So I’m asking you guys for help...

I’m completing an internship at a non-profit organization in Montgomery, AL this summer. The org is call Aid to Inmate Mothers (yes, I know the name is outdated) and our main goal is to help women who are in/have been to prison. We really attempt to foster mother-child relationship during incarceration as well as providing re-entry help to women leaving prison through case management and a re-entry home. We really do as much as we can with the resources we have. If you’re curious about all of the programs we do their website is inmatemoms.org

But, the financial situation here is getting pretty bad lately. We are severely underfunded and understaffed. Summer time is so difficult for the finances, and staying afloat has been difficult lately. 

If you would like to help us out or donate, go to gofund.me/inmatemoms. Or just signal boost! Alabama’s prison populations are so underserved, and it is difficult for prison non-profits to operate in our state. Any little bit helps. 


http://www.gofundme.com/inmatemoms

OITNB, yo y la cárcel.

Orange is the new black es una gran serie, si no la han visto corran a verla y dejen de leer porque spoilers.

Fueron dos temporadas de risas y diversión hasta que llegó el 1er capítulo de la tercera. “Mother’s Day”.

Las presas de Litchfield hacen uso de todos sus papeles y popotes para decorar y hacer juegos para los niños que irían a pasar el día adentro de la prisión con sus mamás. En una escena totalmente conmovedora, Pennsatucky hace cruces de palitos de paleta para conmemorar a los bebés que no tuvo y Boo le da consuelo con una mezcla muy peculiar de cinismo y cariño… y referencias a Freakonomics. Hermoso. Estaba disfrutando mucho el episodio hasta que el cuadro cambia de color. La luz ya es de atardecer y en un pasillo gris las mamás se despiden de sus hijos. 

PUM sentí el puñetazo en el pecho y quise contener las lágrimas pero no pude. Todo volvió a mi de golpe. El camino largo en carretera, las largas filas en el sol, las guardias que te revisan la cola, la fichita que no debes perder, el sello en la mano, el olor… el puto olor de Puente Grande.

El pasillo que lleva al Kiosko o “jardín” donde los presos conviven con sus familias, lleno de cuadros y dibujos a lápiz horribles, alhajeros y pequeñas esculturas de jabón, barquitos de madera, lonches mojados y aplastados envueltos en servilletas y bolsitas. Si nunca has estado adentro de una cárcel, te lo digo: es muy fea.

En el kioskito lo encontrábamos esperándonos. Con camisa blanca y pantalón beige, la sonrisa grande y bien puesta, como si vernos fuera lo mejor que le hubiera pasado en la vida. Cada sábado de mis 13 años lo pasé en la cárcel con mi papá. Abrazándolo y contendiendo el llanto, principalmente. Comíamos sandwiches que hacía mi mamá y tomábamos refresco. Nos subíamos a los columpios y una vez casi me como una mosca gigante. Yo era la hija grande, la que les decía a sus hermanitos que estábamos en “el pueblo” y que papá trabajaba ahí temporalmente. Él y todos esos otros señores. Llegaban las 5pm y era hora de irnos. “¿Ya mero vienes a la casa, papi? Vente con nosotros” decían mis hermanos cada vez. El tiempo ahí adentro nunca era suficiente y siempre era demasiado. Quería quedarme a dormir ahí con mi papá pero también quería salir corriendo y no volver nunca a ese horrendo lugar. Quería reclamarle a papá todas las tardeadas y fiestas de XV a las que no fui por su culpa y a la vez me parecían estúpidas esas fiestas y esos compañeritos que hablaban de puras pendejadas y no tenían idea de lo que pasaba en mi vida (ni en la de nadie más porque a los 13 años uno no sabe nada de nada). Quería que desaparecieran las pesadillas. Todos los días despertaba con el corazón en la garganta, soñando que me encarcelaban a mi, o que mi papá se escapaba y no lo encontrábamos o que ya nunca volvía a salir…

Me duele el recuerdo y me duele más al pensar en todos los niños con papás y mamás en la cárcel. Niños que viven en la inestabilidad, con miedo, despojados de sus familias y su seguridad, con un dolor profundo para el que no hay golosina ni medicina. La cárcel es horrible para los que la viven y no la viven nomás los que duermen adentro. La cárcel es familiar. La viven las familias enteras, se vuelve otro comensal en la mesa y te acompaña a la escuela por mucho tiempo. La vivo yo, 12 años después, la viven mis hermanos, ahora grandes y conscientes de lo que pasaba. Viven a un paso de ella los niños más pobres y menos educados, a medio los que además tienen o han tenido papás adentro. Algún día como humanidad tendremos que revaluar los costos y beneficios sociales que tiene el encarcelamiento y no nos van a salir las cuentas. Tendremos que enfrentarnos a la realidad de que cárcel NO es igual a justicia. Al final de la nota podremos constatar que -una vez más- los que más le pierden son los que menos deben. Tendremos que preguntarnos en voz alta  “¿qué sigue?”

¿Qué sigue?

I am an inmate to my own body.
My prison is my body, my home.
I often find myself trapped behind my ribcage- the bars.
I feel like I’m trapped in a cage and I can’t open the fucking doors.
My prison doesn’t feel like a home,
it’s cold and unwelcoming.
My soul is damaged,
I’m a dangerous inmate.
—  Victoria Viola, Prison.
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Kalief Browder’s mother has spoken out on her son’s death 

The mother of Kalief Browder is speaking out against what she said was the systemic failure of the United States justice system to protect her son, who committed suicide at her home earlier this month after a long period of incarceration at New York’s Rikers Island. Watch her full interview.