Pienso dártelo todo, todo pero a largo plazo, para que te quedes mas tiempo a mi lado, te daré mil sonrisas distintas que nadie ha visto jamás, frases bonitas que susurrarte al oido, mil y un besos y caricias, incontables dias a tu lado, te contaré mis secretos mas íntimos, y te robare los tuyos, te dejare siempre con una interrogación para que tu busques la respuesta, siento decirte que te enloqueceré, que te dolerá y te cabrearas, pero tambien te diré que te haré lo mas feliz que sepa, te diré todas las veces que pueda que te quiero, que eres una gran parte de mi vida y que todo el tiempo que me queda, quiero pasarlo y perderlo a tu lado.
— 
Ben, chegaste em boa hora pra ver o mundo que gira veloz e a vida que corre demais. Ben, ouvi que você quer falar, sua mãe me contou que você tá demais e vendo as suas fotos me bate saudade. Ben, um dia você vai crescer, cansar de brinquedo, jogar e voltar com a tristeza debaixo do braço. Que os dentes caem e as pernas crescem demais, fantasmas voam depois que a luz se desfaz, mas não tem mistério não, não tem por que chorar. Ben, não deixa de ouvir os discos que eu dei, não perde um bom dia de onda no mar, não deixa de me visitar, seu moleque safado! Ben, não liga pro que vão dizer, nem ouve conselho demais, nem mesmo as bobagens que eu te falo agora (…) A vida é boa quando se brinca demais, quando se canta e não se olha pra trás. Só não se esquece que eu sou parceiro e sem mais
—  Rubel 
Aléjate de lo que te haga daño, de lo que oscurezca tu vida, aléjate de lo que se convierta en siniestro.
Aléjate de todo aquello que no tenga remedio, de aquello que esté sometiendo tu bienestar.
Ponle distancia emocional al dolor, al rechazo y a la traición, obsérvalos y aprende.
Maneja tus miedos, controla tus demonios.
Sé consciente de que el sufrimiento es opcional.
No maquilles ni anestesies la realidad de los vínculos emocionales negativos por el miedo a perder.
Recuerda que las reglas del juego de tu vida son las que tú decidas.
— 
Me dices que soy indescifrable, inexplicable, indescriptible…
Pero, ¿para qué me quieres descifrar?
¿Para qué me quieres entender?
¿Para qué me quieres describir?
No lo hagas… no quiero que me encasilles.
Yo lo que quiero es sacarte de tus casillas y lo estoy consiguiendo.
¿Ves?
Seré inolvidable
—  Psicotinta.
Mis amigos 😺 🐶

Cuando miro a los ojos a mi perro, a mi gato o a cualquier otro animal, no veo a un “animal”. Veo a un ser vivo como yo, a un amigo, a un alma que siente, que sabe de afectos y miedos y que merece el mismo respeto que cualquier persona.

Dos de los animales habituados que conviven con el hombre son los perros y los gatos. A nadie le sorprende ya la forma tan sabia, a la vez que descarada, que tienen de interactuar con nosotros. Nos miran a los ojos fijamente y son capaces de expresar deseos y necesidades a través de todo tipo de arrumacos, de gestualidades, movimientos de cola y  complicidades varias.

Hemos armonizado comportamientos y lenguajes hasta comprendernos, y esto, no es un acto casual. Los criamos, los atendemos y establecemos un lazo tan fuerte como si fuera un miembro más de la familia . Nuestras redes neuronales y nuestra química cerebral reacciona del mismo modo que si estuviéramos cuidando a un niño o a una persona que necesita atención: liberamos oxitocina, la hormona del cariño y el cuidado. A su vez, también ellos actúan del mismo modo: somos su grupo social, su manada, esos humanos complacientes con los que compartir el sofá,  para muchas personas la cercanía y compañía de un perro o un gato sigue siendo imprescindible para “sobrevivir”.

Nos proveen de cariño, de dosis inmensas de compañía, alivian penas, confieren alegrías y nos recuerdan cada día por qué es tan reconfortante mirarlos a los ojos. No necesitan palabras, porque su lenguaje es muy antiguo, muy básico y hasta maravillosamente primitivo: el amor.

No dejes de disfrutar de sus miradas, refléjate en ellos cada día y descubrirás todo lo bueno que hay en ti.

Te lo dije:
“No soy un buen hombre”,
y lo ignoraste.
Hoy sollozas por las revelaciones.

Aborrecí tu inocencia
y tu hipócrita madurez;
me causaste nauseas
y por ello dije: “La destruiré”.

No quise ser el héroe de tu historia,
preferí hacer el trabajo sucio
y ser la piedra de tu sendero,
esa que te recuerde precaución en tu andar.

Soy una mentira,
una derrota humillante en tu vida,
que se volverá victoria
el día que dudes de la ilusión y sus trampas.

Soy tu villano:
me limpié el culo
con tus sentimientos.
Huye de mí. Huye lejos…

- Jonathan Haller (Fragmento del escrito, “Tu villano”)