a donde los pies me lleven

Si el mundo va a ser destruido con el fuego de la ira como sucedió hace siglos en Pompeya, quiero morirme ardiendo entre tus brazos. Si en cambio el destino nos depara el hielo, quiero congelarme estrujando tu cuerpo mientras tiemblo y mis labios azules se van volviendo morados. Si en lugar de esto, lo que nos espera son las catástrofes naturales, que el viento nos levante por los aires al tiempo que permanecemos unidos en un abrazo indestructible…
¿Entiendes la simpleza de mis deseos?, pase lo que pase, no quiero apartarme de tu lado, aunque la tierra se nos abra bajo los pies, aunque todo tiemble y los edificios se desmoronen, aunque crezca el nivel del mar, aunque caigan del cielo objetos extraños, aunque nos visiten los extraterrestres en sus ovnis y se lleven nuestro ganado, aunque vengan los del norte a robarnos el agua dulce que se nos está acabando en el planeta… Yo quiero quedarme junto a ti, enfrentando el miedo a la muerte, entregándome a lo inevitable aferrándome a tu cuerpo, transitando el camino del dolor oyendo tu suave voz diciendo que me amas y que seguiremos estando unidos en donde sea porque lo nuestro es eterno…
—  Patricia Medina