antes de la lluvia

Hoy pase por ese lugar donde te vi por primera vez, donde pude verte sonreír y escucharte reír. Ese lugar donde las ganas de besarte eran inmensas, ese lugar donde sentí tu mano en la mía por primera vez, nunca te lo dije, pero ese día me completaste, sentirte por primera vez me completo de una manera inexplicable. Recuerdo que empezó a llover y te preocupaste, dijiste que debí irme antes de que la lluvia empezará a caer pero eso no me importo, porque aunque no pasó lo que pasa en las películas, aunque no nos besamos bajo la lluvia, tome tu mano mientras no paraba de llover y eso significo mucho para mí. No voy a olvidar ese día, no olvidaré el día que me diste la felicidad que tanto había esperado encontrar.
Los signos y los besos

ARIES: Besos apasionados. Besos de: ‘’te necesito ahora’’. Besos con la cintura afirmada presionando sus lenguas.

TAURO: Besos que te hacen volver por más. Besos que se equilibran con el calor, el romance y la compasión. Besos que son adictivos.

GÉMINIS: Besos calientes. Besos elaborados y exóticos. Besos con posiciones y toques infinitos.

CÁNCER: Besos lentos. Besos que duran horas y horas hasta abrir tus ojos y aferrándote a esa persona y preguntándote donte está.

LEO: Besos cariñosos. Besos que empiezan delicados y terminan por volverse tan magnéticos que la pasión es insoportable. Besos que muestran los verdaderos sentimientos de su persona.

VIRGO: Besos suaves que comienzan en el borde de tus labios. Besos que se sienten como si nadie más en la habitación estuviese allí.

LIBRA: Besos que ves en las películas. Besos bajo la lluvia. Besos en el aeropuerto antes de decir adiós.

ESCORPIO: Besos que significan mucho más que palabras. Besos que muestran ira, amor y tristeza y se comprimen en los labios que tocan.

SAGITARIO:  Besos que comienzan rápido. Besos nerviosos pero que encuentran su ritmo. Besos que son significativos y bruscos y maravillosamente dinámicos.

CAPRICORNIO: Besos largos. Besos que gritan el amor y sentimientos que callan. Besos que te envuelven en curiosidad hacia esa persona.

ACUARIO: Besos que te harán enamorarte y romper tu corazón.  Besos que son misteriosos y emocionantes. Besos que te harán sentir joven otra vez.

PISCIS: Besos pequeños. Besos en la nariz, mejilla y clavícula. Besos que alegran tu mañana y te dan la bienvenida a casa en la noche.

Duraznito-.

3 minutos de lluvia

Nunca antes disfrute tanto la lluvia como hoy, me pare en el portón a ver como llovía a percibir ese olor a tierra mojada a ver como los desprevenidos corrían, avance y las gotas caían sobre mi cara, nunca me sentí mejor, es como si la lluvia limpiara mi alma, y después de unos minutos solo paro, al poco tiempo todo estaba seco parecía que no había ocurrido nada, quien no estuvo ahí no creía que hubiese pasado, es como mi corazón por un momento estaba nublado y todo era un alboroto pero ahora estoy bien y quien me ve no da credibilidad a mis palabras cuando cuento como es que sufrí, la nube se llevo la lluvia y con ella mis penas.

Puede parecer que todo está superado y se haya terminado, sin embargo, aún me duelen algunas cosas, aún la inseguridad yace en mi. Lo que sucedió fue que aprendes a vivir con eso, aprendes a vivir entre mentiras con los demás, a nadie le dices la verdad, solo les darás molestias y pensaran que eres ridícula, no lo puedes hacer. Te guardas tus secretos, qué tal vez necesitan ser gritados, te guardas las ganas de llorar, e incluso las ganas de abrazar.
Si bien es cierto que algunos miedos se han ido, que he ganado más seguridad, pero, ante cualquier lluvia puede venir la pesadilla. Siempre tratando de ser buena, realmente lo hago, me gusta hacerlo, pero por alguna razón, termino siendo la mala del cuento.
Agradezco que haya podido salir, estoy mejor que antes, pero aún falta mucho. A veces necesito un hombro y un abrazo, si, se necesitan, pero la pregunta es ¿quien? Si nadie sabe la verdad …

Te he sentido tan lejos que mi alma no podía tocarte, miré a mi alrededor y encontré el vacío que temía desde hace tiempo, sólo había un ente triste que observé de cerca, era yo, tan triste como nunca me había visto, con los ojos tan inconsolables que el viento se los hubiera llevado de no ser por mi cuerpo que formaba parte con ellos de un todo…
Me vi recitando unos versos, unas palabras de desesperación, unos gritos que salían de todos los poros de mi piel, casi me sangraban las manos de no poder tocar las tuyas y tus palabras desvanecieron cuando dejé de pensar…
El cielo antes estaba aquí, ya no, la lluvia ahora cae desde mis ojos…

Podías oler la lluvia en el desierto incluso antes de que cayera una gota. Cerré los ojos. Extendí la mano y sentí la primera gota. Era como un beso. El cielo me estaba besando. Era una idea bonita. Sentí otra gota y luego otra. Un beso. Un beso. Y luego otro beso. Pensé en todos los sueños que había estado teniendo… Todos sobre besos. Pero nunca sabía a quién estaba besando.
—  Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo.
Claro que sí.
Antes de ti hubo otros.
Otros cielos,
y otros vuelos
y otros juegos.
Tuve algunas cicatrices en la espalda por querer de más,
y tuve otras en las manos, por querer de menos.
Entregue mi corazón a algunos que lo destruyeron,
y eso que ya ni tenía caparazón que me cuidara de los rasguños,
de tormentos olvidados,
de amores sepultados.
Antes de ti hubo experimentos de caída libre,
para saber si era amor o puro pasatiempo,
para saber si acabarme las cartas que me había entregado Cúpido, o reservarlas para el siguiente en la fila.
Antes de ti también hubo fuego,
y sequía,
y lluvias,
y frío,
y granizo.
Antes de ti hubo explosiones de caricias secas,
de labios rotos,
de parches dañados.
Porque creía que te había encontrado en cada rostro que tocaba y en cada cuerpo que pasaba; creía que tú sonrisa estaba detrás de un árbol, o de una palabra.
Antes de ti hubo vacíos,
en mi estómago, con una carencia de mariposas, y de sentimientos.
Antes de ti hubo silencios,
desprecios,
inciertos,
e inciensos.
Antes de ti hubo una negrura que me tenía cegada, y pensaba que en cada esquina tenía que localizarte.
Pero dejé de buscar.
Deje de anhelar.
Dejé de esperar.
Y te encontré.
Y marcaste un antes y un después.
Después de ti hubo caos,
en mi interior,
cada célula de mi cuerpo se había vuelto loca por el tuyo.
¿Y quién no lo habría hecho?
Después de ti hubo iluminación,
como si hubiesen prendido un mechero en medio de la oscuridad que gritaba: “Ámense”, y claro que le hicimos caso.
Después de ti vino la calma,
la seguridad,
el balance,
las sonrisas,
los poemas,
y las primeras veces,
nuestras primeras veces.
Después de ti hubo besos,
y excesos,
y tropiezos,
y comienzos.
Después de ti hubo pasión,
en cada lugar que nos paráramos,
en cada lugar que encontrábamos,
en cada lugar que respirábamos.
Después de ti hubo felicidad,
y claridad,
y complicidad,
y serenidad.
Después de ti, no hubo nada.
Ni nadie.
Después de ti, sigues siendo tú.
—  Paulina Mora
La ciudad está igual, pero no se siente igual, ¿sabes a lo que me refiero, cierto? Que los lugares pierden el sentido cuando el otro decide abandonarlos e irse muy lejos. Pero por qué te digo que no, si antes de dormir, en las noches de invierno, la lluvia huele a ti. Me recuerda a ti. Te trae de vuelta, no sé si decir enhorabuena o por desgracia, lo cierto es que la distancia se hizo para que quien eche de menos la recorra y vaya detrás de esa persona, pero qué hacer cuando la otra persona ya no quiere saber nada de ti, porque ya está compartiendo manta con otra persona, ya está cantándole cerca del oído, ya está tomándole de la mano y no sólo para cruzar la calle. Qué me dicen a mí cuando la distancia no es más que el reencuentro con los viejos amigos y con los viejos amores, con cada unas de las heridas que llevan nombre, de todos esos monstruos que vagan por las calles tratando de que alguien les haga reír como si ser ellos no doliese. Soy un monstruo. La lluvia huele a personas, a momentos vividos, a un montón de cosas que ya quedaron en el pasado, pero si están ahí, ¿por qué vuelven? A lo mejor es que no nos olvidamos del todo, no sufrimos de amnesia. ¿Cómo decirle adiós a lo que no quieres que se vaya? A lo que quieres que se quede contigo, sin importar el formato en que lo haga, así sea en formato recuerdo, lágrima o sonrisa. No importa cómo, lo único que quieres es que se quede a tu lado para contemplar la vista de un atardecer, para no sentirnos como uno de ellos: como nuestra muerte.
—  Benjamín Griss
Tengo un alma bipolar que odia la vida pero no puede dejar de maravillarse ante cosas simples como las gotas de lluvia o la sonrisa de un niño.
Tengo un alma bipolar para la cual morir mañana o luchar largamente por un nuevo sueño le parecen ideas igual de interesantes.
Tengo un alma bipolar que es fría pero que a la vez se derrite con un mensaje inesperado de buenos días o buenas noches.
Sí, lo reconozco, tengo un alma bipolar que cambia tanto como el pronóstico del clima.
—  Alma de Colibrí
flickr

Chilco por Hernán Castro
Por Flickr:
El chilco es una planta que se ubica en el sur de Chile y Argentina. Es un arbusto que alcanza una altura de dos a cuatro metros. Vive cerca de corrientes de agua y sitios con abundante sombra. Este bello ejemplar lo encontré paseando por el Parque Nacional Huerquehue en la región de la Araucanía. Estaba en un cerro bajo árboles de mayor tamaño y destacaba por lo bello de sus flores todavía húmedas por la lluvia de unas horas antes.

Cuando llueve amo salir, empaparme, llenarme de aquella felicidad embriagadora que me cala los huesos. Cuando llueve, amo bailar, amo saltar y girar. Siento que soy yo, mi yo verdadero, no esa chica que finge ser feliz día a día, no soy esa chica que llora cada noche antes de dormir, no. La lluvia es lo mas hermoso que hay en mi vida, siento que puedo renacer entre las cenizas al igual que un ave Fénix y mis lagrimas tienen poder. La lluvia me hace libre. La luvia simplemente me hace volver a la vida
— 

(suicidelife-hope)

La Tormenta

Esta es una pequeña historia, o más bien la considero algo así como el final.
Habla de una chica la cual no tuvo mucha suerte en la vida.
Ella pasó por debajo de la tormenta de la vida, pero no recuerda lo que hizo para sobrevivir. Tampoco sabe cómo tuvo que llegar a correr en círculos luego de estar bajo ella, y tampoco sabe quién era antes de lograr llegar al otro lado.
Esta chica ya no teme. Ya no se siente insegura. Pero aún no puede creer como llegó a llenar álbumes en su teléfono sobre las peores cosas que encontró. No sabe cómo sus notas se llenaron de gritos silenciosos al vacío. Pero si sabe una cosa. Sabe que no es fácil seguir avanzando, y que a veces tan solo quieres tirarte de rodillas y dejar que la lluvia pase, pero pasan siglos antes de eso.

Quería contarte…
—  Hace unos días iba camino a la bodega y vi a un gato pequeñito en la calle, ame sus ojos, eran azules y me atraen mucho los ojos de colores claro, así sea en perros, gastos, personas, etc. Cuando venia de regreso de la bodega, comenzó a llover, me tocó que salir corriendo y mientras volví a pasar por donde se encontraba el gato, este me siguió mientras yo corría, estaba chillando por que se estaba mojando con la lluvia. Antes de llegar a mi casa había un charco un poco grande, yo pasé y el gato se quedó chillando del otro lado buscando alguna forma para pasar, en ese momento me acorde de ti, de cuanto te gustan los gatos y lo cierto fue que no pude dejarlo allí, me tuve que regresar. Agarré el gato y lo lleve a casa, lo seque y le di comida, se sintió bien ayudar al pobre gatito y tenía ganas de contarte, sólo que no creo que tengas tiempo para leerme.
La depresión es mi catástrofe

Esta angustia es como un volcán, siempre esta encendida con riesgo de hacer erupción en cualquier momento.
Mis lágrimas toman todas mis tristezas y mis penas para convertirse en un tsunami que arrase con toda mi alma. La fuerza que me mantenía de pie es golpeada por un terremoto que me hace perder el control y caer.
La depresión convierte mi vida en una catástrofe que irrumpe con mi paz y transforma mi realidad en un infierno. Lo que conocía desaparece y me veo indefensa ante todo el desastre que se presenta ante mi.
Las lluvias de inseguridades y dudas me inundan provocando que me hunda en ellas.
Todos mis miedos y defectos se convierten en una avalancha que me atrapa y de la cual término siendo víctima.
El dolor me envuelve en un tornado que me mantiene en un sufrimiento constante del que es imposible escapar.
La depresión convierte mi vida en una catástrofe que destruye todo lo que hay en ella, los muros de ilusión quedan desechos, mi inocencia se quiebra y mis esperanzas se pierden ante el caos que se produce al rededor de mi.
La depresion consumió mis ganas de vivir. Cada vez que me logró recuperar de alguno de sus ataques me lanza otro y todo termina en un intento de sobrevivir. Y ya no estoy tan segura de que eso valga la pena.