Puede que intentes borrar de tu mente lo que pasamos, puede que finjas que jamás nos conocimos. Pero ambos sabemos que dejamos tanto uno en el otro que lo que vivimos sera difícil de borrar.

Las miradas que nos dimos, el tiempo que perdimos, las veces que nos vimos, cuando nos vivimos, las veces que nos sentimos.

Ahora es extraño pensar en ello ¿sabes? pensar que cada quien sigue con su vida y que el final fue ese, así, tan fugaz, sin tiempo a prepararnos, con tiempo insuficiente para intentarlo.

Aún te escribo, de vez en cuando, cuando algo me ha recordado a ti, cuando sueño contigo, cuando recuerdo nuestras bromas.

Siempre me quedé con la duda de que era realmente lo que sentías por mí, si en verdad era amor.

Sea como haya sido, yo te afectaba, cariño, y para una persona como yo fue más que suficiente. Porque me buscabas, porque te gustaba verme, porque te encargabas de mirarme todo el tiempo, porque te gustaba analizar mis gestos, ponerle atención a mis manías, porque me hacías reír, porque aún recuerdo cuando lo hacías, recuerdo tus bromas y la risa más bonita del mundo, la tuya.

Puede que ya no nos veamos nunca más, o puede que el destino haga de las suyas otra vez.

Mientras tanto, tú vives tu vida y yo vivo la mía, entre nuevos amores y viejos defectos.

Hoy te he escrito porque me he acordado de ti, pero ya no lo hago para que vuelvas, porque no lo harás, ni yo lo haré. Lo hago porque fuiste tú quien despertó en mi muchas cosas, desde el deseo de escribir, hasta el deseo de amar.

Ya no te escribo para que me leas, porque no lo haces, escribo para mí, para sacar todo lo que quema en mi garganta., y lo que aún de vez en cuando vuelve a encenderse en mi interior. 

Ya no te extraño como antes, pero eso no significa que haya dejado de amarte. Porque no importa cuanto tiempo pase, y que hagas de tu vida.

Yo siempre, te recordaré, y una parte de mí, siempre te amará.

—  La sinfonía del alma.

Te abrazaré en tus sombras

recorreré contigo

lo que la confusión

nos quiera decir

estoy hasta la madre de partidas

de desidia

de no figurar con valentía

a este sueño

que responde a la dulzura

de ver nacer

los ecos de la aurora

a tu lado.

Te abrazaré en tus sombras

sigo resistiendo

seré más fuerte

de lo que nunca fui

aprenderás a confiar en mí

con la entera certeza

que proponen los cielos

de permanecer inmensos

a la hora

de compartir

lo que le restan

de latidos a dos cuerpos.

Cuida mi corazón

yo cuidaré en tuyo

y también cuidaré

que no te derrumbes

a la hora de perseguir tus sueños

que no te agobies

en brechas de nostalgia

que ningún instante

a tu lado

se parezca a los hubieras.

Cuida mi corazón

yo cuidaré el tuyo

y te abrazaré en tus sombras.

La memoria de las olas, Quetzal Noah

Lo único que quiero es que llegue alguien que en verdad se interese en mí, que conozca todo de mí, lo bueno y lo malo, pero que aún así se mantenga a mi lado, que me enseñe que no todas las personas son iguales, que no todas las personas entran en tu vida y salen dejándote destrozado, que me muestre que no todas las personas se aburren de mí, que no todas me reemplazan después de un tiempo, que aprenda a soportar mis cambios de ánimo y que me soporte siempre lo suficiente para continuar a mi lado; quiero una persona así, aunque suene fantástico, aunque suene imposible.

~Escritora solitaria~

Era una chica interesante.
Lloraba a ratos y reía siempre.
Su mirada era especial y sus ojos eran oscuros, pero su alma, aunque lastimada, seguía siendo pura.
Era divertida y estaba loca, hacia chistes sin sentido y se reía de sus propias bromas.
Era aventurada pero temerosa, tenía tantos sueños por cumplir y solo el miedo la hacia retroceder a ellos.
Era fuerte, sensible y poética.
Lograba meterte en cada una de sus historias, siempre las contaba agitando los brazos y haciendo gestos y voces. Como si te hiciera entrar en contexto.
Leía y odiaba los clichés, pero también los amaba, le gustaba verlos en películas, y escucharlos en historias, pero no le gustaba vivirlos, le iban más esas historias raras que solo a ella le pasaban, raras, curiosas y bonitas.
Siempre tenía algo que contar. Enserio, siempre.
Hablaba mucho y muy fuerte, y aunque trataba de evitarlo su voz siempre se notaba por encima de los demás. Pero ella era así, ni siquiera lo notaba, se veía entre la multitud, llamando la atención desde donde estuviera, reflejando su entusiasmo y esa vibra que brillaba.
Era una chica positiva, pero triste. Imaginaba y deseaba tanto que la suerte no siempre le llegaba.
Tenía alma de poeta, ojitos tristes y brillantes, y guardaba sonrisas en medio de la vergüenza.
Siempre reía, en cualquier momento, en momentos inapropiados, y a pesar de ello, sabía guardar la compostura.
Era irreverente pero daba los mejores consejos.


Estaba rota.
Y llena de complejos.
Era insegura y podría decirse que ese era casi mayor defecto. El mayor era querer demasiado pronto.
Nunca le gustaron los a ratos y los a medias.
Para ella era todo o nada.
Porque ella te entregaba todo el corazón, aunque tristemente, a veces se conformaba con muy poco solo para recibir un pedacito de lo que ella daba.
Solía obsesionarse con casi todo lo que hacía en su vida, nunca lograba evitarlo.
Se aferraba hasta que la esperanza la rompía. Y las lágrimas caían.


Tenía la manera de quererte más linda, sincera y real que pudieras encontrarte.
Era amable, sencilla y carismática.
Era hermosa y en ocasiones insoportable, pero encantadora.

Si pudiera escribir sobre ella, la escribiría con flores y sonrisas. Porque nunca le regalaban flores y le faltaron sonrisas por devolver.

Me pregunto cuántas personas han escrito sobre ella sin saberlo, cuántos poemas llevan su nombre tatuado sin conocerla.

Era curioso, era una chica locura, pero en zonas de peligro, no era más que una bolita de nervios y miedos andantes.

Ella era así, un desastre. Y un amor.
Mi gran amor.

—  Misterioso sin sonido.
Quiero conocer todos tus caracteres;
Cuando te enojas.
Cuando sonríes.
Cuando llores.
Cuando mueres de risa.
Cuando explotes de placer.
Cuando tengas frío.
Cuando te desespere el calor.
Cuando comas y quedes llenita.
Cuando te resfries y pueda cuidarte.
Cuando tengas pena y pueda consolarte
Cuando tengas rabia y pueda escucharte.
Cuando estés hirviendo en pasión y pueda complacerte.
Cuando necesites un abrazo y pueda acurrucarte en mis brazos.
Cuando tengas pesadillas y pueda calmar tus miedos.
Cuando fracases y yo pueda animarte a continuar.
Cuando triunfes y yo pueda celebrar tus exitos.
Cuando no te sientas segura y yo pueda reafirmar tu perfección.
Cuando le temas a la vejez y yo pueda enamorarme de tus canas.
Cuando te frustes y yo pueda apartar tu estres.
Cuando me hables de aventuras y yo te acompañe realizarlas.
Cuando quieras quedarte en casa y yo pueda mimarte.
Cuando te desenamores de mi y yo pueda conquistarte. Quiero conocer todo de ti. Incluso eso que no ames de ti y que yo lo haré por ti
—  A.