Sociedade-Armada

No quiero una princesa…

Estoy harto de las princesas de hoy en día, por favor vida, no me traigas una princesa con tu viento; te suplico no lo hagas.
No quiero una doncella de pensamiento seco, de intelecto muerto, de paraísos y jardines de colores, de castillos invencibles y caballeros honorables.
En verdad no quiero una bonita con cabeza hueca, llena de mierda esperando un beso de amor y un amor rosa, de rosas y chocolates, de perfumes y buenas tardes.
Te suplico con todas mis fuerzas que no me arrojes a los brazos de una niña buena, que no me enrede en el cabello bien cuidado de una princesa, que no bese unos labios pintados de una sonrisa fingida y un cuerpo estereotipado.
Pido al cielo que no venga una dama con corona y manos que no tocan, que no arden, que no juegan, que no sienten, que no hay nada.
- ¿Qué carajos quieres entonces? Me preguntan.
Quiero una mujer que sea una guerrera, una loca, invencible, que sea audaz,que tenga ideas propias, una perversa, que sea una mujer libre.
Busco a alguien que brote entre lo adverso, que luche como una perra, que vuele alto y alcance sus metas, que ame como una fiera, que bese como si nunca más pudiera.
Alguien que escuche como hace un sordo, que vea como un ciego, que toque como un manco, que no se limite a lo que no puede y no sienta.
Entrégame un demonio vestida de mujer, que no le asuste el infierno en llamas, que no tema a la gloria que uno llama. De esas que te llaman para decir te quiero y cuelgan, de esas que escuchan y hablan, aconsejan, callan, observan, entienden, analizan y nadan contra la corriente que marca una sociedad armada y falsa.
Te propongo me entregues una mujer que muerda los labios, que vea el alma, que sonría desnuda porque realmente se ama, que esté conforme con el reflejo del espejo, que no esté llena de complejos.
Qué bello sería encontrar alguien que disfrute de una poesía sin rima, de literatura hecha entre una vida devastada, del baile natural sin melodía mas que el ritmo que nazca entre las dos almas.
Si alguien lee esto y entonces eriza tu piel, eres la indicada. Hay alguien que te aguarda con los brazos abiertos para estrujarte en un abrazo, con los labios secos para besarte los miedos, con la atención indicada para curar las heridas, con las caricias suficientes para tocar tu cara, con las miradas necesarias para guardar cada gesto, con el amor de un idiota para esto, el otro y lo que falte.
Quiero un demonio de mujer que muerda, que arañe, que rasguñe, que rompa en llanto como un cántaro, que ría como un niño en Navidad, que extrañe como se extraña a un alma perdida, que sea fuerte como la bala que avanza y cobra vidas, que sea puta, que sea como es ella cuando nadie la está viendo.
No quiero una princesa…