arrepentido

Este día voy a esperar a una persona que no vendrá, voy a esperar por las palabras que no se dirán; paciente hoy oiré tus pasos correr hacia mí, porque te has arrepentido, porque te has convencido de que tú también me puedes amar. Hoy te voy a esperar, hoy voy a llorar, tú no vas a llegar, tú ni siquiera me vas a recordar. Aún así, hoy te voy a esperar y no me importará tu ausencia, porque estás en mis recuerdos y en mi corazón. Hoy te voy a esperar y al no verte llegar diré que tal vez vendrás mañana y me llenaré de ilusiones con ello.
Te voy a esperar, no sé hasta cuando, no demores demasiado, no quisiera que llegases muy tarde, cuando ya te haya dejado de amar y esté cansada de esperar por alguien que nunca vendrá.

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmos 51:17


Tal vez hemos escuchado varias veces este versículo, pero ¿en verdad sabemos lo que quiere decir “Un corazón contrito y humillado”?.

Un corazón contrito se refiere a un corazón arrepentido.

Debemos también tener un corazón humillado, la palabra humillado viene del hebreo (shabár) y es: fracturado, roto. 

Como nos muestra el antiguo testamento Dios requería el sacrificio de animales, para que la raza humana pudiera recibir el perdón por sus pecados, pero por su amor y gracia el entrego a su hijo Jesucristo para el perdón de nuestros pecados. El sacrificio que nosotros tenemos que presentar a Dios no es de sangre pues Jesucristo ya lo pago.

Él sacrificio que nos pide es meramente un espíritu quebrantado, un espíritu y corazón que lo reconozca como supremo ante todo y un corazón arrepentido de fallarle, buscando ser santos y alejados del pecado. Dios NO rechazara un sacrificio así.