algo fruta

FRIENDS (P-2)

Hola :D Les traigo la segunda parte.

Disfrutenlo ;)

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Una semana. Llevaba una maldita semana sin hablar con él, a pesar de vivir bajo el mismo techo y tener las series, que por cierto no hemos grabado. Los subs atascaban mi bandeja de comentarios de videos y twitter de preguntas sobre el porqué no había subido nada con Vegetta. Samuel seguía subiendo gameplays normal y sucedía prácticamente lo mismo que en mis bandejas de comentarios.

¿Por qué ya no subes #Apocalipsisminecraft con Willy?

¿Se pelearon?

¿Ya no habrá más wigetta?

Subía gameplays de otros juegos, procuraba evitar Minecraft… pero mi canal se surtía más de ese juego que otros… Alex y Frank me preguntaban a cada rato como estaba, Luzu me llamaba todos los días para tener esas pobres conversaciones conmigo que se basaban prácticamente en” ¿Qué hiciste hoy?, nada… Uh”. Incluso Rubius se percató de mi repentino cambio y me sorprendió la noche del sábado con aquella llamada.

-Joder tío, el salseo está que arde en Tumblr. Hay tantas teorías del porqué no haz subido vídeos con Vegetta que me he desvelado por quedarme a leerlas, hay algunas interesantes y otras que son mierdas puras… pero bueno, no era ese el motivo de mi llamada.

-¿Entonces?- le pregunté algo cortante. Observaba el blanco techo de mi recamara mientras tenía pegado el móvil en mi oído.

-Pues te quiero hacer una invitación- soltó alegre- se acerca el cumpleaños de mi Mahe y quiero hacer una pequeña reunión, ya sabes, la familia YouTube.

-Rubén, son las 4  de la mañana en Madrid, ¿Qué demonios haces despierto?- le pregunté, ignorando por completo su invitación.

-Bueno que puse la alarma para llamarte, obviamente no me contestarías si te llamo yo en la madrugada- respondió con un tono obvio. Poco le faltó decirme retrasado mental.

-Cómo sea. Lo siento, no puedo viajar.

-¡¿Qué?!- gritó. Mierda, este casi me deja sordo. -¿Estás loco? Claro que puedes viajar, si tienes dinero para irte de pasear a Miami y a Las Vegas cada que quieres obviamente tienes para coger un puñetero avión y venir. No tienes excusas… es más, espérame unos momentos. ¡No vayas a cortar la llamada!- y enseguida escuche como al parecer se levantaba y se abría y cerraba una puerta, luego escuche el estrepitoso sonido de las pobres teclas de su teclado ser punchadas de forma rápida. Demonios, se escuchaba como una secretaria. Comencé a sobar mi frente, rezando mentalmente por paciencia. Unos  cinco minutos después decidí cerrar mis ojos y dejarme llevar por el cansancio que me atormentaba desde el jodido domingo, pero los abrí de golpe al escuchar de nuevo la voz de Rubén- ¡Todo listo my nigga! Tu vuelo sale el viernes 14 a las 10 de la noche hora Los Ángeles.

-¿Qué demonios? ¿Compraste el boleto?- pregunté molesto.

-Sí… ahora dime si te quieres quedar con tu familia o quieres quedarte en mi departamento, por mí no hay problema. Sólo espero que no te moleste mis gatas gordas.

Carajo. Ahora ya no me zafaría de esta.

-No te enojes Willy, sé que las cosas no andan bien por allá. Y como tu amigo mi deber es ayudarte. Sabes que no soy bueno con las palabras ni esas cursilerías, pero te prometo que haré que olvides toda esa mierda que traes en la cabeza este fin de semana.

-Vale- fue lo único que respondí antes de cortar la llamada.

Suspiré resignado. Quería descansar, pero eso no estaba en mi diccionario últimamente. La oscuridad, la soledad y el silencio en mi habitación me deprimían a morir, por lo que prácticamente me ponía a llorar contra la almohada hasta quedarme dormido… esa era mi rutina: levantarme con los ojos hinchados  rojos, salir sigilosamente a la cocina por una fruta o algo que comer y regresar a la misma a grabar, salía al baño y con la misma a mi recamara; desperdiciar la tarde en cualquier juego hasta cansarme y pedir comida a domicilio, comer en mi cuarto y volver a jugar; ir a la cama y llorar hasta quedarme dormido…

En esa semana jamás me topé con él, lo cual agradecía un montón. Lo escuchaba abrir y cerras puertas y grabar, escuchaba sus gritos de furia al jugar  y sus risas, incluso aquellas ridículas bromas que hacía con Luzu…

¿Se sentirá como yo?

No lo sabía… ni siquiera me atrevía a mirar algunos de sus vídeos. Quería borrarme por completo, desaparecer del mapa… pero no podía. YouTube no me dejaba. O más bien, yo no podía dejar YouTube.

Unos golpes débiles a la puerta de mi habitación me hicieron bajar de aquella nube de pensamientos. Madre mía, ¿sería él? No pude evitar que una sonrisa me invadiera el rostro. Me puse de pie con algo de emoción y torpeza y me apresuré a abrir la puerta. Era la primera vez que sonreía desde el domingo.

Lanita me sonrió con ternura.

-Hola bebé- me dijo con un extraño tono maternal.

Lana y yo nos llevábamos bien, teníamos una relación de amistad basada en confianza… ella me contaba sus problemas y temores y yo los míos. Sin duda era mi fiel confidente…

-Hola- no pude evitar aquel tono de decepción en mi voz. Y por supuesto que lo noto. Me hice a un lado para que pasara a mi habitación. -¿Y Luzu?- le pregunté mientras me sentaba en la silla frente a mi computadora y ella se sentaba en la esquina de mi cama, cerca de mí. Lanita sonrió con un deje de maldad.

-Él cree que ando de shopping con unas amigas. Sí le decía que vendría a verte de seguro me encerraría.

-¿Cómo entraste?- cuestioné.

Ella volvió a sonreír y sacó de su bolso la llave copia que  Samuel y yo le habíamos dado a Luzu para “casos de emergencia”.

-Eres mi amigo, y no te dejaré solo en esto.- sus palabras me bastaron para ponerme de pie y avanzar hacia donde ella estaba, me senté a su lado y la abrace para después ponerme a llorar en su hombro.

No podía… ya no podía con esto. Me estaba matando lentamente.

Sentía las pequeñas manos de Lana tallar mi espalda mientras me susurraba cosas para que me calmara, pero por cada “Todo estará bien” volvía a mí ese torrencial mar de lágrimas que parecía no tener fin.  

Frio… esa era la única sensación que arropaba mi cuerpo desde ese maldito domingo. Y aun con el cálido cuerpo de Lana contra el mío sentía frío.

-Rubius quiere que vaya a Madrid el fin de semana para celebrar el cumpleaños de Mangel- le comenté luego de un largo rato en silencio. Ella se sorprendió.

-Me parece una excelente idea. Apuesto a que ser muy divertido irse de fiesta con ese par.

-Realmente no quiero ir, no quiero ser el “amargado” y arruinarles la fiesta. ¿Irá Luzu?- le pregunté curioso; ahora que lo pensaba bien, Rubén mencionó a la “Familia YouTube”, por lo que era probable que también invitó a los demás.

-No, él no me ha dicho nada. Tampoco Samuel- me dijo mientras se tumbaba a mi lado.- A lo mejor sólo te invitó a ti.

-¿Por qué solo a mí? No tiene sentido ni gracia si solo fuera yo.

Lana sacó su móvil de su bolso y comenzó a buscar un video en YouTube.

-Tus amigos te conocemos bastante bien- dijo mientras entraba a mi canal y ponía el último vídeo que había subido.- Y tus amigos sabemos que ese Willy que está comentando está destrozado.

Yo sólo escuchaba mi  voz, un poco más baja y sería de lo habitual, en todo el vídeo (que duraba unos 8 minutos) no hice ni una sola broma, sólo comentaba cosas del juego…

-Rubius es una buena persona y quiere ayudar.

                                             Y Si tú me conoces, como yo te conozco

                                              Tú deberías amarme, tú deberías saber

                                             Que los amigos solo duermen en otra cama

                               Y los amigos no me tratan como tú lo haces

Estaba de pie frente a su recamara, viendo la puerta. Creo que ya llevaba más de veinte minutos así. ¿Entro o no? Entre ratos me animaba a tocar la perilla, pero luego retiraba mi mano de golpe, rezando mentalmente por no haber hecho algún ruido. No podía… no sabía siquiera que decirle.

Retrocedí unos pasos y me encaminé por el pasillo para llegar hacia mi habitación. Tomé mi maleta y cerré la puerta. Al salir al pasillo me tope de frente con Samuel.

Vestía únicamente un short deportivo. Tenía la barba bastante crecida y unas tremendas ojeras. Me quedé sin aire al verlo. Madre mía… quería aventarme sobre él y comerme esa boca, lamer esos labios que ahora lucían secos y un poco partidos. Quería tocar de nuevo ese duro pecho, pasar mis manos por sus abdominales y soldarme en el con un abrazo. Quería sentirlo, en todos los sentidos… Él me recorrió el cuerpo con la mirada y se detuvo en mi maleta, entonces su mirada pasó de sorprendida a aterrada.

Estaba asustado.

Sin tener control de mi cuerpo acorté la distancia entre nosotros y rodee su cuello con mis brazos para acercar su rostro al mío y al fin estampar sus labios con los míos. Oh si, madre mía, si… cerré mis ojos,abrí un poco mi boca y saque mi lengua para rozar levemente su labio superior con la punta. Él no me respondió, cuando decidí alejarme sentí sus brazos rodearme la cintura y apretarme contra él mientras sacaba su lengua y tocaba la mía.

Por fin… por fin sentí caliente.

Luego de unos segundos el aire me hizo falta y me separe unos cuantos milímetros de su boca para tomar aire. El prácticamente jadeó. Sus brazos aún rodeaban mi cintura.

¿Y ahora, qué?

Cerré mis ojos, tratando de reprimir las ganas de llorar. Me alejé de él, rompiendo su agarre y tomé mi maleta para dirigirme hacia la puerta.

-¡Willy, espera!- me gritó desde el pasillo. Tomé la perilla de la puerta y la giré para abrirla, pero no salí.- ¿T-te vas?

Permanecí quieto, dándole la espalda. No podía siquiera responderle, sabía que si decía algo mi voz se quebraría… no, por favor… no. Sabía también que si me giraba para verlo terminaría por destrozar la poca cordura que quedaba en mí.

Entonces, para mi alivió, llegó un señor de edad algo avanzada con un uniforme impecable y el logotipo del aeropuerto  bordado.

-Good night, the airport taxi is ready .- dijo mientras me veía. Rayos… debía de lucir mal, porque me dedicó una mirada preocupada. - if you like I can get ahead with her suitcase in the car.

-Yes, please- le respondí entregándole mi maleta.

Lo sentía detrás de mí. Podía sentir su mirada en mí, pero yo seguía dándole la espalda. Me armé de valor y con la mano en la perilla de la puerta la terminé de cerrar.

-¡Espera!- gritó Samuel y yo comencé a correr hasta el ascensor, apreté el botón, rezando porque abriera lo más rápido. Escuché la puerta abrirse y entonces lo vi corriendo por el pasillo hacia donde estaba. La campanilla del elevador sonó y me apresuré para entrar y apreté el botón de cerrar. Las puertas se iban cerrando lentamente y la última imagen que me llevé fue la de Samuel corriendo. Sentía que mi corazón explotaría por lo acelerado que estaba.

Al abrirse las puertas corrí hacía la entrada del edificio y vi el transporte del aeropuerto. Abrí la puerta trasera con rapidez y me metí.

-Please, let’s go . – le dije al conductor y esté piso el acelerador, alejándonos del edificio. Suspiré.

Eso estuvo cerca.

-if not indiscretion , to which he flees ?- me preguntó el señor a través de la ventanilla que separaba el asiento trasero con el copiloto y conductor.

-Love.

El señor negó con la cabeza aún sin despegar la vista de la carretera.

-You must know, young, love that no one escapes.

-I know- le respondí con lágrimas en mis ojos.

                          Bueno, sé que hay un límite para todo

                               Pero mis amigos no me amarán como tú

                            No, mis amigos no me amaran como tú

                                        Pero de nuevo, sino somos amigos

Para mi mala suerte, la batería de mi móvil se agotó cuando llegué. Mierda.

Veía a la gente caminar de aquí para allá, sumidos en sus pensamientos, yo sólo trataba de reconocer a Rubén. Había dado prácticamente una vuelta por toda el área comercial del aeropuerto esperando localizarlo. Si se suponía que me quedaría en su departamento, él tendría que ir a buscarme, porque en ningún momento se tomó la molestia de mandarme su dirección y yo no era adivino.

-¿Qué ehtah seguro que Willlyreh subió a ese avión?- aquella voz… ese acento terriblemente familiar. Me di la vuelta y los vi. Aquel par de tontos.

-Te digo que sí, Mangel- le respondió Rubén. Tomé mi maleta y caminé hacia ellos. El primero en verme fue Mangel.

-¡Willy!- dijo emocionado mientras acortaba la distancia entre nosotros y me abrazaba.  Sentí entonces otros brazos rodearme y reí. Era un triple abrazo. Me sentí bien…

-La hostia Willy, te he llamado al móvil y ni siquiera conecta la llamada.

-La batería de agotó, disculpa. – me disculpé algo avergonzado. Mangel tomó mi maleta y Rubén me guio a  través del aeropuerto con su brazo sobre mis hombros mientras platicábamos de cómo han estado las cosas por mi país natal.

Al llegar al estacionamiento nos detuvimos frente a un Ibiza color rojo. Mangel abrió la cajuela y metió mi maleta con delicadeza, lo cual agradecí ya que ahí iba mi portátil.

-Pensé que tu manejarías- le dije a Rubén con algo de burla mientras se sentaba en el asiento del copiloto.

-Que vah a manejah Rubiuh si ni siquiera menejah su vida- dijo Mangel conteniendo la risa mientras se sentaba en el asiento del conductor y ajustaba el cinto de seguridad. Yo comencé a reírme a carcajadas.

-¡Oe Oe!, mira Mangel, es como un chino- me señaló Rubén.  

El sol ya comenzaba a ocultarse en Madrid, mostrando una variedad de tonos de color naranja en el cielo. Era raro… tenía el reloj de Los Ángeles, así que por allá apenas estaría amaneciendo. Entre bromas pesadas y burlas llegamos a un conjunto de departamentos cerca de Madrid Centro. Cuando bajamos me acerqué a la cajuela a la espera de que Mangel abriera; cuando lo hice tomé el mango de mi maleta y al bajarla sentí que unas manos me tapaban los ojos, estas eran pequeñas y estaban algo frías. Bueno, es que realmente hacia una tarde bastante fría. Comencé a palmar aquellas manos y al sentir los antebrazos delgados y en un ángulo algo dudoso no dude.

-Alex- dije seguro.

-Mierda- dijo mientras quitaba sus manos de mi rostro y me di media vuelta para verlo.- Sabía que debí haberme puesto los tacones de mi novia.

Mangel y Rubén rieron.

-¿Qué tal el vuelo?- me preguntó Alex.

-Pues, estaba tan cansado que me dormí y cuando me desperté ya había llegado a Madrid.

Me giré para tomar mi maleta de nuevo y vi que Mangel ya la llevaba. Le hice una señal de que me la diera y me respondió con una negativa.

-Bueno,  bueno, ya que estamos todas las nenas reunidas es hora de que entremos- dijo Rubén señalando la recepción del edificio- Se me están congelando los huevos, luego tendrás que calentármelos- le dijo por último a Mangel, el cual podría jurar que se puso rojo. Madre mía, nunca le había visto avergonzarse por una broma de Rubius.

Entramos al elevador y comenzamos una plática trivial, al parecer, Rubén vivía  en el último piso.

-¿Y ese milagro que no te quedaste donde tus padres?- preguntó Alex.

-No saben que vine.

Todos me miraron sorprendidos. Yo les devolví la mirada y alce los hombros. No permitiría que mi madre o mi hermana me vieran así, ellas me conocían tan bien que podrían exprimirme toditita la verdad en cuestión de segundos con una simple pregunta.

Caminamos por un angosto pasillo y nos detuvimos frente a una puerta con un sticker de la mierda de whatsapp. Cuando pregunté por él Mangel me respondió que él la había pegado porque durante los primeros días de Rubén en el edificio esté siempre se confundía y terminaba reclamando en recepción que su llave (electrónica) no funcionaba.

-De ti si lo creo- le dije a Rubén riendo.

-Traje todo lo que necesitamos- dijo Alex mientras veía que le entregaba a Rubén su llave. ¿Qué leches?

-Buena niña.

En una mesita había 3 cajas de pizza, refrescos  y chucherías. Y si no me equivoco, me pareció ver una botella de whiskey.

-Esta será una pijamada de puta madre-chillo emocionado Rubius. -¿Crees tener energía?- me preguntó. No estaba tan cansado como para dormir, así que asentí.

Pensé que veríamos una película, pero estaba totalmente equivocado. Nos la pasamos viendo los primeros vídeos que subimos a nuestros canales, burlándonos de cuantas tonteras decíamos y de nuestras voces de niños asustados. El más gracioso fue uno de Mangel, de su primer encuentro con Rubius. También uno de un concierto de Skrillex, lo primero que salía en el vídeo era yo jugando mi helado con mi lengua. Las burlas no tardaron en lloverme. Y eso no me molestaba en absoluto, al contrario, me reí tanto que hasta sentí ese dolor en mi estómago y terminé revolcándome en el suelo mientras me quejaba. Si pudiera congelar un momento en mi vida, creo que congelaría este: rodeado de amigos, riéndome hasta caer al suelo. Olvidando los problemas y el trabajo…

Agradecía que en ningún momento habláramos de Samuel. Gracias a Dios ninguno me preguntó algo al respecto o como me sentía. Simplemente nos divertíamos… éramos conscientes solo del presente, no del pasado.

Ya eran las 4 de la mañana y estábamos agotados. Rubén dijo que como no cabíamos todos en su cama dormiríamos en la sala, lo cual no me molestó en absoluto. Su sofá se podía expandir hasta parecer un colchón matrimonial.

-Vale, ahí dormirán Alex y tu- dijo señalando el mueble. Yo asentí mientras me sacaba el suéter y comenzaba a quitarme mis converse- Y mi Mahe y yo dormiremos abajo- y entonces apareció Mangel arrastrando un par de colchonetas inflables.

Nos acomodamos y entonces sentí de golpe el cansancio. Maldito jet lag.

Luego de un par de minutos Alex se había quedado dormido. Sabía que el chaval tenía sueño de roca por lo que prácticamente no se despertaría hasta que su alarma o alguien le levantase. Yo seguía viendo el techo de la sala. Juraría incluso que había pasado una hora y seguía sin poder dormirme… y era porque no podía sacarme de la cabeza aquella mirada aterrada de Samuel.

¿Qué estará haciendo?

Moví mi cabeza de un lado a otro, quería distraerme, dejar de pensar en él, así que tomé mi móvil con batería llena y me puse a divagar un poco por redes sociales. Abrí Twitter y lo primero que me apareció al cargar era un twitt de Samuel:

“Después de mucho tiempo…  #nocheintimavegettil :) “

Vaya… al menos él no había abandonado a sus fans como yo, que ya ni publicaba nada que no fuera vídeos.

Me puse de pie y con cuidado de no aplastar a los tontos de abajo caminé hacia la recamara de Rubén, donde estaba mi maleta. Saque mi portátil y esperé a que Samuel publicará el link…

No cabía duda que era un tonto, un masoquista…

Cuando lo publicó enseguida le punche y me redireccionó a su perfil en Twitch. Y ahí estaba él… su sábana peludita morada rodeaba su cuerpo y parte de su cabeza, comenzó preguntando si se escuchaba bien su voz y luego hizo la bromita de “Soy como caperucita roja… estoy esperando al lobo”. La conversación de los fans era prácticamente preguntas acerca de nuestra discusión. Madre mía, él solo se dedicaba a ver la pantalla, hasta que leyó una pregunta que no tenía nada que ver con lo nuestro.

-Sí, me gustaría poder hacer un libro, sería algo así como: “el diario de vegetta”.

Pasaron cerca de 40 minutos en la cual se dedicaba a responder preguntas que no tenían nada que ver con nuestra situación y de repente Samuel pareció estallar.

-Vale muchachos, ya basta de preguntarme de Willy ¿Sí?… ya saben que podemos hablar de otros temas.

Y entonces vegetta comenzó a leer una pregunta pero se quedó a medias. Soltó un suspiro y se acomodó en su silla.

-Mira Rosa, yo solo te puedo decir que lo que te dicen tus amigos es una tontería. Si amas algo, ¿Por qué dejarlo ir? Digo sí, las cosas siempre se ponen difíciles en un punto, pero no por eso vas a renunciar, ¿sabes? Yo cometí ese error y sinceramente desde que pasó he estado pensando todos los días en tirar la toalla, en rendirme. Pero entonces guardo silencio y escucho, y es ahí cuando me doy cuenta que no soy el único con problemas… - se queda callado, con la mirada clavada en el suelo. Entonces pasa algo de lo que me doy cuenta: aprieta sus ojos, tratando de suprimir lágrimas… parece que se rinde porque hace una mueca y voltea a la cámara donde ahora se ven perfectamente sus hermosos ojos cafés empañados de lágrimas.-Lo siento chicos- y entonces se perdió la conexión.

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CHAN CHAAAN CHAAAN

:3 ¿Qué pasará? jijijijiji 

dentro de un par de días subo la siguiente parte. Hasta la próxima gente de Tumblr. <3 *Se va rodando*

Yo te cuidaré, chiqui. |One-shot| (Wigetta)

Después de una larga temporada en Los Ángeles, donde podría contar con los dedos de mis manos los días invernales; mi cuerpo nota el intenso frío que hace en nuestro nuevo hogar. Y como era de esperar, había caído enfermo.

Sentía un malestar en todo el cuerpo, haciendo que no pudiese ni levantarme de la cama. Tenía mil cosas que hacer, pero mi cuerpo se negaba ha realizar cualquier esfuerzo, tanto físico como mental. Suspiré pesadamente, haciendo que mi compañero se removiera entre las sábanas. Sacó su cabeza de la colcha que cubría parte de su cara dormilada, igual había madrugado demasiado.

-¿Que hora es?.-Susurró con su voz ronca, por el reciente despertar.- ¿Te encuentras mejor que anoche..?

Negué levemente, volviendo a soltar un suspiro entre mis labios.- Estoy muy cansado, Vegetta..- Susurré con los ojos algo cristalizados. Odio estar enfermo, y no poder hacer nada, sentirme tan cansado.

-Ey, yo de cuidaré, chiqui..-Besó mi mejilla y pasó sus brazos por mi cintura, haciendo que quedara apoyado sobre su pecho.- Duermete un poco más, ya verás que cuando despiertes te sentirás mejor.- Asentí levemente, recibiendo un tierno beso, en mi frente, por su parte.

Me encanta cuando se pone así de cariñoso, me hace sentir tranquilo y protegido, aunque prefería no estar enfermo.

El olor a zumo recién exprimido, mezclado con el de algo de fruta, termino por despertarme. Me sentía con más fuerzas, aunque el malestar permanecía en mi. Abrí los ojos perezosamente, encontrandome a Vegetta revisando sus redes sociales, acompañado con una bandeja que contenía el desayuno.

-¿Que tal, chiqui?.- Acerco sus labios hasta los míos dando un pequeño beso. Era raro que hiciera esto, ya que cuando no éramos pareja no quería que me acercara a el a menos de un metro, por miedo a que le pasara el resfriado.

-Mejor, ahora me levantaré a grabar.- Sonreí levemente incorporándome, me tomé una pastilla con un poco de zumo.

-De eso nada, no te vas a levantar de la cama, iré a por unas películas para pasar el día en la cama.-

Después de más de media hora convenciendo a Vegetta para que me dejara levantarme a grabar, me dirigí a mi habitación para trabajar durante un rato. Mientras Vegetta fue al centro comercial para comprar una película, y así descansar un rato más cuando acabáramos de preparar vídeos.

Después de un par de horas escuche la puerta de la entrada abrirse, ya había terminado de grabar y los vídeos estaban subiéndose, por lo que me dirigí a ver que película había elegido.

-Mira, había un oferta llevándote la saga entera.- Sonrió emocionado, mostrando las cajas con las películas.

-¿Nos dará tiempo a verlas todas hoy..?.- Pregunté alzando una de mis dejas.

-No hace falta verlas todas hoy..- Rodó sus ojos para luego sonreír.- Ve poniendo la primera, voy a hacer palomitas.

Me pasó las películas para después dirigirse a la cocina con la bolsa de palomitas que había comprado.- No me quemes la cocina anda..- Reí dirigiéndome ha la habitación.

[…]

- No me quemes la cocina anda..-

Le escuché reírse por el pasillo, no era más tonto el pobre porque no podía, -chasqueé mi lengua- si a mi me llamaban Cociggeta. Valr, no era el mejor nombre que podía pensar, pero ¿quien puede quemar una cocina haciendo palomitas al microondas? -Reí con mis propias conversaciones mentales- La verdad es que ambos somos unos tontos.

Unas carcajadas me sacaron de mi conversación, eso o estaban matando a mi novio en la habitación, no puede tener una risa más escandalosa este chico. Después de terminar de hacer las palomitas, me dirigí a la habitación a ver que le pasaba a Willy.

Me lo encontré con las manos en el estómago, sin poder parar de reír, le miré alzando una ceja.- O enfermo o fumado, ¿de que te ríes tanto?.- Tardó unos minutos en calmar su risa, paso dedos por sus ojos limpiando pequeñas lágrimas, causadas por la risa.

- ¿Donde has comprado esto, en el centro comercial o en mitad de la calle?.- Volvió a soltar una carcajada, no entendía de que hablaba, me acerqué hasta las cajas de las película.


La cara que se me quedó en ese momento fue para haberla grabado, mi compañero había pensado lo mismo al parecer por lo que note el flash de la cámara de su móvil. Se tumbó en la cama riéndose, ahora, de mi cara. Por lo menos, mirando el lado bueno, había conseguido animarle.

[…]

Después de más de media hora riéndome mientras miraba a Vegetta mandar mensajes y tweets sobre lo que había pasado, suspiré levemente.- No pasa nada, si eso.. Nos ponemos el disco alegría, a ver si nos alegra.- Volví a reír con mi propia tontería, mientras que mi compañero se limitó a mirarme con cara de pocos amigos.

[…]

Willy pasaba canales de la tele, sin pararse en ninguno, mientras yo solucionaba lo de los discos. Cuando por fin me respondieron, dándome una solución, me tumbe a su lado.

-Al final no hemos visto ninguna película..- Suspiré, odiaba que mis planes se estroprearan.

-No te preocupes, me he divertido más de lo que lo hubiera echo con la película.- Rió levemente, terminé uniendome a su risa. Lo que no me pase a mí, no le pasa a nadie.. Comenzó a dar besos por toda mi mejilla.- Gracias por cuidarme tanto.- Sonrió sincero.

Tenerlo a mi lado, y poder cuidarlo cuando este mal, o que el me cuide cuando yo lo estoy; es lo mejor que me ha podido pasar en la vida.

No se como voy a llevar estar sin verle unos días, mientras el este viajando. No es que dependa de el siempre, pero es él único que me hace desconectar de grabar, de pensar en cómo mejorar los vídeos, de los insultos que llegan a diario..

Si no fuera por él, que me ha convencido de quedarme en Youtube, por todas las personas que me apoyan y reconocen mi esfuerzo; igual a día de hoy no seguiría con el trabajo que más alegría y felicidad me ha dado.
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Espero que os guste! 🙈

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