al shorter

To go along with my Anti w/ a clumsy s/o hc, have a Dark with a clumsy s/o! -Al


+notices your clumsy tendencies but never mentions it

+he just silently replaces things you’ve lost/broke

+a lot of times you don’t even notice a difference between stuff he’s replaced and the original bc he’s just that good

+Although once you found a second set of car keys between the couch cushions

+Dark merely insisted that there were two all along

+you know there wasn’t but let him have this anyway

+no one who visits your home can comment on your clumsy antics unless they want to be glared-to-death by Dark

+he is VERY overprotective of you

+so if he catches anyone teasing you they will cease to exist in this plane of reality

+he doesn’t like seeing you upset so he never mentions your accidents

+likewise you don’t mention when he starts flickering red and blue unless absolutely necessary

+but he constantly asks if you need help with anything

+especially cooking, he doesn’t want you to burn/cut yourself

+this leads to a lot of nights of him cooking your meals

+or the two of you bustling about the kitchen together, but you can only clean the vegetables or open packaging bc he still doesn’t want to to get hurt

+if for some reason you do get hurt be prepared to be smothered by his attention

+need more pillows? You don’t even need to ask bc they’re already there

+hungry? He’ll feed you himself

+lonely? Oh, honey, you will never escape his affections

anonymous asked:

I would love to see soft, shy Aled in his school uniform! Short hair, I think? I love his progression in your recent doodles. Also, I know he and Daniel are a thing and Aled is demisexual, but Aled is actually ALL MINE. (He just doesn't know it yet?) XD XD

you reminded me that i rarely draw Charlie and Aled together, despite them being close school friends! here they are in their final year of school:

«¿Por qué los estadounidenses le temen a los dragones?», Úrsula K. Le Guin.

Esto iba a ser una charla sobre la fantasía. Pero últimamente no me he sentido muy inspirada y no podía decidir qué decir; así que fui a consultar a algunas personas para obtener ideas. “¿Qué pasa con la fantasía? Dime algo sobre ella.” Y un amigo me dijo: “Está bien, te diré algo fantástico. Hace diez años, fui al área para niños de la biblioteca de tal y tal ciudad, y pregunté por El hobbit; y la bibliotecaria me dijo: ‘Oh, lo conservamos sólo en el área para adultos; no creemos que el escapismo sea bueno para los niños.’”

Mi amigo y yo nos reímos y estremecimos ante eso, y reconocimos que las cosas han cambiado mucho en estos últimos diez años. Esa clase de censura moralista de las obras de fantasía es muy poco común ahora, en las bibliotecas infantiles. Pero el hecho de que éstas se hayan convertido en oasis en el desierto no significa que haya dejado de haber un desierto. El punto de vista desde el cual la bibliotecaria habló todavía existe. Ella simplemente estaba reflejando, con toda la buena fe, algo que va muy profundo en el carácter americano: una desaprobación moral de la fantasía, un rechazo tan intenso, y a menudo tan agresivo, que no puedo dejar de verlo como algo surgido, fundamentalmente, del miedo.

Así que: ¿por qué los estadounidenses le temen a los dragones?

Antes de intentar responder a mi pregunta, permítanme decir que no son sólo los estadounidenses los que les temen a los dragones. Sospecho que casi todas las naciones tecnológicamente avanzadas son, en menor o mayor medida, antifantasía. Hay varias literaturas nacionales que, como la nuestra, no han tenido ninguna tradición de fantasía para adultos durante los últimos cientos de años: los franceses, por ejemplo. Pero entonces ahí tiene usted a los alemanes, que tienen mucha; y los ingleses, que la tienen y la aman, y la hacen mejor que nadie. Así que este miedo a los dragones no es meramente un fenómeno occidental o tecnológico. Pero no quiero entrar en estas vastas cuestiones históricas; hablaré de los estadounidenses modernos, de los únicos que conozco lo suficiente como para hablar.

Al preguntarme por qué los estadounidenses tienen miedo de los dragones comencé a darme cuenta de que muchos norteamericanos no sólo son antifantasía, sino también antificción. Tendemos, como pueblo, a considerar todas las obras de género como sospechosas o despreciables.

“Mi esposa lee novelas. Yo no tengo el tiempo.”

“Yo solía leer cosas de ciencia ficción cuando era adolescente, pero por supuesto que ahora ya no lo hago.”

“Las historias de hadas son para niños. Yo vivo en el mundo real.”

¿Quién habla así? ¿Quién es el que descarta Guerra y Paz, La máquina del tiempo y Sueño de una noche de veranocon esta perfecta autoconfianza? Es, me temo, el hombre de a pie —el hombre americano trabajador mayor de treinta años—, los hombres que dirigen este país.

Tal rechazo de todo el arte de ficción se relaciona con varias características americanas: nuestro puritanismo, nuestra ética de trabajo, nuestro ánimo de lucro, e incluso nuestras costumbres sexuales.

Leer Guerra y Paz o El Señor de los Anillos claramente no es “trabajo” —lo haces por placer—. Y si no puede ser justificado como “educativo” o como “automejoramiento”, entonces, en el sistema de valores puritano, sólo puede ser autocompasión o escapismo. Porque el placer no es un valor para el puritano; por el contrario, es un pecado.

Del mismo modo, en el sistema de valores del empresario, si un acto no aporta un beneficio inmediato y tangible, no tiene ninguna justificación. Así, la única persona que tiene una excusa para leer a Tolstoi o a Tolkien es el profesor de inglés, porque se le paga por ello. Pero nuestro empresario podría permitirse leer un best seller de vez en cuando: no porque sea un buen libro, sino porque es un best seller —es un éxito, ha ganado dinero—. Para la mente extrañamente mística del capitalista, esto justifica su existencia; y al leerlo puede participar, un poco, del poder y el maná de su éxito. Por cierto, si esto no es magia no sé qué es.

El último elemento, el sexual, es más complejo. Espero no ser vista como sexista si digo que, dentro de nuestra cultura, creo que esta actitud de antifantasía es básicamente masculina. El joven y el hombre estadounidenses se ven forzados a definir su masculinidad rechazando ciertos rasgos, ciertos dones humanos y capacidades que nuestra cultura define como “afeminados” o “pueriles”. Y uno de estos rasgos o capacidades es, dicho en forma somera, la absolutamente esencial facultad humana de la imaginación.

Habiendo llegado tan lejos, fui rápidamente al diccionario.

El Shorter Oxford Dictionary dice: “Imaginación. 1. Acción de imaginar, o formar un concepto mental de lo que no está realmente presente a los sentidos; 2. Consideración mental de acciones o eventos que todavía no existen.”

Muy bien; ciertamente puedo conservar lo de “facultad humana absolutamente esencial”. Pero debo restringir la definición para que se ajuste a nuestro tema actual. Entonces, por “imaginación”, en lo personal, me refiero al juego libre de la mente, tanto intelectual como sensorial. Por “juego” quiero decir recreación, re-creación, la recombinación de lo que se conoce para formar algo nuevo. Por “libre” quiero decir que la acción se realiza sin un objetivo inmediato —espontáneamente—. Eso no significa, sin embargo, que no haya un propósito detrás del juego libre de la mente, una meta; y la meta puede ser un objeto muy serio. El juego imaginativo de los niños es claramente una práctica de los actos y emociones de la edad adulta; un niño que no juegue no llegaría a madurar. En cuanto al juego libre de una mente adulta, su resultado puede ser Guerra y Paz, o la teoría de la relatividad.

Ser libre, después de todo, no es ser indisciplinado. Debo decir que la disciplina de la imaginación puede de hecho ser el método o técnica esencial del arte y la ciencia. Es nuestro puritanismo, insistiendo en que la disciplina significa represión o castigo, lo que confunde al sujeto. Disciplinar algo, en el sentido propio de la palabra, no significa reprimirlo, sino entrenarlo, animarlo a crecer, actuar y ser fecundo, ya sea un melocotón o una mente humana.

Creo que a muchos hombres norteamericanos se les ha enseñado todo lo contrario. Han aprendido a reprimir su imaginación, a rechazarla como algo infantil o afeminado, inútil y probablemente pecaminoso.

Han aprendido a temerle. Pero nunca han aprendido a disciplinarla en absoluto.

Ahora, dudo que la imaginación pueda ser suprimida. Si realmente la erradicaras en un niño éste crecería para ser una berenjena. Como todas nuestras malas inclinaciones, la imaginación saldrá. Pero, si es rechazada y despreciada, crecerá en formas salvajes y como las malas hierbas; se deformará. En el mejor de los casos, será un mero soñar despierto centrado en el ego; en el peor, será un delirio, que es una ocupación muy peligrosa cuando se la toma en serio. En lo que respecta a la literatura, en los viejos, verdaderamente puritanos tiempos, la única lectura permitida era la Biblia. Hoy en día, con nuestro puritanismo secular, el hombre que se niega a leer novelas porque hacerlo es poco masculino, o porque no son verdad, lo más probable es que termine viendo thrillers sangrientos de detectives en la televisión, o leyendo westerns o historias deportivas, o yendo a la pornografía, de Playboy para abajo. Es su imaginación hambrienta, el deseo de alimento, lo que lo obliga a hacerlo. Pero él puede justificar tal entretenimiento diciendo que es realista —después de todo, el sexo existe, y hay criminales, y hay jugadores de béisbol, y solía haber vaqueros— y también diciendo que es viril, con lo que quiere decir que son cosas que no le interesan a la mayoría de las mujeres.

Que todos estos géneros sean estériles, desesperadamente estériles, es un alivio para él, más que un defecto. Si fueran genuinamente realistas, es decir, genuinamente imaginados e imaginativos, tendría miedo de ellos. El falso realismo es la literatura escapista de nuestro tiempo. Y probablemente la lectura escapista definitiva es esa obra maestra de la irrealidad total, el informe diario de la bolsa.

¿Y qué pasa con la esposa de nuestro hombre? Probablemente no está obligada a sofocar su imaginación para desempeñar su papel esperado en la vida, pero tampoco ha sido entrenada para disciplinarla. Se le permite leer novelas, e incluso de fantasía. Pero, a falta de entrenamiento y estímulo, es probable que su fantasía se acerque a forrajes enfermizos, tales como telenovelas, “romances verdaderos”, novelas de enfermeras, novelas historicosentimentales y toda esa basura digerida para reemplazar obras genuinamente imaginativas por la de esos talleres de explotación artística de una sociedad que desconfía profundamente de los beneficios de la imaginación.

¿Cuáles son estos beneficios?

Verán, creo que aquí tenemos algo terrible: un ciudadano trabajador, recto, responsable, una persona madura y educada que le teme a los dragones, le teme a los hobbits y las hadas le dan terror. Es gracioso, pero también es terrible. Algo ha ido muy mal. No sé qué hacer al respecto, excepto intentar dar una respuesta honesta a la pregunta de esa persona, aunque a menudo la haga con un tono de voz agresivo y despectivo. “¿Cuál es la utilidad de todo esto?”, dice. “Dragones y hobbits y hombrecitos verdes —¿de qué sirve?”

La verdadera respuesta, por desgracia, ni siquiera la escuchará. No la oirá. La auténtica respuesta es, “Proporcionar placer y deleite.”

“No tengo el tiempo”, dice bruscamente, tragando una píldora de Maalox para su úlcera y corriendo hacia el campo de golf.

Así que probamos con la siguiente respuesta. Probablemente no le irá mucho mejor que a la anterior, pero debe ser dicha: “La ficción sirve para profundizar en la comprensión de su mundo, de sus semejantes, y sus propios sentimientos, y su destino.”

A lo que me temo que replicará: “Mira, he conseguido un aumento el año pasado, y le doy lo mejor a mi familia, tenemos dos coches y una televisión a color. ¡Entiendo lo suficiente del mundo!”

Y él tiene razón, toda la razón, si eso es lo que quiere y nada más.

La clase de cosas que aprendes al leer acerca de los problemas de un hobbit que está tratando de dejar caer un anillo mágico en un volcán imaginario tiene muy poco que ver con tu estatus social, o el éxito material o los ingresos. De hecho, si hay alguna relación, es negativa. Existe una correlación inversa entre la fantasía y el dinero. Es una ley, conocida por los economistas como la Ley de Le Guin. Si quieren un ejemplo llamativo de la Ley de Le Guin, sólo denle aventón a una de esas personas en la carretera que no llevan nada más que una mochila, una guitarra, una gran cabellera, una sonrisa y un pulgar. Háganlo una y otra vez, descubrirán que estos desamparados han leído El Señor de los Anillos —algunos de ellos prácticamente pueden recitarlo de memoria—. Ahora vean a Aristóteles Onassis o a J. Paul Getty: ¿podrían creer que esos hombres tuvieron algo que ver, a cualquier edad, bajo ninguna circunstancia, con un hobbit?

Pero, para llevar mi ejemplo un poco más lejos, y fuera de la esfera de la economía, ¿notaron alguna vez la forma tan sombría con que el señor Onassis y el señor Getty y todos esos multimillonarios miran en sus fotografías? Tienen esta extraña y decaída apariencia, como si estuvieran hambrientos. Como si estuvieran hambrientos de algo, como si hubieran perdido algo y estuvieran tratando de pensar dónde podría estar, o acaso lo que podría ser, lo que perdieron.

¿Podría eso ser su infancia?


Así que llego a mi defensa personal de los beneficios de la imaginación, especialmente en la ficción, y sobre todo en los cuentos de hadas, leyendas, fantasía, ciencia ficción y el resto del catálogo. Creo que la madurez no es un crecimiento, sino un desarrollo; que un adulto no es un niño muerto, sino un niño que sobrevivió. Creo que todas las mejores facultades de un ser humano maduro existen en el niño, y que si estas facultades se estimulan en la juventud, actuarán bien y sabiamente en el adulto, pero si son reprimidas y se les niega en la infancia, refrenarán y estropearán la personalidad adulta. Y, por último, creo que una de las más profundamente humanas y humanitarias de estas facultades es el poder de la imaginación, de modo que es nuestro grato deber, como bibliotecarios, maestros, padres o escritores, o simplemente como adultos, alentar la capacidad imaginativa de nuestros hijos, animarla a crecer libremente, a florecer como el laurel, dándole el mejor, simplemente el mejor y más puro alimento que pueda absorber. Y nunca, bajo ninguna circunstancia, suprimirla, ni burlarse de ella, ni tacharla de infantil, afeminada, o falsa.

Porque la fantasía es verdadera, por supuesto. No es fáctica, pero es verdadera. Los niños lo saben. Los adultos también lo saben, y es precisamente por eso que muchos de ellos le temen. Saben que su verdad desafía, incluso amenaza, todo lo que es falso, todo lo que es fingido, innecesario y trivial en la vida que se han dejado forzar a vivir. Le temen a los dragones porque le temen a la libertad.

Así que creo que debemos confiar en nuestros niños. Los niños normales no confunden la realidad y la fantasía —las confunden con mucha menos frecuencia que los adultos (como un gran fantasista señaló en una historia llamada “El traje nuevo del emperador”)—. Los niños saben perfectamente que los unicornios no son reales, pero también saben que los libros sobre unicornios, si son buenos libros, son libros verdaderos. A menudo, y eso es más de lo que mamá y papá saben, al negar su niñez, los adultos niegan la mitad de su conocimiento, y se quedan con el triste y estéril hecho: “Los unicornios no son reales”. Y ese hecho nunca llevó a nadie a ninguna parte (excepto en la historia “El Unicornio en el Jardín”, de otro gran fantasista, en el que se muestra que una devoción a la irrealidad de los unicornios puede llevarte directamente al manicomio). Es por enunciados tales como: “Érase una vez un dragón”, o “En un agujero en el suelo vivía un hobbit” —es por tan hermosas mentiras— que los seres humanos fantásticos pueden llegar, en su peculiar estilo, a la verdad.


Autor: Úrsula K. Le Guin

USUK Christmas Countdown 2017: December 22 #2

Title: Sweater Party with a Kiss
Day 10: Mistletoe
Summary: A very stubborn Alfred learns to just accept his feelings by being tricked under a mistletoe with the guy he didn’t really realize he had a major crush on.
Rating: PG
Warning: None

(Written by: @arthurjones93 and Art by: @deikusdoesdoodles​) 

It was once again that beautiful time of the year, Christmas. Snow was covering most of the ground, festive music was flowing out of every speaker at every store you walked by, and holiday parties were going on all over the place.

Keep reading

Dear Stardew Valley Beginners, I leave you this post to teach you how to make business on your farms a booming. 

The answer to all your money woes after your long struggle with starting up your farms is by starting up a brewery. 

Brewery farms are highly profitable and the returns are fast and valuable after a short time. However, you can only get it when you reach Farming Lv. 8, it’ll take time but you’ll get there soon enough. 

Wine is not profitable. 

Pale Ale IS profitable.

1. Pale Ale has the highest profit value over the shortest time.

1 Pale Ale - 300g 

Wine - 3* the base value of the fruit (so depending on whether it’s no star, silver star or gold star)

2. Pale Ale takes a shorter time in relation to wine making. 

Pale Ale - Roughly 2 days or 2360 minutes

Wine - 7 days or 10000 minutes

You have 50 kegs 

With Pale Ale - 50x300g every 3 days a week (I don’t know how to do formulas) = 30000 gold a week. 

3. Owning the greenhouse is an immense boon to a brewery centered farmer. 

Hops replenishes itself everyday, allowing you infinite harvests. Plan ahead, have sprinklers, don’t skimp on the fertilizer, use the best. 

4. You can stock up on hops very fast and maintain infinite stocks that will last you through winters without too much trouble. Less time on the field, more time to explore the Skull Cavern or throwing gifts to the townspeople because you’re balling and booming in capital. 

5. Hops starters are easy and cheap to stock up on. Ancient Fruit? Not so much. You’d be wasting precious time making seeds and growing it, and then having to do the same over and over again until you have enough to utilize your greenhouse fully. 

6. Unlock the greenhouse before you go on the brewery route. It will save you a heap of trouble and you get hops everyday. 

O friend, the cloth from which your burial shroud will be cut may have already reached the market and you remain unaware.“ "What good is an increase in wealth when life grows even shorter?
—  [Imam al-Ghazali R.A.]
4

Here ya go updated reff +one new add to my SSO squad. I chanced Ale’s and Ash’s height difference. I’m actually quite short as you can see from the reff so Ash, who’s regular sized horse, need to be drawn bigger (or Ale drawn shorter xD). I also gave him a manecut (suits him better) and made him darker.
       I also got new add to my herd. Everyone prolly remember the wild horse sale on SSO and even tho I was sure not to get new horses I fell in love with those enormous muscle pile bara horses and especially the brown one who looks so much like Meteor (he’s my fave from SSL).

As I told in the first reff, Ale and Ash have the soul connection, but they don’t have any sort of super power. They can talk to each other and that’s about it. Boyle in the other hand can talk with anyone he desires cause he’s pandorian wild horse (I have huge headcanon about pandorian horses and pandoria as a world itself). Boi can also shapeshift between human, anthro (his true form) and horse.

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Ale is optimistic little humanist who loves horses to the moon and back. They’re the goofball of the group and makes everyone laugh with their weird little habits and ways of describing things. Ale never ends with funny and embarrassing stories to tell you.

Because Ale is very introverted they might seem very quiet and shy at first, but as they get more comfortable their goofiness and bouncy nature starts to show. They also get more loud to the point that they seem even annoying. Ale is very aware and insecure about that and it makes it hard for them to start new relationships. 

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Ash is classic calm and serious tsundere type of a guy. He hates to start new relationships and likes to be left in peace. Ash usually protest against his groups dumb plans and claims to be dragged around with their adventures. Even under all that snark he really enjoy being involved with all the fun. If you fail he will be the first person to laugh his ass off and remind you about it every now and then.

He’s usually grumpy due to the environment being too overwhelming to him. He hates hectic situations and takes stress very easily from other people. On the contrary when he gets to be set alone without any stress over anything he will be soothing and warm presence to be around. He absolutely adores cuddle sessions even tho he will not admit it.

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Boyle is happy little ray of sunshine. He’s the extrovert in the group who wants to make sure everyone is having nice time. Boyle enjoy helping others to the point where he gives all his energy and time to others. In time to time his group has to remind him to think for himself too and take care on his own needs and problems. His kind nature can also be his biggest issue because he easily forgets to listen himself.

Boyle is loyal, gentle and caring. If he find someone to be worthy of his loyalty he will not leave them and annoys them to love him. Everyone finds themselves missing his over energetic presence when he’s finally not around. Boi absolutely adores cuddle and hug sessions and tends to forget his massive size, crushing his hug victims. Due to his extrovert nature he doesn’t like to be left alone and gets stressed when there’s no one around.

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If you really read this all, THANK YOU and sorry about this meter post xD.

nytimes.com
Alphonse Mouzon, Jazz and Fusion Drummer, Dies at 68
By Nate Chinen

Alphonse Mouzon, a powerful jazz drummer who made his greatest contributions with a funk backbeat, forging a standard for 1970s fusion, died on Sunday at his home in the Granada Hills neighborhood of Los Angeles. He was 68.

The cause was cardiac arrest, his son Jean-Pierre Mouzon said. Alphonse Mouzon learned this fall that he had neuroendocrine cancer and used a crowdfunding platform to help pay for treatment.

Few other drummers were as integral to the development of fusion as Mr. Mouzon, who combined volcanic intensity with a brisk attunement to dynamic flow. He played in the first edition of Weather Report, and was a charter member of another defining jazz-rock band, the Eleventh House, led by the guitarist Larry Coryell.

Mr. Mouzon had a productive association with the pianist McCoy Tyner, playing in a volatile acoustic setting on albums like “Sahara” (1972) and “Song for My Lady” (1973). He also served as the propulsive engine on notable fusion albums by the keyboardist Herbie Hancock, the flutist Bobbi Humphrey and the guitarist Al Di Meola, among others.

Outside of jazz, Mr. Mouzon worked with major touring acts including Carlos Santana, Eric Clapton and Stevie Wonder. The drummer John Bonham of Led Zeppelin acknowledged him as an influence. [Read More]