Teatro Nuevo

TEATRO RECREO

DE LALA ROSSI Y MARTA MEDIAVILLA

Teatro Recreo, una nueva propuesta de clases de teatro, presenta sus nuevos talleres de iniciación actoral:

Los talleres de teatro para NO ACTORES Y PRINCIPIANTES de TEATRO RECREO, están dirigidos a todas aquellas personas que no tengan experiencia en teatro y que estén buscando un espacio propio para pasarla bien, en el marco del aprendizaje teatral.

En las clases se trabaja de lo conocido a lo desconocido, de lo simple a lo complejo, para ir de a poco indagando, investigando y luego profundizando en el universo teatral, siendo el juego el principal aliado.

Nuestro interés es brindar un espacio lúdico en la semana, para todos aquellas que tengan ganas, sean curiosos y estén dispuestos de explorar el vasto universo de la representación. Improvisaciones, creaciones de escenas, ejercicios de creatividad. El uso de los cinco sentidos, el contacto con el otro y con uno mismo.

¡Los invitamos a todos a abrir la puerta para salir a crear!

No hay límite de edad. Talleres para adolescentes y adultos.

Se dictan en nuestro estudio de zona abasto, tanto días de semana, como los sábados del año.

¿Mas información? teatrorecreo.info@gmail.com

En facebook: www.facebook.com/teatrorecreoestudio

Próximamente nuevos talleres de coro, teatro musical, seminarios de actuación específicos, talleres de montaje y de actuación frente a cámara.

¿Quiénes somos?

Lala Rossi Actriz egresada de la Escuela de Teatro de Buenos Aires. Sus maestros fueron Raúl Serrano, Débora Astrosky, Fernando Sureda, Ricardo Bartís entre otros. Como actriz ha formado parte de los elencos de “La otra y la que ríe poco” , “El Nuevo Mundo” de Somigliana, “Cuatro Cuartos”, “El centrofoward murió al amanecer” y “El Relojero” de Armando Discépolo, entre otros, destacándose en su unipersonal “Busca”, basada en textos de Oliverio Girondo, dirigida por Agustín Pruzzo, y su papel protagónico en “Bodas de Sangre” de Federico Garcìa Lorca. Pertenece al grupo teatral Cuarto Creciente. Como docente ha dictado talleres extracurriculares en escuelas primarias y secundarias, y en distintas instituciones privadas de teatro y de comedia musical.

Marta Mediavilla Actriz egresada de la Escuela de Teatro de Buenos Aires. Sus maestros fueron Raúl Serrano, Debora Astrosky, Diego Burzomi, Hugo Midòn y Silvia Kanter, entre otros. Ha formado parte de los elencos de “Muero de Tí”, “El hada verde”, “Cuando Callan los patos”, “Hora libre, rock en la escuela”, “Wi fi Fest”, ” Borges para niños”, “El origen” y “Desenchufados, teatro al toque”, entre otros. En cine y TV, “Otro Corazón”, “Ningún amor es perfecto”, “Tamarinda TV”, “Los amores de Paula” y Ciclo Homenaje a “Teatro Abierto” de la TV Pública con la presentación de “El nuevo mundo” de Somigliana. Ganó el premio Hugo a mejor actriz off 2013 por su actuación en “El hijo del Fin del Mundo”. Forma parte del grupo de docentes de “La insólita” escuela de teatro musical, y a partir de 2015 de “Teatro

Todos eran sus hijos

Guitarra: Gerardo Núñez, Juan Carlos Romero, José María Bandera, José María Gallardo del Rey, Dani de Morón, Antonio Sánchez. Percusión: Israel Suárez ‘El Piraña’. Palmas: Antonio y Manuel Montes Saavedra ‘Los Mellis’. Idea y guión: Fernando González-Caballos. Dirección artística: José Luis Ortiz Nuevo.  Lugar: Teatro de la Maestranza, Sevilla. Fecha: Miércoles 25 de febrero. Aforo: Lleno.

Lo de Gerardo Núñez es sorprendente, casi increíble. Aunque las músicas que interpretó ayer tienen 15 años permanecen intactas. Suenan igual de frescas que cuando nacieron y resultan más contemporáneas que algunas de las que se crean hoy. La seña de identidad de este guitarrista es un fenómeno curioso en que, en la misma línea melódica, en el mismo acorde, resulta absolutamente vital, lúdico, entusiasta y también profundamente melancólico. Creo que su música suena aún más optimista, aún más melancólica, hoy.

Los Mellis, Antonio Sánchez y El Piraña.

Todos son hijos de un mismo padre artístico y sin embargo suenan personales, únicos. Se ha elegido a un ramillete de artistas, entre cientos, miles, en el que cada uno tiene un sonido inconfundible: ¿procede el ensimismamiento intelectual, nervioso, visceral de Dani de Morón de la misma raíz que el ensimismamiento naif, entrañable, luminoso, de Juan Carlos Romero? Todos sonaron personales incluso al hacer la música del maestro, del referente. Quienes lo siguieron de más cerca, naturalmente, fueron sus sobrinos y miembros de su banda José María Bandera y Antonio Sánchez. Pero si este último es vital y entusiasta con el tema más reconocible de una de las piezas más reconocibles, entusiastas y vitales de Paco de Lucía, como Almoraima, Bandera resulta oscuro, cerebral, reticente, íntimo, casi autista en la colombiana Monasterio de sal, otra de las piezas hiperversionadas del tocaor de Algeciras. Incluso José María Gallardo del Rey trató de sonar a Paco de Lucía, buscó la forma paquera de hacer el adagio del Concierto de Aranjuez.

José Manuel Bandera, Gerardo Núñez y José María Gallardo del Rey.

El final del concierto fue una evocación del supertrío con un supersexteto en el que, de nuevo, y en el mismo orden de aparición, cada uno desgranó su falseta distinta, su color pastueño o enérgico, nervioso o plácido. Incluido, ¿cómo no?, El Piraña, pues todos los cajonistas son, también, hijos del de Lucía, como saben.

Hacía mucho tiempo, demasiado, que Gerardo Núñez y Juan Carlos Romero, dos de los más grandes guitarristas del flamenco contemporáneo, no tocaban en Sevilla. Y ello subraya el sentimiento de orfandad de la sonanta jonda contemporánea. Ya no hay un músico flamenco con el tirón público de Paco de Lucía. Y sus hijos tienen que buscarse las habichuelas, como tantos otros, en la emigración. 

Juan Carlos Romero y Dani de Morón.

La Historia del Campoamor, el gran teatro de Oviedo (Asturias)

Plaza de la Escandalera después de 1904, tras la construcción de las conocidas Casas Conde (en primer término a la izquierda), proyectadas por la Guardia Civil. A la derecha del teatro, la antigua cárcel de mujeres de la Galera, el edificio de viviendas (1905), que asoma tras está, es obra de Manuel Busto.

El Teatro Campoamor se encuentra situado en la Calle Pelayo y fue construido entre 1883 y 1892 por J. López Salaberry y Siro Borrajo Montenegro, sobre los terrenos que había ocupado el convento de Santa Clara. Su construcción se debió al ruinoso estado de la antigua Casa de Comedias del Fontán. 

OVIEDO QUIERE UN “NUEVO TEATRO”.
El Oviedo que vio nacer el Campoamor discurría  en el interior de la muralla medieval y en el ensanche comercial barroco de  El Fontán. Los ovetenses se reunían en la Catedral y en el cercano casino,  situado en el palacio de Valdecarzana, paseaban por la calle Cimadevilla, la  vía comercial por excelencia, estudiaban en la Universidad y asistían a los  espectáculos que se ofrecían en el Corral  de comedias de El Fontán que,  construido a finales del siglo XVII y aunque remodelado a mediados del siglo  XIX, se había convertido en un “destartalado y frío teatro” como lo describía  D. Fermín Canella.  La modernidad llega a la ciudad. El Ayuntamiento es el promotor de nuevos  espacios como la apertura de las calles Fruela y Uría para enlazar la ciudad  con la estación de ferrocarril del Noroeste. Serán las elegidas por la nueva  y emprendedora burguesía para situar sus lujosas viviendas, palacetes y negocios.  Por estas nuevas vías circulaban diligencias y tranvías urbanos de tracción  animal para viajeros y viajantes.
Clarín publica La Regenta. El ferrocarril, y el teléfono llegan a  Oviedo, la luz eléctrica sustituye al viejo alumbrado de gas y se crea el depósito  de aguas del Fresno. La vida comercial se fomenta con la iniciativa pública:  se construyen los mercados de Trascorrales, del 19 de Octubre y de El Progreso.  Se crean numerosas escuelas, mataderos y macelos.
La música y la ópera formaban  parte muy importante del ocio de los ovetenses. Debido al deterioro de El Fontán,  las funciones operísticas se celebraban también en el teatro-circo de Santa  Susana. Comenzaron a alzarse las primeras voces demandando un nuevo teatro  como los que estaban construyéndose en muchas ciudades españolas, y a los que  los ovetenses miraban con admiración.
Eran modernos teatros a la italiana o  coliseos, ideados por y para la burguesía, cómodos y seguros, con amplio aforo  y salones de recreo. El modelo a seguir por los teatros españoles levantados  a finales del siglo XIX sería el madrileño Teatro de la Comedia, el más moderno  del momento, diseñado por Agustín Ortiz de Villajos e inaugurado en 1875.

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