a esperar un taxi

“Te ofrezco que te quedes conmigo, en casa, tirados en pijama y mesa de camilla para el tiempo que en breve viene, ver la tele, dormir o hablar, arreglando el mundo a nuestro ritmo como excusa para terminar con un cónclave de besos. Te ofrezco olor a café recién hecho los domingos por la mañana, o si quieres, firmamos una cláusula y olerá así todos los días de tu vida. Te propongo abrir las ventanas cuando llueva, para cuando entre la humedad disfrutes del olor a tierra mojada; o no, mejor aún, salimos a la terraza y mojarnos de esa lluvia, que lo de ”carpe diem”, ha quedado más como frase para tatuaje, y poca gente lleva lo lleva a cabo. Te ofrezco noches de compás, de baile y de whyski, de impaciencia al esperar un taxi, y disfrutar de una hamburguesa mientras llega.
Te ofrezco mi camisa del día anterior para que desayunes con ella sin nada debajo, con un moño recogido y el rimel corrido. Prometo pequeños grandes detalles, llevarte agua helada a la cama por la mañana cuando nos despertemos con resaca, tardes de ”gordo”, comiendo paquetitos de patata, doritos, chocolate y demás grasas saturadas. Te ofrezco leerte en braille, sonrisas por palés, algún que otro mal rato sabiendo que lo que viene después, va a ser como volver a conocer tu geometría una y otra vez. Te prometo besos, pero no besos cualquiera, no como los que se dan las parejas por costumbre al verse que es como un piquíto sin ganas, yo te ofrezco tempo, temple y nervio en cada uno de los que te de. Te doy la posibilidad también, de un poder que pocos tienen, y que envidio de parejas que conozco, el mirarse y saber exactamente lo que pasa por tu cabeza en ese momento, para bien o para mal, porque en los tiempos que nos han tocado, ya no se respetan ni la miradas y las que hay escasean. Te ofrezco ponerte el mundo cuesta abajo, para que todo te venga rodado; cien primaveras, cien veranos, cien otoños y cien inviernos, y los que no nos den tiempo de vivir, nos lo vamos imaginando por el camino. Así que tu preocúpate de sonreír, que de provocarte las sonrisas ya me encargo yo…”

Esta es mi oferta…

Te ofrezco que te quedes conmigo, en casa, tirados en pijama y mesa de camilla para el tiempo que en breve viene, ver la tele, dormir o hablar, arreglando el mundo a nuestro ritmo como excusa para terminar con un cónclave de besos. Te ofrezco olor a café recién hecho los domingos por la mañana, o si quieres, firmamos una cláusula y olerá así todos los días de tu vida. Te propongo abrir las ventanas cuando llueva, para cuando entre la humedad disfrutes del olor a tierra mojada; o no, mejor aún, salimos a la terraza y mojarnos de esa lluvia, que lo de “carpe diem”, ha quedado más como frase para tatuaje, y poca gente lleva lo lleva a cabo. Te ofrezco noches de compás, de baile y de whisky, de impaciencia al esperar un taxi, y disfrutar de una hamburguesa mientras llega.
Te ofrezco mi camisa del día anterior para que desayunes con ella sin nada debajo, con un moño recogido y el rimel corrido. Prometo pequeños grandes detalles, llevarte agua helada a la cama por la mañana cuando nos despertemos con resaca, tardes de “gordo”, comiendo paquetitos de patata, doritos, chocolate y demás grasas saturadas. Te ofrezco leerte en braille, sonrisas por palés, algún que otro mal rato sabiendo que lo que viene después, va a ser como volver a conocer tu geometría una y otra vez. Te prometo besos, pero no besos cualquiera, no como los que se dan las parejas por costumbre al verse que es como un piquíto sin ganas, yo te ofrezco tempo, temple y nervio en cada uno de los que te de. Te doy la posibilidad también, de un poder que pocos tienen, y que envidio de parejas que conozco, el mirarse y saber exactamente lo que pasa por tu cabeza en ese momento, para bien o para mal, porque en los tiempos que nos han tocado, ya no se respetan ni la miradas y las que hay escasean. Te ofrezco ponerte el mundo cuesta abajo, para que todo te venga rodado; cien primaveras, cien veranos, cien otoños y cien inviernos, y los que no nos de tiempo de vivir, nos lo vamos imaginando por el camino. Así que tu precúpate de sonreír, que de provocarte las sonrisas, me encargo yo…

—  Una noche sin café.
Miedo

No quiero tener suerte, quiero vivir sin miedo.

Hoy por primera vez en mis casi 23 años, sentí miedo solo por el hecho de ser mujer.

Ayer, sábado 8 de abril, encontraron muerta a una chica que había estado desaparecida desde el 1 de abril. Ella se llamaba Micaela y tenía 21 años. No teníamos mucho en común (al menos eso creo, teniendo en cuenta lo que se conoció sobre su vida en estos días por los medios y las redes sociales) se podría decir que solo nos unía nuestra edad y nuestro género. Su caso fue el primero que me hizo darme cuenta que esto me puede pasar a mi y a cualquier persona cercana; no se porque pero me hizo olvidarme del  “a mi no me va a pasar” que inconscientemente tenía tatuado en mi cabeza.

A raíz de lo que pasó me di cuenta en toda las veces que me encontré haciendo, o mas bien no haciendo cosas solo por miedo. Por miedo a que me peguen en la calle, me violen, me secuestren o me maten y me di cuenta que estoy cansada de tener miedo. No le quiero tener más miedo a salir sola a la calle de noche, a la gente que camina a mi alrededor, a subirme a un taxi sola, a esperar el colectivo de noche, a ponerme la ropa que quiero y a muchas cosas más.

También me di cuenta de que, lamentablemente, tengo la violencia, el machismo y el miedo naturalizado en mi inconsciente. Muchas veces me encontré diciendo “tuve suerte, siempre salí con chicos que me trataban bien”, “siempre que se ofrecieron a llevarme a mi casa llegue viva”; me encontré considerando instituciones para estudiar no por lo que ofrecían o por su prestigio sino por si la zona era linda o fea para volver sola de noche.

Estoy harta de “tener suerte”. Nuestra vida no puede estar sujeta a la suerte o al deseo de un hombre que pasa por al lado nuestro.

No podemos vivir en una burbuja alejándonos de nuestra vida solo para que no nos pase nada; no podemos caminar con las llaves escondidas en las manos por si nos vienen a atacar,  no podemos caminar por el medio de la calle de noche teniendo en cuenta que si alguien nos viene a atacar es más fácil salir corriendo de esa manera.

Hoy hay un femicidio cada 18hs, ¿la semana que viene cada cuantas horas será? No son casos aislados; los casos aislados son las chicas como yo “que tienen suerte”.

No quiero tener suerte, quiero vivir sin miedo.

Quiero justicia.

Esta es mi oferta…

Te ofrezco que te quedes conmigo, en casa, tirados en pijama y mesa de camilla para el tiempo que en breve viene, ver la tele, dormir o hablar, arreglando el mundo a nuestro ritmo como excusa para terminar con un cónclave de besos. Te ofrezco olor a café recién hecho los domingos por la mañana, o si quieres, firmamos una cláusula y olerá así todos los días de tu vida. Te propongo abrir las ventanas cuando llueva, para cuando entre la humedad disfrutes del olor a tierra mojada; o no, mejor aún, salimos a la terraza y mojarnos de esa lluvia, que lo de “carpe diem”, ha quedado más como frase para tatuaje, y poca gente lleva lo lleva a cabo. Te ofrezco noches de compás, de baile y de whisky, de impaciencia al esperar un taxi, y disfrutar de una hamburguesa mientras llega.
Te ofrezco mi camisa del día anterior para que desayunes con ella sin nada debajo, con un moño recogido y el rimel corrido. Prometo pequeños grandes detalles, llevarte agua helada a la cama por la mañana cuando nos despertemos con resaca, tardes de “gordo”, comiendo paquetitos de patata, doritos, chocolate y demás grasas saturadas. Te ofrezco leerte en braille, sonrisas por palés, algún que otro mal rato sabiendo que lo que viene después, va a ser como volver a conocer tu geometría una y otra vez. Te prometo besos, pero no besos cualquiera, no como los que se dan las parejas por costumbre al verse que es como un piquíto sin ganas, yo te ofrezco tempo, temple y nervio en cada uno de los que te de. Te doy la posibilidad también, de un poder que pocos tienen, y que envidio de parejas que conozco, el mirarse y saber exactamente lo que pasa por tu cabeza en ese momento, para bien o para mal, porque en los tiempos que nos han tocado, ya no se respetan ni la miradas y las que hay escasean. Te ofrezco ponerte el mundo cuesta abajo, para que todo te venga rodado; cien primaveras, cien veranos, cien otoños y cien inviernos, y los que no nos de tiempo de vivir, nos lo vamos imaginando por el camino. Así que tu precúpate de sonreír, que de provocarte las sonrisas, me encargo yo…

Te ofrezco olor a café recién hecho los domingos por la mañana, o si quieres, firmamos una cláusula y olerá así todos los días de tu vida.

Te propongo abrir las ventanas cuando llueva, para cuando entre la humedad disfrutes del olor a tierra mojada; o no, mejor aún, salimos a la terraza y mojarnos de esa lluvia, que lo de ”carpe diem”, ha quedado más como frase para tatuaje, y poca gente lo lleva a cabo. Te ofrezco noches de compás, de baile y de whisky, de impaciencia al esperar un taxi, y disfrutar de una hamburguesa mientras llega. Te ofrezco mi camisa del día anterior para que desayunes con ella sin nada debajo, con un moño recogido y el rimel corrido. Prometo pequeños grandes detalles, llevarte agua helada a la cama por la mañana cuando nos despertemos con resaca… Te ofrezco leerte en braille, sonrisas por palés, algún que otro mal rato sabiendo que lo que viene después, va a ser como volver a conocer tu geometría una y otra vez. Te prometo besos, pero no besos cualquiera, no como los que se dan las parejas por costumbre al verse que es como un piquíto sin ganas, yo te ofrezco tempo, temple y nervio en cada uno de los que te de. Francisco Bonilla Lozano
LUCHEMOS POR ESTO

Capítulo 86
Narrado por Rubius

-Que doloroso es pensar en un futuro sin ti… Que doloros y triste. ¿No lo has pensado? Si tan sólo el mundo fuese un lugar más abierto, sin tan sólo pudiese tomar tu mano y mirarte. No le quiero dar explicaciones a nadie… tu eres mío, y así será hasta que tu me digas que esto se acabó. ¿Lo puedes entender?
-Si, lo entiendo… ¿Y si el amor se noh ehcapa? ¿Si ya no hay cura y simplemente ehtamoh jugando? Cuando noh caigamoh, no habrá forma de levantarse.
-¿Te asusta? ¿No quieres intentarlo Mangel? No te vayas por favor… no huyas… no.
      Mis ojos pesaban como nunca. Los abrí lentamente, sintiendo como la luz del sol los dañaba con cierto recelo. Un pequeño rayo de luz se posicionaba justo encima de mi párpado.
-Buenos días- Su voz… ¿Cuántas veces la volvería a escuchar en la mañana? Esto es un temporizador que al llegar a cero, me quitará demasiado.
-Buenos días princesa- Le dije con un tono bastante cariñoso. Tengo miedo de despedirme, de dejar todo atrás, pero tengo claro que, lo que le dije anoche a Mangel es completamente verdad. Todavía no puedo creer que esté dudando a estas alturas, de hecho yo debería ser el más confundido, y me acojona darme cuenta de que tengo las cosas demasiado claras.
-Te ves un poco pálido- Me comentó, mientras sentía como la cama se movía con bastante sutileza. Al parecer se estaba levantando de esta.
-No me siento del todo bien… creo que agarré un resfriádo- Era normal siendo invierno, y más todavía por exponerme de esa manera al frío la noche anterior. Quedamos más que empapados, sentía hasta los huesos mojados, pero increíblemente el frío no me invadía… Podría asegurar que Mangel estaba igual que yo. Por cierto ¿Cómo estará?
-Amor, tus padres se van hoy día… Será mejor que les preparemos el desayuno o algo así, ¿No crees?- Una de las cosas que más me daba miedo de todo esto, era la forma en que sucederían las cosas. Jen es totalmente preocupada, inteligente y realmente astuta. Sabe darme el apoyo necesario en el momento justo, y no es que Mangel no lo haga pero joder, somos dos chicos. Cual de los dos es más gilipollas y desordenado… Casi parece una broma de mal gusto.
-Creo que tienes toda la razón, como siempre- Me encogí de hombros, levantándome de la cama sin antes emitir un fuerte estornudo. Vale, lo confirmaba, estoy jodidamente resfríado.
    Vi a Jen cambiarse de ropa en mis narices… Su cuerpo era esbelto, níveo y delicado. Podía tener más que claro que, las mujeres me seguían atrayendo muchísimo. Todo de ella me atraía fuertemente, especialmente sus caderas desnudas y esa linda cintura que siempre había aplaudido… Pero ¿Es más que eso? Digo, me puede gustar muchísimo por su físico, por su belleza pero necesito algo más… Y ese algo sé quien me lo puede dar. Lamentablemente ya no es Jen, y me duele, hasta me acojona admitirlo.
-¿Te vas a vestir o no?- Me había quedado embobado viendo su espléndida silueta. Se puso unos leggins y una camiseta que le quedaba perfecta, seguida por una de mis tantas sudaderas… Si Mangel viera la costumbre que tiene de ponerse mi ropa, de seguro que me mandaría a tomar por culo no una ni dos veces, sino que treinta o quizá más.
-Si, si… Estaba pensando- Mentí. Estaba viéndola, atraído por sus encantos de medusa… Joder, no puedo flaquear ahora, no ahora que le he dicho absolutamente todo a Mangel. Ni ebrio hubiese podido decírselo a otra persona.
      Me desperecé, dirigiéndome a las gavetas donde solía guardar mi ropa. Tomé algo casual; unos jeans, la camiseta verde con la sonrisa y mi sudadera azul. Jen ya había salido de la pieza cuando yo recién había terminado de vestirme.
-Joder…- Me revolví el cabello con cierta frustración encima. Me jodía completamente pensar en que le diría. ¿Y si a última hora me arrepentía? ¿Si se me ocurría sentir nuevamente un amor alocado por ella? Tenía más que claro que eso no sucedería… aunque me acojonaba seriamente el pensar que me echaría para atrás y mandaría todo a la mierda. No puedo hacerle eso a Mangel, tampoco puedo hacerle esto a Jen, no puedo seguir mintiéndole y mintiéndome.
-A tomar por culo… Ya lo tengo decidido- Exhalé por la nariz con bastante fuerza, saliendo de la habitación un poco más despejado. Mi hermana ya estaba vestida, las maletas estaban en la sals de estar. Mi madre estaba en la cocina, ayudando a Jen a no se que cosa, mientras el padrino ponía la mesa… Me siento como un verdadero inútil en estos momentos.
-Buenos días hijo. Ven, ayúdame con esto- Me dijo. Me acerqué a él con rapidez, recibiendo de su parte unos cubiertos. Me encogí de hombros y simplemente hice lo que me pidió.
-Iré por Febrero Héctor, a pasar un tiempo con ustedes. Extraño Noruega…- Le comenté como solía hacerlo cuando estaba relajado y buscaba una conversación amena.
-Tu sabes que eres bienvenido cuando quieras Rubén. Ahora…- Vi como dejaba de hablar, mientras se acercaba levemente a mi oreja. -¿Cómo vas con lo tuyo?- Su susurro hizo que me petrificara de pies a cabeza. Sentí las mejillas tremendamente coloradas, y el corazón me dio un vuelco que de seguro no es nada sano.
-N-no preguntes ese tipo de cosas en un lugar así, Héctor- Tosí un par de veces, como si intentara disipar esa sensación de vergüenza que había en el aire.
-Pero si están en la cocina, no están escuchando nada hijo. ¿Te decidiste?- Suspiré, un poco frustrado por su intromisión.
-Si… Me decidí- Dije entre dientes, mientras dejaba los tenedores al lado de los platos que ya estaban puestos en la mesa. Me detuve, apoyando las manos en esta y bajando la cabeza. –Tengo miedo…- Admití, aún en esta posición que me daba cierta protección contra cualquier palabra que pudiese hacerme daño.
-Es normal… Creo que por tu respuesta, sé a quien escogiste- No había que ser adivino para captarlo, después de todo las cartas estaban echadas y yo ya había hecho mi jugada. Sentí su mano en mi espalda, mientras la palmeaba con cariño. –Piensa que esta decisión te hará feliz, y hará feliz a Mangel… También dejarás de mentirle a Jen, lo que más que felicidad, te traerá calma. Siempre sale alguien herido… Lástima, me cae muy bien esta chica- Levanté la cabeza, agitándola de un lado a otro como si estuviese sacándome toda la mierda de encima.
-Es una buena chica. Demasiado buena- Suspiré, terminando el trabajo que se me había asignado al comienzo. Me di la vuelta, para mirarlo un segundo y luego desviar la vista a mi hermana, quien se encontraba en el sofá jugando con algunos de sus regalos. –Mantén el secreto por favor. No quiero que a mamá le de un ataque o algo. ¿Qué crees que diga cuando me atreva a contárselo?- Si terminar me acojonaba, contárselo a mi madre me ponía a temblar… No podía decirle “soy gay”, tampoco podía decirle “soy heterosexual”… es contraproducente que me guste un tío y me llene la boca diciendo aquello, pero… Mangel no es cualquier tío, y quizá eso es algo que mi madre pueda entender, o también puede que le choque aún más… Nos ha visto dormir juntos, jugar juntos, reír juntos… Nos ha visto crecer unidos, casi como si fuéramos hermanos. ¿Cómo le dices a tu madre que te gusta tu hermano? Vale, no es el caso pero es realmente parecida la situación. O quizá estoy divagando y sería mejor que dejara de pensar mierdas sin sentido.
-Yo creo que lo aceptará. Le guste o no tu madre es tu madre y así será por siempre, aunque niño, tu eres los ojos de ella, no creo que te diga absolutamente nada, sólo apoyarte y ya- Sus palabras me alentaban demasiado, tanto que podía sentir la fuerza de querer hacerlo ahora mismo. Aunque luego lo pensaba y se me quitaban las ganas por completo.
       Mi madre y Jen volvieron de la cocina, dejando platos de fruta y más cositas sobre la mesa. Nos sentamos y tuvimos una conversación muy de rutina, dejando que el tiempo pasara sin dolor. Así fue como pasó el tiempo, y fue tanto así que no nos dimos cuenta de que ya había dado la hora para decir adiós.
-Vamos Héctor, apresúrate- Mi madre le decía cosas al padrino, que moviera esto para acá, que abrigara a mi hermana, que se le olvidaba el cepillo de dientes. Era una locura, pero lograron terminar a tiempo.
-Te extrañaré mucho amor. Cuídate y cuida de Jennifer. Los quiero mucho- Mi madre me abrazó y yo lo recibí sin más, enrollando mis brazos en su cuello, después de todo la altura me lo permitía con bastante facilidad.
-Te quiero hijo, estamos viéndonos en Febrero- Me guiñó un ojo, seguido de un fuerte abrazo. –Espero que traigas novedades- Su voz me sacó de la tranquilidad, y me hizo sentir la misma corriente agresiva que había sentido horas atrás.
       Me despedí una vez más, sin antes abrazar con fuerza a mi hermana, que ya tenía sus pequeños ojitos llenos de lágrimas. Verla así me partió por completo el corazón, a tal punto que no quise soltarla.
-Te quiero pequeña, pórtate bien y no desobedezcas a mamá- Besé su frente, mientras sus lagrimitas corrían por sus mejillas. La solté antes de enternecerme aún más y sufrir demasiado por la despedida. Bajamos con ellos hasta la entrada del edificio, para esperar un taxi y decir adiós cuando este se los llevaba hasta que se perdieron en la calle.
-Subamos, hace frío- Me dijo Jen, tomándome de la mano para dirigirme ella misma al ascensor, el cual nos llevó de vuelta a nuestro castillo. El castillo del terror… Joder.

        La mañana pasó con calma. Nos dimos el tiempo de ver un par de películas, mientras comíamos unas galletas que había dejado mi madre en la encimera. Mi móvil comenzó a sonar y por un momento sentí que no era prudente que respondiese frente a Jen, pero al ver que era de Cheeto me pude dar la libertad de contestar sin tener que moverme de mi lugar.
-Eh tío, ¡que pasa!- Sonaba bastante animado.
-Hola Cheeto, ¿cómo anda la vida? ¿Lo pasaste bien en navidad?- Ya era 29 de Diciembre, así que la navidad había pasado, pero no recordaba el día en que había hablado por última vez con mi buen amigo.
-Aquí tío, te tengo una invitación. Tu sabeh, lo típico…- Arqueé una ceja, interesándome cada vez en lo que decía mi compañero, al otro lado del móvil.
-Vamos, lánzalo. ¿Qué plan?- Pregunté.
-Tu sabeh que siempre ehtamoh celebrando año nuevo juntoh. Pero ehte año al parecer tóh se quieren ir a tomar por culo con suh noviah, así que vamoh a celebrar algo tranquilo en la casa de Alehby, hoy día. ¿Te apuntah?- Hace bastante que no salía con estos gilipollas, y como bien había dicho Cheeto, siempre teníamos la costumbre de juntarnos, emborracharnos, y hacer imbecilidades en conjunto.
-Allí estaremos- Acepté por los dos, puesto que ni siquiera le había preguntado a Jen, pero como siempre solíamos ir los dos, no encontré que fuera un problema aceptar una vez más. Sentí la risa de Cheeto al otro lado de la línea, para luego colgarme y seguir con lo suyo.
-Jen, hoy en la noche tenemos fiesta en la casa de Alexby- Le sonreí ampliamente, mientras ella me devolvía aquel gesto. Sabía que se entusiasmaría por la idea, después de todo no teníamos nada que hacer esa noche y de seguro lo pasaríamos bien en conjunto.
     La tarde la pasamos durmiendo, comiendo y jugando a la play. Jen estaba embobada en su portátil jugando WoW, mientras yo me había quedado interesado en una película que estaban pasando por la televisión. Vi la hora en mi móvil.
-Las ocho… ¿será bueno que vayamos?- Le pregunté a Jen, quien me miró casi con un solo ojo, mientras se manteía concentrada en su partida.
-Vale, dame cinco minutos- Me reí, a veces se viciaba demasiado con lo que jugaba, pero eso era algo que me encantaba de ella… espera ¿Qué cojones acabo de decir?
   Me levanté del sofá, dirigiéndome al baño para arreglarme un poco el cabello y cepillarme los dientes. A los pocos minutos vi el reflejo de Jen por el espejo frente a mis narices, de seguro quería arreglarse igual que yo.
-Bueno, pasemos a comprar algunas cosas para tomar, y nos vamos donde Alexby- Comenté, ya con el abrigo puesto, la cartera y el móvil. Jen llevaba las llaves, por lo que salí primero dejando que cerrara el departamento. Afuera hacía un frío acojonante pero no nos impidió ir con la alegría a tope. Sabíamos que lo íbamos a pasar excelente.
       Pasamos a un negocio donde compramos Monsters, Ron y una botella de Vodka. Los gustos del grupo eran bastante variados así que era mejor llevar un poco de todo. Me compré un par de cervezas para mí, sabía que el ron se acabaría pronto así que prefería asegurarme.
-Vamos por un taxi- Le dije, llevando la bolsa de plástico por la mano izquierda. En cuanto vimos uno lo hicimos parar y le indicamos la dirección para que nos llevase de una vez. Mi móvil comenzó a sonar en eso que nos acomodábamos, pero al ver que era Mangel, preferí simplemente no contestar y dejar que siguiera sonando. Ellos sabían que iríamos así que tampoco era algo por lo cual preocuparse.
-¿Quiénes irán?- Me preguntó Jen. No tenía la menor idea de cómo responder aquello. No nos llevábamos mal con nadie, y estaba más que claro de que Alexby no invitaría a nadie fuera del grupo más íntimo de amigos.
-No lo sé, pero de seguro irán los de siempre. Mangel, Cheeto, Eva, Staxx, Eddi, Mario y de seguro alguien más que se me olvida- Sabía que Willy no iría, no le gustaban tanto las juntas. Para que hablar de Vegetta; a ese tío no se le puede sacar de su habitación, aunque no lo conozco demasiado, no creo que vaya.
-Ah vale- No agregó nada más, sólo siguió mirando para afuera, mientras el taxi seguía su recorrido.
      El camino no duró demasiado. No estoy seguro si el chofer estaba enojado, pero se fue tan rápido que por un momento temí por mi vida. Cuando nos dejó fuera de la casa de Alexby, le pagué lo debido y salimos de este para dirigirnos a la puerta.
-Mierda, se me quedaron las bolsas- Dije esto, mientras corría de vuelta al coche, el cual todavía no se iba. Jen al parecer llamó a la puerta, porque en cuanto volví esta ya estaba abierta, y Alexby recibía a Jen con una amplia sonrisa.
-Venga chaval, así que han venido. Adelante- Lo saludé con un abrazo, mientras Jen le besaba la mejilla. Entramos a su casa la cual estaba ordenada de una cierta manera en que pudiésemos caber todos. Ya estaban en ella Cheeto, Mangel y Maximus, quien estaba poniendo vasos y mierdas varias en la mesa de centro.
-¿No va a venir nadie más?- Pregunté curioso, notando que no había demasiada gente. De hecho creía que esto colapsaría, pero lo prefería así.
-Me sorprende tío. Faltan Mario, Eddi, Willy, Vegetta y Frank. Creo que Frank trae a su novia, pero cuando lo llamé no estaba tan seguro- Puse una cara de asombro al escuchar el nombre de Willy y de Vegetta, realmente no esperaba que vinieran, no por tener algún problema con ellos sino más bien porque esto no era algo natural en ellos.
      Dejé las bolsas en la mesa, saludando a Maximus con un abrazo, siguiendo con Cheeto, para terminar frente a Mangel.
-Hola…- Dije entre dientes, rascándome la nuca. Esto era lejos lo más raro que había tenido que vivir. Por un momento logré olvidar en la situación que me encontraba. Como la noche anterior nos habíamos besado bajo la lluvia como si fuésemos dos adolecentes descarriados.
-Hola. Pensé que no vendrían- Dijo esto, mientras noté como su mirada se desviaba a Jen, quien se acercaba a nosotros.
-Hola Mangel, tanto tiempo. ¿Cómo estás?- La situación era la siguiente. Mangel estaba parado frente a nosotros, yo tenía a Jen a mi lado y los tres nos mirábamos. Dos de nosotros sabiendo las intenciones de esas miradas, la otra persona, en este caso Jen, sin entender que cojones pasaba internamente. Tenía a mi novia y a mi… ¿amante? Frente a frente.
-Hola Jen, si que ha pasáoh bahtante tiempo- Vi como se acercaba dándole un fuerte abrazo. Tragué saliva, incómodo a no dar más. Joder no me puede estar pasando esto. Sentí la mano de Jen tomar la mía, mientras me alejaba de una manera bastante extraña. No pude voltear a ver el rostro de Mangel, pero estaba seguro que no sería de las mejores caras que le he visto.
-¿Qué haces?- Le pregunté un poco ofuscado por su comportamiento infantil.
-Nada, sólo quería que me acompañaras a tomar algo de la mesa- Me encogí de hombros, un poco confundido. Tomó un vaso y lo llenó de Ron con Coca Cola para alivianar el sabor del alcohol, y se dirigió nuevamente donde Mangel.
-Ten, aquí tienes- Miré la situación más que extrañado. No sabía si antes se lo había pedido pero no le di mayor importancia, después de todo era algo sin sentido.
      Poco a poco comenzaron a llegar los invitados. Frank efectivamente llegó con su novia, mientras que Mario había traído a unas tías que no había visto en mi puta vida. La sorpresa fue cuando llegaron Willy y Vegetta, con una diferencia de no más de 20 minutos.
-Hombre, no pensé que vendrías- Le comenté a Willy, quien se encontraba a mi parecer un poco nervioso.
-Es bueno salir de casa de vez en cuando- Me sonrió, achinando los ojos. No pude evitar descojonarme por ese rasgo tan gracioso. Sentí una mirada penetrante por mi espalda, y cuando pude voltearme de manera disimulada, supe de quien venía la mirada…Vegetta.
-¿Tu lo convenciste?- Pregunté de manera descarada. Era jodidamente extraño verlo aquí y no me refería a Willy sino a Vegetta.
-¿Eh? ¿Hablas de Vegetta? No, ese tío es más duro que una mula. No podría convencerlo- Se encogió de hombros, pero no terminé de creerle… me estaba mintiendo, de eso estaba seguro.
     Volví con Jen, quien ya estaba dentro de un grupito donde conversaban las chicas. La abracé por detrás, apoyando mi cabeza en su hombro, encorvándome a más no poder. Pude sentir una mano descarada agarrarme el culo y cuando volteé, noté una sonrisa socarrona en los labios de Mangel. Que hijo de puta, así que era verdad eso de comportarse como le diera la gana. Me separé, dándome la vuelta y mirándolo con los ojos filosos.
-¿Eres tonto? ¿Quieres mandar todo a tomar por culo?- Lo miré un poco ofuscado. Hizo un gesto con los hombros como disculpándose, a lo que no pude negarme. Sólo suspiré agobiado por la situación en la que estaba metido… No pensé que sería tan incómodo.
      Como los padres de Alexby no estaban, la casa había quedado a su mando y como era lógico de él, no dudo ni un segundo en tomar todo el control y hacer que los vecinos no olvidaran jamás esta noche… por el ruido, claro. La música estaba a tope, y la mesa estaba repleta de distintas bebidas alcóholicas, al parecer nadie fue egoísta en ese sentido.
-¡Comencemos con los chupitos!- Escuché un grito, había sido de Eddi. Todos nos acercamos a él, mientras algunos tomaban las botellas de la mesa y las ponían en el piso, donde ya nos habíamos sentado todos en forma circular. Mangel estaba frente a mí y al lado de él estaba Eva, Alexby y seguido de ellos Willy y Vegetta, sentados juntos sin decir mucho.
-Bueno, bueno. Comenzamos con los retos- Eddi era experto en esta mierda de juego donde proponía los retos más ridículos y difíciles de realizar… Pero con el pasar de las horas se fueron haciendo más fáciles y torpes, debido a la cantidad de alcohol que todos habíamos ingerido.
-Ya no doy más tío- Willy dijo esto, echándose para atrás y apoyando la espalda en la parte baja del sofá que tenía atrás de él. Mario y Eddi eran sin duda los más ebrios, y me sorprendió ver a Vegetta un poco achispados. Nunca me hubiera imaginado verlo en ese estado, pero se notaba que tenía alguien que lo cuidaba. Willy se veía preocupado.
-Bueno, bueno, bueno… hagamos las cosas más intensas. Juguemos al ropero- Alexby dijo esto con una voz más que chistosa. Todos lo miramos, o la gran mayoría, mientras intentaba explicar lo que acababa de decir. –Mi madre compró un ropero enorme que tiene en su habitación. Aún está vacío, así que se me ocurrió hacerun jueguito sucio. Ocupamos la botella de ron, la hacemos girar y a las dos personas que les toque, deben ir dentro del ropero por 10 minutos. Todo está permitido en esos minutos, así que algunos quizá cumplen sus sueños húmedos, ¿o me equivoco, Wigetta?- Abrí los ojos de par en par, para escupir lo poco y nada de cerveza que me estaba tragando. Todos se descojonaron, inclusive Vegetta quien, estaba más entretenido que nunca. Willy estaba rojo, pasando al morado.
-Vale, que es broma. Puede que no hagan nada tampoco- Dije, intentando arreglar la situación que había sido de lo más graciosa, al menos para nosotros. Miré a Jen, quien bebía otro chupito con bastante descaro. Esta chica tiene mucho aguante…
-Bueno chavales, es hora de comenzar el juego- Alexby dijo esto animando el clima, mientras ponía la botella en el centro y la hacía girar.
      La botella primero apuntó a Eva, y automáticamente la sonrisa de Alexby se fue a tomar por culo.
-Ups- Dije intencionalmente, mientras le quitaba la botella y esta vez era yo quien la giraba. No esperaba para nada que saliera Jen.
-Bueno, he de admitir que me produce cierto morbo- Admitió Alexby y no pude estar más descojonado por su comentario. Cheeto se levantó, mientras se proclamaba el encargado de tomar los tiempos y de ir a dejar a las “parejas” al ropero.
-Como deseo que salgan Willy y Vegetta- Admití con toda tranquilidad, sintiendo la mirada de ambos, una más perdida que otra. Cheeto se fue y al rato volvió, tomando el tiempo y sentándose de nuevo en su lugar. Mangel se mantenía más que callado, lo que me preocupó de cierta manera.
-Bueno, no vamos a esperar a que vuelvan. Hagamos retos mientras tanto- Los vi asentir, y fue cuando hice girar de nuevo la botella. Esta vez salió Mangel. Pestañeé varias veces para caer en la cunta de que era Mangel, MI Mangel.
-Vamos, vamos, Rubelangel. Dame Rubelangel- Dijo Willy en tono de venganza, fruncí el ceño haciéndome el enojado, mientras volvía a lo mío. Salió Alexby.
-¡Salseo!- Gritó Eddi, mientras bebía otro sorbo de su mezcla de tragos. –Bueno, bueno. Queremos un beso tío, a ver la carita de celos de Rubius- Todos comenzaron a reírse, guiándose por las típicas bromas que hacían de nosotros dos… bromas que ahora nos calzaban como anillo al dedo.
-¿Estás loco tío? Ni de coña le daré un beso a Mangel- Alexby se cruzó de brazos como un niño pequeño, lo que me hizo suspirar tranquilo… Y esta misma tranquilidad se fue a la mierda cuando vi a Mangel levantarse de su posición y plantarle un beso que podría haberse considerado un poco guarro.
-¡¿Qué haces?! ¡¿Estás loco?!- Alexby comenzó a gritar como un maniático, mientras Mangel se descojonaba, me miraba y sonreía pero no con un dejo de maldad, más bien con una sonrisa traviesa. Suspiré dándome cuenta que no sacaba nada con detener esto, era un simple juego y ya.
        Los juegos con la botella siguieron. A Cheeto le tocó con una de las tías que había traído Eddi. A Mario, quien ya estaba más que borracho, le tocó con Vegetta, pero en vez de besar a este se quedó vomitando en un florero. Jen y Eva volvieron con una sonrisa de oreja a oreja, dejándonos con la incertidumbre de si había ocurrido algo o de si simplemente nos estaban haciendo una broma.
-Bueno, ¡que gire!- Gritó Eddi, quitándome la botella y haciéndola girar. No me sorprendió que me tocara a mí. –Vamos, vamos, dame Rubelangel- Dijo con una voz socarrona, mientras hacía girar la botella y en vez de dejar que se detuviese sola, la detuvo, ni más ni menos que apuntando a Mangel.
-¡Que lástima, les tocó a los dos!- Dijo riéndose sin parar. Miré a todos intentando salvarme de esta, había sido trampa, pero nadie se quejaba por ello y de hecho tenían cara de estar disfrutándolo como el show más entretenido de la historia.
-¡Al ropero!- Gritó Alexby junto a Eva y Willy. Los miré un poco cabreados, mientras soltaba la mano de Jen, la cual había sujetado minutos antes. Tragué saliva, parándome de mi posición y viendo como Mangel y Cheeto se acercaban a mí.
-Vamoh chicoh- Dijo mientras nos encaminaba a la habitación de los padres de Alexby, donde se encontraba el jodido ropero. –Vale chicoh, tienen 10 minutoh… Por favor no la líen. Aquí no- Por un momento había olvidado que Cheeto conocía toda nuestra historia y peor aún, ya nos había visto un poco “juguetones”. De sólo recordarlo sentí las mejillas explotar.
-Tranquilo tío, no pasa náh- Dijo Mangel, abriendo la puerta del ropero que no era tan amplio como había imaginado, entrando en este.
-Buena suerte- Me dijo Cheeto, esperando a que yo entrara, para cerrar la puerta, no sé si era con llave, pero le puso algo que nos impedía abrirla.

//// https://www.youtube.com/watch?v=DDBkVXR3ugI ////

     La oscuridad era inmensa, no podía ver a Mangel por muy cerca que estuviese, ni siquiera podía ver mis propias manos, las cuales había ubicado frente a mis ojos. Se escucharon los pasos de Cheeto saliendo de la habitación y cerrando la puerta. Lo que siguió aquello fueron gritos, risas y una que otra broma sobre rubelangel, que lográbamos escuchar desde la habitación. Bastante lejano, pero lo escuchábamos igual.
-Joder…-Dijo. No lograba captar en que posición estábamos, pero estaba más que seguro que Mangel estaba en el rincón del ropero, intentando evitar contacto alguno.
-Tenemos que esperar 10 minutos- Dije exhalando. No podía hacer nada… No en un lugar como este, donde sabía que cualquier error nos costaría más que un mal rato.
-Quizá se te hubiese hecho máh corto si hubieseh ehtáoh con Jen- Su voz salió venenosa, insinuando cosas que se supone ya había dejado claras.
-¿Qué cojones dices? ¿Vas a empezar de nuevo?- Me acerqué sin saber a donde, pero como había sólo una dirección, quedé de igual forma frente a Mangel. Acerqué mis manos con torpeza, encontrando su rostro. Al menos ya tenía una pista.
-No he empezáoh náh. Joder… Ayer era 28 de Diciembre, día de loh inocenteh. ¿No me jugahte una broma?- Quedé impactado y realmente herido con sus palabras ¿Realmente creía eso de mí?
-Eres un hijo de puta Mangel. ¿Crées que te diría todas esas cosas por una estúpida broma? Te creía más inteligente- Sentía el leve efecto del alcohol, y pese a que no estaba pedo, si estaba lo suficientemente achispado.
-Perdón… es sólo que… Mejor no me ehcucheh, ando pedo, de seguro eh por eso- Un bastardo buscando excusas, que original.
-¿Qué quieres que haga Mangel? ¿Te lo demuestro aquí? No me cuesta nada… Estamos solos, en medio de la oscuridad. No hay pecado que podamos mirar, y como último recurso, le echamos la culpa a la borrachera- No entendía muy bien lo que yo mismo estaba insinuando, pero si servía para calmar a Mangel, me valía.
-No quiero que te sientah obligá…- No lo dejé terminar, me tenía irritadísimo. Guiándome por mis manos posé mis labios en los suyos, algo simple y bastante potente.
-Me gusta besarte, ¿me entiendes?- Lo intenté dejar claro de una vez por todas. Me acerqué nuevamente a sus labios, acorralándolo en la esquina del ropero para dejarlo sin espacio alguno. Sentía su fuerte respiración chocar en mi mejilla. Era un tanto excitante, un tanto acojonante. Una mezcla grosera de sentimientos que me tenían cada ve más arriba en las nubes. Sentí los brazos de Mangel pasar por mi espalda, mientras me levantaba con rapidez la sudadera.
-Oye, cálmate que no estamos en un motel- Me descojoné, ayudándolo a sacarme la prenda. Después de todo me estaba asando adentro de ese jodido ropero.
-Cállate- Me dijo sin mucho preámbulo, besándome una vez más, para detenerse de golpe. No entendía que le sucedía a Mangel… estaba con contradicciones, por un lado seguía, por otro se detenía.
-Que gilipollas eres- Fruncí el ceño, algo que claramente él no notó. Se había quedado inmóvil, como si se hubiese arrepentido de todos sus movimientos.
-Será mejor que no hagamoh náh máh- Me dijo. Bufé frustrado, acercándome a su oído guiádo por mis manos.
-Quizá tu no quieres hacer nada… lo que es yo…- Me detuve, mientras dirigía mi mano a la cremallera de sus jeans. Increíblemente había acertado en el lugar guiándome por proporciones. –Creo que me toca a mí. ¿No recuerdas el incidente en la disco?- Sentí un pequeño saltito de su parte, supongo que por el fuerte toque que hice en sus pantalones, y por el comentario fuera de lugar que había hecho.
      No le quise dar más vueltas. Me acerqué a él, besando sus cálidos labios con bastante pasión. Sentía su boca moverse ágil, como si ya estuviese acostumbrada a encajar en la mía. Su lengua hizo posesión de mi boca, mientras yo luchaba con la mía. El calor se sentía en el ambiente, y no sólo allí, sino que también en mis pantalones. Sentí una gota de sudor correr por mi sien, la cual sequé con mi muñeca, para acto seguido, levantar la camiseta de Mangel, dejándolo a torso desnudo. La mezcla de pecado, oscuridad y calor era realmente excitante.
-¿Te sientes igual que yo?- Comenté con una voz lasciva, acercándome un poco a él para dejarle claro que allí abajo en mis pantalones, alguien reclamaba movimiento.
-Rubiuh… Hueleh a Ron- ¿Qué mierda importaba el alcohol? Todo vale en un jodido ropero. No le di importancia, sabía que estaba acojonado, pero tampoco lo iba a violar, si es que ese era su miedo. Posé mis manos en su pecho sudoroso, bajando las manos lentamente por su abdomen para toparme con esos pelitos que nacen en el ombligo y terminan en una zona bastante peligrosa. Dejé sujetas mis manos en su pantalón, mientras besaba con furia sus labios, para bajar y proseguir con su cuello… Quizá en condiciones normales no me hubiese comportado así, pero estando achispado, mi confianza crecía, al igual que mi calentura.
-Lo deseas- Susurré con una voz extremadamente guarra, mientras seguía con mi trabajo de besar aquí y allá.
-Claro que lo deseo, gilipollah- Dijo de la misma manera, quitándome la camiseta con bastante fuerza y rapidez. No dudé un segundo en apoyarme en el torso desnudo de Mangel. Si había algo más exquisito que besarlo, era sentir su piel contra la mía… Ese toque mágico que me hacía llegar a un lugar prohibido.
-Ah…- Oí como se quejaba levemente, mientras sus dedos se enterraban en mi espalda, y su boca atacaba a la mía con furia.
-Estás mojado- Dije, refiriéndome al sudor que corría por su pecho, y que también corría por el mío. No entendía porqué había dicho aquello, pero tampoco entendía porqué cojones estábamos en un ropero. Preferí seguir disfrutando el momento.
-Rubiuh, tenemoh que parar- Me dijo, sin antes rozar un poco más su pecho contra el mío. ¿Cómo pretendía que paráramos después de hacer algo como eso? Pese a todo tenía razón, no sabía cuanto tiempo habíamos estado en eso, pero sabía que en cualquier momento llegaría Cheeto y tampoco era la idea traumarlo.
-Tienes razón- Suspiré, con una calentura encima que no era ni medio normal. Me daba miedo pensar en el momento en que no pudiésemos parar. En que a ninguno le quedara cordura para decir “basta”. ¿Follar con Mangel? ¿Cómo cojones se hacía eso? -¿Un poquito más?- Dije con una voz de niño desamparado. Pude escuchar una leve risita de su parte, mientras se acercaba a mí y me plantaba un beso, no me quedé atrás y lo intensifiqué. Habíamos pasado de la tormenta a la calma, para volver a la tormenta, una más potente. Sentí la necesidad de tocarlo un poco más… Bajé la mano hasta su cremallera, bajándola lentamente con el índice y el pulgar. Lo sentía bajo su pantalón, palpitando. Sabía que lo deseaba tanto como yo.
-No Rubiuh, de eso no te podráh hacer cargo en 30 segundoh…- Me dijo con un hilo de voz, como si estuviese intentando hilar las palabras lo más perfecto posible. Exhalé irritado por no haber seguido. Saqué las manos de sus jeans, agachándome y recogiendo su ropa y muy a tiempo. La puerta de la habitación sonó, seguida por la voz de Cheeto.
-Chicoh, víhtanse, arréglense o que se yo. Voy a abrir y no me quiero encontrar con sorpresah- Tomé la ropa con velocidad, sintiendo como el sudor me corría por la frente. En cuanto se abrió el ropero tomé una gran bocanada de aire.
-Joder macho. ¿Qué cojoneh hicieron allí adentro? ¿Una barbacóa? ¿Incendiaron el ropero?- Preguntó con una leve sonrisa en el rostro, mirándonos detenidamente a mí y a Mangel, a quien podía ver por primera vez luego de haber entrado. Estaba despeinado, realmente colorado y…con mi camiseta. Me miré un segundo y pude notar como me había puesto su camiseta y peor aún, al revés.
-Mejor no preguntes- Susurré, sentándome en la cama, mientras veía como Mangel cerraba la puerta de la habitación… No podríamos salir en bastante tiempo, no hasta que estuviésemos ordenados, secos y sin erecciones que nos delataran… Madre mía, hemos perdido la cabeza.
————————-
Que taaaal??? Vuelvo un pelín tarde para entregarles el capítulo nro. 86 de Luchemos Por Esto, YAY!!!!!!
    OMFG XD A nuestros chicos se les fue la olla de una manera bestial… ALABADO SEA ALEXBY POR LA IDEA DEL ROPERO!!! ALABADOOO. Él quería Rubelangel, yo quería Rubelangel, TODOS querían Rubelangel! CONTENTOS? SI! :D
     Bueno, en una pareja siempre hay alguien que mantiene la calma, esta vez le tocó a Mangel, pero créanme. Nuestro querido Andaluz no anda con cositas… a él también le va a tocar, muajajaajjaja!!!!! La idea de ellos dos encerrados en un roper es intensamente sexy xDDD No puedo evitar entusiasmarme por aquello.
   Cheeto es lejos el mejor amigo que puede existir, es decir. El tío sabía TODO lo que iba a pasar entre ellos, y los protegió y más encima los esperó en la habitación para que a los otros dos tórtolos se les quitara la calentura x’D Ese es Cheeto… madre mía xD
    ¿Que pasará al día siguiente? ¿Alguien se dará cuenta? ¿Rubius le dirá todo a Jen? Uffff tooodo eso y mucho más en los capítulos que siguen!!!
   Como siempre darles las gracias por su constante apoyo, sus mensajes me hacen reir muchísimo, tengan claro eso xD Gracias por estar siempre aquí y emocionarse tanto como yo ^^ Espero de todo corazón que disfruten este capítulo EXTRA largo (que si lo es, hombre!) y nada, nos vemos muy pronto por estos lados. Un besoo!!

Wigetta | Y aún así, juré nunca dejar de amarte...

Habían pasado casi 4 años, desde que no sabía nada de Vegetta; desde aquella conversación que tuvimos en su habitación…

-Nunca te amé, Willy….

Trataba casi a diario de decirte que no te amaba, que todo era un error. Pero al ver tus ojos, al verte tan feliz, hacía que me arrepintiera de decirtelo. Y cada día me trataba de convencer para quererte. Pero no era así…

Por más que quería no podía hacerlo, pero tampoco quería lastimarte-

En ese momento, no creía absolutamente nada de lo que me decía, pensaba que lo decía sólo para que no volviera a insistir en regresar, muy a pesar de haberme traicionado con Tanya, a la cual aún odio con toda mi alma, pues prometió nunca lastimarlo ni dejarlo ir. Pero a final de cuenta lo hizo. No le bastó con quitarme lo que más he amado en este mundo, si no que después de un tiempo; lo dejó sin más, engañandolo con otro sujeto, del cual ella salió embarazada. La odio por destruir lo que con trabajo me costó formar.

De repente, mi móvil comenzó a sonar, me había llegado un mensaje….¿de Vegetta?

No sabía que hacer, ni como reaccionar, mi corazón latía ferozmente en mi pecho, al punto que sentía que se saldría del mismo, un sonrisa tonta se formó en mi rostro, fue tan grata mi sorpresa de volver a saber de él. Por que claro, yo nunca dejé de amarlo.

-Hola Willy ¿qué tal estás?

Sólo con eso me hizo completo el día, platicamos un poco por mensajes de texto, y de lo típico que se pregunta la gente que no ha tenido contacto en mucho tiempo.

Me dijo que se entero que yo ya no radicaba en Madrid, por Alex. Le dije que tenía un trabajo como programador y que había dejado mi canal de Youtube hace ya un par de meses, pero seguía en contacto con mis seguidores.

Pero yo quería verle, necesitaba verle, así que me armé de valor para decirselo

-La próxima semana iré a Madrid por vacaciones, tal vez, si tu quieres claro, podamos vernos para platicar ¿qué te parece?- mi cara ardía a más no poder al mandar ese mensaje.

-¡Claro que si Willy! Estaría más que encantado-

-Vale, entonces te veo en un par de días cuando llegue a Madrid, me tengo que ir Vegetta, debo irme a trabajar, me dio mucho gusto volver a saber de ti, pringao’-

-Jaja, igual a mí me dio gusto saber de tí, cabezón. Que tengas un lindo día, Nos veremos pronto-

Una vez que había llegado a Madrid, mis padres fueron al aeropuerto a recibirme, junto con mi adoraba hermana, Carola, madre mía, que rápido pasan 4 años, extrañaba mucho a mi enana favorita. Pasamos todo el día juntos, haciendo cosas de familia. A los siguiente, visité al resto de mis amigos. Alexby, Staxx,Mangel, Cheeto, Rubius, y demás gente maja, que seguía en la plataforma de Youtube. Recuerdo el día que se enteraron que había abandonado mi trabajo para Youtube, aunque tampoco me cuestionaron mucho, pues ellos nunca se enteraron de lo mío con Vegetta, a excepción de Alex, que ha sido siempre, mi mejor amigo.

Me quedaban tan sólo 4 días para regresar a Los Angeles, y recibí un mensaje de Vegetta

-Bien Willy, aún te quedan unos días aquí y no me has dicho que es lo que quieres que hagamos, ¿quieres que vayamos al “El Sol”? ¿al cine tal vez?, tú dime pringao’ y yo dispuesto eh :D-

-¿qué te parece mejor ver películas en tu casa, o en la mía tal vez? ¿qué dices Vegetta?

-Ah! Pero no te dije, que ya vivo solo tío, será en mi casa entonces, tú dime a que horas quieres que pase por ti-

-….-

Y ahí fue donde volvió mi nerviosismo,

Con Vegetta pasé los mejores años de mi vida.

Desde la primera vez que grabamos una partida de Minecraft, una serie, un vlog….

Mi primer beso…

Mi primera vez…

Y mi primera decepción.

Después de él, no volví a estar con nadie, cerré mi corazón para todo el mundo, no quería volver a sentirme traicionado, no quería volver a llorar.

Llegué a abusar del alcohol, de las drogas, llegué a lastimarme a mi mismo, me cortaba, pero no había nadie para detenerme, hasta que un día me di cuenta,

que no servía de nada dañarme , pues no iban a regresar todas esas alegrías que tuve alguna vez a su lado.

Al punto de las 4pm llegó a mi casa, bajamos hasta donde estaba su auto, y nos dirigimos a una tienda de conveniencia, a comprar alguna que otra golosina, llegamos a su casa, entre pláticas y risas, era como si nunca hubieramos perdido el contacto, como si hablaramos todos los días.

Nos sentamos en el sofá del salón, y pusimos una pelicula al azar….

“The Human Centipede 2” ¿en serio tío?, pero bueno, la vimos. Por alguna razón muy extraña, en la escena más asquerosa, me descojoné de risa, acto seguido, el también lo hizo. Terminamos de ver la pelicula, un tanto asquerosa, pero divertida en sus momentos,

nos quedamos hablando aun más, para ese entonces eran casi las 8pm, dios que no me había dado cuenta. Estaba oscureciendo, y el salón se estaba quedando en la penumbra, pero poco nos importó, Vegetta puso música al azar y sonó esa canción tan bonita que me sugirió una sub hace mucho tiempo, de la cual me había enamorado….

https://www.youtube.com/watch?v=szmjXmeU7eE

-Esa canción me encanta, es mi favorita de “Living Things”- Comenté con una sonrisa en los labios,

-La mía también- giró para verme, aún en la oscuridad, podía ver sus ojos, esos ojos que siempre me hipnotizaron.

Poco a poco nos fuimos acercando, hasta que nuestras frentes quedaron pegadas, para despues juntar nuestras narices, y rozar nuestros labios, para ese entonces yo temblaba más que una hoja de papel, me sujetó suavemente del brazo y susurró contra mis labios…

-Estás temblando…-

-N-no…-

-Claro que sí- mientras me decía eso, sentía como se formaba una sonrisa en su boca.

-Cállate…-

Estaba a punto de besarle, pero algo en mi mente me hizo detenerme

Nunca te amé, Willy…”

Me alejé sólo un poco de su rostro, bajando el mío, pero, lo que me dijo hizo que reaccionara de inmediato.

-¿Te rindes?- me lo dijo en el tono más ronco que pudo, no pude resistirme, me acerqué de nuevo a sus labios para fundirlos en un beso, al cual yo pensaba que iba a ser no correspondido, pero todo lo contrario, en cuanto sentí como empezó a llevar el control, una corriente de electricidad me recorrió de pies a cabeza, mi piel se erizó por completo, mientras que mi mano libre iba a hacía su nuca, para luego subir a su cabello y perder mis dedos en este.

Mordí su labio suavemente, mientras que él, me atrapaba por la cintura, definitivamente era la mejor sensación del mundo. Pero tenía que regresar a la realidad.

Nos separamos, por la falta de aire, mis ojos comenzaron a nublarse, las lágrimas estaban amenazando por salir…

-¿Y eso por que fue Willy?- me preguntó un tanto confundido, pero sin soltarme

-Aún te amo…-la voz se me quebró en el “te amo”, me cago en todo..

-Pensé que lo habías olvidado, ¿después de todo el daño que te causé, me sigues amando?-

-Nunca pude olvidarme de tí, Samuel-era la primera vez que le llamaba así, ni siquiera siendo pareja le llamaba por su nombre. -Siempre trato de mantener ocupada mi mente, pero al final del día, apareces tú, aún no puedo olvidar…..- No me dejo terminar, me calló con un beso, un beso tan dulce, tan irreal, tan perfecto.

Después del beso, y un silencio un poco incómodo, me di cuenta que era muy tarde, así que le dije que me iría a casa, a lo cual el insistió en llevarme, pero le dije que no era necesario, así que sólo me acompañó a la planta baja a esperar un taxi.

-Prometo venir a despedirme de tí antes de irme pringao’- Le sonreí

-Te estaré esperando, cabezón-

Regresé a su apartamento una noche antes de regresar a Los Angeles, como le había prometido.

Toqué a la puerta, y me abrió con una enorme sonrisa, tan característica de él, platicamos un poco, y de repente las horas se nos fueron volando. Ya estaba en la puerta dispuesto a irme, cuando me detuvo para darme un regalo.

-P-pero…es tu peluche favorito Vegetta…-Me regaló su peluche de “Vakypandy” que le había dado una sub en un evento al que fuimos a México, recuerdo como le brillaron los ojos al ver el peluche, ya que estaba hecho a mano por la misma suscriptora, que también me había regalado un peluche de “Trotuman”

-Quiero que lo tengas tú, Willy- me miró de una manera muy tierna, no pude decirle que no.

-Vale, entonces me lo llevo, muchas gracias Vegetta. Prometo venir más seguido a Madrid a visitarte-

-Vale cabezón, se puede decir que….¿confirmamos?

-Confirmamos….-

Despues de todo eso, ha pasado ya casi un año. Aún sigo hablando con Vegetta, pero no hemos vuelto a tocar el tema de lo que paso esa noche, no hemos vuelto a mencionar ese beso, ahora él tiene una novia, bastante guapa, la verdad. Una chica argentina que hace dibujos muy monos, Vegetta le cogió bastante cariño, tanto así que fue por ella a Argentina y ahora viven juntos, al parecer van para largo, aunque estoy feliz por él

Pero aún así

Juré que nunca dejaría de amarle…..

Nunca dejaré de amarte…

Samuel….

—————————————————————————————————————-

OH POR DIOS, ME SALIÓ DEL PINCHI CORAZÓN, 

TENÍA DIAS QUERIENDOLO ESCRIBIR PERO NO ENCONTRABA LAS PALABRAS, Y AHORA POR FIN LO HICE, 

Bueno, bueno. Con mi primer One Shot, llegué a +60 notas creo, 

MUCHAS GRACIAS, la verdad no esperaba tan buena respuesta, me sentía tan apenada n///n

espero que les guste este, no está tan ¬w¬, pero tiene su salseo (?)

Vegetta se queda con Momo por que YOLO (?):DDD #VegenerisFTW

LOS QUIERO

PD: Feliz Cumpleaños Willy :DDDD