Takataka

[AU] Mañana lo sabré

-¡SUFICIENTE! Estoy harta de que nunca entregues tus trabajos en tiempo y forma. Siempre tienes una excusa, y soy yo la que tiene que poner la cara de idiota, explicando que te volverás a retrasar -gritaba Aikawa a Usami Akihiko por medio del teléfono- Escúchame, tonto… esta vez no te negarás a lo que voy a ordenarte, simplemente… ¡PORQUE TE LO ESTOY ORDENANDO! -tomó un poco de agua- Vas a contratar un asistente. Si, uno que casi viva contigo, que esté pegado a tus faldas para que termines tu trabajo a tiempo y así sigas teniendo la vida a la que estás acostumbrado. Mañana mismo iré a poner el anuncio de entrevistas en el periódico -escuchó la voz gutural del escritor diciendo que no estaba para juegos, pero la mujer ni  siquiera se inmutó- Me importa poco lo que pienses o lo mucho que te moleste. Recibirás a los candidatos, los entrevistarás y si no elijes uno, entonces atente a las consecuencias, porque seré yo quien contrate al que crea es más castrante para ti. ¡PONTE A TRABAJAR! -colgó.

Recién graduado de la carrera de relaciones públicas y mercado internacional, el pelinegro Takahashi Takahiro, buscaba con fervor la oportunidad de poner en práctica sus altos conocimientos en su profesión. No había tenido suerte, y eso comenzaba a inquietarlo pues ya casi no le quedaba dinero de la herencia que sus padres le dejaron al morir, y con un hermano que mantener, estar en casa esperando el trabajo soñado, no era una opción. Vio a Misaki partir a la escuela, así que volvió a la mesa para terminar su café mientras echaba un vistazo a los anuncios clasificados en el periódico. En seguida notó la vacante. ¡Asistente de un gran escritor! -Podría ser una broma -bebió más café. Marcó el número de teléfono y tras contestar un par de preguntas a una mujer que se oía entre entusiasmada y alterada, le dijo le mandaría el lugar para la entrevista final. Al colgar, unos tres minutos después tenía la dirección a la cual presentarse. Tenía el tiempo suficiente para alistarse y dar una excelente impresión. Algo en su corazón le decía que este era el trabajo que había estado esperando.