aburrido domingo

Los domingos no tienen porque ser aburridos. Eres tu el que hacen que sean aburridos. Si te levantaras de la cama y dejaras de ver la tele, el ordenador o lo que hagas y sales a la calle a respirar oxigeno seguro que no es tan aburrido. O hacer algo que te entretenga... hay muchas cosas que se puede hacer un domingo que pasarse el día en la cama llorando y comiendo pensando que todo es una mierda. Tu eres el que esta permitiendo eso. Así que levanta de la cama. Es domingo  ¿y que? ¿No puede ser un domingo de aventura y felicidad? Basta ya de pensamientos negativos, la vida es una mierda casi siempre, así que no conviertas el domingo un ritual para pensar en todo lo malo que te pasa, si no en un día de libertad para hacer aquellas cosas que te dan miedo hacer o de las que más disfrutas. Se feliz porque esos domingos nadie te los va a devolver.
Te lo hubiese dado todo, de haber tenido algo más que esta tormenta. Recuerdo que también era domingo, estaba aburrido, me pregunté por qué no me habías llamado para tomar algo. A veces queriendo a alguien lo único que haces es declararte una guerra a ti mismo. Y yo no estaba para batallas. Yo no tenía más arma que las ganas, y no siempre estas pueden vencer la distancia de por medio.
Quería que me sacases a la calle, que nos lloviese en otras ciudades, que cogiésemos trenes y nos sentásemos muy juntos. Quería que nos regalásemos el mundo entero, como si fuésemos a amarnos mejor follándonos en más sitios. Era domingo, yo miraba por la ventana, a través del cristal la ciudad parecía estar muy lejos.
Tengo la sensación de que si dejo de querer todo eso, ya no seré nada. Que me caeré al suelo, me barrerán un día y que de lo que te quise ya no hablará nadie. Es tan triste ser sólo el proyecto de una vida distinta… ¿En algún momento vendrás, me cogerás de la mano, dirás que llegamos tarde y saldremos sin cerrar la puerta? Y
luego despertaremos en Finlandia, hará mucho frío, miraremos por la ventana, a través del cristal nuestro reflejo llenará los vacíos: los de adentro y los de afuera; los de más allá del horizonte, incluso.
—  Sergio Carrión | Finlandia.
Libro: En un mundo de grises.