atiquifobia

Fantasy

Entre los datos a rescatar referentes al tema encontré:

  • La fantasía es momentánea y está vinculada al hemisferio masculino del cerebro en donde predomina el pensamiento lógico y racional. 
  • Es una actividad mental en la que imperativamente representamos cosas en nuestra imaginación que no existen en la realidad, algo así como una percepción falsa - ¿o alternativa? - de la realidad.

Justamente la cuestión de la falsedad es un temita que me compete personalmente considerándome una persona fuertemente arraigada a la realidad / verdad de las cosas sin poder “caretearla” en paz.

Aparte, mi infancia sigue siendo una gran incógnita para mi, nunca fui de esos niños que se pasan viajándola en mundos paralelos interpretando al personaje más loco que pudieran inventar. Por el contrario, hasta hace unos años aborrecía a las personas que me describían los delirios de sus sueños cuando yo ni siquiera recordaba si había soñado o no la noche anterior. Recién este año tomé consciencia de mis sueños, donde descrubrí que aparecen cosas mucho más delirantes de lo que pensé.


Fantasía sexual
Vestimenta de femme fatal: botas negras acordonadas de taco aguja, medias de red negras con portaligas, ropa interior sexy de encaje, labios rojos y carnosos. Lista para entregarme en la completa sumisión de un hombre que me tenga bajo su control con sus caricias y besos sutiles pero ardientes me haga gozar de placer hasta el último de mis días.


Fantasía criminal
Adrenalina de tener un arma en la mano apuntándole a alguien en la cabeza y sentir que tengo todo el poder de la vida de un desconocido en mi mano. Lo podría hacer desaparecer a mi antojo. 

Misma situación en sentido contrario, saber que mi vida depende de la voluntad de alguien y suplicarle hasta encontrar el rinconcito de compasión en su corazón que logre que se apiade de su decisión.

Fantasía triunfal
Ser bailarina de Cabaret, actuar el personaje de I am a good girl mientras realizo bailes sensuales con prendas eróticas. Jugar con el público haciendo gestos y movimientos corporales sexualmente sugerentes.


Fantasía de éxodo
Frase recurrente de “me voy a la mierda y dejo todo” sin destino en particular especialmente usada cuando estoy en pareja. Ideal posibilidad de escape cuando la relación se va poniendo seria la de empezar desde cero en otro país simulando nunca haber conocido a la persona.


Fantasía social
Ser la gran mujer influenciadora de la época. Ganar el Premio Nobel a la revolucionaria feminista estudiosa de temas de género o algo así. Nota importante: el reconocimiento se daría de vieja o incluso después de muerta.


Fantasía económica
De pequeña me cuestionaba por qué dormía en una cama cómoda cuando otros niños que no tenían dinero dormían en el piso. Dormí como una semana en el piso de mi cuarto arriba de una rayuela de goma eva sin que mis padres se enteraran de mi inquetud social.

Fantasía de época
Vivir en el 1800, fascinación por las películas de época al estilo de Orgullo y Prejuicio. Me encanta el esplendor de la época victoriana en los vestidos, los detalles de telas y brillos, la paleta de colores y las formas de curvas o arabescos. Anhelo de volver a los modales más tradicionales, el cortejo de la mujer con sus juegos de seducción.

Fantasía fúnebre
Morir de una manera tan bizarra que por suerte no seguiría viva para afontar la vergüenza de la situación. Por ejemplo, resbalarse en la ducha por estar descalza y accidentalmente pegarle al duchero que se cae mi en la cabeza noqueándome totalmente. Me encontrarían después mis padres desparramada en la ducha desnuda con un hilito de sangre en la cabeza y el duchero tirado al lado como el arma mortal causante de la catástrofe.

Fantasía de cada noche
Descrubrí mi lado romántico con la gran Susan Fantasy: antes de irme a dormir hacerme la película con el tipo que me gusta, desde como nos miraríamos en el primer encuentro hasta el desarrollo del mismísimo acto de amor.


Fantasía de flotar en las nubes esponjosas de un mundo de caramelos.

FOBIAS

• Aries
Necrofobia: Miedo a la muerte
• Tauro
Cainolofobia: Miedo a cambios y cosas nuevas
• Geminis
Agateofobia: Miedo a volverse loco
• Cancer
Atiquifobia: Miedo al fracaso o cometer errores
• Leo
Atelofobia: Miedo a no ser perfecto o a la imperfección
• Virgo
Ataxofobia: Miedo al Desorden
• Libra
Decidofobia: Miedo a tomar decisiones
• Escorpio
Pistantrofobia: Miedo a confiar
• Sagitario
Atazagorafobia: Miedo a ser olvidado o ignorado
• Capricornio
Amnesifobia: Miedo a perder la memoria
• Acuario
Anatidaefobia: Miedo a que un pato te esté mirando
• Piscis
Glosofobia: Miedo a hablar en público

°•.Acuario, era solo una broma :D en realidad serías: Gerascofobia: Miedo a envejecer o a que tu juventud se acabe°•.

Los signos como fobias.
  • Aries: Homofobia; miedo a la monotonía.
  • Cáncer: Anuptafobia; miedo a quedarse solo.
  • Tauro: Peniafobia, miedo a la pobreza.
  • Leo: Aracnofobia; miedo a las arañas.
  • Virgo: Ataxofobia; miedo al desorden.
  • Géminis: Hipengiofobia; miedo a la responsabilidad.
  • Capricornio: Atiquifobia; miedo al fracaso.
  • Libra: Alodoxafobia; miedo a expresar opiniones.
  • Escorpio: Oftalmofobia; miedo a ser mirado fijamente.
  • Sagitario: Ecofobia; miedo al hogar.
  • Piscis: Rabdofobia; miedo a ser criticado.
  • Acuario: Filofobia; miedo a enamorarse.
  • ________________
  • pd; por si alguien tuvo una confusión con respecto a la fobia de aries, homofobia es el término usado para el miedo a la monotonía, mientras que la homosexualfobia es el correcto nombre para el miedo irracional a los homosexuales. (homo= igual; por eso se atribuye a los dos términos).
Los signos y sus fobias.

Aries: BASIFOBIA: miedo a quedarse quieto, o a caer.
Tauro: ACROFOBIA: miedo a las alturas
Géminis: GAMOFOBIA: miedo a contraer matrimonio.
Cáncer: ANUPTAFOBIA: miedo a la soltería, a quedarse solo.
Leo: ATELOFOBIA: miedo a no ser lo suficientemente bueno.
Virgo: BACTEROFOBIA: miedo a las bacterias o a los germenes.
Libra: DECIDOFOBIA: miedo a tomar decisiones.
Escorpio: AGLIOFOBIA: miedo a experimentar dolor.
Sagitario: CLAUSTROFOBIA: miedo a quedarse encerrado en lugares pequeños.
Capricornio: ANTROPOFOBIA: miedo a las personas o a la compañía humana.
Acuario: ATIQUIFOBIA: miedo al fracaso.
Piscis: ASTRAFOBIA: miedo los truenos o relámpagos.

-Sugus. ✌(:

Las fobias: ¿estan ligadas a los signos del zodiaco?

AVISO: Este articulo esta sacado directamente de internet, ya que me parecio importante y queria compartirlo con ustedes signitos
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Quiero enseñarte qué tipo de fobia te representa según tu signo zodiacal. Esto no significa que necesariamente la tengas, sino que, según las características de cada signo, son los principales miedos que una puede enfrentar.


1. Aries - Catisofobia
La catisofobia es el miedo a sentarse. Al ser un signo tan activo, las arianas odian la pasividad, tanto corporal como en el habla. Su mayor miedo es que les pidan que se callen o se sienten, les gusta ser libres.


2. Tauro - Metatesiofobia
Las taurinas sufren mucho ante los cambios. Esto sucede porque las caracteriza la estabilidad y la conservación. Les gusta la continuidad y la rutina, por lo tanto los cambios son lo que menos quieren en su vida.


3. Géminis - Decidofobia
Si hay algo que les gusta a las geminianas es hablar mucho. Esto conlleva a que las decisiones, las opciones y promesas hechas sean abundantes y sea fácil olvidarse de lo que querían decir en realidad.

El miedo que afrontan las geminianas es a tomar decisiones y resolver una cosa en particular.


4. Cáncer - Agorafobia
Cáncer es el signo más incierto del zodíaco. Por lo general las cancerianas son tímidas, conservadoras y les encanta la seguridad y calor de su hogar. La fobia que enfrentan es el miedo a las multitudes y a los lugares de donde es difícil escapar o disponer de ayuda.


5. Leo - Atazagorafobia
A las leoninas les encanta ser el centro de atención, estar rodeadas de gente y recibir todo tipo de elogios. Por lo tanto, su principal miedo es ser olvidado.


6. Virgo - Atelofobia
Virgo es el único signo representado por una mujer. Es caracterizado por la precisión y la obsesión por la limpieza. Por lo tanto, la mayor fobia que puede atravesar una virginiana es la imperfección, el desorden y la suciedad.

La solución a tus problemas: ¿Qué regalar según el signo del zodíaco?


7. Libra - Autofobia
Muchas personas disfrutan estando solos, este no es el caso de las librianas que sufren de autofobia. Esta fobia se caracteriza por el miedo a estar solas, ya sea por un período corto de tiempo.


8. Escorpio - Catagelofobia
Por lo general, las escorpianas pueden ser susceptibles a la ansiedad, obsesiones y problemas de control, la fobia a ser ridiculizadas es lo que las lleva a actuar de esta manera.


9. Sagitario - Hipengiafobia
Son salvajes y amantes de la aventura. Las sagitarianas odian las reglas. Por lo tanto, la fobia que las representa es el miedo al compromiso, ya sea por temor o por considerarse no apta para asumir determinado compromiso.

10. Capricornio - Atiquifobia
Las capricornianas son exigentes consigo mismas y amantes del trabajo. Todo el tiempo se plantean metas y las cumplen. Su principal fobia son el fracaso y el miedo a cometer errores.


11. Acuario - Gamofobia
Son espíritus libres. Nunca dicen “sí” o “no”, simplemente “tal vez”. Su principal fobia es a ser atado, por lo tanto le temen al matrimonio.


12. Piscis - Glosofobia
Las piscianas son soñadoras y compasivas consigo mismas. Tienen gusto por sus propios pensamientos y les gusta que las oigan. Su principal fobia es hablarle al público sin poder expresar en realidad lo que piensan en su interior.

Recuerda, no necesariamente tienes que tener la fobia que representa a tu signo.

¿Y a ti qué fobia te representa?

Reblog si tienes una de estas fobias:

Anuptafobia: miedo a permanecer sólo o soltero.
Escolionofobia: miedo al colegio.
Gelotofobia: miedo a la burla.
Catagelofobia: miedo a hacer el ridículo.
Dismorfofobia: temor u obsesión por un defecto físico, ya sea real o imaginario.
Atiquifobia: miedo a errar o al fracaso.
Filofobia: Miedo a enamorarse.
Macrofobia: Miedo a las esperas largas.
Testafobia: Miedo a hacer tests, pruebas o exámenes.

Escribir, para qué?

Siempre lo sentí como algo innato pero a partir de un momento, a los 12 años más o menos, se transformó en una necesidad.

Mi escape perfecto al miedo y al mundo porque no podía hablar con nadie de lo que me pasaba ni de cómo me sentía. Pero allí, en esa hojita de papel blanco insignificante me esperaba la solución a todos los problemas, el desahogo anhelado. Ahí me encontraba por fin conmigo misma, podía decir lo que quería libremente sin sentirme juzgada. Solo había un pequeño problema: era secreto.

Era secreto lo que escribía, o sea, el contenido, y era secreto el hecho de que me gustara escribir en sí; por lo que no solo me preocupaba que alguien encontrara el diario y lo leyera, sino que además, supiera de la existencia de un diario de confesiones. “Escribir? Para qué? Qué tenés que poner ahí que es tan secreto?” “Mi vida básicamente”.

Me cansé de inhabilitarme a ser yo misma, de mentirme y aparentar ser otra. Ahora ya no es un escape, es un grito con intención de conectar con otros. Mirá, vení, sentate. Tengo muchas historias para contar así que da para rato.


Me la juego por vos

Por qué será que te digo tantas veces que te amo? O que cada vez que te veo te digo que sos lo más hermoso que hay en el mundo? Te abrazo infinitamente un millón de veces, te digo lo lindo que sos, tanto por fuera como por dentro. Te lo repito una y otra vez. Me lo repito una y otra vez.

Todo es verdad, por cierto, pero ya no sé si te estoy tratando de convencer a vos o a mi. Será que la culpa y el miedo a fracasar me hacen recordarme constantemente que te quiero, porque a la mínima complicación que surja voy a salir corriendo?

Por qué será que tengo la necesidad de decirte que en algún momento de mi vida me voy a ir? De viaje, dos años probablemente. Me voy a esfumar, chau, borrarte de mi vida como si fueras algo insignificante sin voto de decisión alguno. Será realmente como siempre creí, mi más profundo deseo? Irme a la mierda y conocer el mundo. Conocerme a mi, en otro mundo, lejos de todo. O será que estoy huyendo del mundo?

Será que me da miedo que terminemos por aburrimiento? No, justo eso no. Por el contrario, me da miedo que funcionemos, quedarme contigo para siempre, casarnos y tener hijos. Es lo que imaginé cuando tomé la decisión de estar con vos, es lo que veo y deseo en cada momento que estamos juntos. Pero sí, tengo miedo y no te lo digo, no me lo admito a mi misma. En su lugar, digo que me quiero ir, pero en plan escapatoria. Ponerle un presunto fin a la relación me hace sentir segura. En su caso, la relación no terminaría porque fracasamos, lo haría porque así estaba estipulado. Ese, era el plan.

Por qué te digo que si se me presenta la oportunidad de estar con alguien que siempre quise o un pibe que me vuele la cabeza, voy a estar con él? Por qué siento la necesidad de advertírtelo? Es por pura honestidad de mi parte o es debido a que no me quiero entregar completamente? Por miedo, obvio. Lo pienso en frío y no, no quiero estar con nadie más que vos, no por un tema de exlusividad sino porque no necesito a nadie más.

Te pienso y lloro. Lloro una y otra vez de la alegría y la emoción. Lloro por todo lo que me querés y bancás. Cómo me das tu amor incondicional a pesar de que te lastime. Lloro por que sos tan bueno y aún no lo puedo creer, aunque nos conozcamos hace dos años ya. Aún no creo que te merezca, porque aún no me amo a mi misma. Me pongo esta careta, de actitud fuerte y segura, de me la sé toda y te digo lo que hay que hacer. Con mis amigos y familia, hablo de tus “cosas malas” porque sino, me podría a llorar de lo feliz y agradecida que estoy por vos. Nunca quise estar con alguien que me diera una relación tóxica, pero ahora, la tóxica soy yo.

El otro día te dije en un susurro impercetible mientras te abrazaba por detrás cuando dormías: “mi corazón es tuyo”. Ojalá algún día me anime a decírtelo en la cara, sin miedo, con la esperanza de que no lo hagas añicos otra vez. Nene, soy una niña rota, entendelo. Bah, en realidad no sos vos el que lo tiene que entender, ya lo sabés y así me querés. Soy yo la que se tiene que aprender a querer también.

Porqué no me la juego por vos de una vez por todas?

Vení, abrazame por favor.


Fobias de cada signo

Piscis: Cremnofobia: Miedo a los precipicios. Muy unida con la Barofobia: Miedo a la gravedad. (Es lo que tiene pasear con la cabeza en las nubes.)

Acuario: Anatidofobia: Miedo a estar siendo observado por un pato. (¿Un miedo del montón para Acuario? No, de ninguna manera.)

Capricornio: Atiquifobia: Miedo al fracaso. (Éste está clarísimo, ¿no?)

Sagitario: Nostofobia: Miedo a volver a casa. Y, una vez allí,Ecofobia: Miedo al hogar.

Escorpio: Complicadito. A ver, tenemos varias opciones:

Iofobia: Miedo al veneno (ajeno, se entiende).
Pteronofobia: Miedo a que le hagan cosquillas con una pluma (y se distraiga de su tormento con la risa floja).
Eclesiofobia: Miedo a las iglesias. Dos posibilidades: (1) Porque las imágenes de sufrimiento sean demasiado perturbadoras hasta para el mismo Escorpio… o (2) por el temor a rendir cuentas a una divinidad.

Libra: Tampoco podemos decidirnos. Elige tú:

Cacofobia: Miedo a la fealdad propia o a la de otros.
Decidofobia: Temor persistente a tomar decisiones, tanto más agudo cuanto más importantes sean.

Virgo: También salen unas cuantas. ¿Con cuál nos quedamos?:

Misofobia: Miedo a los gérmenes, a la suciedad, a la contaminación.
Monopatofobia: Miedo a las enfermedades.
Ataxofobia: Miedo al desorden.
Atelofobia: Miedo a la imperfección.

Leo: Gelotofobia o Catagelofobia: Miedo a ser objeto de burla. / Miedo al ridículo.

Cáncer: Demofobia o Enoclofobia: Miedo a las multitudes.

Géminis: Nomofobia: Pánico a salir de casa sin el teléfono móvil. (Viene de la expresión inglesa: no-mobile-phone-phobia.)

Tauro: Dos fobias para decidir cuál es mayor:

Cleptofobia: Miedo al robo.
Tropofobia: Miedo a mudarse o a hacer cambios.

Aries: Fobofobia: Miedo al miedo o a tener una fobia. Y, si padece una más específica, es la Macrofobia: Miedo a las esperas largas.

¿Por qué estás acá?

Linda noche nos regalamos ayer, de esas de película, donde todo parece ser tan fácil y mágico.

Nos reímos. Dios cómo me reí! Hacía mucho tiempo no me sentía tan distendida con alguien, donde me podía reir a carcajadas sin preocupación alguna. Te diste cuenta del cambio, por supuesto, me dijiste que estaba más espontánea. Por tu parte, también estabas muy distendido, pero eso no cuenta porque vos sos siempre así.

Pucha que ayer estabas lindo. No sé bien que era… Los lentes y el pelo largo hacían una muy buena combinación, y te lo dije acariciándote el cabello. Por primera vez estábamos los dos totalmente relajados en nuestra companía. Ya no existía esa tensión de “tenemos que estar”, o por el contrario, de “esto no va a funcionar”. Se esfumó por completo.

Me encantó que te interesaras tanto por el tema del blog, que me preguntaras por qué lo hago y me quisieras conocer más, a pesar de los muchos años que llevamos de amistad. Me alegra que a través de esta experiencia vos estés pudiendo entender por qué soy así y por qué he actuado de tal manera durante todo este tiempo. En otras palabras, por qué nunca me la jugué. Yo también quiero seguir conociéndote, por eso te pregunté un millón de cosas: cómo fue la separación de tus padres, algún recuerdo de tu infancia, qué opinás sobre la muerte, o cómo fue tu primer beso y tu primera vez. Esos detalles que nos quedaron colgados por estar sin dirijirnos la palabra en varios momentos de nuestras vidas.

La noche iba excelente hasta que llegamos al tema polémico de todos nuestros encuentros: nosotros y nuestra increíble habilidad para no estar juntos. Me bajonié un poco, nunca encontramos el punto medio entre lo que cada uno quiere. Igual, y contradiciendo todo mi acting de superada, estoy segura que en algún momento nos reencontraremos y vamos a estar juntos. No se cómo ni cuándo, pero va a pasar. Yo digo que va a ser por pura coincidencia, vos, que va a ser porque me buscaste.

“Te voy a seguir esperando” sentenciaste al fin. Normalmente te habría preguntado por qué, así vos me empezabas a ennumerar las razones “lindas” por las cuales estar conmigo. Te habría seducido con mi discursito de “no quiero estar contigo” pero a la vez buscándote con miradas y gestos. Esta vez no era necesario, ya sabía la razón: de alguna manera u otra siempre vuelvo a encontrarme a solas contigo. Entregándome en mi totalidad, sin ninguna máscara alguna.

Me preguntaste por qué estaba ahí. No supe qué contestarte… pero ahora sí.

Estaba ahí porque quería sentirme amada.