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Según dicen algunas antiguas tradiciones, el árbol de la vida crece al revés. El tronco y las ramas hacia abajo, las raíces hacia arriba. La copa se hunde en la tierra, las raíces miran al cielo. No ofrece sus frutos, sino su origen. No esconde bajo tierra lo más entrañable, lo más vulnerable, sino que lo arriesga a la intemperie: entrega sus raíces, en carne viva, a los vientos del mundo.
–son cosas de la vida –dice el árbol de la vida.
—  “Bocas del tiempo” - Eduardo Galeano.
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Árbol de la vida is a theme of clay sculpture created in central Mexico, especially in the municipality of Metepec, State of Mexico. The image depicted in these sculptures originally was for the teaching of the Biblical story of creation to natives in the early colonial period. The fashioning of the trees in a clay sculpture began in Puebla Mexico, but today the craft is most closely identified with Metepec.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA (Fragmento)

- En eso estoy conforme –dijo Andrés-. La voluntad, el deseo de vivir, es tan fuerte en el animal como en el hombre. En el hombre es mayor la comprensión. A más comprender, corresponde menos desear. Esto es lógico, y además se comprueba en la realidad. La apetencia por conocer se despierta en los individuos que aparecen al final de una evolución, cuando el instinto de vivir languidece. El hombre, cuya necesidad es conocer, es como la mariposa que rompe la crisálida para morir. El individuo sano, vivo, fuerte, no ve las cosas como son, porque no le conviene. Está dentro de una alucinación. Don Quijote, a quien Cervantes quiso dar un sentido negativo, es un símbolo de la afirmación de la vida. Don Quijote vive más que todas las personas cuerdas que le rodean, vive más y con más intensidad que los otros. El individuo o el pueblo que quiere vivir se envuelve en nubes como los antiguos dioses cuando se aparecían a los mortales. El instinto vital necesita de la ficción para afirmarse. La ciencia entonces, el instinto de crítica, el instinto de averiguación, debe encontrar una verdad: la cantidad de mentira que se necesita para la vida. ¿Se ríe usted?

- Sí, me río, porque eso que tú expones con palabras del día está dicho nada menos que en la Biblia.

- ¡Bah!

- Sí, en el Génesis. Tú habrás leído que en el centro del Paraíso había dos árboles: el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida era inmenso, frondoso y, según algunos santos padres, daba la inmortalidad. El árbol de la ciencia no se dice cómo era; probablemente sería mezquino y triste. ¿Y tú sabes lo que le dijo Dios a Adán?

- No recuerdo, la verdad.

- Pues al tenerlo a Adán delante, le dijo: “Puedes comer todos los frutos del jardín; pero cuidado con el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que tú comas ese fruto morirás de muerte” Y Dios, seguramente, añadió: “Comed del árbol de la vida, sed bestias, sed cerdos, sed egoístas, revolcaos por el suelo alegremente; pero no comáis del árbol de la ciencia, porque ese fruto agrio os dará una tendencia a mejorar que os destruirá”. ¿No es un consejo admirable?

- Sí, un consejo digno de un accionista de Banco- repuso Andrés.

Pío Baroja

Despues de tanto vagar por las calles, la ciudad te parece tan gris; mejor hacerse un viaje al campo, y sentirse libre para poder sentiR!.. este mensaje no será en vano cuando entiendas y puedas decir que “en el árbol de la vida ninguna fruta están prohibida para mí”..