andreh

k9gm3  asked:

...which leads to a FUN QUESTION: what do you think each character seeks in a relationship?

A long term one, I’m guessing
  • Andre- Someone to be with every day and be the inspiration for his songs. Who will be happy to listen to them and give him the feedback he needs ‘cause he won’t be happy unless they like them.
  • Jade- Someone who can put up with her and her moods and outbursts, who won’t judge her for being who she is, who’ll make her coffee every morning when she can’t get out of bed. Someone who will love her, no matter what.
  • Trina- Someone who will give her attention without her needing to do something big in order to gain it. Someone to give her the affection and friendship she’s missing.
  • Cat- Someone who doesn’t get annoyed by her child-like behaviour and will happily sit around and watch Disney movies while getting their nails painted Which they will remove after… unless they’re this next person =P
  • Robbie- Someone who will either put up with Rex or help him realise he doesn’t need him. Someone would makes him feel better about himself and keeps him happy and won’t laugh at him like others do.
  • Tori- Someone to give all her affection to and will reciprocate it. Someone she can snuggle up to and feel comfortable with no matter what.
  • Beck- Someone to understand him, who realises he’s relaxed, that he doesn’t need to vent his emotions like others and wear his heart on his sleeve.
Pérdida de tiempo

Ayer: me fugaré. Déjanos, tal y como seremos; no te querré pariendo nudos. Atándoseme otro, así de golpe, de dientes al suelo: la almohada desgarra. Roto el saco, volaron imágenes que caen; no ahora, porque si antes alguno quedará lo supe después, cuando escriba. Este, injustamente, que creeré olvidado lo escribí. Pero no serás ni la pena ni la comisura labial estirándose. No creaste frustración, ni alegría de mí a mi memoria. Dije: vencí al tiempo, lo lograré, me fugué, ahora, siempre, soy ayer.

Aún puedo

Cada vez que puedo, me desafío a conversar con desconocidos, primero, porque normalmente no hablo de mí con nadie y, segundo, puedo descargar mis problemas con alguien que no tiene incidencia alguna en mi vida. Es como aguantarse las ganas hasta no poder más, encontrar un baño y tener la seguridad de que nadie entrará después de tí; intento no dejar pasar esas oportunidades. Sin embargo me cuesta establecer una conversación, aun más si requieren de las preguntas y respuestas de costumbre: esos ruidos que no tienen fin más que llenar un silencio incómodo, que después de finalizada la escena por falta de líneas, aumenta la incomodidad, dejando ver lo ridículo que fue hablar cuando se pensaba que callar lo era. No obstante, las preguntas estúpidas abren camino a otras más íntimas, menos fáciles de responder, que no palpan, que excavan. A su vez, aparecen respuestas más imprevistas, menos exactas, que no desnudan, que esconden. Allí es cuando me siento cómodo, mi curiosidad excarva a mano minuciosa en la carne que se afloja, se desliza con trato de algodón entre las costillas guiándose por los juguetes que un niño mudo llora, identifica las hebras que el telar se tejió y las tiñe de un color distintivo. Basta con hacer vibrar esas hebras para que el músico, sin darse cuenta, toque la melodía. Mientras él descarga, recibo los cajones de uvas machucadas, las dejo en el suelo con delicado respeto, dando aviso de que pueden al fin podrirse, desaparecer. Pero mi turno nunca llega. El dueño de los cajones siempre tiene que llegar a otro lugar después de descargar, siempre está atrasado, siempre tiene solo preguntas estúpidas; nunca da gracias. Hoy consumí mi voluntad, cené drogas y ocio. Sé que no durará siempre, son eclipses. Cuando me sienta débil, con los hombros inflamados, las rodillas temblando, el estómago demandante, el pelo ceboso, polvoriento, grisáceo, las manos astilladas por la madera de los cajones, cuando las uvas reventadas se asimilen al vino, ese vino que sabe a vinagre; ese día seré yo el desconocido. Mientras, aún puedo.