Não sei o que quero, não sei o que escrevo, não sei o que sinto, só sei que é sobre você, sempre tudo foi sobre você.
—  I miss you, Dexter. Flávia Oliveira.
Yo con frecuencia hablaba de salir al mundo, de conocer lugares, de hablar con muchas personas, de no tratar de entender los puntos de vista de otros sino de librarte de la pesada carga que es querer tener la razón todo el tiempo. Y escribía cosas para darme aliento, era como mi terapia, yo soy de esas personas que no se suele burlar de los sueños de otros. ¿Saben? La mayoría de las personas que conocí le hacían creer al mundo que eran seguros, tenían buenos disfraces, en el fondo estaban dañados, subestimaban su potencial y vi a muchos resignarse o como otros llaman “madurar" y es triste conocer personas que dejan de hacer cosas bien chingonas porque a veces les falta una palabra que los motive. Tampoco digo que creer en uno mismo sea fácil, la mayor parte del tiempo estás aprendiendo a no tomarte nada personal y a trabajar en tu convicción. Yo soy uno de esos pendejos que se atrevió a creer en la grandeza que vive en cada uno de nosotros
—  El color de los tallos, Quetzal Noah
Hoy te he visto otra vez y no ha pasado mucho tiempo. Lo sé porque mi cabello no ha crecido mucho desde la última vez que te vi: cuando decidiste irte, cuando te dejé ir.
Has traído aquél suéter azul que me gustaba tanto, el que me hacía pensar que no había más cielo que el que estaba colgado de tus hombros. Y es que te habías convertido en mi estación sin parada, en un rumbo sin camino, en prácticamente todo mi sistema solar.
Porque habías decidido toparte con un punto final al doblar la esquina que el destino no nos tenía preparado, pero estaba escrito, pero no era tiempo. Porque me dejaste perdida en aquél bosque encantado del que decidiste no rescatarme y yo, no sabía si seguir buscándote para terminar más perdida de lo que estaba o intentar trazar un mapa con nuestros recuerdos y lo que me quedaba de ti.
Habías sido un montón de rayones de tinta en mi vida sin ningún orden aparente, capítulos salteados, a medias… Un montón de páginas vacías que intenté, locamente, escribir para ti.  
Habías cruzado todo lo que podía llamar mis sentidos en un abrir y cerrar de ojos, te habías vuelto torbellino en un instante, lo habías sido todo hasta que se te ocurrió llegar con un alternativo final
Y ahora, que has pausado las estaciones y has corrompido la loca y estúpida idea de lo que yo hacía llamar amor.
Dime,
grítame,
enloquéceme más si es que se puede
¿Cómo quieres que borre tus pupilas de las mías, si por mucho tiempo, tan sólo tú y sólo tú, fuiste quien las hacía dilatar? ¿Cómo pretendes callar al silencio que delata todos los secretos que he escondido con resoplar tu nombre? ¿Cómo pretendes que borre de mí, tu desgarradora existencia, que más que existir se ha convertido en ausencia? Dime que eres tú quien tiene las respuestas… que yo he rasgado y roto paredes en busca de ellas.
Arráncame las coordenadas de tus lunares escritas en mis venas para no huir a uno de ellos ahora que me siento perdida. Y es que las ganas desgastadas porque algún día vuelvas a pensar en mí, han decidido quedarse varadas. Mis brazos insisten en buscarte, no les he dicho que ya no estás, que es muy tarde, que no regresarás jamás
—  Skaylar
Era madrugada e eu vi você entrar por aquela porta. Eu estava sentado na cozinha, no escuro, bebendo vinho. Você entrou na nossa casa e parecia ter entrado em um lugar desconhecido. Olhou para um lado, para o outro e fitou a porta do nosso quarto por um bom tempo antes de abri-la. Quando você tomou coragem e abriu e não me encontrou ali pareceu um pouco desesperada. Você olhou o celular, foi até a sala, conferiu o horário no relógio e falou em voz alta “merda!”, entrou no quarto com a sua mala, pegou todas as suas roupas e ficou sentada por um tempo na cama,  fitando o vazio. Depois de uns vinte minutos eu saí do meu esconderijo e você olhou pra mim como se tivesse visto um fantasma: “eu voltei só pra pegar minhas coisas”. Você se levantou, deixou a chave que era sua em cima da mesa de centro, deu uns 2 passos, olhou pra trás e sussurrou aquelas duas palavras enormes e barulhentas “sinto muito” e continuou seu caminho. E eu estou te escrevendo pra te dizer somente que eu também sinto. Sinto muito por não ter sido o suficiente. Sinto muito por ter sido tão pouco pra você. Sinto muito por não ter ido atrás de você e te pedido pra ficar. Sinto muito, por não ter sido.
—  Últimos escritos pra ela, Flávia Oliveira
Quiero pedirte perdón

Sé que nunca leerás esto porque, sobre todo, viene siendo muy tarde, y con un par de palabras no se logra recuperar el tiempo perdido, ni reducir las cicatrices, ni aclarar los machucones.

Quiero pedirte perdón.
Perdón por haber sido una persona tan egoísta, que por no querer ver más allá de su propio ombligo, no se daba cuenta de que te estaba matando con su propia indiferencia.

Perdón por haber puesto mis intereses antes que vos y no haberte prestado atención cuando realmente me necesitabas.

Perdón por haber respondido siempre con tanta frialdad a tus escasos pedidos de cariño. Por todas esas veces que me buscaste para robarme una sonrisa o regalarme un abrazo, y yo te corrí con la excusa de que estaba ocupada con la mente en otra cosa.
Esta chica nunca supo amar y vos tuviste que pagar el precio por ello.

Pero creo que todavía nos queda un poco de tiempo. Y es ese tic tac que me llena de remordimiento. Porque me recuerda que ya no se puede compensar lo perdido.

Y si ahora te marchás, te vas a llevar un pedazo de cielo azul, un lucero de la noche, mis canciones favoritas.

Y si ahora me abandonás,
quiero que sepas que una parte de vos siempre va a quedar conmigo. Porque es lo mínimo que puedo hacer, a pesar de todo en lo que te fallé. Porque yo nunca te merecí, y aún así, tuve el lujo de tenerte en mi camino.

Quiero pedirte perdón, por no haberte dado de mí, lo mejor.


Juego de palabras.

Para un ser que me lo entregó todo, y yo nunca supe devolverle ni la mitad.

Não deixe de fazer ou falar aquilo que você quer por medo ou orgulho, isso deixa um arrependimento filho da puta depois. E sinceramente, quer algo? Vai. Só vai.
—  Paula Barbosa 
Olá Ane, pois bem, já faz algum tempo que não tenho nenhuma notícia sua. Sei que você se mudou. Essa foi a ultima notícia que recebi. Eu precisava me mudar também sabe? Acho que preciso deixar essa cidade e junto com ela, todo meu passado pra trás também. Não sei, as vezes ainda sinto o seu cheiro por aqui. Quando passo na frente da sua antiga casa ainda lembro de nós dois sentados na varanda olhando as estrelas. Eu precisava te escrever mais uma carta Ane. Não sei como envia-la. Até porque nem sei se vou enviar, mesmo se pudesse, acho que só preciso escrever. Pois bem. Eu Te Amo Ane. Ainda não passo um dia sem me lembrar de você e da sua risada escandalosa. Esses dias pra trás eu estava assistindo a um filme “click” o nome dele. Achei bem interessante sabe? Lá, havia um homem e ele tinha um controle que dava o direito de voltar no tempo. De adianta-lo e também voltar. Por um minuto senti inveja daquele homem. Mesmo que seja apenas um filme, eu senti. No final ele se arrepende. Porque adiantou muito o tempo que não aproveitou o presente que ele tinha. Os filhos cresceram, e logo ele ficou velho e… Mas enfim. Eu acho que se pudesse eu não adiantaria o tempo. Eu voltaria pro passado. Todo mundo diz que não tem nada de novo lá. Mas quem disse que eu quero algo novo? Eu só quero você Ane. Eu pararia o tempo e até pausaria, só pra poder te abraçar. Eu voltaria a aquele dia no telhado. Onde você me prometeu me amar pra sempre. Eu ouviria todas aquelas palavras novamente, dando replay, mesmo sabendo que não eram verdadeiras. Sabe Ane, eu viveria no passado, se fosse com você. Eu repetiria todos aqueles dias, e não me cansaria dessa repetição. Mas isso não é possível né Ane? As coisas não são assim. Mas e você? Viveria no passado por mim? Ou sua vida está boa no presente? Bom, me mande notícias, se puder. Me deu saudade de lembrar.
—  Últimos escritos para ela.