amoratado

Masterlist de adjetivos calificativos

Podemos describir a una persona de infinitas maneras. Y en esas descripciones es casi imprescindible el uso de adjetivos. Por ello, a continuación encontrarás una masterlist con +200 adjetivos para describir a un personaje según su aspecto físico y carácter. Los hallarás agrupados en partes del cuerpo humano (cara, ojos, boca, piernas, ropa, etc).

Sugiero usarlos a la hora de rellenar el expediente de personaje (más concretamente los apartados de descripción física y descripción psicológica) que se suele pedir en los foros de rol. También es útil para los propios roles; así como para escribir cuentos y novelas. Descubrirás que puedes sustituir “me topé con X, que parecía triste” por “me topé con el semblante alicaído de X”.

Por último, esta masterlist me ha supuesto bastante esfuerzo, así que, POR FAVOR, no me robes el mérito haciendo copia-pega en cualquier otra parte. Si consideras que este post es de utilidad para otros y deseas compartirlo o vas a utilizarlo, rebloguéalo o haz click en el botón ‘me gusta’. Gracias. 

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SUCIO 2: MACHOS ALFA

VIGÉSIMO QUINTA PARTE

Narra Samuel

No me podía creer como ese tío tenía tan poca vergüenza para aparecerse en casa de Guillermo cuando precisamente esa tarde le había soltado un guantazo en toda la cara por bocazas. Tenia ganas de levantarme de mi lugar y partirle el cráneo en dos. Afortunadamente, para él, parecía venir en son de paz o eso es lo que aparentaba la sonrisa hipócrita de su rostro.

–¿Guille? ¿Qué mierda esta haciendo ese aquí? – pregunté elevando la voz un poco mas de lo que probablemente Guillermo hubiese querido, lo miré removerse en su lugar con incomodidad sin retirar mi mirada de él, esperando por su respuesta. Estaba siendo injusto, lo sabía, seguramente Guillermo tampoco tenía idea de que es lo que el tal Arturo estaba haciendo en la casa de sus abuelos.

–¿Cómo entraste? – preguntó Guille sin siquiera responder a su saludo, yo aun mantenía mi mano presionando su rodilla y casi podía respirar la tensión de sus palabras.

Vimos como el tal Arturo avanzó un par de pasos mas, adentrándose en el jardín trasero de la casa sin previa invitación. Probablemente por inercia tanto Guillermo como yo nos levantamos del suelo de un salto. Sabía que Guillermo iba a odiarme y después muy probablemente me reclamaría, pero me era imposible no sacar de mí ese instinto protector que a él tanto le jodía la moral. Me adelanté unos pasos poniéndome entre él y el imbécil que se creía con derecho a llegar sin ser invitado.

–¿Qué es lo que quieres tu aquí? – solté de mala gana, esperando algún gesto de su parte que me molestara tan solo un poco, para poder tener el pretexto de volver a reventarle la boca de la hostia que iba a darle. Retrocedió al instante levantando las manos a la altura de su pecho como contención y en son de paz o al menos eso parecía.

–Tranquilo tío, que no he venido a molestar a nadie – respondió guardando su distancia ¿Seguro que no quería molestar? ¡Anda ya! Que su sola presencia ya molestaba bastante. Aunque podía notar tranquilidad en sus palabras, no me molaba ni un pelo su actitud pacifica y de “buena gente”, por mi parte no iba a creerle ni la mitad de las palabras que dijera.

–¿Cómo entraste? – volvió a preguntar Guillermo, pasando a un lado de mi, para plantarse con el ceño fruncido y actitud desafiante enfrente de Arturo. Verlo con esa mirada molesta e intenciones de saltarle encima a golpes en cualquier momento, me hizo sonreír internamente, por alguna razón ese ser malhumorado que había detrás de esa carita inocente era lo que mas me había llamado la atención de él desde un principio, quedaba claro que Guillermo no necesitaba que nadie lo defendiera y  me daba tanto tranquilidad como una sensación de molestia. Yo quería que el me necesitara, quería que él recurriera a mi cuando estuviese metido en líos, quería poder jalarlo contra mi cuerpo, abrazarlo con fuerza y decirle que todo iba a estar bien cuando se encontrase perdido y sin salida. No me agradaba del todo saber que probablemente eso no sucedería nunca, que el chaval era lo suficientemente capaz de cuidarse bien él solo.

–La puerta del pasillo estaba abierta – respondió Arturo con voz titubeante, hizo una pausa paseando sus ojos de Guillermo hacia mi, para regresar de nuevo la vista a Guille recorriéndolo de arriba abajo. Sentí que la sangre me hervía de celos. Nunca me había considerado un tío posesivo o celoso, era lo normal supongo, pero con Guillermo, pasaba que sentía ganas de asesinar o mínimo lesionar de gravedad a cualquiera que se atreviera a verlo como ese imbécil lo estaba mirando en aquel momento. Quizá era una tonta inseguridad mía, pero odiaba tener la molesta sensación de que en cualquier momento podría perderlo – yo escuché ruido atrás – continuó – así que simplemente entré.

Guillermo lo miró arqueando una ceja. Probablemente aquella era la primera vez que ese tío estaba en casa de sus abuelos ¿Qué mierda iba a soltar para justificar su presencia? Avancé un par de pasos y el retrocedió otros mas. Guillermo volteo a mi haciéndome un gesto con la mirada, asentí sin replicar mas nada, probablemente este asunto quería resolverlo él y por una parte lo entendía, el era quien conocía a ese tío y nos encontrábamos en casa de sus abuelos, muy seguramente no quería hacer un escandalo que los despertara a todos. Permanecí de pie a un lado de él aun así, si pensaba que iba a irme para dejarlos arreglar sus asuntos a solas estaba muy equivocado, estábamos juntos ahora, cualquier problema de él también era mío.

–¿Y que es lo que quieres? – preguntó Guillermo sin una pizca de amabilidad, después de todo no era como si fuera un invitado a quien se le debe tratar cortésmente – si vienes a jodernos la vida de nuevo, te pido de la forma mas amable que me es posible que te vayas, esta no es mi casa y no quiero causar líos en casa de mis abuelos – El tío ese sonrió y yo estaba deseando borrarle la sonrisa de un guantazo.

–Ya lo dije, no he venido a molestar a nadie, he venido mas bien a pedir una disculpa… ya sabes, por lo que sucedió en la tarde – puso la mano en su mentón ya un tanto amoratado, pasando su pulgar por la herida del labio – lo que sucedió fue por completo culpa mía – finalizó.

–¡Por supuesto que lo fue! – exclamé sin pensármelo, Guillermo volteo reprendiéndome con la mirada. Yo estaba haciendo mas escandalo del necesario, lo sabía, pero me cabreaba que el tío este nos creyera tan imbéciles como para aparecerse a las 9 de la noche a disculparse por semejante cosa ¿no me había dicho Guillermo que había sido su tortura personal durante quien sabe cuanto tiempo? ¿Hasta ahora le venían las ganas de disculparse? – ¿y ahora esperas que te creamos y que se te agradezca por tus disculpas? – pregunté de forma irónica y es que no estaba en capacidad de ser amable.

–Estoy hablando en serio, el problema de la tarde fue mi culpa y me disculpo – respondió, y por fin ya se podía sentir la tensión en sus palabras – además no vengo a disculparme contigo, ni siquiera se quien eres, vengo a disculparme con Guillermo, el asunto es entre él y yo y no debería de ser de tu incumbencia – por primera vez dejaba ver un poquito de su mal carácter y me daba cuenta que estaba en lo correcto en no confiar del todo en sus disculpas.

–Pues sucede que este chico de aquí a quien no conoces… – Guillermo me ganó la palabra y se acercó a mi jalándome del brazo hacia él, recorrió con su mano mi brazo hasta llegar a la mía y entrelazar nuestros dedos – se llama Samuel – continuó – … y es mi novio, así que cualquier cosa que tenga que ver conmigo, por supuesto que le incumbe – me sentí estremecer hasta la ultima célula del cuerpo, era innegable la sensación reconfortante que me daba que Guillermo prácticamente me hubiese defendido y que le hubiese dado a nuestra relación que apenas iniciaba, la importancia que merecía.

Nunca esperé sentirme de esa manera, nunca esperé ser capaz de admitir frente alguien más, que salía con un chico, que tenia un novio y no una novia, que era lo supuestamente normal. Probablemente iba pasar mucho tiempo hasta que dejara de sonarme un tanto extraño, pero eso me hacía saber lo especial y diferente que esto era. Sentí como mi mano temblaba entrelazada con la suya y como él la presionó con fuerza dándome la calma que necesitaba. Toda la vergüenza que en algún momento tuve por sentir lo que sentía por otro chico, se estaba evaporando lentamente, lo único que podía sentir era orgullo por la clase de chico que estaba de pie a mi lado.

Vi al tal Arturo pasar saliva con dificultad, como intentando encontrar las palabras para responder. No sabía si Guillermo lo había notado, pero yo sentía que ese chico se había aparecido dando sus disculpas con dobles intenciones. Quizá no tenia muy claro lo que quería, pero no me inspiraba ni pizca de confianza, mucho menos por la forma que nos miraba y la expresión en su rostro cuando Guillermo había tomado mi mano. Guille lo negaba, pero yo sentía que había algo mas que no sabía de ese chico, era evidente que estaba interesado en el que ahora era mi novio y eso me bastaba para saber que no lo quería cerca.

–Pues felicidades por su noviazgo, yo solo quería hacer lo correcto al disculparme, espero que mis disculpas sean aceptadas – no me podía creer que existiera una persona tan hipócrita ¿hacer lo correcto? No podía haberse escuchado más fingido que eso. Estaba a punto de hacérselo saber, cuando la puerta trasera de la casa se abrió y apareció la madre de Guillermo con expresión somnolienta.

–¿Está todo bien? – preguntó acercándose a nosotros, que nos habíamos quedado momentáneamente mudos en cuanto la vimos. Solo de pensar que hubiese estado escuchando todo hacía que me llenara de vergüenza, sobre todo lo que había pasado antes de que el tal Arturo apareciera, aunque si estaba con esa cara de dormida, muy seguramente es porque acababa de despertar y yo me estaba creando muchos líos en la cabeza.

–Todo bien mamá, es solo… – Guillermo hizo una larga pausa pensando en una buena explicación seguramente – es un amigo, solo pasó a saludar, pero ya se va – casi sentí ganas de reírme por lo ridículo que se escuchaba decir que ese era un amigo. Su madre lo miró por unos segundos como tratando de identificarlo, las madres casi siempre conocen a nuestros amigos, al menos a los verdaderos. Probablemente no lo logró saber quien era, pues se limitó a sonreír y a extender su mano hacia él a manera de saludo. Se notaba a leguas la incomodidad de Arturo cuando tuvo que dar el amable apretón de manos a la madre de Guillermo.

–Pues mucho gusto – dijo ella amablemente – quizá tu amigo quiera entonces acompañarnos mañana a la playa, parece que hará un lindo día.

Los tres nos quedamos sin saber que decir, ¿playa? ¿Mañana? ¿Qué? Ni siquiera nosotros sabíamos que iríamos a la playa, de hecho yo ni siquiera imaginaba que cerca de ese pueblo hubiese una playa ¿de verdad estaba invitándolo? Esa era traición, alta traición, aunque obviamente ella no sabía la clase de persona que era ese Arturo. Él se limitó a asentir con una ligera sonrisa en el rostro mientras Guille y yo nos quedábamos poco menos que con la boca abierta.

…………………………..

–¿Estas enojado? – preguntó Guillermo mientras se tumbaba en la cama pasando las manos por detrás de su cabeza con aire despreocupado. Desde que habíamos entrado a la casa yo no había dicho ni una sola palabra, aun no me podía creer que la madre de Guillermo hubiese invitado a ese idiota al paseo a la playa y lo que menos podía creerme es que el tipo ese hubiese aceptado, pero eso no era lo peor, Guillermo, mi Guillermo, no había dicho ni una sola palabra, no había replicado, no se había negado, había aceptado sin rechistar que el tío este que ni siquiera era su amigo, tuviera la oportunidad de arruinarnos un día mas de vacaciones.

–¿Enojado? no hombre, si estoy muy feliz ¿no notas mi sonrisa? – sonreí fingidamente enseñando todos los dientes. Claramente no tenia ganas de reír, pero tampoco tenia ganad de pelearme con él por una tontería, de igual forma me molestaba que no hubiese dicho algo para impedir que el tal Arturo aceptara la desafortunada invitación.

–No fui yo quien lo invitó – aclaró prácticamente leyéndome el pensamiento –  reclámale a mi madre en todo caso – exclamó con tono de fastidio, al final las cosas siempre se volteaban y yo era el mala gente – además ¿no piensas que quizá de verdad quería simplemente disculparse? Ya no me interesa tener mas problemas con ese tío – se incorporó en la cama mirándome con el ceño fruncido.

–¡Buah chaval! Es que yo no me lo creo ¿de verdad eres tan inocente? – Su ceño fruncido se acentuó mas al escucharme – ese tío lo que quiere es joder, ¿no fuiste tu mismo quien me dijo que siempre te había molestado? ¿Vino a disculparse por lo de hoy o por todo lo anterior también? Estoy seguro que ese tío tiene segundas intenciones, se le nota a leguas que está interesado en darte más que disculpas – concluí.

La expresión de Guillermo lo delató por completo, se podía ver nerviosismo en su mirada, también cabreo, o a saber que pasaba por su mente. Abrió la boca varias veces como a punto de decir algo que nunca dijo, me miraba como esperando que yo pasara del tema, pero ahora menos que nunca iba a hacerlo.

–¿Hay algo que tengas que decirme de ese tío? – volví a preguntar, ya que al parecer el no se decidía a hablar. Esquivó mi mirada tumbándose nuevamente en la cama para darme la espalda. Definitivamente había algo que mi queridísimo novio aun no me había dicho – ¿Guille?

–No es algo que me cause mucho orgullo contar ¿sabes? – lo escuché decir sin siquiera voltear a mirarme. Ahora si que me estaba preocupando, que es lo que ese imbécil le había hecho. Aun no decía nada y ya estaba entrándome un cabreo que Dios bendito. Que afortunado era ese Arturo de no estar frente a mí en ese preciso momento, ya estaría yo estampándole cualquier cosa en la cabeza.

Me tumbé a un lado de él, ignorando los insistentes rechinidos de la cama con los cuales ya estaba aprendiendo a convivir, lo tomé de los hombros e intenté girarlo para que me mirara, sentí como inmediatamente se resistía. Se hizo un poco a un lado y al final fue el mismo quien se giró. Quedamos frente a frente acostados en la cama y tal como lo había dicho, al parecer sea lo que sea que fuera a decir no le causaba ni la más mínima gracia, tenía el rostro completo enrojecido y el ceño fruncido.

–¿Entonces…? – lo animé a hablar, quería que supiera que cualquier cosa que fuera a decirme yo iba a entenderla, no iba a ser yo quien juzgara lo que el hubiese hecho en el pasado.

–Tú puedes verme hoy y pensar que soy un tío completamente seguro de si mismo ¿no es así? – asentí levemente para dejarlo seguir hablando – pues no siempre ha sido así – continuó – haber descubierto que era gay… no fue la cosa mas agradable que hubiese tenido que vivir… en realidad fue una mierda.

Escucharlo decir aquello fue como un golpe interno, como un cubo de agua fría. Yo no imaginé jamás a Guillermo siendo inseguro y mucho menos pasándola mal por algo que ahora parecía ser completamente parte de él y de hecho lo era y se sentía orgulloso, yo lo sabía. Me hizo pensar en mi mismo, en lo mal que la pase cuando me di cuenta que estaba sintiendo cosas “inadecuadas” por otro hombre, por él, me hizo odiar por un momento a la sociedad de mierda en la que vivíamos, que te hacía sentir anormal solo por estar enamorado. Me quede en silencio esperando que continuara.

–Yo me di cuenta que era gay a los 13 años… de hecho quizá siempre lo supe, pero fue hasta esa edad que me descubrí viendo de forma diferente a otro chico, fue a esa edad cuando descubrí que un chico me gustaba y… – hizo una larga pausa respirando de forma irregular, tuvo incluso que evitar por momento mi mirada – ese chico fue Arturo.

¡Golpe bajo! Sentí que el estomago se me revolvía al escucharlo decir aquello ¿era en serio? ¿El chaval que lo había molestado por tanto tiempo había sido el primero en gustarle? ¿Fijarse en ese idiota lo hizo saber que era gay? Sentía ganas de romper cosas. Me separé de él en el acto, incorporándome en la cama para mirarlo con reproche.

–¿quieres decir que él te gustaba? ¿Es en serio Guille? – el se quedó serio, me miró unos segundos y agacho la mirada asintiendo levemente – ¿No me dijiste que ese tío y tu nunca…? ¿No dijiste que…? ¿Es en serio? – estaba alterándome mas de lo necesario, pero claramente aquello no me lo esperaba. Cuando le pregunté acerca de Arturo, él me dijo que era solo un chico que lo molestaba, que era un cabrón mujeriego que jamás se fijaría en él y que a él se le revolvía el estomago de pensar en ellos dos juntos ¿y ahora me decía que había sido gracias a ese tío que había descubierto que era gay? Es que no podía creérmelo.

–¡Tenía 13 años Samuel! No sabía ni que mierda es lo que sentía, no sabía que es lo que estaba pasando conmigo, no imaginas lo confuso que fue, la mierda en la que se convirtió mi vida en ese entonces – exclamó quedándose sin aire. Tenía que calmarme, porque claramente no quería hacerlo sentir mal y era por completo ridículo que estuviese sintiendo celos por algo que había pasado hace un montón de años. Me acerqué tomándolo de la mano sin decir una palabra, quería que sintiera que a pesar de todo mi cabreo lo apoyaba.

–¿Y luego? – pregunté intentando permanecer calmado. Podía notar lo incomodo que él se sentía de estarme contando todo aquello, pero quería que supiera que podía confiar en mi para decirme lo que sea.

–Y luego nada – respondió – que él me gustara no significaba que iba a corresponderme. Tampoco es que yo hubiese estado enamorado, me gustaba y ya, como el gusto inocente de un niño que no lleva a nada mas allá – continuo aclarándose la garganta – yo estaba demasiado confundido, me avergonzaba sentir lo que sentía, lo negué por mucho tiempo y cuando dos años después me dio mi primer beso yo…

–¡¡¿QUÉ COSA?!! – por poco y me atraganto con mi propia saliva y aunque de verdad intenté permanecer calmado, aquello prácticamente había sido un grito de tía histérica. Ese hijo de su madre había sido su primer beso ¡Su primer puto beso! ¡Es que yo lo reventaba! – ¿De verdad ese fue tu primer beso? – pregunté con el animo por el piso.

–No fue nada bonito si te consuela saberlo – ¡Pues no! No me consolaba saber eso… o quizá un poquito si ¿pero porque ese tío, que a leguas se notaba que era un cabrón? Respiré hondo tratando de evitar el drama innecesario, lo miré con atención pues parecía que aun tenia cosas para decir, ya nada de lo que dijera iba a sorprenderme – él me rechazó por supuesto, aunque fue él quien me besó me echo la culpa, dijo que yo era un maricón asqueroso y mil mierdas mas… estábamos en una fiesta, yo me puse muy imbécil y bebí de mas – detuvo sus palabras un momento respirando profundo antes de continuar – al final terminé por casi obligar a una chica a tener sexo conmigo… solo quería sentir que era normal, que no había nada mal en mi – me di cuenta como su voz empezaba a salir entrecortada, casi podía notar el nudo en su garganta – Intenté obligar a una chica ¿te das cuenta? Esa mierda si que es anormal, eso si que debió darme vergüenza… al final Santiago llegó y evitó que cometiera una estupidez ¿y quieres saber que es lo peor? – Asentí – resultó que la chica era hermana de Arturo.

Casi sentí ganas de reír por lo absurdo que era todo. El tío lo rechaza, después lo besa, luego lo rechaza nuevamente, él se enrolla con una tía que resulta ser su hermana. Ver para creer.

–Y desde entonces se convirtió en tu pesadilla personal ¿es así? – pregunté mas por no quedarme callado que por genuino interés, no quería saber mucho mas de ese chaval.

–Pues supongo que si.

Me tumbé en la cama nuevamente sacando todo el aire de mis pulmones, había sido mucha información en un solo momento, pero me había servido para darme cuenta que no todo es siempre como parece. Yo veía a Guillermo como el chico despreocupado que me importa una mierda todo, como ese tipo de personas a las que nada les afecta y me costaba darme cuanta que él tampoco la había pasado muy bien al darse cuenta que sus gustos no eran precisamente como todos hubiesen esperado. Al menos me alegraba saber que había superado muy bien eso, que ahora era un chico seguro, confiado y que no dejaba que nadie se metiera con él o lo juzgara por sus decisiones. Todo lo entendía, pero aun así había algo que me seguía jodiendo bastante y estaba siendo infantil, lo sabía bien.

–Te has quedado muy callado – dijo en voz baja. Lo había acercado a mi y ahora su cabeza descansaba en mi pecho mientras yo le despeinaba el cabello – ¿estás molesto? – preguntó levantando la mirada. Negué inmediatamente.

–No me puedo creer que ese haya sido tu primer beso – solté sin pensármelo y al parecer a Guillermo le pareció graciosa la forma infantil en que me quejaba amargamente de algo tan tonto y que aparte de todo había sucedido hace un montón de años. No pudo evitar soltar una carcajada, que finalmente el mismo acalló con sus manos.

–Fue un muy mal primer beso – se incorporó en su lugar apoyándose en su codo para poder mirarme a los ojos

–Pero fue el primero… tienes muy mal gusto ¿sabes? – sonrió ante mis palabras.

–Claro que tengo malos gustos… ahora tu eres mi novio – su sonrisa se amplió, mientras yo lo miraba con el ceño fruncido y expresión de reproche – no importa quien haya sido el primero – continuó – importa mas quien va a ser el ultimo – se levantó en su lugar y se tumbó encima de mi, ni siquiera sentía su peso, me agradaba tenerlo así de cerca. Se inclinó hacia mi rostro tomando mi labio inferior entre los suyos, lo mordió levemente haciéndome soltar un inevitable jadeo, para después unir sus labios con los míos en su totalidad. No podía entender como había pasado tanto tiempo sin él, sin sentirlo así, sin sus labios en perfecta sincronía con los míos. Tenía razón, no importaba nada más antes de esto, no importaba quien había sido su primer beso, importaba que me permitiera a mí ser el último.

Se separó de mi respirando de forma irregular, y para mi no había nada mas hermoso en la vida que verlo así, con los labios rojos entreabiertos y brillantes, con esa sonrisa divina que prácticamente hacía que sus ojos le desaparecieran del rostro. La forma que tenia de mirarme era única y yo deseaba ser siempre el dueño de esa mirada.

–Yo también te amo – dijo de pronto dejándome sin aliento.

Pude sentir en ese momento como mi corazón se aceleraba, como mi estomago dolía como si hubiese recibido un golpe sacándome por completo el aire. Ni siquiera me había detenido a pensar que era cierto que Guillermo no me había respondido siquiera un “yo también” cuando yo me había atrevido a decirle lo que sentía, pero yo sabia que el era así, un poco menos expresivo que yo. Ahora que lo había dicho me daba cuenta que no había nada mas placentero que eso, porque sabía que lo sentía de verdad, su mirada no me mentía.

Si me hubiesen dicho algunos meses atrás, que yo iba a terminar enamorado así de un chico, me hubiese reído en la cara de cualquiera, lo que estaba sucediéndome no era ni remotamente una posibilidad para mi. No podía dejar de agradecerle a la vida la forma tan maravillosa en la que me había sorprendido.

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Solo una cosita tengo para decirles, disfruten los capítulos tiernos y cursilones xD porque no todo es color de rosa D: este ha sido un capítulo tranquilo pero necesario, necesario para el desarrollo de la historia, para que los personajes se conozcan, para que cosas del pasado se aclaren y para que cosas en el futuro sucedan, ustedes ya saben que yo tengo todo completamente planeado y hablando de planear ¿Qué creen que sucederá en la playa? Teman, teman mucho de mi maldad xDDD Los quiero mucho. Gracias por todo♥