Neruda

Y lo escogí a usted,
Si a usted, porque me di cuenta de que encontró mi punto débil
y fue la única que descubrió la forma para calmar esta alma indomable,
La escogí porque me di cuenta
de que valía la pena,
valía los riesgos…
valía la vida…
—  Soneto XVI de Pablo Neruda
Eres la chava que más me gusta
sólo a ti te la quiero meter
y me vendría adentro sin pensarlo
y me haría responsable de lo que pasara
eres la chava que más me gusta
a la que quiero cuidar
el aroma de la lavanda que huelo
por la calles que camino para tomar el autobús
siempre que te veo tengo ganas
de estar en un motel
con todo tu cuerpo cansado
recostado en mi pecho
con todo el sudor de tu espalda en mis manos
por ti me dejaría de pendejadas
tal vez buscaría un trabajo de ocho horas
o le echaría más ganas a mis sueños
pero definitivamente no me quedaría
como el pendejo que soy ahora
sólo a ti te la quiero meter
sólo tú me gustas
cuando un hombre no piensa
en otra mujer con quien coger
es porque está enamorado de verdad
—  Para que vuelva el amor, Quetzal Noah
Neruda

Pablo Neruda goes up to the counter.

The air in the shop is sultry-sweet;

The barista is beautiful, sensuous, warm -

A caramel macchiato with eyes like stars.

She has a flower behind her ear.

She gives him a cup of tea.

Moonlight streams in from the windows.

He could stay here forever,

Drinking his tea,

Making love to his barista.

T'amo senza sapere come,
né quando, né da dove.
T'amo direttamente senza problemi
né orgoglio:
così ti amo, perché non so amare altrimenti.
—  Pablo Neruda

I crave your mouth, your voice, your hair.
Silent and starving, I prowl through the streets.
Bread does not nourish me, dawn disrupts me, all day
I hunt for the liquid measure of your steps.

I hunger for your sleek laugh,
your hands the color of a savage harvest,
hunger for the pale stones of your fingernails,
I want to eat your skin like a whole almond.

I want to eat the sunbeam flaring in your lovely body,
the sovereign nose of your arrogant face,
I want to eat the fleeting shade of your lashes,

and I pace around hungry, sniffing the twilight,
hunting for you, for your hot heart,
like a puma in the barrens of Quitratue.


—Pablo Neruda