arrepentido

No vuelvas por favor.
No me condenes de nuevo.
Sé que conociste la peor parte de mi y que te mereces todo el amor del mundo, pero no vuelvas.
Deja que todo siga como está, quédate con ella, déjame ser olvido. 
Nunca he estado más segura de ser olvidada que ahora, hoy. 
No me busques, no me pidas que vuelva, por favor
¡cállate! ¡CALLATE! no me digas “te quiero” no quiero saber nada de ti. 
No me interesa si me extrañas y ahora has notado mi lado dulce, no me importa. Y tampoco se te ocurra venir de nuevo con tu música a devolverme alguna nota salida del corazón, no la quiero.
No llames, noo, ni lo pienses
¿Yo para qué quiero hablar contigo?
El tiempo ya paso y no es justo que ahora que soy feliz con alguien
quieras volver solo para molestar.
Quédate donde estás
¡Deja de llamar!
no se encuentra quién era
murió
se fue
se ha enamorado.
Y te ha dejado.
—  Brenda Ramírez. 

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmos 51:17


Tal vez hemos escuchado varias veces este versículo, pero ¿en verdad sabemos lo que quiere decir “Un corazón contrito y humillado”?.

Un corazón contrito se refiere a un corazón arrepentido.

Debemos también tener un corazón humillado, la palabra humillado viene del hebreo (shabár) y es: fracturado, roto. 

Como nos muestra el antiguo testamento Dios requería el sacrificio de animales, para que la raza humana pudiera recibir el perdón por sus pecados, pero por su amor y gracia el entrego a su hijo Jesucristo para el perdón de nuestros pecados. El sacrificio que nosotros tenemos que presentar a Dios no es de sangre pues Jesucristo ya lo pago.

Él sacrificio que nos pide es meramente un espíritu quebrantado, un espíritu y corazón que lo reconozca como supremo ante todo y un corazón arrepentido de fallarle, buscando ser santos y alejados del pecado. Dios NO rechazara un sacrificio así.