acoso escolar

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NO TE RINDAS. Videoclip sobre el acoso escolar

¿Quieres ayudar a los niños que sufren acoso escolar?

La canción “No te rindas” está basada en un poema de Mario Benedetti y música de L. Villar, y refleja de manera breve tres historias cruzadas de niños de edades diferentes en edad escolar, que representan los sentimientos que tienen los niños acosados: el miedo, la rabia y la resignación. Sentimientos duros que viven ante situaciones de máxima crueldad.
Rodado en los interiores del centro educativo, el objetivo del proyecto es concienciar a los niños que sufren bullying y hacerles ver que no deben ceder ante este tipo de situaciones.
NO TE RINDAS, POR FAVOR NO CEDAS.
El proyecto ha sido financiado por el Ayuntamiento de Fuenlabrada e ideado por la Asociación Coro Infantil de Loranc.

Een este proyecto ha estado trabajado mi compañero de piso (rodándolo y montándolo), y cuanta mayor difusión tenga, más agradecido os estaré. Dadle bombo.

Ella llegaba del colegio agotada de los insultos, de las burlas, hacia como si no le dolía pero en el fondo cada ves que escuchaba una burla o cargada, ella simplemente sonreía, aun así se rompía cada ves mas.. nadie quería estar con ella por su forma de ser pero ella tenia un gran corazón, con los daños se fue volviendo cada ves mas frió, ya no sonreía ella ya estaba rota
—  Una chica rota

Querida Ana, recuerdo aquella vez en la que me contaste que le tenías miedo a las alturas y que el amor para ti significaba dolor, que nunca habías tratado de entablar una conversación formal con la felicidad, que nunca habías hecho tratos para que se alejaran de ti esos pensamientos que te atormentaban todas las noches, a un punto que perdías la cabeza y gritabas hasta quedar afónica. Y yo te respondí que ojalá un día te quedaras afónica de tanto cantar, que te cansaras pero de tanta felicidad, que el único color rojo de tus ojos fuese el de tanto llorar riendo.

    Querida Ana, tu recuerdo aún sigue viviendo dentro de mí, tú para mí no estás muerta, estás aquí, al lado del corazón, donde suelen estar los recuerdos más preciados de esta puta vida. Hoy no he podido dejar de pensar en ti, de cómo la gente fue tan cruel para hacerte sentir esos sentimientos. Estoy triste, Ana, me duele que no estés aquí, compartiendo conmigo el día a día. Echo de menos llamarte cada noche para decirte que eres la mejor persona que nunca he encontrado en ningún otro lugar. Echo de menos todo lo que un día fuiste, todo lo que me hiciste sentir, esas conversaciones de madrugada hablando sobre lo dura que es la vida y motivándonos mutuamente para seguir adelante. Una noche me confesaste que tenías miedo de que el nudo en la garganta terminara de ahorcarte y no tener tiempo para realizar tus sueños. Ahora me parto al leer las antiguas conversaciones que tuvimos desde que intercambiamos los números de teléfono. Yo te pregunté que cuál era tu mayor sueño que tenías y tú me respondiste que era mudarte a Nueva York y ser la estrella de Broadway. Ahora me rompo al leer cada uno de tus mensajes, aún guardo tu número, no sé por qué tengo miedo de borrarlo.

    Querida Ana, nos faltaron muchas cosas por hacer juntos. Nos faltó ir a California, saltar de un avión, subirnos a la montaña rusa de la que tanto habíamos hablado, porque querías vencer el miedo a las alturas y yo te dije que estaba dispuesto a vencerlo contigo. Nos faltó, entre muchas cosas, vernos triunfar en el mundo, ya no estás aquí para ver el día en que mis sueños se hagan realidad y yo tristemente no alcancé a verte en Broadway. Es triste hablar de ti en tiempo pasado. Escribo tu historia con el único propósito de transmitir el mensaje por el que tanto he luchado: “Piensa antes de hablar, porque las palabras son balas”.

    Querida Ana, nos separa un abismo y nos une nuestra historia. Ese puente que construimos para que pudiésemos pasar siempre que nos sintiéramos solos, hoy me siento así, por eso estoy escribiéndote. Hasta el día de hoy no he sabido vivir sin tu presencia, no he podido acostumbrarme a vivir con tu ausencia. Las noches son frías y solitarias, los días han perdido ese toque de luz que tenían cuando te veía sonreír, aunque fueron pocas las veces en las que te vi sonreír de felicidad, las demás veces eran un disfraz para engañar al resto.

    Querida Ana, un día llegaste llorando y me abrazaste, dijiste que no eras un estándar de belleza y yo te dije que esta sociedad de mierda no está lo suficientemente humanizada para hablar de belleza. Que tú eras preciosa, por encima de cualquier comentario absurdo. Que tú merecías el cielo y a sus estrellas. Que tú eras la estrella más brillante de todo mi cielo.

    Y un día decidiste ser fugaz.

—  Benjamín Griss

A 13 anni pensavo di essere il più grande perdente della terra.
La TV mi aveva detto che per essere un figo avrei dovuto possedere vestiti firmati, guidare moto e vivere in case di lusso. Io mi vestivo con ciò che mia madre trovava al mercato, non avevo neanche una bici e abitavo in periferia a Milano. Quello che avevo erano dei ragazzi che mi tormentavano ogni singolo giorno proprio perché mi mancava tutto ciò.

Quando passavo per strada, da solo, si accanivano in gruppo con me. Non passava un giorno senza che mi ricordassero quanto fossi uno sfigato solo perché esistevo. Ancora oggi, quando vedo un gruppo di ragazzi su una strada ogni singola cellula del mio corpo mi dice di attraversare per mettermi in salvo. Anche se ho 44 anni. Anche se sento l’affetto di tutti voi che mi fa da scudo.

Ma, quello che ignoravano, è che ogni singolo insulto, ogni giorno passato a bullizzarmi era benzina per me. Il loro odio è stata la mia salvezza.

Sarà anche un cliché, ma il dolore è energia. Se state male in questo momento, se non siete soddisfatti della vostra vita, se vi sentite soffocare non vi lasciate andare. E, soprattutto, non lasciatevi consumare dalla rabbia, ma utilizzatela a vostro favore. Perché la rabbia, quando è inespressa, diventa depressione — ma quando utilizzate questa energia negativa in modo propositivo si trasforma in arte. Diventa creatività. Diventano idee che vi cambiano l’esistenza.
Sono convinto che un modo per liberarci dalle nostre prigioni esiste sempre, sta a noi trovare la forza per farlo.

È l’unico modo per zittire tutti quei bulli che ci davano per sconfitti.

—  J-Ax
Una historia hecha infierno
Esta es la historia que nunca quise contar a nadie, hasta el día de hoy. Comparto la triste y dolorosa historia sobre el acoso escolar.  Todo pasó desde el primer día de escuela, la maldita primaria, todos mis compañeros comenzaron a mirarme de una forma diferente, se reían de mí, mejor dicho: se burlaban de mí. En los primeros 6 años comenzaban a tirarme los cuadernos a la basura, cuando me sentaba (debo aclarar que entonces era un chico gordo), todos se levantaban, se burlaban sobre mi peso, hacían chistes crueles sobre ello, a veces me reía con ellos con una risa nerviosa. Llegaba a casa sin ganas de hacer nada, sólo de estar en mi cuarto todo el día encerrado, escuchando música deprimente y triste, mis padres trabajaban y no se daban cuenta de ello, así que no tenía que preocuparme por eso, sólo de esas personas que tanto daño psicológico me hacían. Encontré una libertad preciosa en la música, mi mundo era la música, la música era lo único que me acompañó en ese tormento. Crecí con tendencias suicidas, conocí el dolor a tan temprana edad. Crecí, 12 años exactamente, nuevo ciclo de escuela, nuevo ciclo en mi vida, nuevas experiencias lamentables para contar. Entonces fue donde todo comenzó a ir de mal en peor, ya no era solamente daño psicológico, ahora comenzaba el daño físico. Comenzaban a tomarme como “pasa la bola”, me empujaban de un lado a otro, estando en el suelo, me pateaban. Me gritaban cosas como “Maricón, muérete y hazle un favor al mundo”, “Rata apestosa”. Luego se iban, y me quedaba un buen rato escondido en el baño, a veces me pasaba lo que duraba parte de la mañana escondido en el baño, pero esas veces también eran las horas más difíciles en mi vida, llegaban unos cuantos y cerraban la puerta, unos se quedaban vigilando por si llegaba alguien y los encontrara en aquella situación, mientras que los otros me sujetaban y comenzaban a darme puñetazos en mi estomago. Entonces comencé a entrarme a un mundo de oscuridad, lleno de cosas oscuras, me gustaban las tendencias emo, llegué incluso a pensar en mi muerte, a planear mi propia muerte. Algo que nunca olvidaré es cuando el profesor que me daba educación física comenzó a hacerme acoso también, me decía cosas como “Ve a la cancha, que tienes que bajar esa grasa”. Y todos comenzaban a reírse. En la clase de educación social, un día me echaron bello púbico en mi cabeza, esta vez no me quedé callado, pero hubiera preferido quedarme callado, porque fui a decirle al profesor y a él pareció no importarle, incluso entre risas, me dijo: “¿Y qué quieres que yo haga? Ve, y pégales”. No hice nada al respecto, sólo me fui a sentar  en silencio y me puse a escribir muchas veces: “Odio esta maldita vida, me odio”. Llenaba cuadernos escribiendo sobre las cosas que me dolían. En el último año antes de entrar a una carrera, comenzaba a faltar muchos días al colegio, incluso semanas. Ponía excusas a mis padres como: “Hay acto cívico, no haremos nada” o “Estoy enfermo”. O cosas similares. Reprobé todas las materias, sólo aprobé educación musical con 60, siento que el profesor me ayudó al respecto. La única, las 11 restantes, reprobadas. La humillación que me hizo pasar el profesor de educación física para la recuperación: poniéndome a correr en toda la escuela, mientras los demás se reían de mí. Yo ya no quería nada, ya no esperaba tampoco nada de la vida. Sólo eran días más en mi vida, días que me hubiese gustado no tener en común con otras personas. Creí que la historia había terminado ahí, pero continuó después. Y así se fueron escribiendo páginas de ese tipo en mi vida. Llegué a escribir una carta de suicidio, donde confesaba todo y el odio que tenía hacia la sociedad, el rencor conmigo mismo por sentirme diferente, tenía puesto el nudo en mi garganta, a punto de tener los pies sobre el aire, pero fui cobarde (al menos eso pensé en ese preciso momento), no lo hice. Me puse a llorar como aquel que ya no espera nada de nadie, ni siquiera de sí mismo. Luego comencé a hacerme daño a mí mismo. Quemé la carta.  Tengo cicatrices en mis brazos que me recuerdan que lo vivido fue real.El pasado fue real. El dolor fue real.  Odié ser diferente al resto, odié la idea de ser raro, me odié por ser quien soy. Odié a muchas personas y deseé mi propia muerte. Lo único que me mantenía de pie era saber hasta dónde llegaría en esta vida. Soy ambicioso cuando a eso se refiere, me gusta ambicionar la libertad, el sentirme tan libre donde no necesite alas para volar, solamente imaginación. Amaba mis sueños, eran mi fuerza y los que me mantenían de pie. Ahora entiendo que ser raro es una virtud, que muchos quieren aparentar serlo, pero hay una enorme diferencia entre ser raro y sentirse raro. Yo me siento raro, me he sentido así durante toda mi vida, antes lloraba por ello, pero ahora es lo que me hace salir adelante. Ahora sigo luchando con y por mis sueños americanos. La imaginación, mis dedos y mi voz son mis alas.
Batalla contra el Bullying

Este texto va dedicado a todas aquellas personas que han sufrido o sufren bullying.

se lo que es, se que se siente y sabemos perfectamente lo difícil que es levantarse cada día, un día más que enfrentarse al reto de sobrevivir a esa agonía, a una tortura que crees q nunca tendrá fin, porque suele ocurrir las cosas buenas pasan volando, pero las malas es como si alguien detuviera el tiempo y no avanzara…. y claro esta! mas difícil te hace sobrellevarlo, te sientes asfixiada sin poder respirar impotente por no saber que hacer, porque todo lo que haces esta mal, te crecen complejos he inseguridades y lo peor de todo es que te encierras en ti mismo, porque nadie te comprende, pero no es que no te comprenda es que tampoco sabes que hacer en esos momentos, porque si habría una receta algo por poder cambiar las cosas nos lo habrían dicho, cada uno tiene una historia y cada historia un resultado catastrófico o no? porque algunos se levantan se ponen de pie y con el sufrimiento, con el dolor, llegan a ser mas fuertes, pero al final todos llevan consigo una carga pesada, nos cambian… muchas veces pienso y si no habría sufrido todo eso, como seria ahora mismo? y eso me hizo comprender q nos cambian, pero la esencia de quienes somos siempre estará ahí y hay que luchar por ella por lo que somos y no rendirnos. 

al final el tiempo pasa y hay que vivir lo que nos toque porque pensad… podía haber sido mucho peor, que hay cosas mucho peores en la vida y q la gente lucha cada día por sobrevivir, por tener algo que llevarse a la boca, se que es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo, lo entiendo, pero duele ver como niñas/os se quitan la vida y sufren depresiones por esto y me duele ver esas injusticias que hay en el mundo, se que esto no es mucho y me gustaría poder ayudar, la vida de cada uno la tiene que vivir nadie la puede viviría por ti, no dejes que ganen la batalla, no dejes q tu muerte la sufran tus familiares, porque tú vales mucho aunque ahora no lo veas, cuando crezcas lo comprenderás y estoy segura que esto es un racha, un bache que superaras y yo aunque no lo creas estaré orgullosa de ti, porque no hay mas placer en este mundo que el de ganar una gran batalla contra el bullying :)