amar y pensar

Solo para ti
  • Esta y cada una de mis noche, mis palabras, mis pensamientos y mi imaginación entera te pertenecen a ti.
  • Cada una de mis palabras y cada espacio entre ellas, es un suspiro que provoca un desafiante crepúsculo de emociones. Cada palabra que escribo solo puede llenarse de dulzura, por la hermosura de tu rostro. Y cada palabra se llena de ternura, solo por imaginar tu voz.
  • Mis palabras llevan tatuadas en su, ese infinito pensamiento que me embriaga cada mañana, ese pensamiento que me hace sonreír sin poder evitarlo, ese pensamiento que es mas fuerte que cada uno de mis miedos o de mi misma lógica. Ese sentimiento que solo tu provocas.
  • Esos pensamientos que me hace imaginar y crear mundos infinitos donde tú estas presente, donde tus palabras y tu voz dan vida al día y la noche; don de tu rostro es la luna y tus ojos las mas hermosas estrellas.
  • Mi imaginación vuela a velocidades indescriptibles creando sueños tan hermosos, llenos de surrealismo y fantasía; pero sucede sólo por que tú eres el centro de mi universo de ensueño.
  • Esta noche no tengo control de mi mismo, de mis palabras, de mis pensamientos o de mi infinita imaginación. Cada uno de ellos te pertenece, y es por eso que escribo lo que en mi a nacido esta noche.
  • Puede que no las comprendas o no tengan sentido alguno para ti, puede que mis palabras carezcan de lógica, o de esa delicadeza literaria que lo explica todo en palabras. Pero dime, en esta vida ¿Qué es lo que realmente tiene sentido? Para mi, lo ilógico es lo real y lo lógico el mas hermoso sueño, pero tú, estas ahí, en esa frontera que me hace amar y llorar, pensar y soñar, son sonreír y temblar. Si lo se, no tiene sentido.
  • Pues lo que trato de decirte, es que lo que esta escrito en este pequeño espacio de un universo, el cual es infinito en emociones y mortal en palabras; es que todo esto, cada palabra y sentimiento nació para ser tuyo. Son pensadas, escritas e imaginadas sólo para ti.
Martín permaneció callado: sus dudas, la confusión de sus ideas y sentimientos lo mantenían como paralizado. Su ceño fruncido, miraba al techo y trataba de ordenar su mente.
—¿Qué pensás?
Tardó un momento en responder.
—Mucho y nada, Alejandra… La verdad es que…
—¿No sabes qué?
—No sé nada… Desde que te conozco vivo en una confusión total de ideas, de sentimientos… ya no sé cómo proceder en ningún momento… Ahora mismo cuando te despertaste, cuando te quise acariciar… Y antes de dormirte… Cuando…
Se calló y Alejandra nada dijo. Permanecieron los dos en silencio durante largo rato.
Sólo se oían las profundas y ansiosas chupadas que Alejandra daba a su cigarrillo.
—No decís nada —comentó Martín, con amargura.
—Ya te respondí que te quiero, que te quiero mucho.
—  “Sobre héroes y tumbas” - Ernesto Sabato.