acariciandola

Shuu: … -Estaba completamente dormido en el sofá de la casa donde ahora él vivía con su chica, cuando ella lo despertó, llamándolo desde el cuarto de lavado.- …. ¿Qué? …. No. No puse mi ropa en el cesto. ¿Cómo que “por qué”? Lo olvidé. ¿Que qué hacía? ….. Dormía.

Reiji:  -Llegó del trabajo donde ahora estaba yendo diario para mantener la casa donde vivía con su chica. Suavemente dejó su maletín en la entrada y entonces pudo aspirar ese aroma que tanto lo enloquecía.- Vaya, vaya, veo que ya sabes cómo hacer que en seguida mi humor mejore. -Le dijo a la chica, al darse cuenta de que ella le había preparado una taza de té caliente y panecillos.-

Ayato: Oi, Chichinashi. ¿Cómo me dijiste que se hacía? -Preguntó por milésima vez el pelirrojo mientras con un palillo intentaba darle vuelta a los takoyakis que junto con su chica estaban cocinando en la parrilla, ya que era lo que a ambos se les había antojado para cenar, y como solían hacer la comida juntos, Ayato estaba aprendiendo a hacer su platillo favorito.-

Kanato: Nee… -Se acercó a la chica mientras se inclinaba, mirando lo que ella hacía en la computadora, teniendo a Teddy en brazos y estrujandolo contra su pecho.- Para eso ya. Haze caso a mí. Es suficiente trabajo, ¿no crees? ¿O es importante para ti? ¿No extrañas a Teddy? ¿No crees que deberíamos ir a la cama y comer pastelillos y ver televisión? Vamos.

Raito: Biiiiiitch-chan~. -La llamó, estsando recostado en la cama, esperandola con tan solo la luz de la mesita de noche encendida.- Veeeen, sé que estás cansada por hoy así que estoy dispuesto a hacerte un masaje. Nfu~, apúrate o me quedaré dormidoooo.

Subaru: -Acababa de llegar, exhausto por trabajar y lo primero que vio fue a su chica. Suavemente la abrazó por la espalda y recargó su frente en su hombro, para luego besarlo.- … Te extrañé todo el día.

Ruki: -El pelinegro disfrutaba de pasar el tiempo con su chica. Suavemente estiró la mano que tenía libre, con la que no sostenía el libro que leía y sonrió, acariciandola, sabiendo que ella miraba televisión, como siempre hacía cuando el disfrutaba de un buen libro y además, de la compañía que ella le brindaba.-

Kou: -Llevaba días fuera luego de su última gira. Abrió la puerta, llegando finalmente a su lujoso apartamento y lo primero que le golpeó en la nariz fue el delicioso aroma de su comida favorita: Vongole bianco. Sonrió, la chica siempre lo recibía con ese tipo de cosas que lo volvían loco.- Hmmmm~, parece que haz estado cocinando muuuuy bien, M-Neko-chan.

Yuma: -El castaño estaba partiendo unas zanahorias mientras ella se ocupaba de hacer un rico arroz. La miraba de reojo de vez en cuando y cada que la chica pasaba a su lado, le rodeaba la cintura para apegarla a él, besarle la mejilla, los labios o la frente y luego dejarla ir. El la amaba y se lo demostraba en cada momento.-

Azusa: -El día por fin había terminado para la pareja, y Azusa se sentó en el sofá al lado de ella que miraba películas. Se cubrió con la manta y la abrazó, mientras ambos comían palomitas: por un lado, ella las comía con caramelo, y Azusa por su parte, con una salsa picante que le hería la garganta. Ellos siempre siendo tan diferentes pero disfrutando del uno del otro.-

Carla: -Ambos estaban sentados en la sala, tomando el té mientras Carla escuchaba con atención lo que uno de sus sirvientes tenía para decirle: nuevas pinturas, de famosos pintores habían llegado justo para que él eligiera cuál comprar para su galería. Carla no podía decidir lo solo, ya que creía que su chica tenía un gusto exquisito, así que la hizo ponerse de pie.- ¿Lista para comprar nuevas obras? -Le dijo luego de darle un beso en la mejilla e ir con su chica detrás del sirviente, a decidir qué obtener.-

Shin: -La chica estaba sentada al lado de Shin en el sofá, cosiendo unos jeans del metamórfico ya que siempre que se transformaba, terminaba rompiéndolos aunque fuera un poco. Una vez estuvieron listos, se los dio y Shin sonrió, besandole la mejilla sonoramente.- Gracias. Me salvas siempre, tú.

Diferencia de horarios. ~Wigetta Lemon

Era las 12:48 en Los Ángeles cuando aún trabajaba en el portátil organizando y haciendo cosas en ella, no estaba en mi habitación, estaba sentado en la cama de la habitación de mi novio, tenía sólo dos días sin verlo y ya lo extrañaba.

Deje la portátil en la cama y me acosté por completo en la cama abrazando la almohada, tenía el olor a shampoo que siempre usaba, shampoo Contra la caída. Pero aún así olía delicioso.

Estaba con los ojos cerrados, cuando un sonido peculiar me hizo dejar aún lado lo que hacía y mirar la pantalla, un mensaje de Skype de Vegetta.

-¿Estas despierto?

No tarde mucho en responder, diciéndole que si y el motivo del por que seguía despierto, omitiendo el detalle de que acababa de oler su almohada sólo por que olía a el.

Vegetta: ¿Que hora es allá?

Willyrex: 12:53. Supongo que allá son las 7 casi las 8.

Vegetta: Si, hagamos una video llamada, quiero verte.

Willyrex: ¿Video llamada? De acuerdo.

El icono de contestar llamada entrante apareció en mi pantalla, acomode mi cabello un poco y sentí mis mejillas arder cuando encendí la cámara y su cara salió en la pantalla.

-Hola chiqui.

-Hola cariño.


Samuel se quedo en silencio mirándome, oh no, me ha descubierto.

-¿Que haces en mi habitación?-Me queden en silencio y el soltó una carcajada.

-Te extraño Samuel.

Al escucharme decir eso, se quedo en silencio, y me miro.

-Yo igual, te extraño, extraño despertar contigo, extraño desayunar, comer y cenar contigo. -hizo una pausa y pude notar ese brillo perverso en sus ojos- Extraño tocarte.

Sentí como se me secó la garganta, estábamos separados por millones de kilómetros, y me estaba poniendo, sin tocarme. Con esas simples palabras.

-Desnúdate.

Abrí los ojos como platos y le mire con una ceja alzada.

-¿Qué dices?

-Quiero probar algo nuevo, anda, pon la portátil en un lugar donde pueda ver todo tu cuerpo y desnúdate.

Asentí nervioso, puse la portátil en una silla que estaba en su habitación, y me senté en la cama, de modo que el pudiera verme por completo. Estaba esperando, de verdad estaba esperando a que me quitara la ropa. El ya no tenía su camisa.

Lentamente, comencé a quitarme la camisa, mientras seguía mirando la pantalla, luego los vaqueros.

-detente.

Su voz salía autoritaria, le mire, estaba sonriendo.

-Quiero que cierres los ojos e imagines todo lo que te vaya diciendo. ¿vale?

Asenti nuevamente, tenía la garganta seca, no podía formular palabra alguna.

Cerré los ojos y tome aire, escuchando atentamente lo que iba a decirme.

-Imagina todas esas veces que estábamos en mi cama, compartiendo caricias, como comenzaba a acariciar, besar, lamer y morder tu blanco cuello a mi antojo, ¿Lo imaginas?- asenti- Imagina como iba besando tus clavículas, bajando por tu pecho, posando mis labios en uno de tus pezones mientras mi otra mano acaricia el otro. -suspire imaginadome sus caricias en aquella parte de mi cuerpo- Guillermo, quiero que te acaricies esa parte, como si lo hiciera yo.

Dudoso, y aún sin abrir los ojos, lleve mis fríos dedos a esa zona, acariciandola, pensando que eran sus grandes manos las que me tocaban. Un jadeo salió de mi boca cuando pensé eso y pare, abrí los ojos y lo mire, una enorme sonrisa pintaba sus labios. Estaba disfrutando esto.

-Continúa, cierra los ojos.

Volví a cerrar los ojos, atento a su siguiente indicación.

-Quiero que te quites los bóxers, lento. Como esas veces que estamos solos y tenemos todo el tiempo del mundo. -los fui bajando, aún con los ojos cerrados, hasta que por fin estaban en el piso y con el pie los aparte- Bien, ahora, tocate, lleva tu mano a tu miembro y acaricialo, imagina que es mi mano. Si, así. -hice lo que me indicaba, acaricie mi miembro con mi mano, comencé a pensar que era el y sus expertas manos, haciendo que mi miembro cobrara más vida, aumentando los movimientos de mi mano. Comencé a gemir bajo, el gemía conmigo, medio abrí los ojos y pude notar que también se estaba tocando, lo que me encendió más, haciendo que más rápido moviera la mano, gimiendo fuerte, escuchando sus gemidos. No aguante más y termine viniéndome en mi mano, manchando las blancas sábanas de su cama, el también dio un gran gemido, indicando que también se había venido.

Me recosté en la cama, con los ojos abiertos y la mirada perdida en el techo.

-Oye, me encanta ver tu cuerpo desnudo, pero levántate, quiero ver tu cara.

Me sonroje al escucharlo hablar, y me senté de nuevo en la cama, cubriendo mis piernas con las sábanas.

Continuamos hablando por horas hasta que el sueño me venció, dejando la portátil encendida y el cantándome una canción de cuna.

————-

¿Creyeron que me iba sin antes dejar un Lemon? ಥ_ಥ

Los voy a extrañar.

Feliz Cumpleaños. {Drabble Wigetta}

- ¡Feliz cumpleaños, Samu!.- Grite efusivo entrando de golpe en su habitación con un pastel entre mis manos, para mi mala suerte Samuel al parecer recién salía de ducharse y estaba a medio vestir, inevitablemente me sonroje apartando la mirada mientras este terminaba de colocar su camisa con un gesto perverso en su rostro.

- Hombre Willy!.- Saludo divertido entre risas tomando asiento sobre su cama haciendo gestos con sus manos para que me acercara.
 A paso lento mirando un punto fijo en el suelo me senté a su lado colocando el pastel sobre sus piernas apartando rápidamente mis manos de esa zona, a él parecía estarle entreteniendo mi forma de comportarme, podía sentir su mirada sobre mi constantemente, no sabía como actuar realmente su presencia me ponía nervioso de sobremanera. 

- ¿Estas bien? te ves un poco asustado.- Musito dejando el pastel sobre su mesa de luz. 

- ¿Eh? n-no, estoy bien. ¡Feliz cumpleaños!.- Dije retomando compostura y volteando a verle, sus ojos inmediatamente se conectaron con los míos como imanes al metal. Por inercia sonreí y me acerque a darle un abrazo, este al instante me correspondió abrazando me por la cintura.- Ya estas viejo he.- susurre sobre su hombro, su rico perfume invadía mis fosas nasales impidiendome soltarle; era una sensación hermosa, cálida como el abrazo de una madre pero con un cariño y seguridad diferente, sin duda alguna podría estar así todo el día si me lo permitiera. 

 Intente apartarme pero este no me lo permitió, al contrario se aferró más fuerte a mi atrayendome hacía él por la cintura, termine por sentarme sobre sus piernas, claramente no iba a apartarlo si estaba deseando que no fuese así. 

- ¿Esta todo bien?.- Pregunté a su oído al escucharle suspirar. 
- Se siente muy bien abrazarte ¿sabes?.. pero estoy triste.- Suspiro nuevamente, si la situación ya era extraña su forma de comportarse ahora comenzaba a preocuparme más. 

- ¿Triste?.- Pregunte apartandome un poco para verle a los ojos. 

- Triste porque es mi cumpleaños y vivimos juntos, ¿entiendes?.- Explico agobiado, no comprendía que intentaba decirme. 

- No entiendo.- Dije esperando una explicación más clara. ¿a caso no se sentía feliz viviendo conmigo?

- Willy, ¿hasta cuando pensamos seguir negando lo evidente? los años pasan y estamos evitando algo que realmente nos haría feliz a ambos. ¿Hasta cuando vamos a tener que seguir alejandonos para evitar contacto físico? tan solo miranos ahora, no podemos ni darnos un abrazo “entre amigos” sin que estas cosas extrañas pasen; estas sentado sobre mis piernas. La anterior noche no sabemos ni como pero dormimos juntos, y la anterior a esa noche volvimos del cine tomados de la mano, llámame loco pero eso no hacen los amigos.- Replico con toda la sinceridad que pudo, me había dejado en blanco completamente, no esperaba que fuera tan directo pero todo lo que decía era cierto y vaya que si era cierto.

 - ¿Y por qué no mejor te callas y me besas?.- Dije divertido cortandole el rollo, realmente no veía porque seguir dandole vueltas al asunto.
 Tan pronto lo dije el tomo de mis mejillas acariciandolas con ternura, lentamente comenzó a cortar el espacio que nos separaba y nos fundimos en un dulce beso que incrementaba a momentos. Era como estar tocando el cielo con las manos, sentía que el corazón se me salía del pecho, habíamos esperado tanto por este momento.- Nuestro aniversario va a ser justo en tu cumpleaños, que curioso ¿no?.- Dije entre besos.

- Tendré doble regalo.- Dijo apartandose y haciendo un gesto perverso.
- Que tonto el pobre.- Musite para seguido de ello volver a unir nuestros labios.

Te lo ganaste ~Wigetta Lemon.

[Semana 7]

Estábamos cenando tranquilamente, había preparado una clase de cena romántica, con velas y música romántica a un volumen agradable. ¿Qué celebramos? Nada, sólo quise darle el detalle de prepárale la cena.

Seguíamos comiendo la lasaña que prepare, el ya había terminado, y me contaba sobre como había ido su día, mientras yo le escuchaba atentamente.

}https://www.youtube.com/watch?v=xe_iCkFsQKE{

Una canción comenzó a sonar, recordaba esa canción, me puse de pie interrumpiendo la plática de mi novio y le extendí mi mano.

-¿Quieres bailar?

-Claro.

Sonreí como tonto cuando se levanto y tomó mi mano, lleve mis manos a su espalda y el las puso en mi cintura, puse mi cabeza en el hueco de su cuello y aspire el dulce olor de su perfume.

“Lo haces ver como si fuera magia, por que no veo a nadie, a nadie, sólo a ti”

Nuestros cuerpos de movían aún ritmo lento, al ritmo de la canción. Sentí como sus manos acariciaban mi cintura, mientras me acercaban más a el, sintiendo su cuerpo. Mis manos acariciaban su espalda, mientras depositaba suaves besos en su cuello, los cuales poco a poco se fueron transformando en mordidas “inocentes”
Unos cuantos roces de caderas, combinados con la canción y ya lo tenía todo mío.

Me separe un poco de el y lo mire, una gran sonrisa se formó en su rostro al verme, lleve una de mis manos a su mejilla, acariciandola lento, para luego acercarme a el y poder unir nuestros labios en un beso, un suave y a la vez apasionado beso, donde nos decíamos todo sin decir nada realmente.

Lleve mis manos al borde de su camisa y la fui subiendo de a poco en poco, acariciando cada parte de piel que quedaba al desnudo, sabía que no le gustaba que le tocará, ni que le viese, porque le disgustaba su cuerpo, su perfecto cuerpo que a mi me fascinaba tocar.

Nos separamos del beso, alzo las manos y le quite la camisa. Lo volví a besar, como nunca antes lo había besado, haciendo que caminara hacia atrás, recostándose en el sofá, quedando yo sobre el. Sin romper el beso aún, comencé con una mano a quitar el botón y la bragueta de sus vaqueros, mientras con la otra acariciaba el costado de su cuerpo, sintiendo un estremecimiento cuando toque su abdomen.

Me separe de sus labios y ataque su cuello con suaves besos, bajando por las clavículas, luego por el pecho, posándome en uno de sus pezones, chupándolo con un poco de fuerza mientras acariciaba el otro entré mis dedos, sentí como arqueó un poco la espalda y cambie de pezón, repetí la acción y luego continúe bajando por su abdomen, hasta el nacimiento de la línea del bello púbico, acariciado esta, colocando las manos en los laterales de los vaqueros, para comenzar a quitarlos junto con sus bóxers y zapatos, quedando todo en el piso. Y ahí lo tenía, ese chico de 25 años acostado en el sofá, con los ojos cerrados, los labios entre abiertos, sus puños cerrados y esa erección que pedía a gritos atención, sólo para mi.

“Te lo ganaste”

Me acerque a paso firme pero lento de nuevo hasta el, subiéndome de nuevo sobre el a hurtadillas, aún con la ropa puerta, el abrió los ojos y sonrió, llevo las manos a mi camiseta y se deshizo de ella, me incline para poder besarlo de nuevo mientras el bajaba mis vaqueros y una vez fuera acariciaba mi trasero de forma circular, apretándolo a su gusto sacándome uno que otro jadeo.

Me deshice de la última prenda que tenía y le mire, éramos cómplices de lo que pasaba en esta casa, nadie más que nosotros sabía lo que ocultábamos aquí, tantos besos, tantas caricias, tantos recuerdos.

Me encantaba tenerlo sólo para mi, el era mío y yo era suyo, así debía de ser siempre, el merecía alguien que le ayudara a cambiar, a poder salir de su gran hoyo de depresión en el que años atrás se encontraba, y esa era yo. Yo siempre estaba ahí para el, por que se había ganado mi corazón.

Me volví a colocar sobre el, el me miro esperando mi próximo movimiento, así que procedí a mover mis caderas lento sobre su miembro, simulando movimientos circulares, y luego simulando penetradas lentas y placenteras como sólo el sabía darme. El gemía fuerte, sentí como su miembro crecía debajo de mi y fluidos pre seminales salían. Me detuve, ganándome una mirada de reproche de su parte

Tome sus piernas y las subí a mis hombros, esta sería la prueba máxima de su confianza, algo que debíamos afrontar juntos.

Tome el bote morado que estaba en la mesita de centro y lo abrí, coloque su contenido en mis dedos y mirándole a los ojos, lo aplique en su entrada, sentí como volvía a estremecerse, esta vez de miedo, miedo a lo desconocido. Un dedo lo invadió, ganándome un grito bajó de dolor, moví el dedo esperando a que se acostumbrara, luego seguí con segundo y finalmente un tercer dedo, para así sentir como se acostumbraba y movía sus caderas pidiendo más, sabía que venía la parte difícil.

Saqué mis dedos y posicionó mi miembro en su entrada, me acerque a el y junte mi frente con la suya, haciéndole saber que yo estaba aquí, que todo pasaría pronto y podría disfrutar.

Entré en el, lento, haciéndolo sentir cada parte de mi miembro dentro de el, hizo una mueca en su rostro, pero no pare hasta que todo estuvo dentro, me detuve. Le mire, aún tenía la mueca en el rostro, deposite suaves besos por toda su cara, mejillas, frente, nariz y boca, hasta que sentí que se relajó y su cuerpo pedía más.

Entonces comencé a envestirlo, envestidas lentas, salir y entrar a un ritmo placentero, sin dolor para el. Con sus hermoso gemidos resonando por toda la habitación del salón, simplemente hermoso.

-Más. Por favor, más rápido.- jadeo en mi oído, la chispa que me encendió y desato mi bestia interior.

Aumente el ritmo y la velocidad de mis movimientos, haciendo que gimiera alto, gimiera mi nombre, gimiéramos juntos.
Lleve mi mano a su miembro y mis labios a los suyos, besándolo mientras movía mi mano al ritmo de mis movimientos, mordiendo sus labios cada ves que los abría para gemir, esto simplemente era magnífico.

Unos minutos más, unos movimientos más y ambos estallamos en ese mar de sensaciones, ese orgasmo placentero que hace mucho no sentía con el. A veces era bueno eso de cambia de roles.

-Te lo has ganado. -susurro en mi odio acariciando mi espalda con la respiración agitada.-Sólo por que me has hecho al cena.

-Vaya, entonces te haré la cena más seguido.

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Dedicado a la crew♥️
shippeando-en-esta-vida
carolina-ust
fanfily-me y
amnesia-17

Que las amo demasiado.♥️💜

Feliz 17 de marzo y que la suerte este siempre de su lado;)

anonymous asked:

Vengo a darte odio por que soy un Anon geiter, soy tan malo que te mando un mensaje y te digo que te odio por que eres más talentosa que yo mientras yo solo soy una mierda... No la verdad es que te amo y amo como escribes! Amo todo de ti *-* podríamos celebrar con un poco de Willexby si es que se puede? *^*

Narra Willy.
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-Por favor te lo pido, con delicadeza, Willy.

-Tranquilo, no te va a doler.

Comencé a desinfectar su herida con algo de alcohol mientras lo oía quejarse.

-¡Pero tío! ¡Duele, joder, hazlo despacio!- Me reí. Tranquilamente alguien podría mal pensar lo que él decía.

-¿Quieres que me detenga?- Me miró unos segundos en silencio y luego negó repetidamente.- Entonces calla, pringao’.

Soltó un fuerte bufido.

-Ya está, deja de quejarte.- Susurré soltando su brazo.- La próxima vez no te metas en peleas en las que no deberías.

-Tu calla.- Se sentó en mis piernas y me paso ambos brazos alrededor del cuello, acariciando mi nuca con uno de sus fríos dedos.

-Alex, déjalo.- Lo separé, mirándolo de mala manera.- Lo nuestro se acabo hace mucho ya.

-Un año, ¿eh?- Una seca carcajada salió de sus labios.- Nunca deje de amarte.

-Si lo hubieras pensado antes de engañarme…- Me levanté del asiento.- Ve a tu casa.- Se puso a mi lado y me dio un cálido abrazo.

-Nunca te engañe. Siempre fui tuyo, ¿sabes?

-No lo parecía.- Levanté el brazo y lleve mi mano a su mejilla acariciandola.- ¿Qué nos paso, Alex?

-Un hijo de puta que se hizo llamar nuestro “amigo” paso, ni más ni menos.

Tomo mi rostro con sus finas manos y me acerco a sus labios: “Te amo Guillermo”, oí antes de juntar nuestras bocas en un tierno beso.

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WILLEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEXBY <3 (?