, sugerencias, quejas y esas cositas por ask z4

A mostly bittersweet mix for the final moments in the tower and what awaits them after {LISTEN}

// please don’t go - barcelona // she is the sunlight - trading yesterday // i’ll keep you safe - sleeping at last // fix you (four tet remix) - coldplay // the power of love - gabrielle aplin // life in the pain - safetysuit // dream - imagine dragons // dead in the water - ellie goulding // i’m gonna be (500 miles) - sleeping at last // the funeral - band of horses //  salvation - gabrielle aplin // happy - marina and the diamonds // you are my sunshine - serena matthews //

SAD SUMMERS
a playlist for when it’s a beautiful sunny day outside but you still need some sad-ish vibes. or something.

tracklist 1 somewhere over the rainbow/what a wonderful world israel kamakawiwo’ole 2 heartbreak hotel elvis presley 3 apple pie bed lawrence arabia 4 summerboy lady gaga 5 settle down kimbra 6 i’ve smoked too much lawrence arabia 7 it’s tough to have a crush when the boy doesn’t feel the same way you do ok go 8 monday, monday the mamas and the papas 9 seventeen marina and the diamonds 10 only happy when it rains garbage 11 brown eyes lady gaga 12 complicated rihanna 13 white teeth teens lorde 14 you got yr. cherry bomb spoon 15 underwear pulp 16 pawn shop blues lana del rey 17 swingin’ party lorde 18 i love you always travis 19 kill monsters in the rain steel train 20 suspicious minds elvis presley 21 summertime sadness lana del rey 22 to the end blur 23 flowers in the window travis 24 lying in the sun stereophonics 25 pull my hair bright eyes 26 cherry pie sade 27 rock ‘n’ roll suicide david bowie 28 this is what makes us girls lana del rey 29 sylvia pulp 30 cheerleader st. vincent 31 california king bed rihanna 32 white rabbit jefferson airplane 33 california dreamin’ the mamas and the papas 34 people folk tunng 35 teen idle marina and the diamonds 36 since i told you it’s over stereophonics 37 dust in the wind kansas

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