a la mucha

Norman Bates: una visión psicoanalítica


“No sé. La gente nunca huye de nada. La lluvia no ha durado mucho. ¿Sabes lo que creo? Creo que todos estamos en nuestra propia trampa, inmovilizados, y ninguno de nosotros puede liberarse. Arañamos y damos zarpazos, pero tan sólo al aire o entre nosotros. Y después de todo, seguimos exactamente donde estábamos. A veces entramos en la trampa por nuestro propio pie. Yo nací en la mía. Y ya no me importa.” (Norman Bates)



“El mejor amigo de un chico es su madre.” (Norman Bates)

Psicosis se forja en torno al mismo universo familiar, endogámico y edípico, que ha definido la filmografía de Alfred Hitchcock. Iniciemos comentando sobre la psicosis. ¿Qué es la psicosis? La palabra psicosis se utiliza en general para designar locura y nace en el ámbito de la psiquiatría no del psicoanálisis.

Freud diferencia claramente la psicosis de la neurosis. Freud se interesaba en curar lo curable y siempre consideró la psicosis incurable. Freud trata por primera vez el tema de la psicosis en 1894 en un texto llamado neuropsicosis de defensa. Luego a la luz de la primera tópica también lo trata pero el análisis de esta película es el que realiza a la luz de la segunda tópica que realiza posteriormente a la aparición de El yo y el ello.

Solo para recapitular un poco, en la primera tópica Freud divide el aparato psíquico en consciente, preconsciente e inconsciente. En la segunda tópica esto se convierte en una parte del yo. Es decir, en El yo y el ello el aparato psíquico se convierte en un superyó, en un yo, y un ello. A la luz de esta teoría la primera tópica se convierte en un contenido del yo. El yo es ahora quien tiene un consciente, pre consciente y un inconsciente. (Recordemos también que aquí es donde Freud expande el concepto de inconsciente a no únicamente lo reprimido).

Veamos entonces la diferencia de la psicosis y la neurosis según Freud. En el texto de 1923, publicado en 1924 Freud establece claramente la diferencia: “la neurosis sería el resultado de un conflicto entre el yo y su ello, y en cambio, la psicosis, el desenlace análogo de tal perturbación entre el yo y el mundo exterior”.  Veamos el caso de Norman Bates. El conflicto en la neurosis es un conflicto interno en el aparato psíquico al estar enterado de  la sociedad, de sus reglas y del mundo. El asunto en la psicosis tiene su origen en una negación de la realidad. Es decir, el principio de placer, la pulsión conducida en el ello hacía el yo no acepta la cruel imposición de la realidad y genera de cierta forma una realidad paralela en la cual se establece esa fantasía de realización de deseo. La realidad puede ser muy cruel y no dejar capacidad al yo para adaptarse. Si la neurosis es un triunfo de la realidad sobre el deseo, la psicosis es un triunfo del deseo sobre la realidad. El ello es incapaz de adaptarse a un nuevo mundo. Es muy típico que esto suceda cuando hay un momento de desprendimiento. La muerte es probablemente el episodio más duro para muchas personas que pueden ser desencadenante en brotes psicóticos. Aquí hay otro punto importante: el trabajo de duelo. El trabajo de duelo es simplemente el desprendimiento de la libido de un objeto, puede ser una amante, una esposa, un ideal, etc. El trabajo de duelo tiene un tiempo, y paulatinamente la libido se va recogiendo para luego situarse en otros objetos diferentes, pero existentes. El duelo acontece cuando el objeto al cual la libido estaba apegada ya no existe. Existe un problema cuando la libido se mantiene apegada al objeto no existente: la melancolía acontece en el sujeto. La melancolía puede tener un vínculo importante con los brotes psicóticos, ambas situaciones son provocadas por una falta de aceptación de la realidad. Un proceso melancólico puede suscitarse fácilmente en un brote psicótico. ¿Cuál es el caso de Norman Bates? Es un caso más complicado de lo que parece. Norman Bates es un psicótico con un complejo de Edipo no disuelto.

Sabemos que Norman quedo huérfano de padre a los 5 años, sabemos también que a partir de ese momento Norman quedo a la merced de su madre. Por los poco que se sabe de la madre podemos intuir bastante bien que la madre es una madre fálica. Para Norman no hay más mundo que su madre. Su libido, digámoslo de esta manera nunca se desprendió de su madre. Su padre probablemente murió antes de ejercer una efectiva amenaza de castración sobre él como para separarlo de la madre. Cuando muere el padre la madre voltea todo su deseo sobre el pequeño Norman. La relación entre Norman y su madre era absoluta y total, nadie más allá de dicha relación. ¿Cuándo usualmente se disuelve el complejo de Edipo en un varón? Puede acontecer en varios momentos, por ejemplo, en el nacimiento de un hermano pequeño (tiene que compartirla), cuando empieza a reconocer que el padre es el dueño de la madre y que él debe buscar una sustituta. En casos normales si la figura del padre aparece sostenida por el deseo de la madre (no importa que sea o no el padre, sino que alguien quien ejerza esa amenaza). Norman nunca tuvo a nadie con quien compartir a su madre (no tenía hermanos), y su padre no existía. La amenaza de castración nunca aconteció por medio del padre. Cuando finalmente (10 años atrás a lo acontecido) la madre encuentra a alguien con quien compartir y desplaza a Norman es muy tarde para aceptarlo. Norman no lo resiste y no soporta un desplazamiento por el nuevo compañero sentimental de la madre. Lo inevitable para la situación insostenible de Norma es el asesinato.

El proceso psicótico inicia desde que Norman no es capaz de aceptar que la madre tiene un compañero distinto de él. El asesinato responde a la misma estructura: el yo no acepta el rompimiento con la madre (la realidad). Necesita recrear la escena original. Para recrearla asesina al amante y a la madre. Al amante porque robo el lugar deseado, y a la madre por venganza, por rencor, por despecho. El no soportar el haber tenido que matar a la madre para estar con ella entonces lo lleva a recrear la realidad. Esa recreación de la realidad está brillantemente explicada por el psiquiatra al final de la película:

– Simon: Ya he dicho que fue la madre. Ahora bien, para comprender cómo puede haber confesado la madre, es decir, la mitad mental que domina a Norman, habrá que retroceder diez años. A cuando mató a su madre y al hombre que vivía con ella. Entonces estaba ya bastante perturbado. Lo estaba desde que murió su padre. Su madre era autoritaria, una mujer absorbente. Durante años vivieron como si nadie más existiera. Ella conoció a un hombre. A Norman le pareció que aquella amistad lo postergaba. Y en un arrebato de celos mató a los dos. El matricidio es probablemente el crimen más monstruoso que existe. Y quien lo comete se hace despreciable. De modo que él intentó borrar aquel crimen, al menos de su mente. Y robó el cadáver. Se enterró un ataúd lastrado. Escondió el cadáver en su casa. Y trató de conservarlo tan bien como pudo. Pero eso no le bastaba. Aunque ella estaba allí no era más que un cadáver. Y entonces empezó a sentir y hablar por ella. Le dio la mitad de su vida, por así decirlo. Algunas veces sostenía ambas personalidades y sostenía conversaciones y otras veces le dominaba la mitad materna. Nunca fue del todo Norman. Pero a menudo era enteramente su madre. Siempre estuvo patológicamente celoso de ella y pensaba que ella lo estaba de él de tal modo que en cuanto sentía una fuerte atracción hacia una mujer se alborotaba su lado materno. Cuando conoció a su hermana, se sintió atraído por ella, excitado, la deseó. Eso despertó los celos maternos. Y la madre la asesinó. Después de matarla para Norman fue como si despertara de un sueño. Y con la sumisión de un niño hizo desaparecer las huellas de aquel crimen que él estaba convencido que había cometido su madre.

– Sam: ¿Y por qué iba vestido de aquel modo?

– Fiscal del Distrito: Es un travestido.

– Simon: No, no es eso. Travestido es la persona que pretende distraer o conseguir golpes de efecto vistiendo ropas diferentes. Por lo tanto, Norman no lo es. Él se vestía de aquel modo porque así contribuía a conservar la ilusión de que su madre seguía viva. Y cuando la realidad estaba próxima, cuando un peligro o un deseo iban a destruir su ilusión, se disfrazaba, se ponía incluso una peluca, paseaba, usaba el sillón de ella, imitaba su voz, quería ser su madre ¿comprende? Y ahora, ahora lo es. Por eso al empezar dije que su madre me contó la historia. En cualquier caso que la mente albergue dos personalidades, surge un conflicto, una batalla. En Norman, señores, la batalla terminó. Ha triunfado la personalidad dominante.

– Chambers: Los cuarenta mil dólares. ¿Dónde están?

– Simon: En el pantano. Fueron crímenes pasionales no lucrativos.

– Policía: Dice que tiene frío ¿le llevo esta manta?

– Simon: Está bien.

– Norman: Gracias.

– Madre de Norman. (Voz en off). Es muy triste que una madre tenga que declarar contra su propio hijo. No podía permitir que creyeran que el crimen lo cometí yo. Ahora lo encerrarán. Debí hacerlo yo misma hace años. Siempre fue un malvado. Intentar hacerles creer que yo misma había asesinado a aquellas muchachas y aquel hombre. Como si pudiera hacer algo excepto estar sentada y observar igual que sus pájaros disecados. Ellos saben que no puedo ni mover un dedo. Ni quiero. Me quedaré aquí sentada. No haré un solo movimiento. Sospecharían de mí. Probablemente me vigilan. Que vigilen. Así se darán cuenta de la clase de persona que soy. No voy a matarte (mirando a una mosca posada en su mano). Tranquilízate. Seguro que me están vigilando. Mejor. Así dirán, “pero si no fue capaz ni de matar una mosca…”

Como es natural, los disturbios mentales del protagonista se encuentran explicados con una mayor amplitud en la novela que en la película, a pesar de lo cual el filme no pierde un ápice del trasfondo freudiano hábilmente tratado por medio de la imagen en blanco y negro, y el enfoque de las escenas (muchas de las cuales no requieren de una sola palabra para proyectar toda su fuerza). La explicación final del psiquiatra sólo confirma lo que ya sabemos: que Norman Bates está alienado y por ello ha cometido un número de asesinatos que no se puede fijar. ¿Pero cómo ha llegado a ese terrible estado? ¿Puede una madre odiar tanto a su hijo que destruya de tal modo su vida?

El análisis psicoanalítico es fundamental para poder captar lo terrible de la situación en forma cabal. Tratando de reconstruir la vida de Norman Bates antes de que se convirtiera en un sanguinario asesino, tenemos como punto de partida a una mujer que fue abandonada por su marido con un hijo pequeño, al cual tuvo que sacar adelante sola; este complejo de abandono se manifiesta por un sentimiento de distanciamiento o agresividad contra los demás para ponerlos a prueba (para confirmar que no se le abandone de nuevo), e intenta justificar la propia angustia traspasando la culpa a los otros. Así, Norma Bates (que se proyecta en el nombre de su hijo, Norma-Norman) concibe un odio irracional hacia los hombres, transmitiendo sus neurosis a su hijo al someterlo a una relación de dominación total. De hecho, impide su crecimiento mental al martirizarlo con sentimientos de culpa, pues para lograr esta sumisión, lo ha educado con la creencia de que si algún día llega a abandonarla, al igual que lo hizo su padre, por otra mujer, algo terrible sucederá. La escena de la cena de Norman con Marion, cuando ésta insinúa que tal vez debería encerrar a su madre en un manicomio, deja traslucir estas ideas de codependencia, pues si bien en un primer término Norman se queja de la dominación, ante la posibilidad de romper esos lazos su mente se desboca, pues no puede ya concebir la vida sin la relación con su madre.

Esta relación de dominación tiene un lazo muy estrecho con lo sexual, que en la novela es mucho más explícito que en película, ya que Hitchcock, no obstante su adecuada adaptación, omitió un factor fundamental: la religión. La madre de Norman es una mujer frustrada sexualmente, que se refugia en la religión como una forma de evasión a sus pulsiones y transmite a su hijo la idea de que todo lo funesto de esta vida es consecuencia de excesos en el sexo, lo cual es un gran pecado. Sin embargo, esta visión enfermiza de lo sexual conlleva una realidad mucho más depravada que la que se acusa: el incesto. La madre, al volcar todo su afecto en el hijo, ha propiciado un desarrollo torcido del complejo de Edipo, término psicoanalítico desarrollado por Freud para explicar la temprana atracción del niño hacia sus padres, el cual en la mayoría de los casos se supera con facilidad. En Psicosis, este sentimiento ha sido exacerbado para lograr el total apego del niño a su madre, y de esta forma, satisfacer las exigencias afectivas de la misma. Sin embargo, permanece en un nivel superficial; es decir, la madre excita al hijo, pero cuando éste responde, se trata de pecaminosos sus impulsos y se le rechaza, en un estire y afloje que tiene por fuerza que desquiciar a la mente más firme. El trastorno psíquico de Norman Bates probablemente se debe a un descontrol pulsional.

Este aspecto ha sido tratado en la novela por medio de una descripción de la biblioteca de Norman, donde confluyen volúmenes tan disímiles como tratados antropológicos sobre sacrificios humanos, obras freudianas y textos de marcada índole pornográfica. En una de las mejores secuencias de la película, esta situación se manifiesta de una forma mucho más velada: Lila Crane entra a la casa Bates en busca de la madre de Norman para interrogarla sobre el paradero de su hermana y, sin palabras, la cámara se convierte en nuestra mirada al recorrer las vetustas habitaciones: una recargada escalera que siempre se enfoca en contrapicada para enfatizar la sensación de vértigo; un cuarto de baño que parece salido de una estampa del siglo XIX; la habitación de la anciana madre donde se respira una atmósfera fuera del tiempo; la propia recámara de Norman Bates, llena aún de juguetes, con la cama de niño donde todavía duerme el hombre, con los libros que nunca se sabe sus títulos (pero que por la novela sabemos qué contienen), sino que se insinúa su naturaleza con la azorada mirada de Lila al abrir uno que jamás se muestra en pantalla. La cámara, en su recorrido, ha reflejado en mejor forma las tres personalidades que se encierran en la mente de Norman, más de lo que lo hicieron las numerosas páginas de la obra de Bloch.

Una vez creada esta relación de codependencia enfermiza, todo marcha relativamente de forma serena hasta que llega el elemento que lleva a su crisis aquel complejo de Edipo nunca reprimido en Norman: su madre consigue un amante, el tío Joe Casidy. Es entonces cuando todas las enseñanzas torcidas de su madre repercuten en su propio perjuicio. Ha enseñado a Norman que todas las mujeres son unas perras (excepto ella misma) y que por ello debe alejarse para que no lo mancillen, y de pronto, ella es la que se convierte en la perra al buscarse un hombre que le haga todas esas cosas sucias de las que renegaba. La situación funciona aparentemente durante un tiempo, pero la crisis deviene cuando Norman descubre a su madre y a Joe Casidy haciendo el amor. En un niño, por lo general la visión de sus padres teniendo relaciones sexuales rompe bruscamente los sueños que se había forjado de ser él quien pasara por dicha experiencia, y sufre por lo tanto un momentáneo odio hacia el progenitor que le arrebata su objeto de deseo. Norman Bates jamás había enfrentado dicha situación; tenía a su madre para él solo, y cuando descubre esta escena, todo su odio hacia las mujeres se centra en ella. Esto lo lleva a asesinar a los amantes a sangre fría (los envenena con estricnina), pero cuando está escribiendo la nota dirigida a él mismo explicando el supuesto suicidio, se opera una transformación en su mente: el dolor de la pérdida es tan grande que su serenidad se convierte en histeria, por lo que tiene que ser recluido en una casa de salud.

Al no poder soportar el dolor y su carga de remordimientos, se opera en Norman el desdoble de su personalidad; si bien desde antes ya se prefiguraba la existencia de dos personalidades, una la del adulto con motivaciones sexuales y otra la del niño que reprime esos impulsos, ante la muerte de Norma surge una tercera personalidad, la de la propia madre; es decir, Norman se convierte en su madre, a la cual desea conservar viva por medio de sus sentimientos de culpa. A partir de este punto, la mente de Norman Bates se desquicia por completo, aunándose a sus diversas perversiones la necrofilia, el voyeurismo, el alcoholismo (este último elemento sólo tratado en la novela). Norman no puede destruir las relaciones de dependencia con su madre, por lo cual la mantiene viva en un espeluznante acto fetichista: tras haber convencido a los médicos de que se encontraba mentalmente sano, sale del hospital dos meses después de la muerte de la madre y se dirige de inmediato a desenterrar el cadáver (evitemos imaginar cómo será un cuerpo a los dos meses de descomposición) para conservarlo disecado durante diez años (veinte en la novela) como si aún estuviera vivo, siguiendo sometido todo ese tiempo a la imagen de una madre posesiva que ya no existe pero que continúa atormentando su vida.

De esta manera, toda la caterva de manías de Norman Bates sigue creciendo durante esos largos años en que vive solo con el cadáver disecado de su madre. Su sexualidad reprimida sólo se permite ser satisfecha por medio de la observación, del voyeurismo. Para esto, tiene un agujero en la pared de su oficina que va a dar a la habitación contigua. Gusta de mirar a las escasas jóvenes bellas que paran en su motel, a las que deliberadamente les proporciona ese cuarto con el objeto de espiarlas. Cuando Marion Crane llega al parador, Norman titubea ante el manojo de llaves para decidirse por fin a entregarle la correspondiente al número 1. Tras la cena con la muchacha, que ha exacerbado sus deseos, la observa mientras se desnuda para tomar un baño; y es entonces cuando convergen las múltiples personalidades de Norman: el hombre se siente excitado ante el cuerpo desnudo de la muchacha, pero el niño sabe que eso es pecado, que la mujer es mala porque lo ha tentado con su cuerpo y debe ser destruida. Pero ese ser infantilizado es demasiado débil como para llevar a cabo una empresa de esa magnitud, y debe ser por consiguiente la madre la que lo libre de esos terribles males, la que mate a la mujer que lo ha perturbado.

Tras esta crisis, los débiles lazos que unían a Norman con la realidad se rompen definitivamente; el psiquiatra que da su diagnóstico ante los atónitos concurrentes no logra captar en su totalidad la horrorizante situación en que ha quedado el protagonista. En su primera declaración, menciona que su madre es la que siempre ha matado a las mujeres que lo trataban de pervertir o a quien trataba de hacerle algún daño; esta es la explicación que tiene el psiquiatra. Pero su realidad última es aun más escalofriante: las tres personalidades de Norman se han fundido en una sola, en la de la madre. Pero es una madre buena e inocente, que ha sido víctima de un niño malo que mató a su amante y desenterró el cadáver, y de un hombre malo que la tenía encerrada y que, dominado por sus sucios deseos, mataba a las mujeres. Ella, la madre, es inocente, y decide permanecer así, inmóvil, disecada; “sabía que si permanecía sin moverse, los demás creerían que estaba cuerda”. Sus últimas palabras revelan ese punto álgido de locura: sabía que la vigilaban, y si no mataba a la mosca que subía por su mano, probaría qué clase de persona era, “incapaz de matar una mosca”.

En la serie Bates Motel, el espectador se sumerge en la adolescencia del histórico personaje del film Psicosis, Norman Bates (Freddie Highmore), y la edípica relación que mantiene con su madre, Norma Bates (Vera Farmiga). Lo importante de Bates Motel es ver cómo comenzó toda esta psicosis. El pre-adolescente Norman Bates llega con su madre, personaje clave, a vivir en esta casona que tiene un motel para explotar. Desde el inicio vamos a notar la peculiar relación de Norma Bates con Norman Bates (gran jugada la de los nombres). Norma es la madre de Norman, y los dos tendrán una conexión especial aunque enfermiza, sin duda. La madre estará siempre decidiendo por su hijo o influyendo en su vida de manera insana. Bien marcada tenía que ser esta relación y así fue. En toda la temporada se ve cómo Norma manipula a Norman siempre que puede y en todo ámbito.

La familia Bates está rodeada de problemas, y quizás esto no sea sólo mala suerte: hay gente que la atrae y vive de los problemas, y yo creo que los Bates aplican a ese caso. Lo primero será el ex dueño del motel a quien el Estado le sacó la vivienda y la remató. Este señor los va a acosar y la defensa va a tener sus consecuencias. La primera es Norma conociendo a un policía de la zona, y la segunda será la trata de personas.

Norman tiene otras relaciones bastante especiales: primero con dos chicas de su edad, una hará el papel de amiga y compañera de aventuras, mientras que la otra es la linda que obtendrá el amor del muchachito. La otra relación será con el hermanastro que llega para quedarse a vivir con los Bates, algo que claramente traerá más problemas con este personaje. Todos los que vayan apareciendo serán una complicación en la relación madre/hijo.

Norma y Norman son el corazón y motor que hace funcionar el engranaje de Psicosis y, sobre todo, de Bates Motel. Madre e hijo forman un equipo de dos, un núcleo familiar indisoluble (literal y figuradamente), y su protagonismo en la ficción televisiva está tan repartido como disociada está la personalidad del joven Bates. Como precuela, la serie nos abre la puerta a explorar la semilla que ha ido germinando en Norman hasta convertirlo en el depredador que es. Gran parte de este trauma deriva de Norma como figura omnipresente y dominante en la vida de su hijo. La serie ha dibujado como trasfondo complementario a la obra original una relación que juega en todo momento con los límites maternofiliales. Tanto la idolatría que profesa el protagonista hacia su madre (llegando incluso a fantasear con ella) como la sobreprotección de esta hacia él son de lo más perturbadoras. Es una especie de complejo de Edipo extensible a Norma, que si bien es la que primero frena actitudes que sabe moralmente reprochables, incentiva (de forma ya sea consciente o inconsciente) la confusión de su hijo. La mujer se pone especialmente arisca cada vez que Norman sale o se fija en alguna chica. En esos momentos se deja ver a la Norma más oscura, esa que transmite la misma sensación de opresión que experimentaba el siempre sumiso Norman en Psicosis. La quinta temporada de Bates Motel está resultando bastante interesante porque, al aparecer Norma como proyección mental de Norman, se acerca mucho más a esa agresividad, maldad y descontrol característicos de la original. Ella simboliza las garras de las que Norman no puede escapar. La detesta por hacer de él un títere, pero al mismo tiempo jamás se alejaría de su lado.

Todo empieza cuando esta pareja se instala en mitad de un pueblo de mala muerte para abrir ahí un nuevo negocio: un motel. La feliz familia está ilusionada por su nueva vida y su proyecto, hasta que de pronto aparece la oveja negra: un hijo perdido de Norma que regresa buscando a su madre, Dylan. Con su llegada, los días ideales de Norman y Norma se trastocan. Dylan es el intruso, el tercero en discordia en medio de esa relación materno-filial tan especial. Sin embargo, Norman tiene otras preocupaciones en mente, como las chicas. Al empezar el curso, conoce a Emma Decody, una joven con una enfermedad respiratoria que la obliga a llevar siempre un tercer pulmón en forma de tanque sobre ruedas. Pero también conoce a Bradley Martin, otra joven muy independiente que tiene la mala fortuna de perder a su padre en un accidente.

El tratamiento psicológico de ambos personajes que hace ‘Bates Motel’ es fascinante. En los escasos 50 minutos que dura el primer capítulo el espectador se mete de lleno en la mente del joven, sintiendo ese deseo por conocer el mundo silenciado por el amor opresivo e irracional hacia su madre. Norman tiene otro hermano, Dylan, y aunque aún no le ponemos cara sabemos en el primer capítulo que logró cortar esos lazos de la condena psicológica con su madre. Norma ha perdido a su marido y prácticamente a uno de sus dos hijos, lo que le ha llevado a demandar de Norman todo el afecto y la atención que necesita.

‘Bates Motel’ es la narración de la evolución psicológica de una madre y un hijo que acaban destruyéndose a sí mismos.



¿Por que La gente sólo se siente orgullosa de ti cuando consigues ser mejor que otros? ¿Por que los padres solo Se sienten orgullosos de ti cuando les entregas diplomas y buenas calificaciones? ¿Se han dado cuenta que los demás estan orgullosos de ti solo cuando estas en la cima? Solo quieren que les des algo que puedan presumir a otros … ¿Por que La gente No Se puede sentir orgulloso de ti cuando no le haces daño a otro ser humano? ¿Por que nuestros padres no pueden estar orgullosos de nosotros porque luchamos por ser nosotros mismos? ¿Por que los demás No Se enorgullecen de nosotros cuando soportamos tantas críticas? Deberían sentirse orgullosos de nosotros cuando nos caemos pero nos levantamos. Cuando se esta en el suelo y no en la cima. Quizas así tuviéramos más fuerzas para seguir adelante.

Tsubaki based on Alphonse Muchas illustration for The lady of the camellias, because, you know, tsubaki means camellia in japanese! :3c

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Solía preguntarme muchas cosas, la mayoría de ellas sin sentido.

Como preguntarme sobre la genética de sus ojos cafés comunes y por qué para mí parecían tan exóticos;
O sobre la forma de sus labios y lo hermoso que de ellos se escuchaba mi ordinario nombre.

Solía cuestionarme sobre muchas estupideces,
Pero jamás perdí tanto tiempo en interrogantes,
Hasta que me pregunté si algún día podría quererme como le queria yo.

—  I’m EMA