Rugido

DEVOCIONALES DIARIOS 03 DE DICIEMBRE DE 2016.

Gotitas de amor.

¡Entenderás con el tiempo que una gota de amor puede más que un océano de odio y que la gota de rocío domina más a la flor que el rugido de la tempestad!

Había un incendio en un gran bosque. Formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria.

Una pequeña ave, muy pequeñita, fue al río, mojó sus alas, regresó sobre el gran incendio y las empezó a agitar para apagarlo; regresaba e iba una y otra vez.

Unos ángeles, que la observaban, sorprendidos la mandaron llamar y le dijeron:

Oye, ¿por qué haces eso? ¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: No lo vas a lograr.

Y el ave humildemente contestó:

¡El bosque me ha dado tanto, le amo tanto! Yo nací en él, este bosque me ha enseñado la vida, me ha dado todo mi ser. Este bosque es mi origen y mi hogar y me voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar.

Los ángeles entendieron lo que hacía la pequeña ave y le ayudaron a apagar el incendio.

Cada gotita de agua apacigua un incendio. De cada acción que con amor y entusiasmo emprendemos, un mejor mañana es su reflejo.

No subestimes tus gotas: millones de ellas forman un océano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado.

O ser humano é o único que se falsifica.
Um tigre há de ser tigre eternamente.
Um leão há de preservar, até a morte,
o seu nobilíssimo rugido. E assim o sapo
nasce sapo e como tal envelhece e fenece.
Nunca vi um marreco que virasse outra
coisa. Mas o ser humano pode, sim,
desumanizar-se. Ele se falsifica e, ao
mesmo tempo, falsifica o mundo.
—  Nelson Rodrigues