Semilla

ES TAN HERMOSA

La vida es tan hermosa, tan perfecta, tan única y tan especial que está hecha de instantes tan simples y complejamente hermosos, de momentos tan llenos de casualidades y causalidades, de personas irreemplazables y tan nuestras que es imposible no querer vivir por siempre.
Pero el problema está cuando nosotros mismos nos cegamos y nos privamos de ver todo esto que nos rodea, pues es ahí cundo todo pierde sentido y extraviamos nuestra humanidad, y con ella, nuestra felicidad.

@jorgema

El día de tu cumpleaños
te hicieron regalos muy valiosos:
un perfume extranjero, una sortija,
un lapicero de oro, unos patines,
unos tenis Nike y una bicicleta.
Yo solamente te pude traer,
En una caja antigua de color rapé,
un montón de semillas de naranjo,
de pino, de cedro, de araucaria,
de bellísima, de caobo y de amarillo.
Esas semillas son pacientes
y esperan su lugar y su tiempo.
Yo no tenía dinero para comprarte algo lujoso.
Yo simplemente quise regalarte un bosque.
—  Jairo Aníbal Niño

Tu corazon esta lleno de semillas fertiles esperando brotar. Del mismo modo que una flor de loto surge del lodo para florecer en todo su esplendor, la interaccion de la respiracion cosmica hace florecer el espiritu para que de fruto en este mundo.
Morihei Ueshiba

Cuenta la historia que hace mucho tiempo existió un rey y una reina que tenían tres hijas. La menor, Psique, de tan deslumbrante belleza que era adorada por los humanos como una reencarnación de la diosa Afrodita. La diosa, celosa de la belleza de la mortal Psique, pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su lugar a una simple mujer, ordenó a su hijo Eros que intercediera para hacer que la joven se enamorase del hombre más horrendo y vil que pudiera existir. Por su parte, la belleza no había traído a Psique felicidad alguna. Los hombres la idolatraban de mil maneras, pero ninguno osaba acercársele ni pedir su mano. Los preocupados padres consultaron al Oráculo de Apolo para determinar qué le depararía el destino a su hija. Lejos de encontrar consuelo, el Oráculo predijo que Psique se casaría en la cumbre de la montaña con un monstruo de otro mundo. Psique aceptó amargamente su destino, y obedeciendo al Oráculo, sus padres la llevaron hasta la cima de la montaña seguidos por una larga procesión, donde la abandonaron en llanto para enfrentar a una muerte segura. Así la encontró el Céfiro (viento del Oeste), quien la elevó por sobre las montañas hasta depositarla en un valle colmado de flores. Al despertar, Psique se internó en el bosque cercano siguiendo el sonido del agua. Lo que encontró fue un hermoso palacio, de indescriptible lujo y belleza, y voces sin cuerpo susurrando que el palacio le pertenecía y que todos estaban allí para servirla. Esa noche, mientras yacía en la oscuridad de su nueva alcoba, un desconocido la visitó para hacerla su esposa. Su voz era suave y amable, pero él no se dejaba ver a la luz del día, lo cual despertaba la curiosidad de Psique que deseaba conocer su rostro. Con el paso del tiempo Psique comenzó a sentir desasosiego, y sufría por sentirse sola. Extrañaba a sus hermanas, a quienes no veía desde hace tiempo y esto le causaba tristeza. Imploró entonces a su esposo que le permitiera recibir la visita de sus hermanas, pero éste le advirtió que ellas tratarían de incitar su curiosidad y la alentarían a intentar develar la identidad de su marido. Él le advertía una y otra vez que no se dejara persuadir por sus hipócritas hermanas, ya que el día en que ella viera su cara no lo volvería a ver y sería el día en que acabaría su felicidad. Finalmente, Eros cedió ante las intensas y apasionadas súplicas de Psique y pidió al viento Céfiro que acercara a las hermanas al palacio. Éstas, ante la visión de tanto lujo y belleza, ardieron de celos y envidia ante la buena fortuna que había tocado a su hermana. Secretamente, cada una de ellas comenzó a desmerecer lo que a ellas mismas les había tocado en suerte, sus ancianos maridos, sus mezquinas riquezas. Se fueron del palacio planeando cómo castigar a su hermana y en su retorno, la convencieron de que su marido era una enorme y monstruosa serpiente que esperaba al acecho para devorarla. Le sugirieron un detallado plan de acción, que se basaba en esperar que el sueño venciera a su marido para luego acercarse a él con una lámpara y un puñal y cortar su cabeza de serpiente. Esa misma noche, Psique esperó a que su marido se durmiera junto a ella y encendió su lámpara para observarlo. A quien vio fue al más hermoso de los dioses, el mismísimo Eros. El cuchillo cayó de sus manos y mientras observaba extasiada esa imagen gloriosa, una gota de aceite proveniente de la lámpara cayó en el hombro de Eros. Éste despertó y librándose del abrazo y los lamentos de Psique, expresó su decepción por la traición de Psique a su amor. Le contó que él mismo desobedeció las órdenes de su propia madre al enamorarse de ella, pero que ya todo estaba arruinado. Y así desplegó sus alas y se fue. Psique comienza entonces una búsqueda desesperada por encontrar a Eros que culmina en su llegada al templo de Afrodita. Ésta, llena de ira y deseos de venganza, rasga las vestiduras de Psique y le encomienda tareas imposibles como clasificar miríadas de semillas distintas. Psique recibe ayuda de distintos dioses y fuerzas de la naturaleza que hacen posible que complete estos desafíos. Afrodita entonces inventa un nuevo castigo para Psique: ella debería internarse en mundo subterráneo en busca de Perséfone, reina de los infiernos, para rogarle que le diera un poco de su belleza dentro de un cofre. Sorteando varias dificultades, Psique cumple con la tarea y comienza su viaje de vuelta hacia la luz. En el camino, cae presa nuevamente de la curiosidad. Atraída por el deseo de agradarle más a su amado adornándose de belleza divina, abre el cofre e inmediatamente cae en un sueño mórbido. Mientras tanto Eros, recién recuperado de su herida, sale en búsqueda de su amada esposa para despertarla de su sueño. Luego se dirige a visitar a Zeus para rogar al Dios que tuviera compasión de Psique y la hiciera inmortal para que pudiera vivir con él en los cielos. Zeus se compadeció de Eros y apaciguó a Afrodita diciéndole que éste sería un casamiento digno de su hijo. Así es que ordenó el casamiento de Eros y Psique, que duraría para siempre. Según Apuleyo, la hija nacida de ambos llevaría el nombre “Hedoné”, que significa Placer.
Y esta bien equivocarse, lo hice tantas veces contigo.
Siempre me he identificado como una mujer fuerte, independiente, llena de vida.
Pero, hoy me senté aquí, escribo esto con lágrimas en los ojos y me atrevo a decir que hay días en los que me voy a derrumbar, que voy a tocar fondo y no se cuanto tiempo va a llover dentro de mí.
Mis semillas necesitan volver a germinar, mis flores tienen que volver a crecer y sólo el tiempo hará que pueda curarme y que mis raíces sean tan fuertes como estas ganas de volver a empezar.
—  Yess Corn

Lo incomprensible de la humanidad, las cicatrices de un pasado, lo doloroso de un romance, la agonía de un sentimiento, lo agobiante de un secreto, los desvelos de un recuerdo, el sufrimiento de un amor inalcanzable y la soledad sofocante; es lo que muchos, en estos tiempos de modernidad, albergan en el alma y reflejan en lo profundo de sus miradas.


Qué​ triste realidad.

—  jorgema || La mirada de la modernidad
Pesto de Almendras y Palta

Pesto de Almendras y Palta

Sin Ajo ni Aceite añadido, sabor suave y textura cremosa, para un pesto que le iría muy bien a unos “spaghetti” de verduras (si tienen la maquinita ;), como se puede ver en la foto. O sobre unos fideos normales, para untar o esparcir en un sandwich; las opciones son muchas. Receta simple, rápida y saludable.

INGREDIENTES|RINDE 1 ½  taza

  • 1 palta
  • ½ taza de almendras (yo use la pulpa de leche vegetal)
  • sal de mar
  • jugo de limon
  • 1 puñado de hojas de albahaca

PREPARACION

  • Si usas almendras enteras procesar estas primero y luego incorporar el resto de los ingredientes. Si usas la pulpa de una leche vegetal de almendras, u otro fruto o semilla, mezclar todo de una vez hasta que quede cremoso. Servir sobre verduras, fideos o esparcir en algún pan.