ahogado

Sal a caminar cuando estés triste.
Sal a caminar en esos momentos en
los que no puedas más.
Y no importan tus ojos hinchados de
tanto llorar, y no importan tus ojeras,
ni tu nariz colorada, no importa como
estés luciendo, no importa si tu cabello está hecho un desastre, no importa si no llevas puesta la mejor ropa.
Sal a caminar y no pienses a quien
te vas a cruzar en el camino.
Camina,corre, piensa, desenreda ese nudo de tu alma,desata tus miedos, quita ese dolor que tienes en el pecho. Y llora, si tienes que llorar, hazlo. Y grita, y tírate al suelo, haz lo que puedas y quieras pero desahógate.
Libera ese peso de tu mente, ese dolor fuerte que hay dentro de ti.
Hazlo, libérate y sana todo eso, porque no hay nada más doloroso que quedarse ahí, ahogado en tus propias lágrimas sin intentar salir a flote.
Ya han muerto demasiados poetas
Ahogados bajo puentes
Y lo único que dejan son versos
Versos que ya no significan nada
Versos que un día fueron el refugio de alguien
Versos que hoy son como espadas
Y debería ser besos
Versos, versos, versos, besos…
La fria impotencia de las noches en vela
Los cerezos de Neruda en primavera
Y la mirada niña del joven de Rayuela
Esos versos que han acabado con todo
Con todo lo que dábamos por hecho
Con todo lo que creía que era correcto
Con nuestro mar de dudas
Incendiando cada uno de los cimientos que teníamos
Ya han muerto demasiados poetas en manos de musas
Que no dejaban sus pensamientos
Que no eran capaz de abandonarlos
Que se llevaban hasta el último suspiro
Hasta el último retablo de su alma
Que los hacían creerse que podían contra el mundo
A pesar del pronóstico previo de fracaso
Y de la imperiosa necesidad de abandonarlo todo.
Ya han muerto demasiados poetas
como para andar con tonterías sobre el arte
Sobre la poesía y la magia que traía
Sobre los amores de mentiras
Y las manos manchadas de tinta.
Ya han muerto demasiados poetas
Ahogados bajo puentes.
Y ahora tú que te vas
en el mejor momento
vienes y te vas…
Y yo aquí…
hambriento, salado,
intenso, obstinado,
triste, ahogado,
algo desubicado,
roto, dañado,
un poco desesperado…
—  Andrés Cepeda

Te necesito, maldito. Lo único que quiero es tenerte junto a mí, o mejor dicho: en medio de mí.

No, no te extraño con aires románticos y melancólicos, te deseo y me urge tener tus dedos entre mis piernas. Me mojo entre los recuerdos de las noches, madrugadas, mañanas y tardes en las que nos quitamos el frío y sofocamos el lugar con el calor del amor corporal.

Ahora te necesito aquí, curándome la ansiedad y besándome los rincones que la luz no conoce. Quiero que nos aprendamos el Kamasutra, que perdamos tiempo practicando sus poses para terminar con el misionero, en el que puedo observar tu sonrisa perversa ahogado en placer.

Estoy desesperada por ver tus pupilas dilatándose al tocar mis pechos y a tu miembro creciendo con cada movimiento. Quiero ver tus dientes mordiendo tus labios y a tus ojos borrachos, luchando por mantenerse abiertos para mirar mi cuerpo, mientras te excitas con cada sollozo.  No aguanto las ganas de tener tu lengua sometiéndose a mis deseos y llevándome hasta el cielo. Quiero tenerte en cualquier lugar, un elevador, una cama, el salón de clases, en medio del parque, donde sea que pueda saciar mis ganas y dejar de ser una dama.

Vamos a complacernos, a dejarnos guiar por nuestros deseos más salvajes y terminar juntos, tocando el paraíso sin remordimiento alguno después de haber pecado.

Te reto a imaginarme una vez más volviéndome tuya, a recordar la sensación de nuestros cuerpos convertidos en uno y no querer tenerme ahí, en medio de ti.

—  Michelle Félix

Amá. Convertí el amor en vendaval, en terremoto, tormenta, tsunami, relámpagos e intensidad. Que se haga presente y mueva bases, convicciones, rutina. Que te despeine y te desarregle, que te abrace y no te suelte, que te haga llegar tarde y radiante. Que tengas las mejillas sonrosadas de felicidad. Que sea versátil. Amá bien, con risas y helados, y películas y llantos, y besos en el cachete y gemidos ahogados por la boca del otro. Soltate y no tengas miedo, dejate amar, tirate al vacío y confía. Dejá pudores y complejos, vergüenza y resentimientos, todo de lado. Desnudate el alma y amá, simplemente amá.