al mirarte

Me emociona saber que te tengo.
Y que nos tenemos. Al mirarte puedo ver un millón de constelaciones brillando en tus ojos y es hermoso. Puedo sentir tu amor, y hasta lo puedo palpar con mis propias manos al estar cerca de ti, te lo prometo, puedo anhelar el despertar más glorioso y sé que será siempre a tu lado… se que a veces tenemos días negros.. Pero que va, la vida es así, no todo es color de rosa, y algun dia siempre abra un tono gris, pero gracias a Dios que tengo a la persona correcta a mi lado, osea tú, que me entiendes y apoyas, me respetas, me soportas, me aguantas y por sobre todo me amas… y eso me encanta… Y dejame decirte que tú eres mi persona favorita, sin ti, no habría canciones, ni poemas, ni versos, ni películas, ni cafes, ni momentos, ni frases, ni nada, no habría nada si no te tengo. Pero sí, te tengo, y tú me tienes a mí. Y espero, de verdad, que siempre nos tengamos, Porque te espero en esta vida, y en las próximas si es necesario… y te amo, de verdad que te amo con todo el corazón…
—  Carisma (cartas a mi novia)

“Cada día me enamoro más de ti. También aquellos días en los que me molestas. ”: Aries, Escorpio, Capricornio, Sagitario, Géminis, Leo

“Ni siquiera podía explicarte lo bien que se siente al mirarte a través de una habitación y verte de pie allí.”: Piscis, Libra, Cáncer, Virgo, Tauro, Acuario


Traducción. 

Me atrapas contando las horas para verte,
supurando esperanza por todos los poros de mi piel.
Al mirarte he comprendido que el beso más largo del mundo
es ese que todavía no te he dado.

Que no hay lugar en el planeta que no tenga luz
sino que simplemente carecen de tus ojos.
Que con viajar entre tus brazos es posible ir más lejos
que cualquier avión surcando el cielo.

Y las nubes monumentales, en especial
las que tienen la forma de tus labios,
me recuerdan lo feliz que soy cuando me besas.

Qué me queda si te vas,
o si al volver mi vista no te encuentro.
Qué me queda.
Un puñado de flores marchitas,
y un invierno en forma de daga.
Varios «quizá» a medio camino
entre el vendaval mortal de tu silencio
y mi condición de astronauta perdido
en medio de constelaciones que no son tuyas.

Mi vida siempre ha sido un árbol sin hojas
hasta que llegaste, primavera en cuerpo de mujer.
Hiciste que me envolviera en un abrazo con la lluvia
y tú, que siempre has sabido despejar el cielo,
supiste demostrarme que la paz está en una caricia.

Tú, que haces y deshaces por voluntad y sueños propios;
tú, que maldices los límites y te entregas al riesgo;
tú, que procuras, das cara y superas.
Tú, chica poesía,
no te vayas nunca si no quieres.

Que sepas que soy un árbol y no una jaula,
así que en lugar de encerrarte
lo que haré será contemplarte.
A ti, tus alas y tu mirada
clavada en un horizonte lleno de metas.

Sólo no te olvides nunca de que
los árboles, si bien son lugares de paso,
se ven mejor cuando florecen.

Yo olvidé la tristeza un segundo antes de que aparecieras.

Y luego de tanto verte caminar sola,
sin agarrarte a la mano de nadie,
me entraron ganas de ser camino.

O destino.

Porque siempre supe que el día que tú llegaras
la felicidad iba a colarse por la puerta.

Luego me miraste y me pediste
que te acompañara en tu vuelo.

Y yo te dije que sí.

Que mil veces sí.
—  Heber Snc Nur

Fueron cuatro los segundos
que pasaron hasta que pude
encontrarte entre los rostros congelados.

Y pasó una eternidad al mirarte
y contemplar en tus ojos
reflejada mi mirada.

Y hoy bendigo las razones casuales
por las que decidiste elegir
mi banco para esperar,
para encontrar.

Fue tu roce, fue tu aroma,
despertando mis hormonas,
lo que me obligó a cerrar la mente
y respirar, y controlar la activación.

Y mi razón se convirtió en
buscarte entre las calles,
en los parques, tiendas, bares;
en sonrisas y destellos de cristal.

Quien siguió la consiguió
y esta historia comenzó a brillar.
Y un buen día te atreviste
a confesarme que tenías tanto miedo
a que yo supiera de tu realidad,
y no comprendes…

Qué no es tu signo positivo
el que invierte en conflictivo
las cosas del querer.

Que eres tú quien me revuelve,
que eres tú quien me enamora,
tú quien me convierte en la mejor persona.

Y si tengo que gritarte lo que siento:
Te digo que te quiero
con tu suerte, con tu mierda,
con pasado, con presente,
con o sin enfermedad.

Y tú no ves que quiero
seguir comiéndote a besos.

Y es que el miedo que yo tengo
es simplemente no poder
saborearte lo suficiente.

Es dejarte escapar,
es vivir sin apostar por quien juega
con la mano más potente.

Son tus ojos, no tu sangre,
los que arrastré a mi cama,
cada noche y cada día al despertar.

Y es tu sexo, no tu sangre,
el que se adentra protegido
entre los huecos más oscuros
de mi intimidad, que no comprendes.

Que es tu risa, no tu sangre,
quien contagia de alegría,
las esquinas, los rincones de mi vida.

Que eres tú, que no es tu sangre,
quien invade de felicidad mis días.
Que no es tu signo positivo
el que invierte en conflictivo
las cosas del querer.

Made with Spotify
Ha sido un día difícil.

Cuando el cielo está gris ponerse triste es demasiado fácil.
Te miraste en el espejo aquella mañana
y tus ojos llenos de ausencia no pudieron darte los buenos días.
El arte de mentir debería considerarse algo más que eso.
Es una mutilación en carne viva del sentimiento puro,
la contaminación de tu paz con la intranquilidad del resto.

Al mirarte te notaban rara.
Y fingir fue tu única salida.

Es que a quién hablarle de un dolor que nadie entiende.
A quién decirle lo que nadie quiere oír:
aquello que te guardaste,
aquello que te quita el sueño,
las ganas de seguir intentándolo.

Ha sido un día difícil.

Vivir se parecía a una canción demasiado triste
que nunca dejas de oír por muy bien
que hubieses tenido tapados los oídos.
Sonaba muy adentro, el ruido tenía su voz y te llamaba.
Caminabas y aunque tus ojos veían al frente.
sólo podías mirar las ruinas
de aquel mundo que terminó la noche anterior.
Ellos malinterpretaron tu tristeza con tu malhumor.
Mejor así, pensaste.

Ha sido un día difícil.

Y dónde estaban tus amigos,
dónde estaba Dios,
por qué te encontrabas tan sola.
Sabías bien lo que te faltaba,
sabías bien que se había ido,
sabías que tarde o temprano sucedería.
Lo triste es que fuera tan pronto.

Tú querías ser princesa de aquel cuento,
pero te convertiste en musa de poemas
y lograrlo te salió demasiado caro.
Fuiste feliz, pero a qué costo.

A nadie le gusta ser la causa de los desastres.
Parecía que iba a llover.
De pronto hizo tanto frío
pero sólo eras tú.

Aquel día tan difícil,
se desató la gran guerra
y todos los cañones del mundo
habían apuntado a tu pecho.

Volviste a casa tan rota como saliste.
Las horas habían resultado demasiado largas.
Te echaste en la cama, rescataste aquel libro
y deseaste perder la conciencia a mitad de una frase.

Ha sido un día difícil.
Tú no has sonreído
y tampoco salió el sol.
—  Heber Snc Nur

Quizá debería hablarte, a pesar de que tú fuiste quien cometió el error. Tal vez debería de tragarme el orgullo y escribirte un “te extraño”, contar cada minuto que pasa con el corazón en la mano esperando ansiosa como respuesta un “yo también te extraño”. Quizá debería perdonarte y decirte que en verdad quiero que lo volvamos a intentar, que no importa cuánto me dañe ni cuantas veces vuelva a llorar por eso, que da igual que la inseguridad me coma por dentro.
Quizá debería de abrazarte en un momento inesperado y sólo hacerte saber que te quiero a mi lado aún cuando me hiciste daño.
Quizá si, quizá debería hacerlo; pero, ¿que pasa con lo restante? Si realmente te perdonaré, pero no olvidaré nada, tal vez pasen los días, los meses y claramente estaremos en el intento de arreglar todo lo que se rompió, pero ¿y que hago con el llanto por las noches cada vez que la escena se repita en mi cabeza?.
Hoy lloro por extrañarte, por recordar que me hiciste feliz, lloro al recordar cada vez que me besabas delicadamente, ponías tus manos sobre mi cintura y me hacías sentir que estaba segura ahí, envuelta en tus brazos y con tu pecho protegiéndome; lloro al recordar cuando hacíamos el amor y me regalabas lujuria, pero siempre en mayor cantidad la ternura que me hacía estremecerme, me duele recordar que cuando este acto terminaba, solías besarme la frente en señal de que me amabas y que realmente hicimos el amor.
Me duele recordar las risas espontáneas y aquellos cómodos silencios que sólo existían contigo, me duele(s), me duele recordarte sonriéndome, con esos ojitos chinitos y dispuestos a enamorar a cualquiera, me duele conocerte tanto, saber que te cuesta mirar a los ojos cuando te pones nerviosa, que te arreglas el pelo aún cuando está peinado, que tienes una sola margarita y que hay días en que se nota más que otros, que cuando lloras tus ojitos se ponen más chinitos y te cansas con facilidad, que te encanta mirarte al espejo y siempre llevas uno pequeño contigo, que te gusta el negro tanto como los parches, ya sea en la ropa o accesorios, que puedes estar completamente perdida del tema pero aún así escuchas con atención cada palabra, que cada vez que te enojas te amurras como una niñita chica, que incluso té cruzas de brazos y te niegas a caminar.
Te conozco tanto, que me sorprendió desconocerte a último minuto. Que no hayas sido capaz de mandar un “disculpa”, pero uno de verdad.
Podría hablarte y hacer todo lo escrito anteriormente, pero sería tan doloroso besarte con sabor a duda. Me haría tan mal tocarte con tanto rencor dentro.
Entonces… prefiero quedarme así, sólo llorando al recordarte, algún día me pensarás y quizás te retractes, quizás realmente te arrepientas y vuelvas sólo a disculparte, y lo haré, te disculparé. Porque no puedo odiar a quien le tuve/tengo tanto amor…

-(vía @miserables-con-suerte)

Es madrugada, te levantas para abrir la ventana aunque el frío se siente al tocar, tienes la necesidad de que algo te acaricie el rostro. La neblina corre por tu piel, y sientes que el mundo es tuyo.
Las hojas que van volando, el árbol que se quedará para siempre, es otoño y todo pasa por tu mente.
Escuchas en silencio el ruido que nunca te ha dejado, nunca estuviste sola. Si todo fuera perfecto como tus recuerdos, esos que nunca se irán. Si pudieras mirarte al espejo pensando que lo bello está por llegar, no hubiera necesidad de abrir ventanas, abre la puerta, y nada más.
—  Sad Eyes

sentir la fortuna
de que estas conmigo,
de quien fui yo
con quien elegiste caminar…
que me has conocido
en euforias como agonías
y tu ojos llenos de amor
no dejan de brillar,
que al mirarte aun sonríes nerviosa
y que te encanta
tomarme la mano al andar.
he de sentir esta fortuna
de que estas conmigo….

Te encuentras al otro lado de la calle,
a una cantidad de pasos incontable.
Eres imprecisa, caminas dando saltos,
juegas con las líneas de la acera,
disimulas el rubor cuando alguien te mira.

Lo que daría por besarte la mano y tomarte la boca.
O a la inversa.
Contigo el orden de los factores no altera el deseo.

Puedo cantarte a los ojos y mirarte al oído,
sensibilizar tu piel con el aroma de mil ausencias.
Puedo contarte los lunares y aunque no tengas
yo te inventaría millones en la espalda,
sólo para ser quien plantó galaxias en tu cuerpo
con el fin de perderse entre ellas.

Puedo inventarte y traerte,
alejarte y amarte.
Puedo.

La longitud que hay entre tu boca y la mía
es tan inconsistente que hace que los cálculos se pierdan.
Estás a un imposible de distancia
contado en unos pasos que no doy por cobarde.
Estás a un canto de un silencio herrumbroso,
al final del bordillo, cerca de aquel poste de luz
que se apaga cuando te mira.

Te encuentro en todas partes
pero entre mis manos me faltas.
Te veo y ni siquiera sonríes,
te vas callada, esperas en el paradero
al bus que te lleve lejos
de lo cerca que estás de mi vida.

Puedo seguirte si quieres,
memorizar tus pasos, contar los centímetros,
minimizar el miedo y ponerte a mitad del camino
por si luego la cobardía me convence
y sólo me quede chocar contigo.

Hacer de nuestro encuentro algo inevitable
y encarrilar nuestros destinos en un camino indivisible.

Pero me he quedado plantado de nuevo,
mirándote y maquinando pensamientos.
Me he preguntado a quién le dedicaré las canciones,
a quién le pintaré lunares en la espalda,
a quién convertiré en infinito para perderme.
Tú has vuelto a sonreír inquieta
y te has marchado a aquel paradero,
dando saltos y jugando con las líneas de la acera
como si no supieras que yo te espero.
Como si con quererte no te bastara.
—  Heber Snc Nur
Hoy las flores vivas me dijeron que no esperara nada, que su muerte estaba pronto… y lo primero en que pensé fue en ti. En que nuestras flores morirían, una por una. Y quedaría yo rogando y llorando por algo roto y completamente muerto. Pero a los días la flor que estaba por morir dijo “No piensas ni en el tiempo ni en el momento. Tu cuerpo delata todos tus suspiros. Tienes grabado en las manos las huellas de su cuerpo.
Tu pelo despeinado… que linda noche la de ayer ¿no? Tu delatas amor, querida. El más puro amor” Y no pude no suspirar, al mirarte mientras mis manos pasaban por tu barbilla y te decía “Que linda noche la de ayer, ¿me despeinas un poco más?”.
—  La chica de los labios rotos.
2

He tenido miedo, porque siento que ya no te amo de la misma forma que lo hacía antes, y a veces también tengo miedo de que llegue el día que al mirarte no sienta absolutamente nada por ti, no se si cuando eso suceda, me convierta en otro tipo de persona, que no vuelva a amar de la misma forma que lo hice por ti o si me de cuenta que siempre estuve equivocada,  que tal vez te di más de lo que tuve que haber dado, y fue por eso que no lo supiste valorar, porque eso hacemos. Sabes, las personas suelen ser siempre así, desperdiciamos todo lo que tenemos o nos sobra, y cuando algo nos falta, lo deseamos con todas nuestras fuerzas, eso era yo, un amor que sobraba, por que sabias bien que mi amor era tan grande que alcanza a cubrir un enojo o una decepción, ahora lo mejor que puedo hacer es aprender y saber ya no dar más de lo que no me dan, que no debo justificar nada y las cosas son así porque así son, sin ataduras ni excusas, si tu elegiste estar con alguien más no fue porque hubieras queriendo olvidarme, la elegiste porque te gustaba, porque sentías algo, porque sabias que valía la pena dejarme ir por intentar algo más, porque con ella podrías hacer cosas que conmigo no. Siempre pensé que conectamos al instante porque eramos iguales, pero no fue así, yo jamás te hice lo que me hiciste a mi, jamás te hice sentir como tu me hiciste sentir a mi, y por si quisieras saberlo, de los 4 años años que han pasado jamás he salido con alguien más, y si un día hubiera conocido a alguien mientras salía contigo, jamás hubiera arriesgado lo que más amaba por intentar algo más, son tantas cosas las que han pasado que  nisiquiera tengo claro lo que fuimos, solo se que no me arrepiento y que espero sanarme pronto para poder aceptar estar con alguien mas de la misma forma que tu lo hiciste, y no ahora, porque dejar de amar a alguien no se hace en un día o en un mes, creo que todo es un proceso, de perdonarte a ti y perdonarme a mi por no haberme sabido valorar.