accion poetica venezuela

El hecho está, de que somos dos seres inseparables atados a existir en la condena del infortunio a causa de amores perdidos y de la lejanía referente a la incertidumbre.
Aquella que llena de momentos tus espacios inalcanzables, aquella que no despoja y descansa en todo momento, aquella que te ha de admirar como su mayor tesoro, escondido ante lo remanente y exaltado por su belleza incalculable, aquella que te baja mundos, galaxias entre estrellas y universos completos por una sonrisa; aquella que dando su vida pide una sola cosa a cambio: es de tu amor, los ojos traslúcidos de sus pequeños pensamientos divagados por tu rostro, sueño de morir en ellos.
Vinculados a la perpetuidad aceptada somos enamorados, prescindiendo firmemente al destierro y a la soledad, por ajeno a nosotros, amantes desesperados; saborea el rojo de mi cuerpo y de a sorbos devora mi soledad querida amante de la melancolía.
Perplejidad abusada cuantas piedras cayendo por la ladera, nos intriga la razón y profana de ella las lágrimas derramadas por la naturaleza infinita, distancia abandonada de horizonte mío venturosa la llama que nunca aísle.
Eternos viajantes de caminos antes olvidados, hallamos en ellos nuestra gracia, la que exigimos para recordarnos, para volvernos a encontrarnos; mis recuerdos vienen a razón de tu espíritu, al lecho de tu vida y a la divinidad de tus ojos, las ventanas de tu alma.
—  ¿Porqué para siempre?