apostar

Confundida

Nunca fui de las que creía en esto de estar confundida. Siempre fui de las que pensaba en que o era negro o era blanco, para mi no existía el gris. Pero cuando salí con vos transformaste toda mi realidad en ese color.

Ahora estoy confundida porque todavía no creó que lo haya superado a él, aunque ya paso casi un año, y , tampoco, me siento en condiciones de apostar de nuevo las cartas que he logrado recuperar a lo largo de este tiempo.
Aun así , me ha gustado pasar tiempo contigo y quisiera conocerte mas y ver hacia donde nos lleva todo esto.
Pero estas trabas llamadas inseguridad y miedo no me lo permiten y me obligan a quedarme en donde estoy ya que es un lugar mas seguro que lo desconocido.
Sin embargo, estos impulsos llamados riesgo y peligro me gritan que me atreva a pasar las barreras y ver que es lo que hay del otro lado.

No se que hacer. Quizás debería de ver si este gris se va transformando en blanco o quizás no debería de arriesgarme a caer en un negro aun mas oscuro y profundo.

SOLO, CON ÉL.

Y ahí estaba yo, frente al ordenador, buscando fuerza, o una buena razón, para seguir fingiendo mi tan característica felicidad, pero ya era agotador, estaba harto, lo único que quería era gritar, gritar lo que llevaba callado, gritarle mis verdaderos sentimientos, y lo que pensaba de su nueva relación a mi compañero de piso, con el cual estaba grabando en este momento.

-¡Willy compañero ¿Por qué estamos hoy aquí?!

Recién empezaba y ya quería terminar.

-¡Porque estamos en lo más profundo!

No soportaba tu voz, me hacía daño.

-En lo más profundo… En lo más hondo, hemos caído en lo peor. Después de tanto apostar, es que claro, éramos apostadores extremos, lo hemos perdido todo y estamos, mira Willy no para, mira cuantas cervezas llevas, hijo mío ten cuidado.

Después de eso ya todo era automático, mismos chistes malos, misma mala historia del episodio, mismos chistes de doble sentido con los que las fans iban a volverse locas. La rutina que un día parecía no cansarme jamás, hoy solo era una carga, él era una carga, mis sentimientos eran una carga.

Quizás lo peor no era eso, quizás lo peor era que no iba a poder decirle nada nunca, o no por ahora, no cuando nuestra amistad día a día iba pasando a tercer plano para él, primero estaba su novia, luego su amistad con Frank y ¿Al final? Al final estaba yo, empecé a dejar de ser su prioridad, “No, Vegetta, no puedo ese día, ya tenía planeado ir con Frank a cenar” “Que si Vegetta, que ya lo se, que había prometido ir contigo al cine, pero que Frank no lo sabía y bueno…” todo eran excusas, o cuando fuimos a Ibiza, lo invité para que fuéramos solos pero “Ella quiere ir también, le hace mucha ilusión, además nosotros dos solos nos vamos a aburrir” ¿Cuándo nosotros dos nos aburríamos con la compañía que nos hacíamos mutuamente? ¿Cuándo comencé a aburrirle? Esas palabras me partieron en mil pedazos y no pude hacer nada más que tragarme mis reproches, soltarle una broma acerca de lo último dicho y aprobar que ella nos acompañe. Pero incluso sabiendo todo esto, no quería alejarme de él, no podía, los contratos y los proyectos nos ataban, aunque más fuerte que eso, mi amor, mi enfermiza necesidad de estar con él, escuchar su voz decir mi nombre, él calor que me daban sus brazos cuando me rodeaban, cuando sus dedos me tocaban, eso es lo que realmente me ataba.
Esas noche donde nos uniamos en carne y nos dejabamos llevar por el deseo y la pasión, pero en donde el único que sentía amor, era yo.

Y ahí me encontraba, grabando un episodio, mientras todos esos pensamientos atacaban mi mente, todos esos momentos juntos, las risas, las insinuaciones incluso fuera de cámara, los roces, las miradas, todo eso, estaba logrando que mis ojos se llenaran de tristeza, mientras mi boca reía. Pero en fin, ya se volvía costumbre eso de fingir con todas mis fuerzas ser feliz durante la grabación, mientras por dentro, estaba muriendo.

-Un besazo, un saludo, si dais un pequeño Me Gusta se agradece y cualquier sugerencia para futuros episodios dejadlo en los comentarios que nos viene de perlas ¡Un besazo y chau chau!

-¡Adiós!

Episodio finalizado. Un “Vale, listo” fue lo único que se escuchó antes de que el silencio gobernara en la llamada. Lo único que se me ocurrió para poder hablar de algo fue comentarle acerca de la cena que habíamos apostado en la grabación.

-¿Y Willy? ¿Me pagarás la cena cierto?.- dije con una risa nerviosa, que intentaba disimularla como una risa feliz.

-¿Pero qué dices? Que no, ya te he dicho que no.- comentó un poco más risueño.

-Anda que sabes que me la debes, o al menos salgamos a cenar y pagamos mitad y mitad, como siempre.

Por favor acepta, ya ni recuerdo la última vez que salimos a cenar solos.

-Madre mía, que desesperado por mi compañía, vale, vamos, que además ya me ha dado hambre y tengo que hablar contigo.

¿Qué iba a decirme? ¿Qué iba mudarte con Frank? ¿O con ella? ¿O es que notó mi tristeza y quería reprocharmelo y que fingiera mejor? Solo dudas eran las que me atormentaban, y solo respuestas malas eran las que me esperaba.

El viaje fue silencioso, la música que emitía la radio fue la única que tapaba un poco a la del sonido que provocaba el auto y las ruedas andando por el asfalto. Una vez llegamos Willy procuró buscar con la vista una mesa alejada, y para su suerte, la encontró, una mesa afuera, donde una luz muy tenue y cálida alumbraba, fuera no había nadie, quizás porque hacía frío o por la oscuridad de la noche en sí, así que fuimos los únicos ahí.

Tuvimos un cruce de palabras solo por el lugar escogido.

-¿Por qué afuera? Hace frío, mejor nos quedemos adentro donde hay calefacción.- De verdad no entendía la repentina actitud rara de Willy, a él no le gustaba el frío, y menos sabiendo que tenía la opción de estar a gusto adentro.

-Porque sí.- Fue todo lo que obtuve como respuesta.

Después de acomodarnos sin sacarnos los abrigos puesto que el frío se hacía notar, vino el mesero a traernos la carta para acto seguido ordenar lo que íbamos a comer. El silencio volvió a hacerse presente, cada uno con el móvil, cada tanto notaba como su mirada se posaba en mi por unos segundos para después volver a mirar su móvil, y así fue hasta que trajeron nuestros platos con la comida y volvimos a quedar solos, pero esta vez Willy se dignó a hablar.

-Estas muy raro últimamente ¿Te encuentras bien?

Pésimo, solo quiero huir de ti y de este amor que me tiene esclavo.

-Bien, es que ando algo agotado por el tema de los videos y tal, ya sabes.

-¿De verdad? Podría jurar que es otra cosa pero vale, es que quería contarte algo acerca de Cristina…

Lo sabía ¿Iba a mudarse con ella? ¿Iba a hablarme de su perfecta relación?

-Dime.

-Quiero dejarla.

Esas palabras fueron un cubo de agua fría, no me lo había esperado, y de repente una oleada de esperanza me inundó.

-Pero ¿Por qué?

-Siento que aún no estoy listo para una relación sería, además la siento más como una amiga que una pareja, sabes a lo que me refiero.

-Te entiendo, te entiendo, sabes que me tienes aquí para apoyarte si lo necesitas.

-Lo sé.- contestó con una sonrisa

-Es decir que ¿volverás a mi?.- Dije entre risas para hacer notar la broma y alegrar un poco el ambiente.

-Siempre.-Respondió serio mirándome a los ojos, mientras que con su mano, por debajo de la mesa, tocaba mi rodilla, sabía lo que quería e iba a darselo.

El resto de la cena transcurrió entre risas, pagamos la mitad cada uno como habíamos acordado previamente y nos retiramos del lugar. El viaje de vuelta fueron risas e insinuaciones que sabíamos iban a terminar en la cama esa noche, porque así eramos, así era, una relación tóxica, en la que siempre terminabamos igual, en la cama, entre risas, entre gritos y gemidos, ya que después de todo, eramos amigos y jamás seremos algo más que eso y eso me dolía, pero mientras que pudiera consolarme en sus labios y sus gemidos, todo pasaba a segundo lugar, parte de mi humor dependía de él, y escuchar que iba a dejarla, mientras se acercaba más a mi, era como un déjà vu a la última vez que estuvo en pareja y antes de terminar, volvió a mi, no me sentía especial, sabía que él por mi solo sientía amistad y atracción física y solo era conmigo, eso estaba seguro, y con tenerlo a mi lado, era suficiente, porque después de todo era así, estaba solo, con él.

Nós estamos indo rápido demais, ignorando o tempo, enquanto brincamos de fugir do passado. Seguimos sem um rumo, ou uma direção exata. O nosso fim será em chamas, pode apostar, meu bem.
—  Please don’t say you love me. Bella do Vale.

Após terminar de fazer o arranjo de flores, Hansol o deixou de lado e suspirou entendiado. Aquele já era o segundo que fazia no dia e para falar a verdade, estava sem paciência para começar outro. Gostava de ficar no instituto e com todos os seus amigos por perto, mas não poderia negar que algumas vezes era chato demais ficar o dia todo sem fazer praticamente nada. “Ei…” chamou a pessoa que estava sentada ao seu lado no gramado, levando as mãos até suas próprias coxas e dedilhando a pele coberta pela calça jeans de tonalidade clara. “O que acha da gente fazer alguma coisa?” levantou o olhar para encará-lx. “Podemos apostar uma corrida até o final da rua! O que acha?” mordeu o lábio inferior, vasculhando a mente para achar uma outra opção caso a pessoa não goste de exercícios físicos. “Ou podemos jogar algum jogo! Eu gosto de jokenpô.”