Érase una vez la historia de un niño y una niña, el niño se llamaba Siempre y era una persona soñadora, aventurera, que creía que todo lo que veía no era todo lo que había en realidad y que había algún lugar donde las leyendas cobraban sentido.

Por contra, estaba Nunca. Nunca era una persona pesimista, una persona realista, una persona que solo se fiaba de aquello que podía comprobar y constatar con sus propios ojos y que no se creía ni historias ni cuentos.

Entonces, llegó un día en que Siempre se acercó a Nunca, y le dijo que su mayor sueño en la vida era viajar y llegar hasta el sol. Ella dijo “No podrás, si saltas te vas a caer, o lo que es peor, si llegas te vas a quemar”. Supongo que ella lo que intentaba era ser la cuerda del globo de los pájaros que tenía en la cabeza Siempre, pero tal era el peso de sus sueños y tantos pájaros tenía en la cabeza, que llegó un día en que todos a la vez emprendieron el vuelo y Siempre se perdió en mitad del cielo.

Hay quién dice que llegó, otros que se cayó, incluso hay quién dice que cumplió su sueño, pero de todo esto que pasó, Nunca, nunca lo supo porque echó raíces en el suelo. Y es que si siempre te dices nunca, nunca será siempre.

-Rayden.

—  Esto me recuerda tanto a vos.

Prosa indiferente. 19 enero 21:47 P.M.

Te di mil besos en mis versos

Te follo con el pensamiento

Te espero en mis sueños

Te oigo en mis latidos

Te recuerdo en mi olvido

Te añoro en la cercanía

Te fuiste en el silencio de mi llanto

Te prometí que te querría