aigo~

La palabra amigo en la boca equivocada.

Él era lindo

El lugar estaba caliente

Ella era una idiota

Y pensó, nadie le diría lo contrario.

Estaban hablando sobre la estupidez tan grande que cada persona poseía en su cerebro y que se daba a conocer en el momento en que se enamoraban, y él sonreía y ella asentía, y él se burlaba y ella estaba de acuerdo y él hacía críticas y ella se mordía la lengua para no vomitar cada pequeño sentimiento que amenazaba con salir en torrentes de poéticas y patéticas frases románticas.

Ellos eran amigos reales, en serio, él le contaba todo lo que hacía, las chicas que conocía, los viajes que soñaba y ella… le explicaba cómo se sentía, la soledad, la indecisión, el olvido, ¿lo mejor de todo? 

Él entendía, la escuchaba, no la juzgaba y eso solo… se sentía bien.

“Eres mi mejor amiga” escuchaba eso una y otra vez, cuando estaba sobrio y peor aun cuando estaba ebrio,  “te amo, eres mi mejor amiga”

Pobres de los que dicen que la amistad no duele…

Si no hay nada más doloroso que perder una amistad por amor… o enamorarte perdidamente de un amigo.

Pero ¿Qué se hace cuando se desarrolla la estupidez? Por más cuerda que sea no hay persona que no enloquezca por amor.

Ella lloró esa noche y le dijo que era porque no tenía a quien querer, que quería a todos y eso no significa más que querer a nadie, y el asintió y le limpio las lágrimas con los pulgares.

No le dijo que todo estaría bien, sabían que no era así, y los ojos de él se veían demasiado serios y profundos para estar en un bar de mala muerte y ella demasiado frágil y perdida para ser tan perra, y los dos demasiado juntos mentalmente como para no estar rotos por dentro.

Eran parecidos, en exceso, y ella lo tomo de la mano y le dijo que era porque estaba mareada y él le creyó, se despidieron de varios rostros conocidos para mantener la imagen y salieron del bar.

Hablaron de lo que hablaban siempre, de cómo nadie era suficiente, de cómo se enamoraban y olvidaban sin querer, de cómo ninguna persona se sentía bien.

Y él era gracioso, lindo, decido e inteligente.

Y ella era aburrida, indecisa, normal y distraída.

Y entonces pelaban por lo parecido que pensaban y lo diferentes que eran y reían cuando ella se tropezaba al caminar, y ella nunca le decía que lo que el necesitaba era a ella y él no le insinuaba nada más que una amistad.

Salieron al parque ya era media noche, caminaban despacio masticando la verdad; pensamientos iban y venían de todas direcciones cuando ya no les quedaba nada más, comieron juntos en silencio y solo tenían ir a casa, después de charlar del descontento y sentirse morir entre palabras.

Él era un chico genial y lo sabía, conquistaba chicas todos los días estaba buscando un amor eterno… Pero era demasiado ingenuo como para pensar que podría encontrar a alguien que podría amar por siempre….

Ella le quería decir que lo entendía que lo amaba ¡joder lo amaba! Pero él estaba hundido en cavilaciones escuchado pretextos por sobre razones y buscando por todas partes algo que ya había encontrado, y ella no le dijo que lloró esa noche porque él no la sacó a bailar, y no le dijo que siempre quiere tomarlo de la mano, y no le dijo que tocaba su cabello en busca de una forma de entrar a su cabeza, ni que quería por siempre dedicarle sus letras…

Y no le dijo nada, nada de lo poco que era verdad, y el supuso que ya estaba tarde y no tenían más para tomar, le prometió encontrarle al chico perfecto y ella le dijo que siempre estaría ahí cuando necesitara un consejo, la acompaño hasta la parada de su bus, y las personas pasaban y sonreían “las parejas jóvenes son hermosas” decían, pero no sabían que ahí no había más que una inocente y sincera “amistad”

Cuanto duele la palabra amigo en la boca equivocada y sentir la bilis subir por la garganta cuando todo lo que quieres es lo que jamás tendrás y cuando a la vida le da por jugar…

Un par de bromas pesadas porque eran cosas de compañeros, de amigos y de lo que hoy en día llaman parceros, y ella sintió como su mano volvía a estar fría y le dolía porque no podría verlo hasta dentro de una semana, y ella rogaba porque no pasara… justo eso que pasó, la dejo subir al bus una noche más (una vida más) sin decirle lo que realmente sentía su corazón. 


- v-arabella