TEEN-ANGELS

Estuviste siempre ahi conmigo incluso cuando yo no era yo
—  Casi Angeles
Lali antes de Lali

O como sus fanáticos predijeron su éxito.


Como si actuaran por rebote, cuando las luces se apagan, los gritos se encienden. Los carteles, de todos los colores habidos y por haber, se alzan en el aire y se sacuden con fuerza. Todos los fanáticos quieren que sepan que están ahí, y gritan, porque saben que ellos, también, ya están allá, arriba del escenario.

Es 2008 y el Gran Rex, como todos los años anteriores y todos los siguientes, explota. La segunda temporada de Casi Ángeles se emite todos los días de la semana por Telefe y alcanza los números más altos del ciclo. Emilia Attías acaba de salir de escena junto con dos personajes que cierran el número y dan entrada a un grupo de talentosos acróbatas, skaters y ciclistas que telonean a los Teen Angels, que recién empiezan a ser los Teen Angels, que aún no saben que cantarán como Teen Angels por cuatro años más y que serán Teen Angels para siempre. Que piensan que, quizás, este éxito es efímero, y que tal vez, algún día, se termine.

El suelo se abre y aparecen los cinco: Peter Lanzani, el galán simpaticón que está ahí por lindo y todavía no sabe que nos cerrará la boca a todos de la mano de Francella y Pablo Trapero; Gastón Dalmau, residente local; Eugenia Suarez, que todavía no es La China, Nicolás Riera, con el pelo largo y la supraenergía que conservará y Mariana Esposito, a quien aun solo sus fanáticos y allegados reconocen como Lali.

La música apenas se oye entre los aullidos desesperados de los fanáticos, y salen a bailar. Y gritan por Thiago, por Simón, por Rama, por Luca, por Tacho, por Nico Vazquez.

Y entonces pasa.

Pasa que todos bailan, que todos cantan, o hacen como que cantan, y actúan, y bailan un poco más, y que uno no sabe bien por qué, pero no puede parar de mirar a Mar. Porque encandila, porque hay algo en ella, egoísta e innato, que te dice que no importa cuánto trates, no vas a poder; no vas a querer mirar a nadie más que a ella.

Todos los que lo vimos sabemos que estaba ahí, a la vista. Que era cuestión de tiempo, que iba a pasar tarde o temprano. Porque había muchos para amar y todos la amábamos a ella. Porque hasta si te daba un poquito de bronca, porque su personaje le robaba pantalla a tu personaje preferido, te reías igual cuando la veías. Porque aunque habías ido por Justina, terminabas enamorándote de Mar. Porque el vivo es de ella. Porque el escenario es de ella, sea en transmisión, en vivo, o en un video de mala calidad colgado por youtube; y los camarines, si tuviste la suerte de bajar, y el backstage, ya que estamos, porque la veías ocurrente, auténtica, espontánea en el Team Angels.

Tuvimos el lujo de que nos lo mostraran primero. De verla, a ella y no solo al producto. Y entonces sabemos.

Sabemos que no importa con quién salga, con quien pelee, de quien se aleja y a quien se acerca, si se separó bien o se separó mal, si lo de ella fue suerte o fue trabajo, si es innato o lo construyó, si actúa o es así. Porque la vimos ser ante una cámara a la que no le importaba todo eso, y la mostraba así, como salía.

Sabemos, lo sabemos nosotros, que la vimos antes. Que vimos a Mariana antes de ser Lali. Sabemos nosotros que Lali es, ante todo, carisma y talento. Carisma que te hace reír en la intervención más zonza, la entrevista más estructurada, el bache más corto y el Team Angels más austero. Talento que es magnetismo, que es irremediable, que es solo expansible.

Sí, Lali es la que se gana premios todos los meses. La que revienta el rating de Showmatch. La que maneja un Audi. La que llena teatros. La influencer. La que conquista galanes. La que recibe canjes hasta de velita de cumpleaños. La que tiene la horda de fanáticos más grande del país.

Pero también es la que abraza fuerte. La que pasa horas firmando. La que muere por sus padres. La que tiene el fandom más power.  La que se emociona y se hace como que no en el medio de un show. La que tiene una banda amiga que le aguanta el corazón, que es acotada e íntima, y que conserva desde siempre. La de la carcajada fuerte y contagiosa. La que acompaña los proyectos de sus amigos. La que no cumple las convencionalidades estereotipadas de la belleza y sin embargo es la más linda de todas. La que enamoraba chicas adolecentes que iban a ver chicos caños al teatro. La que pronuncia horrible el inglés. La que saluda al staff completo cada vez que entra a un estudio. La que se estudia obsesivamente las coreografías. La que llama amigos a sus fanáticos. La que sabe a dónde apunta cada luz.

La estrella internacional y la piba de Parque Patricios.

O como preferimos nosotros, los que la vimos antes:

Simplemente Lali.  

Mi pacto con vos está escrito en las estrellas, es más fuerte que la distancia y el tiempo, es un pacto que vence al destino.
—  Casi Angeles, Mar
10

‘‘Me llamo Cielo,si Cielo.Antes de seguir diciendo quien soy,prefiero decir quien no soy. No soy normal. Antes tenìa amigas hasta que una me robó Cocol, el amor de mi vida. En esta soledad apareció Alejo. El tenia diez años mas que yo. Estaba rompiendo las reglas,muchas reglas todas juntas…y si asì de facil ya habìa saltado en caida libre.Lo que no tuvé en cuenta es que al final de una caida siempre hay un impacto. No lo volvì a ver….Todos alguna vez estuvimos absurdamente enamorados…’‘