arboleda

flickr

Eclipse lunar penumbral 2 by José María Arboleda C.

Carta para el amor de mi vida, aunque yo no soy el amor de su vida.
—Ojalá nunca la leas—

Creo que un saludo sobra, ya sabes… Comenzar nunca fue nuestra mayor virtud.

Hoy me levanté pensando en ti. Es feriado y el mundo parece una canción en pausa. Borrachos, drogados, impávidos ante el correr de los años, pero en el fondo consternados porque la vida les exige cambiar.

Me encuentro en esos días de catarsis, lágrimas agridulces por los días muertos, miedo al fracaso y a pocas horas de confirmar el porqué hago lo que amo. Tu ausencia y nuestra historia chocaron con estos días. Es bastante difícil no contener las palabras, esas que te deslumbraban y te amaban; pero nunca fueron suficientes. Pensar en lo felices que podríamos ser estando abrazados, viendo nuestros ojos y no querer salir de tu habitación, escuchar nuestras canciones preferidas y hablar de lo lindo que es ver el atardecer desde el edificio o la montaña más alta con alguna bebida y besos. Lo sé, eso nunca pasará.

No pasará ni un solo sueño que hablamos, no vendrás a mi graduación ni me llamarás porque al fin cumplí el único sueño que me levantó de la depresión tan jodida que sufro. No te veré sonriendo, ni te acompañaré a tus lugares preferidos. No viviremos en Canadá, no nos casaremos en todas las religiones y creencias del mundo, no tendremos perros y sobre todo: Nunca seré el amor de tu vida.

Han pasado meses desde la última vez que nos vimos y he entendido un poco nuestros mayores sentimientos: El miedo y el amor.
Miedo a no ser lo que los demás esperan de nosotros, miedo a no abrazar tan fuerte al amor para que se quede, miedo a no disfrutar incluso palabras tan simples como un te quiero. Creo que todos lo sentimos, pero a veces el miedo nos corrompe tanto la mente que toma nuestra vida y hasta ahí llegan las ganas de ser, de estar y querer. Tú me quisiste, adoraste mis cachetes y los kilos de más. Me acompañaste a mis días de ocio y te quedaste para escuchar los gritos silenciosos que salían de mi boca cuando me carcomían las dudas. Desnudaste mi cuerpo y mi alma, besaste los puntos suspensivos de otras historias para al fin quedar en puntos finales los para siempre que se fueron. Lo hiciste todo, a tu medida, paso a paso, esperando un buenos días para salir a tu rutina. Pero todo se fue cayendo, me dejabas plantada por tus amigos o tu familia, no quiero sonar egoísta, ellos también te merecen mucho más de lo que mis pequeñas manos pueden tenerte; pero no es bonito planear tardes de sol y un día para recordar cuando tu ausencia era mi única compañía. Todo se fue cayendo y adivina quién destruyó nuestra historia: El miedo.
Yo te amaba — Aún lo hago, así será hasta el final — de una forma tan sublime, con un corazón parchado y roto por la vida. No importaba que no pudiese darte todo, pero hice todo lo que hubiese en mi vida para hacerte feliz. ¿Pero sabes? Al final, también tuve miedo. No el mismo a hacerte feliz, sino el miedo de no ser tu amor, tu pequeño regalo que aún ama los columpios, los dulces y el amor. Me quedé con tus inseguridades, tus días sin sueños, con esos te amo que nunca te colaron, solo respondían a la única palabra que resumía todo: Amor.

No me arrepiento de tantos sueños quebrados, de la sonrisa sincera que perdí cuando te fuiste. A veces uno quiere ser el amor, el complemento y los pasos que acompañan; pero no es así. Fui tu compañía un tiempo, unos besos lentos y comidas innumerables en tu soledad, pero no pasó más. Siento que te llevaré como esa historia que me cambió la vida, que nunca sucederá y que odio estar llorando escribiendo esto, porque te amo, más que a todas las cosas nombrables e innombrables que pasarán por mi vida: Pero ahora no es el momento de pensar en algo que no me levantará del asfalto. Primero debo caminar, quitar el mugre y curar lo que queda, levantarme para seguir.

De todo corazón, solo me queda amor y luz para mandarte, para que no te pierdas, para que al fin encuentres la paz y la tranquilidad que buscas y por la que te fuiste. Solo te pido que alguna vez me recuerdes en un sorbo de cerveza sin motivo alguno. Que sea eso, un sorbo de lo poco que pude dejarte.

Te amo, sé que tú nunca lo hiciste. Pero me quisiste, eso vale más que todas nuestras memorias. Me doy por vencida y solo espero abandonar este abandono para volver a ver el Sol, para quemar solita mis cadenas, los miedos y sobre todo: La vida que quise para ti y para mi, pero ahora solo me queda edificar la mía y llevarte como esa linda casualidad que pasa y no se queda.

—  Café para la Luna, Daniela Arboleda.
Algunas veces fui camino, pasos gigantes y pequeños sobresaltos de felicidad.
Alguien me dijo que soy una huella imborrable, pero cuando le prendió fuego a nuestros recuerdos entendí lo efímero de las palabras y empecé a quedarme con los silencios que supieron quedarse.
Me he quedado en el adiós, el baile impulsivo de los dedos cuando los carcome la angustia, ya saben, esa sensación de correr y salvar lo que queda, cuando el amor y las ganas ya salieron por la ventana.
Lo último que quedó fue lo bebido, lo que no es de nadie, lo que tiene derecho a volver: Los recuerdos. A ellos también los olvidé y solo pude beberlos.
—  Café para la Luna, Daniela Arboleda
De todo corazón, solo me queda amor y luz para mandarte, para que no te pierdas, para que al fin encuentres la paz y la tranquilidad que buscas y por la que te fuiste. Solo te pido que alguna vez me recuerdes en un sorbo de cerveza sin motivo alguno. Que sea eso, un sorbo de lo poco que pude dejarte. Te amo, sé que tú nunca lo hiciste. Pero me quisiste, eso vale más que todas nuestras memorias. Me doy por vencida y solo espero abandonar este abandono para volver a ver el Sol, para quemar solita mis cadenas, los miedos y sobre todo: La vida que quise para tú y yo, pero ahora solo me queda edificar la mía y llevarte como esa linda casualidad que pasa y no se queda. — Café para la Luna, Daniela Arboleda
El prefiere las cosas amargas, un café sin azúcar, un helado a base de agua, fresas sin chocolate, incluso el amor lo resume cuando siempre nos desborda el alma.
En cambio yo, prefiero el dulce sabor de otra bola de helado de chocolate o vainilla, con salsas y risotadas de recuerdos, un cappuccino de tres cucharadas gigantes de mezcla que me quiten la amargura del día. Sí, yo me desbordo con ver un arco iris en el cielo y el amor me ha dejado incluso sin razón, con letras, nostalgia y por supuesto: Las manos vacías.
Resulta curioso pensar cómo te clavas en la vida de alguien, así como si nada… Escarbando en el suelo cualquier viruta de su vida, cualquier espacio vacío de su closet donde habitarán tus camisas y el jodido cepillo de dientes que es el inicio del fin, o del comienzo. Te quedas en eso, pequeños detalles que a la larga hacen la historia, colorean el alma. 
Vos y yo somos esa prueba de que no siempre se necesitan meses o incluso años para decir te amo, apenas sabíamos nuestros nombres; pero las miradas se conocían, ya comenzábamos a brotar del fuego… Pero me quemaste y ahora soy pasado, una ceniza amontonada entre promesas que nunca quisimos hacernos, los tantos viajes acomodados en el cajón. Sí, ahora soy más olvido que ausencia, esas ganas de estar con vos; pero el amor nos falló. 
Buenos días amor, aquí otro intento de mandar por la borda mis memorias, ya sabes… Luego será.
—  Café para la Luna, Daniela Arboleda
@cafeparalaluna

Detalle del techo y la aguja, Capilla del Casa Huipulco, Seminario Conciliar de México, calle San Juan de Dios 222, Arboledas del Sur, Tlalpan, Ciudad de México 1968

Arq. Honorato Carrasco

Detail of roof and spire, Huipulco House Chapel, Mexico Conciliar Seminary, calle San Juan de Dios 222, Arboledas del Sur, Tlalpan, Mexico City 1968

pOR FIIIIIIIIIN DESPUÉS DE SIGLOS PUDE TERMINAR EL DISEÑO DE LINN PARA ESTE MARAVILLOSO SU LLAMADO “THE FOREST OF WOLVES” O “EL BOSQUE DE LOS LOBOS” O “LA ARBOLEDA DE LOS PERROS” SI ES VERSIÓN POBRE(?

Ejem
Weno, no había tenido tiempo para terminar esto porque me estoy cambiando de cada y es un rollo tremendo guardar todo(?
Pero bueno, an fin terminé a mi linda niña para este lindo au uwu

También le hice una pequeña historia ;^;
Espero no sea molestia
Weno
Va así(?

Cuando era muuuuuuuy pequeña fue separada de sus padres por culpa de una persecución que causaron unos cazadores. Por ello, no tiene la más mínima idea de quiénes son sus padres, perdió todo recuerdo de ellos con el pasar de los años, a veces tiene vagas memorias sobre ella siendo una lobita bebé junto a dos grandes siluetas, pero de ahí nada más detallado.

Y eso ;^;

Oh por cierto, su ojo derecho le fue arrancado por un cazador poco después de perder a sus padres, por ello lo oculta en sus dos formas.

Yyyyyy pos eso es todo creo hehe
Por si alguien no se dio cuenta(?
Ella es una animago como Splat(??

En fin, espero guste

Linn - io
The Forest of wolves - @crazycakesunesart

EXTRA:

Y creen que el amor es desnudarse. Tal vez sea cierto, pero en el fondo también es dejar caer los defectos, mostrar las cicatrices en las rodillas de caídas en la infancia, las estrías en las caderas, los senos; incluso hasta las piernas. Memorias de otras siluetas que se recuestan en tu espalda. Desnudarse, es el principio del fin, de ese caos que descansarán en las sábanas, un colchón viejo, el piso sucio… Incluso en las almas desgastadas.
—  Café para la Luna, Daniela Arboleda.

Bogotá, Colombia

A mural by artist Oscar Gonzalez ‘Guache’ and Andrew Pisacane ‘Gaia’ representing passages from One Hundred Years of Solitude by the late Gabriel García Márquez is displayed at the National Library in Bogota

Photograph: Raul Arboleda/AFP/Getty Images

Están tus manos,
No saben de odios
Acarician sin miedo, aún cuando mi piel pelea con el pasado
No buscan una noche ardiendo en mi cintura, pero se encuentran con mis ganas de entrelazarme a tus vicios

Manos que no declaran la guerra, sin embargo buscan ganar la batalla entre la distancia y un cuerpo ardiente
No se hunden en el mar de mis angustias
Se clavan a los lunares poco visibles que deja una piel pálida.

Son grandes para palpar mi curiosidad Y la vez tan pequeñas para albergar mi tempestad, Pero esas mismas manos me han enseñado a florecer, a no buscar otro cielo que no repose en tu espalda. A buscarte entre esas huellas que dejas en mis piernas, donde hiciste cicatrizar al tiempo y ahora solo hay flores para vos.
—  Café para la Luna, Daniela Arboleda
Sentarse en el sofá y dejar caer el cuerpo de la rutina, los trancones de la ciudad, el polvo de los lugares pocos habitados, las sonrisas fatigadas… Caerse de la vida unos segundos para encontrar un poco de lo que somos sin el estrés del trabajo o la Academia. Esos que vuelan con una sonrisa de la persona que amamos, una película demasiado mala que al final nos hace reír. Nos hace falta caernos un rato de todo, para sentir lo que somos.
— 

Café para la Luna, Daniela Arboleda

La Complicidad
Perota Chingo
La Complicidad

Perotá Chingó - La Complicidad


Soy el verbo que da acción a una buena conversación 
y cuando tu me nombras siente ganas 
Soy la nueva alternativa contra contaminación 
Y tu eres la energía que me carga 
Soy una arboleda que da sombra a tu casa 
Un viento suave que te soba la cara 
De too’s tus sueños, negra, soy la manifestación 
Tu eres esa libertad soñada 

Soy la serenidad que lleva a la meditación 
Y tu eres ese tan sagrado mantra 
Soy ese juguito e’ parcha que te baja la presión 
y siempre que te sube tu me llamas Ya 
tira la sábana sal de la cama 
vamos a conquistar toda la casa 
De todo lo que tu acostumbras soy contradicción 
Creo que eso es lo que a ti te llama 

La complicidad es tanta 
que nuestras vibraciones se complementan 
lo que tienes me hace falta 
y lo que tengo te hace ser más completa 
La afinidad es tanta 
miro a tus ojos y ya se lo que piensas 
te quiero por que eres tantas 
cositas bellas que me hacen creer que soy 

La levadura que te hace crecer el corazón 
y tu la vitamina que me falta 
soy ese rocío que se posa en tu vegetación 
y tu esa tierra fértil que esta escasa 
Soy La blanca arena que alfombra tu playa 
todo el follaje que da vida a tu mapa 
de toda idea creativa soy la gestación 
tu eres la utopía liberada

La complicidad es tanta 
que nuestras vibraciones se complementan 
lo que tienes me hace falta 
y lo que tengo te hace ser más completa 
La afinidad es tanta miro a tus ojos 
y ya se lo que piensas 
te quiero por que eres tantas cositas 
bellas que me hacen sentir muy bien

Spanish vocabulary: El bosque (the forest)

El bosque: forest
La arboleda: wood
La selva/La jungla: rainforest
El pantano: marsh
La pastura: pasture
El estanque: pond
El arroyo/El riachuelo: brook
La espesura: thicket
El matorral: copse

El musgo: moss
El hongo/La seta: mushroom, fungus
La hoja: leaf
La rama: branch
La raíz: root
El tronco: trunk
La copa: top
La flor: flower

Algunas especies de árboles (Kinds of Trees)

El cirpés: cyrpess
El nogal: walnut
El pino: pine
El roble: oak
El helecho: fern
El álamo: poplar
El sauce: willow

Bien sabes que lo mío no son los abrazos y la empalagosidad de aquellos que juran amar; pero se van al primer problema.
Lo mío, lo mío es contemplarte a la madrugada, con tantas ojeras como caricias temblorosas, descubrir galaxias, constelaciones, planetas, todo eso que me vuelve loca de tu espalda con mi lengua, con estos labios que quiebras cuando decidimos abandonar el mundo, con tus dientes dejando huellas en esta piel más tuya que mía. No salir de la cama, dejar fundir el reloj porque nunca habrá tiempo suficiente de estar en vos, desayunar todos tus secretos, detalles tan insignificantes como tu fastidio a los rayos del Sol, fresas en tu abdomen con chocolate y ya sabes… De beso en beso, llegamos al amor. Caminar por la calle, gritarle a todos que eres lo mejor que el destino le dio por darme, no soltarte ni para esperar el cambio de semáforo. Ser un tu y yo, sin que hostigue un beso desinteresado o esos detalles como una nota en la cocina con cualquier verso que Benedetti pueda darme para ti, ya sabes… La poesía nunca alcanzará para darte todo lo que mi mente ama de ti y ni mi es suficiente para entrelezarte a mi alma. Así que aquí te voy dejando lo único que sé: Letras, palabras, desórdenes, un pequeño anhelo, por si un día estás y todavía sigo creyendo en días de suerte.
—  Café para la Luna, Daniela Arboleda.