a fase

Sempre soube que você não tinha nascido pra isso. E até entendo essa sua intensa vontade de curtir a vida. E te apoio. Vai pra balada mesmo, conhece outras pessoas, beija outras bocas, toca outros corpos. Viaja porque o tempo é curto e o mundo longo. Isso aí, ilude, porque você sempre disse que ainda era novo pra se dedicar a apenas uma pessoa… Fica com outras duas, três, quatro… porque quantidade é luxo. Sai na sexta e volta só no domingo porque não dar satisfação pra ninguém é liberdade. Rotina né? Era disso que você reclamava. Liga pros seus amigos marcando aquele barzinho de terça, combina uma transa casual na quarta e pega uma estrada sem rumo na quinta. Faz tudo o que você não fez quando eu te impedia. Era impedia? A palavra que você usou. Que a partir de agora nada te impeça de aproveitar essa sua nova fase e que, sinceramente, você encontre o que saiu para procurar. E se, por via das dúvidas, algum dia você perceber que tudo isso não passou de uma grande metáfora da sua cabeça e se sentir perdido, me procure. Não pretendo te mostrar o caminho da volta, mas posso te indicar onde vende uma bússola.
—  Pedro Pinheiro.
Durante meses, cada mañana, me iba a la guardería de mi hija a verle construir castillos con bloques, discos de plástico de colores, pedazos de cuerda, cintas y plumas, para que una vez que los terminaba, el mismo crío de siempre los destruyera sistemáticamente.
Independientemente de las veces que lo hiciera, ni su padre ni su madre intervenían para frenar a la bestia ANTES de que acometiera sus estragos. Estas eran algunas de sus frases más comunes:
-“Si es que ya sabes, ¡los chicos son así!
- "Solo es una fase.”
- “Qué chico más aguerrido, ¡le encanta destruir cosas!”
- “Madre mía, ¡qué diferentes son los chicos de las chicas!”
- “Si es que no puede. No puede parar el pobre. No puede consigo mismo.”
Le he intentado a enseñar a mi hija a prevenir estos ataques; le ha pedido que por favor no le rompa las cosas, hemos hablado de estrategias que puede llevar a cabo para evitarlo, como cambiarse de sitio para apartarse de su camino o construir cimientos más sólidos para su castillo para, si volvía a destruirlo, no tener que hacerlo desde cero. Mientras yo me dedicaba a esto, me imaginaba a los progenitores del chico pensando “¿y qué chico que se precie no se cargaría esa construcción?
Mi hija ha construido un castillo bello y fastuoso en un espacio común, algo muy tentador, y bueno, la criatura no se pudo contener, es un chico, tiene ese tipo de inclinaciones violentas, y la que tenía que defender su castillo era ella. Sin embargo, su consentimiento dio igual. Además, tampoco armó un pollo cuando su castillo se vino abajo, de haber tenido un berrinche, la destrucción hubiera sido "legítima”. A partir de aquí, deducimos que el deseo de él por el poder, la destrucción, el control, o lo que fuera, es algo comprensible; sin embargo ella es que quizá “nunca debió haber ido a la guarde”. O mejor, “quizá debió haberse quedado montando esos castillos en su casa tranquilamente”“.
Igual la comparación no está muy allá, pero en ese momento le enseñé a mi hija el equivalente preescolar del "que no te violen”, y el chico este, en su caso, no recibió la lección preescolar equivalente al “no violes”.
En ningún momento los progenitores de él le hablaron sobre invadir el espacio de alguien y sobre hacer valer sus intereses sobre algo que no le incumbía. El respeto hacia ella y su trabajo era algo que no estaba aprendiendo. ¿Cuántas conductas de este chico se excusarán de esta manera en los años venideros? ¿Cuántas se reconducirán para satisfacer sus expectativas y fortalecer las “reglas” que oye en casa?
También hay otro chico que un día decidió destruirle el castillo a mi hija. Una vez lo hizo, su madre le cogió de la mano, le explicó que no debía hacer eso, le preguntó cómo creía que se sentiría mi hija después de haber trabajado mucho construyéndolo y le acompañó de la mano para que pudiera disculparse. No creo que le gustara mucho la reprimenda, pero no lo volvió a hacer.
El tercer chico en esta historia era uno especialmente inteligente. Le preguntó a mi hija si podía destruirle la construcción. Ella, benefactora arquitecta de su gran castillo de bloques contestó que sí… pero con la condición de que lo hiciera una vez estuviera terminado y ella diera la orden. Urdieron un plan que les llevó a construir estructuras conjuntamente y finalmente ambas criaturas destruyeron la estructura a la vez con un gran y honesto jolgorio. No es broma.
Ahora coged a estos tres chicos y empezad a plantearos qué hará cada uno cuando, pongamos, sean mayores, vayan a la universidad, se emborrachen en una fiesta mientras discuten con una expareja que les transmite palabras de rechazo que ella espera se tengan en cuenta y se respeten. “No, no quiero, vete”.
La “característica de actitud dominante” de los agresores es el privilegio de creerse con derecho a algo.
—  redofthehood.

Essa é uma velha história
De uma flor e um beija-flor
Que conheceram o amor
Numa noite fria de outono
E as folhas caídas no chão
Da estação que não tem cor

E a flor conhece o beija-flor
E ele lhe apresenta o amor
E diz que o frio é uma fase ruim
Que ela era a flor mais linda do jardim
E a única que suportou
Merece conhecer o amor e todo seu calor

Ai, que saudade de um beija-flor
Que me beijou, depois voou
Pra longe demais
Pra longe de nós

Saudade de um beija-flor
Lembranças de um antigo amor
O dia amanheceu tão lindo
Eu durmo e acordo sorrindo.

Chega em uma fase que tudo é um porre né? É isso aí, responsabilidades, desemprego, faculdade, primeiro amor, coração quebrado, decepção com os amigos, as pessoas, altas brigas com os pais e você começa a achar que a vida está de sacanagem com a sua cara por tantas coisas ruins que lhe acontece. E aí você se pergunta.. O que aconteceu? A meu amigo a vida aconteceu. E mesmo sendo encantador quando a vida acontece, acaba sendo um grande inferno cheio de monstros chamados obstáculos também. E não pense que sou uma pessoa cheia de negatividade por está escrevendo isso não, porque o que escrevo é só um pouco da ironia na nossa realidade. Mas mesmo em meio a isso, temos que aprender a lidar com as nossas dificuldades porque pensando por outro lado, quando os dias ruins passam a vida começa a valer a pena, a felicidade vai entrando sem nem bater na porta e nos confortamos. E aí sim tudo começa a valer a pena.’- G.

El ver su reacción al mirarme, pura, de asombro, el tomarlo desprevenido, sin que tenga tiempo para controlarse o actuar me encanta, me encanta verlo así, sincero, nervioso, real, verlo ser él en su fase más natural es simplemente sublime.
—  La sinfonía del alma.