amenazante

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Indignación en León

Por fin llegamos al hotel, cogemos el ascensor a la cuarta planta y cuando llega, al abrirse las puertas nos encontramos a un individuo (por no llamarlo de otra manera) hospedado en el mismo hotel y perteneciente a un grupo de despedida de soltero que pone una mirada amenazante nada más visualizarnos, ni corto ni perezoso porque en esta sociedad está permitido que un desconocido te hable, intimide u opine sobre tu cuerpo cuando le da la gana, nos dice que qué tal estamos, que si queremos compañía, a lo que ni respondemos dirigiéndonos a la puerta de nuestra habitación. Cuando estamos en ella se nos acerca de manera muy incómoda e intimidatoria y nos repite la misma pregunta. ¿Queréis compañía? A lo que al unísono y ya cabreadas le dijimos bien claro que NO. Acto seguido pongo mi cuerpo como barrera para que mi amiga abra la habitación y nos metemos en ella, cerrando bien por dentro. Y antes de seguir con la historia voy a hacer una reflexión: es increíble como las mujeres crecemos con la idea que nos tenemos que proteger, es vergonzoso como tanto mi amiga como yo sufrimos la llamada del peligro y nos pusimos en alerta por lo que acababa de pasar. No nos dijimos nada pero ambas sentíamos que debíamos protegernos y ella colocó una maleta detrás de la puerta de la habitación, a lo que yo con toda la naturalidad del mundo, como si fuera normal y lógico tener miedo porque un machirulo decide que sea así le digo..¿Pones la maleta ahí por si intenta entrar alguien, verdad? A lo que me responde que sí y seguimos con nuestras cosas. ¿DE VERDAD ESTO NO LE PARECE PREOCUPANTE A LA SOCIEDAD? 

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