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Alguien decidió no quererte y aún no me creo que de esa manera tan tonta te dejara escapar. Que se pensara que si no era contigo, podía ser con cualquier otra. Como si el mundo estuviese lleno de gente como tú. Como si hubiese cualquier otra que te pueda hacer sombra. Perdona que me ría. Ja.
—  Risto Mejide

La tristeza se acumula, la felicidad no. No es ningún hallazgo, es una verdad como un templo monumental. Constatar que lo que más perdura es lo que más duele. Acumular cicatrices cardiovasculares y manchas como las del vino barato o las del primer sol de verano, de las que no se van. Y ya te puedes poner cremitas, que no marcharán jamás.

Podría tratar de suavizarlo. Podría haber dicho que los buenos recuerdos también quedan, que las cosas malas son las que tendemos a olvidar. Y aunque estaría en lo cierto, estaría obviando la diferencia fundamental. No hablo de recordar lo que ha pasado. Hablo de las heridas que nos dejan las cosas y las personas al irse, al abandonarnos o al, simplemente, pasar.

La gente feliz no consume. La gente feliz no tuitea. La gente feliz no escribe. La gente feliz no crea. Y cuando lo hace, más vale que no lo hubiera hecho. Ahí están esos cantantes con los ojos en blanco destrozando canciones que más les valdría haber dejado en paz. Para aportar al mundo, lo tienes que hacer desde el vacío que te ha dejado aquello que perdiste. Para que quepa un sentimiento, tiene que haberte dejado espacio algo o alguien que ya no está. Quien nunca haya llorado a Chavela aún no sabe hasta dónde se puede uno llegar a vaciar.

—  Risto Mejide
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MI COLUMNA DE OPINIÓN 22

Me enerva tanto que cada año en el Debate de Estado de la Nación, a la hora de sacar las conclusiones de quien lo ha hecho mejor o peor, de quien ha estado más altura y de que discurso ha estado más acertado, se centren solo en PP y PSOE.

Porque este año, sin duda alguna, el mejor ha sido el diputado de IU Alberto Garzón. Y para colmo, mientras hablaba, había una multitud de diputados del bipartidismo que abandonaron el Congreso, porque, total, los “grandes partidos” ya han hablado y los partidos minoritarios ya no les interesan. PP y PSOE se comportan como maleducados, sin una pizca de respeto ni vergüenza-

Pero ahí estaba de todas formas, Alberto Garzón, un chaval aún inexperto en la política, que todavía no ha cumplido los 30 años y que se encontraba en su primer Debate del Estado de la Nación. Y les dio mil vueltas a todos los diputados del resto de partidos, con sus argumentos lógicos, coherentes e inteligentes y su forma de hablar reivindicativa a la vez que apaciguada. Y encimam sin apenas leer el guión, no como hacen ciertos diputados y ministros del bipartidismo, que parece que no saben comunicarse sin leer lo que hay escrito…

Mis felicitaciones a este chico que, ojalá llegué lejos. Fuera bipartidismo de una vez. Se necesita un cambio de verdad, y si no se vota  a la izquierda de verdad, caeremos otra vez en los errores ya cometidos por los dos partidos que ya han gobernado y que llevan toda la vida haciéndolo de mal en peor.

¿Por qué no volvemos? ¿Por qué no dejo de seguir tus pasos? ¿Por qué entro de puntillas en las redes sociales como quien entra a por algo que se dejó? ¿Por qué analizo tus fotos, tus gestos, tus lugares y tus palabras? ¿Por qué veo en cada nuevo amigo o contacto tuyo un potencial enemigo? ¿Por qué me da miedo que me olvides con ellos, que me entierres sin mí? ¿Por qué busco señales que al fin y al cabo tú ya no emites? ¿Por qué?
—  Risto Mejide

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Pablo Angulo, coleccionista de amigos y personal, genial, pintor. Que disgusto nos has dado a todos, nos has dejado helados. Nos cuesta mucho creer que te hayas ido.

El mismo día 4 en que por sorpresa nos dejaste físicamente, subía una canción de Johnny Cash y el texto que escribí acababa así: “y eso de que era un artista country es muy discutible, era muchísimo más que eso. Johnny tenía esa grandeza personal inexplicable reservada a muy pocos que trascendía incluso su propia música”. Y eso es lo que has hecho tú, trascender tu obra con tu propia persona, que era lo más grande de ti.

Te echaremos mucho de menos, no pasará un día en que no pensemos en ti tus padres, Estefanía, María, Diana y todos tus amigos, que somos legión. Siempre te dije que por encima de tus magníficos cuadros y esculturas, lo más valioso de ti estaba en tu gracia y salero, en tu don de gentes, en tu corazón. Y ahora lo siento más que nunca.

Pablo, lamento profundamente no haber estado a tu altura en muchas ocasiones. Lo hemos pasado en grande y hemos tenido también desencuentros, pero al final siempre permanecía, siempre se imponía la amistad, más por tu generosidad que por la mía. 

Te quiero mucho.  Hasta siempre, amigo mío.

                                                                                                    Jesús.

No ves que te come la lengua, las manos y la dignidad.

Eduardo Velásquez, autor de un ensayo sobre elbudismo y la crisis económica, lo ha dejado muy claro. Sus sabias palabras deberían ser meditadas por todos, incluidos los economistas que buscan una explicación-solución a la crisis que estamos viviendo:

“Si pensamos que antes estábamos mejor,estamos equivocados; estábamos peor; estábamos creando las causas que nos han traído al presente. Si en diez años estamos mejor, es porque lo que hacemos hoy es mejor de lo que hicimos hace diez años. Si no entendemos esto, si no entendemos que la causa es más importante que el efecto, no podremos aprender en forma inteligente. Para cambiar el efecto hay que cambiar la causa, hay que entenderla. Tratar de cambiar el efecto, de curar el síntoma sin ver la enfermedad, es no haber aprendido lo que hay que aprender. La sabiduría mundana nos dice que para entender la historia debemos mirar el dinero, riqueza, la economía; la sabiduría budista nos dice que debemos mirar el karma. Un cambio en el sistema económico no cambia necesariamente la dinámica de las relaciones humanas. De la misma forma debe proceder el cambio, del nivel más sutil al más burdo, o de arriba hacia abajo, si se quiere. 

Si la conciencia en la clase “dirigente”, la clase que genera las ideas, no cambia, no puede cambiar el campo en el que ella ejerce su influencia, en el que dicta su ley. Mientras nuestras vidas estén regidas por la ignorancia, por el deseo de alcanzar nuestra felicidad en forma egoísta, no habrá sistema posible que haga verdadera justicia”.

Pero no olvidemos algo importante: la clase dirigente o política somos en realidad los que depositamos la papeleta en las urnas. Los políticos que nos representan tienen que ser fieles notarios de nuestra soberana y democrática voluntad. Sus fallos son nuestros fallos. 

Nuestras voces son libres, incluso más allá de los comicios electorales. 

Hay que recuperar la solidaridad social, el cooperativismo y el asociacionismo solidario, por encima de los rígidos modelos que propugna el sistema capitalista anquilosado actual. Porque aunque defiendas dicho sistema serás al final devorado por el padre que defiendes, como el Saturno goyesco. Saturno/Crono se comía los hijos recién nacidos de Rea, su mujer, por temor a ser destronado por uno de ellos. 

Todos somos hijos de Rea y no debemos dejarnos devorar por ese padre cruel y psicópata. ¿No ves que ya te está comiendo la lengua, las manos y la dignidad? 

Javier Akerman