amor de literatura

Creo que uno tiene que caerse, rasparse las rodillas, y curarse las heridas. Creo firmemente que las personas mas valiosas son las que se han equivocado, sufrido, y sobrevivido. Las que saben lo que es dolor, y se les ha ablandado el corazón a tal punto que no les pasa siquiera por la cabeza la idea de hacer pasar a otra persona por lo mismo. Creo firmemente que por eso existen los mal de amores.
—  Declaración de Contradicciones
Es increíble como una persona puede permanecer invisible por tanto tiempo, y que de un día para otro, empiece a llenar tu mundo de colores.

Sofía:


Estoy un poco triste porque sigo escribiéndote, escribiéndote en lugar de besarte. Por ti estaría como nunca y nunca es tarde para decir lo que uno cree que es eterno: la sed de ti, la luz viajera tras tu sonrisa, la historia que entre nosotros aún no termina porque tampoco ha comenzado. Podría darle la vuelta al mundo y encontrar a alguien mejor que tú dicen algunos, pero hace mucho que mi corazón no entiende eso. Todo lo que quise descubrir lo trazaron tus dedos con círculo de caricias, en la cascada de tu labio, en la peña de tu frente. A tu lado todo es el paraíso y me invade esa melancolía de imaginarlo en lugar de contigo vivirlo.

—  Ahora que no está Sofía, Quetzal Noah
Yo me perdí a mi misma al enamorarme de ti.
Cambié mis gustos, olvidé mis creencias, 
perdí mi esencia.
Apareciste tú y ya no era yo.
Me convertí en lo que tú querías; 
e irónicamente, no logré que me quisieras.
—  R.
Un bucle en la memoria.

Todos tenemos un día, una fecha grabada a fuego para siempre en nuestra memoria, en nuestro corazón, una de esas a partir de la cual nuestra vida ya nunca sería la misma. Un simple conjunto de números aleatorios, esclavos de la casualidad, que sacudirán nuestro mundo tan fuerte que no volvereremos a ser lo que solíamos ser. Para algunos será un momento especial, un hecho puntual que les marcará para siempre. Para otros, será el principio de algo tan fuerte que les acompañará hasta el último día, algo único, irremplazable, tan mágico y maravilloso que dará verdadero miedo. Unos, los más afortunados, podrán conservarlo, disfrutarlo, otros, por desgracia, se pasarán el resto de sus días tratando de reternerlo o, en el peor de los casos, se perderán en una lucha sin descanso contra el tiempo, corazón contra realidad, anhelando volver a hacerlo suyo. Y cada año, una y otra vez, seremos esclavos de la nostalgia, capitanes de un barco al que le es imposible llevar otro rumbo, navegando una y otra vez por las aguas del pasado, rodeados de preguntas, dudas, tantas como segundos congelados se han ido guardando en nuestros recuerdos, igual que una caja fuerte de código inquebrantable que jamás se liberará de todo aquello que contiene, de todo aquello que ha ido coleccionando. Y, al final, sólo quedará la esperanza, aferrándose con fuerza a la memoria, tratando de sostenerse, de mantenerse en pie, convenciéndose una y otra vez de que, quizá algún día, te despertiertes y, todo vuelva a ser como antes.