anti taurino

El Torompetista (parte primera)

 Se despertó pensando en ese frió semicírculo amarillo metálico. Ese horizonte curvo que lo salvaba, en cada corrida, del enfrentamiento con la realidad.

Sabia que lo podían la bravura de las notas, los aplausos, el “ole” que se liberaba cada tanto de las gargantas anestesiadas por el vino; hinchadas a causa del tabaco puro. Que con la excitación de la multitud tocaba mejor. Sin embargo lo atormentaba la idea de la muerte que bailaba debajo, en el plano que le seguía después de su trompeta.

Cada impulso de aire promueve una estocada y los silencios preparan con demencia de suspenso los movimientos mas atroces y alegres de muerte -pensaba-.

En realidad, en los meses que llevaba tocando en ruedos el joven trompetista, nunca había visto una corrida, ni una sola muleta agitándose seductora. Siempre solo la espalada del pabellón amarillo y los pistones con sus dedos encima.

Lo peor de todo es que pensaba que la “Atroz” fiesta brava, era atroz porque así lo había leído…

Duro alegato anti-taurino de técnico de sonido que se negó a seguir retransmitiendo corridas se hace viral en la red


José Sepúlveda Sepul, un técnico de sonido que trabajaba en la retransmisión de corridas de toros para televisión, escribía hace un par de días su propio testimonio, en primera persona, de lo que la barbarie taurina supone en realidad para los animales a los que se tortura impunemente, y con saña, hasta la muerte. El testimonio se ha hecho viral por la red y ya cuenta con miles y miles de redifusiones por diferentes vías. Y es que si después de leer dicho  testimonio alguien es capaz de quedarse indiferente, debería asegurarse de que sigue teniendo corazón…

TESTIMONIO

Como en muchas situaciones en la vida, hay que estar en un lado o en el otro.

Últimamente, el debate de “corridas de toros sí o no” está a la orden del día y tengo bien claro que me decanto totalmente por el NO y aquí os dejo una respuesta que ya di en su día a un artículo que hablaba sobre el tema y que ya he compartido con varios amigos, en sus muros de Facebook:

En mi caso, que me ha tocado llevar el sonido en alguna retransmisión, siempre he comentado que, si en lugar de la mezcla de sonido de la banda de música, aplausos, bravos, olessss y demás… el sonido fuera el que capta el Sennheiser 816 (micrófono que capta a gran distancia y buena calidad) a pie de ruedo, donde se escucha perfectamente el sonido de la banderillas al entrar en la piel, los mugidos de dolor que da el animal a cada tortura a la que se somete… y además lo acompañáramos de primeros planos de las heridas que lleva, de los coágulos como la palma de una mano, de la sangre que le brota acompasada al latir del corazón o la mirada que pone en animal antes de que le den la estocada final, creo que el 90% apagaría el televisor al presenciar semejante carnicería a ritmo de pasodoble.

Yo, personalmente pedí el dejar de hacer ese tipo de trabajo, precisamente un día que en Castellón me tocó estar en el callejón y me cabreé mucho al escuchar a un toro, al cual el torero falló cuatro veces con el estoque y harto de escuchar al pobre animal me quité los auriculares… No tuve bastante, que mientras agonizaba, escupía, se ahogaba en su sangre, se vino a morir justo pegado a mí, apoyado sobre las maderas mientras daba espasmos y su mirada ensangrentada y con lágrimas, sí lágrimas, sean o no sean de dolor, se cruzó con la mía y no nos la perdimos hasta que un inútil … falló dos veces con el descabello, al que le dije de todo.

Ahí acabó mi temporada torera de por vida.

Son sentimientos personales y lo mas probable es que a un amante de “la fiesta” le parezca ridículo, pero para mí, más ridículo es cuando después de semejante carnicería, giras la vista al público y los ves allí aplaudiendo, comiendo su bocata sin inmutarse, ni habiendo visto y oído lo que yo.