agua de lluvia

Acércate hasta que me olvide a qué saben los besos sin lengua.
Acércate, que tengo un secreto urgente
que sólo puede contarse boca a boca.
Voy a besarte como sólo lo puede hacer alguien
que tiene infinitos en los ojos, huracanes en el pecho
lagunas en los labios.
Te diré que te he estado esperando ya no sé cuánto
pero que por ti lo olvido con tal de que llegues.

Que me olvido de cuánto duele amar y no ser correspondido
sólo para que me correspondas aunque no me ames.

Acércate hasta que la pausa sean nuestros suspiros sordos
bailando al compás del silencioso latir de nuestros roces,
acércate hasta que la luna brille menos,
hasta que la poesía parezca una puta de lujo. Acércate.

Te voy a meter la idea en la cabeza
de que lo mejor siempre está por llegar,
aunque lo mejor seas tú y estuvieses ansiosa por irte
de tanto quedarte esperando.
Eres tan hermosa como ver un atardecer tras la ventana,
simple y clara como un estanque lleno de agua de lluvia,
tan profunda como el océano
que siempre invita a sumergirse en él.
Yo no creo ser lo suficientemente fuerte para resistirlo;
te quiero y voy a desnudarte hasta que dejes la memoria
al borde de cualquier barranco
que no sea tan alto como el cielo
ni tan bajo como la profundidad a la que caigo
cada vez que te miro de espaldas.

Voy a formar estrellas con tus lunares
y a contarlas todas con un beso,
justo un beso por cada estrella
justo en el lugar donde la tengas.

Quiero amarte hasta que olvides el color del mar
y te encuentres naufragando en tantas muertes
que luego tengas que pedirme que me detenga,
aunque para detenerme
sea necesario morir por ti.

Me he pasado toda la vida soñando contigo
que ahora, cuando se trata de dormir a tu lado,
sólo quiero mantenerme despierto
para cuidar que no te escapes
una vez que cierre los ojos.

Haré que te brille la mirada aunque tengas los ojos cerrados,
porque lo que vale la pena ver siempre está adentro,
aunque lo tengas afuera.
Como yo, que voy tocándote como un pianista
que aprende las notas con precisión de terciopelo.

Te quiero aunque confundas el querer con el orgasmo.
Y el orgasmo con amor.

Voy a demostrarte que los abrazos también queman,
hasta que no tengas más remedio
que enfriar tu cuerpo con el mío.
Voy a quererte hasta que no tengas salida,
ni encuentres más abrigo que mis manos
que de tanto esperarte se han ido congelando
hasta reducir un suspiro a un soplo de brisa.

Acércate lo suficiente hasta que sepas que te quiero.
Que te quiero sabiendo que tú no
y que tampoco espero que sea diferente.
—  Dashten Geriott
2

Trunyan

A las faldas de un volcán en una remota región conocida como Trunyan, en Bali, Indonesia, existe una comunidad con un interesante y antiguo ritual para sus muertos. Cuando uno de los habitantes de esta aldea llega al final de su vida, en lugar de cremarlo o sepultarlo, el cadáver es dispuesto sobre una jaula hecha de bambú y abandonado para que se descomponga a los pies de un árbol sagrado capaz de enmascarar el distintivo hedor.

Esta es la única zona de Bali donde sucede este tipo de ceremonia, a la que solamente los casados tienen derecho. Por otro lado, los cadáveres de aquellas personas solteras son enterrados en un cementerio local. Prisioneros en sus jaulas, los restos son retirados del lugar cuando no quedan más que los esqueletos. Después, el cráneo y otros huesos son apilados en un santuario dentro de la misma selva, al que sólo puede accederse en un viaje en barco a través del lago Batur.

Solamente los hombres pueden viajar hasta ese lugar a entregar los cuerpos. Las leyendas dicen que si las mujeres se aventuran al osario, la aldea será devastada por terremotos y erupciones volcánicas. Para ser conducidos hasta la “selva de los muertos”, primero los restos deben pasar por un ritual de preparación – una tradición que implica limpiar el cadáver con agua de lluvia y envolverlo en paños, dejando solamente el cráneo al descubierto.

Aprender a escuchar: los diálogos entre las montañas, descifrar los secretos que trae el viento, los cuchicheos entre las flores, el lenguaje de los árboles, el cantar de las aves, la fluidez del agua, la risa de la lluvia, el llanto del río… aprender a escuchar el dolor de la tierra, el aullido del perro, el miedo del ser humano.

El sonido de la lluvia me tranquiliza. Me traslada a un lugar sin problemas, siento un poco de esa esperanza que creía perdida.. Sin duda es el mejor sonido que puedo escuchar.

Qué bonito es mirarte así, tan despistado, tan siendo tú. Me pareces el chico más auténtico que jamás conocí. Tan despreocupado. Parece que la vida te fluye como agua de lluvia. Y no entiendo aún cómo es que puedes ser todo tipo de hombre en uno; el rebelde, el macho, el romántico, el caballero, el respetuoso, el perverso… Puedes ser como una estrella porno pero también eres aquel príncipe azul. Lo eres todo. Y me fascinas, me tienes vuelta loca, me sorprendes, me emocionas.
Cada día te descubro nuevo, y enloquezco porque cada día es mejor que el anterior.
Te siento mío y no porque yo así lo imponga, si no porque me provocas sentirlo, con tus acciones, con ese amor tan bonito que tienes para mí.
Me enorgullece saber que puedo sacar lo mejor de ti, y que yo solo tengo la mejor parte, ese pedacito divino de ser humano que tú eres.
Qué bonito es tenerte y qué bonito se siente quererte.

Y llega septiembre. Con sus cambios , sus lluvias , su amor. Y llegas tú . Con tú rutina , tú pereza , tú frío. Y vaya mes , que hace a lo más feo , bonito , a lo más valiente , vulnerable . Septiembre , con su olor a lluvia . Ese olor tan de nosotros.