alys francis

Francis Alÿs, The Green Line, 2004.

In 1995, Francis Alÿs realised an action in São Paolo called The Leak in which he walked from a gallery, around the city, and back into the gallery trailing a dribbled line from an open can of blue paint. This action was reprised in 2004 when he chose to make a work in Jerusalem. Using green paint, Alÿs walked along the armistice border, known as ‘the green line’, pencilled on a map by Moshe Dayan at the end of the war between Israel and Jordan in 1948. This remained the border until the Six Day War in 1967 after which Israel occupied Palestinian-inhabited territories east of the line.

Though palpably absurd, and greeted by onlookers with some bewilderment, Alÿs’s action of dribbling green paint behind him raised the memory of the green line at a time when the separation fence was under construction to the east of the green line. He later encouraged various commentators from Israel, Palestine, and other countries to reflect on his action, and their voices, sometimes sceptical, sometimes approving, can be heard while the video of his action is screened. Most importantly Alÿs wanted to ask what the role of poetic acts could be in highly charged political situations, while acknowledging that the relation of poetics to politics is always contingent.

Francis Alÿs - When Faith Moves Mountains

For his 2002 “When faith moves mountains” he literally transformed a common figure of speech into an action piece. In the mountains just outside Lima, Peru, Alÿs asked 500 volunteers to walk in a line and use a shovel to move the sand dune 10 centimeters from its original position. The work might be considered a social commentary on the shifting of the country from Fujimori’s dictatorship to democracy and a deeper questioning about the effective role of mass movements of people in causing such shiftings. Furthermore it might be seen as a cynical reading of the artist on the act of “believing” and the absurdity it entails: the effort sustained by the volunteers only produces a small change, which is invisible and unmesurable.

Microcríticas 37: Love Story

“Love Story”, del drama al dramón

Tú a Boston y yo al coño de tu madre

Al igual que me pasara con “Un tranvía llamado deseo”, “Love Story” tiene un sobreexceso de drama que encuentro innecesario. Supongo que en los 70s era algo normal este tipo de cine… Y qué diantre, ahora también. No hemos cambiado tanto (recuerdo uno o dos ejemplos al respecto…). Y es que los amores trágicos nos la ponen dura, yo creo que desde las representaciones tetrales griegas, donde amantes imposibles se desmayaban ante los designios de los dioses, que no los dejaban estar juntos (o a lo mejor se desmayaban porque los de al lado apestaban a choto, nunca se sabe…). El caso es que “Love Story” es una de esas… historias… llena de lágrimas que empieza con una premisa prometedora: una pareja de mundos distintos que se conoce en Harvard y que entablan una relación de esas que estremecen hasta los pelillos de la nariz.

Los enfrentamientos entre dos mundos distintos (ella humilde, él de familia adinerada, a la que repudia) serán el menor de sus problemas, porque ella contrae una enfermedad y se va muriendo poco a poco… La trama de “Love Story” es muy conocida, así que tampoco os he desvelado nada… Y os podéis imaginar que el drama va que vuela, hasta el punto de extenuarte. Bien interpretada y ambientada, lo cierto es que no es mal filme, pero a mí, sinceramente, me dejó bastante indiferente. Quizá porque no empaticé con el personaje de la chica (en cambió, con él sí), y porque tanto drama al final acaba por crearte una coraza de pasividad que te hace invulnerable… Eso sí, la tonadilla inicial es un clásico entre clásicos: ideal para ponérselo a tu tía la rancia el día de tu boda para que suelte alguna lágrima y demuestre que tiene emociones…